La curva ascendente de contagios de COVID comienza a reflejare en NIÑOS

Durante los primeros 7 días de julio, el promedio diario de casos entre menores de edad es de 152, un ritmo casi 25 por ciento mayor al de junio, mes en el cual el promedio fue de 117, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud.

Del 1 al 7 de este mes, el número de confirmados pasó de 5 mil 404 a 6 mil 465, mil 061 más.

  • En las defunciones también se observa el repunte: crecieron de 94 a 110 en esta semana reciente: 16 más, para 2.3 de promedio diario. Esta cifra de defunciones se basa sólo entre quienes arrojaron una prueba positiva de SARS-CoV-2, aunque la cantidad es más considerable entre los sospechosos, a quienes no se logró practicar el análisis.
  • En abril, por ejemplo, los fallecimientos de confirmados fueron 4, y los de sospechosos alcanzaron 63, una proporción de 1 a 15: 1 muerto con prueba positiva por 15 sin el estudio.

GEOGRAFÍA SOMBRÍA

Entre los chicos, el índice de casos sospechosos durante la pandemia es alto: 2 mil 950 con síntomas ubicados en el cuadro clínico de COVID, pero pendientes de un resultado oficial y definitivo.

  • De entre los 6 mil 455 confirmados, las entidades con más casos son: Ciudad de México (1594), Estado de México (700) y Guanajuato, en el tercer sitio (con 494). En el renglón de sospechosos también encabezan la CDMX (586) y el Edomex (536), pero sorprende Coahuila, en el cual son más los sospechosos (269) en relación a confirmados (265).
  • En decesos adelantan Edomex (20), Baja California (11) y la capital mexicana (11).
  • ¿Qué sabemos de los 6 mil 465 confirmados?… Tres mil 048 eran adolescentes -12 a 17 años-, el grupo más nutrido; mil 809 correspondían a la primera infancia (de 0 a 5 años) y mil 608 a la niñez (de 6 a 11 años). El 50.4 por ciento era del sexo masculino y 49.6 por ciento del femenino.

EXPEDIENTES TRISTES

¿Quiénes son estos 110 niños y adolescentes fallecidos? Cincuenta y siete eran niños y 53 niñas, pero más allá de las estadísticas están sus realidades, carencias y desventuras.

A diferencia de los contagiados, entre los menores muertos los mayores efectos se han manifestado entre los de 0 a 5 años, con 67 casos, el 61 por ciento; los de 12 a 17 suman 27 casos (24.5 por ciento) y los de 5 a 11 con 16 casos (14.5 por ciento).

Miriam, cuya familia vive en Cuapiaxtla, Tlaxcala, no había cumplido ni un año. Murió en un hospital de la Secretaría de Salud y su situación se complicó porque a la par padeció de neumonía. Como ella, 27 pequeños más eran menores de un año.

  • Enrique tenía 13 años, pero sufría de inmunodepresión y obesidad, lo cual complicó la enfermedad. Pereció en un hospital del IMSS de la delegación Cuauhtémoc, en la CDMX. Seis de ocho fallecidos obesos, eran adolescentes. De los 110 en el registro, 89 -es decir, el 81 por ciento- estaba obeso o tenía alguna enfermedad crónica como diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, VIH, asma o males cardio-vasculares.

Los padres de Rosalía, de nueve años y originaria de Chapa de Corzo, en Chiapas, tuvieron dificultades para procurar la atención. Carecían de seguridad social: finalmente lograron internarla en un hospital de la SSA, pero fue demasiado tarde, pues además su estado se vio disminuido por neumonía.

Casi la mitad de las familias en este listado doloroso -el 47 por ciento- no tenían servicio de IMSS o de ISSSTE, pues los padres trabajan en el campo, en actividades informales o en empresas sin la prestación de seguridad social.

Moisés tenía un año y meses. No resistió el tratamiento, pese a estar sano en apariencia: sin historial de enfermedades. Él y sus papás eran originarios de Copalillo, Guerrero. El 50 por ciento de quienes se fueron vivían en comunidades rurales o semirurales, con dificultades como distancia y falta de opciones para acceder a los servicios de salud.

  • Muchos de estos obstáculos se repiten en las 20 historias tristes del Estado de México, la entidad con la mayor incidencia de mortalidad a nivel nacional. La mayoría de las muertes se dieron en lugares como Tenango del Valle, Lerma, Soyaniquilpan de Juárez, Tultepec, Xonacatlán, Zacazonapan y Tecámac.
  • En pueblos indígenas sólo se tienen un par de registros: el de una joven de 17 años en el municipio de Benito Juárez, Quintana Roo, quien murió en un hospital del IMSS; y el un pequeño de 6 años procedente de San Felipe Jalapa de Díaz, en Oaxaca, quien tampoco asentó ningún antecedente crónico. Lo peor, en su caso, son las condiciones de su muerte, pues en su expediente ni siquiera se tiene anotado en qué institución fue recibido. Aparece como “no especificado”.

Ahí, en esa región sureña del país, hay también otras historias en el olvido: sin registros ni datos, las cuales habrán de contarse/LA CRINICA-PUNTOporPUNTO

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