La búsqueda de EMPLEO eleva la DESERCIÓN ESCOLAR entre JÓVENES

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El panorama del mercado laboral para los jóvenes en la actualidad no es el más alentador. No sólo se trata del contexto de incertidumbre económica que ha vivido el mundo en los últimos años, ahora se ha sumado el impacto de la inteligencia artificial generativa. México no es ajeno a esta realidad.

De acuerdo con los últimos datos disponibles de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), las personas jóvenes tienen el riesgo más alto de desempleo entre todos los grupos etarios en el país.

  • La tasa de desempleo entre las personas de entre 20-24 años en México es de 5.9%, casi el doble que el promedio general (2.6%). El grupo más cercano a esta cifra es el de los jóvenes de entre 25 y 29 años, con un nivel de desocupación de 4.3 por ciento.
  • El panorama se agudiza todavía más al considerar a las personas inactivas que están disponibles para trabajar si se presenta la oportunidad, lo que se conoce como desempleo extendido. Bajo esta medida, este indicador se eleva a un nivel de 14.9% entre los jóvenes de 20-24 años; la tasa general es de 9.8 por ciento.

En términos prácticos, y según la ENOE, esto implica que entre las filas del desempleo y quienes están inactivos, pero con disponibilidad para trabajar, hay un millón de personas jóvenes de este rango de edad.

De hecho, la Encuesta Nacional de Egresados (ENE), un ejercicio que realiza el Centro de Opinión Pública de la UVM, revela que el 48.3% de los universitarios en el país ha enfrentado dificultades para encontrar un empleo. Las principales razones son la falta de experiencia, los bajos salarios y la falta de vacantes en su área de estudio.

En México, los jóvenes de entre 15 y 29 años enfrentan un proceso de “desafiliación” o desvinculación de instituciones centrales, como familia, escuela, empleo, e incluso relaciones de pareja y amigos.

  • Los principales hallazgos de la encuesta Jóvenes en México 2026, elaborada por el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica, en colaboración con Fundación SM, revela que al menos 40 por ciento “reportan que simplemente no se hallan en ninguno de estos espacios que tradicionalmente daban apoyo, pertenencia y oportunidades de desarrollo”, señaló José Antonio Pérez Islas, coordinador del proyecto.
  • Alertó que la búsqueda de empleo y la falta de recursos se mantienen como las principales causas del abandono escolar, mientras el mercado laboral para este grupo poblacional aún se caracteriza por bajos salarios, escasas prestaciones y tasa elevada de informalidad, donde se insertan seis de cada 10 jóvenes.

El estudio, en el que también colaboraron los investigadores Enrique Pérez Reséndiz y Mónica Valdez González, es una radiografía actualizada de las condiciones de vida, valores, expectativas, formas de participación y principales desafíos de ese sector en el país.

Entre los principales hallazgos, en el contexto de este proceso de desafiliación, está que 39.2 por ciento dijeron sentir ansiedad ante los problemas, 27 por ciento consideran que su pareja no los comprende y 31.3 apuntaron que pese a tener amigos, se sienten “muy solos y tristes”, a lo que se suma que 43.2 por ciento afirman que lo que les enseñan en la escuela no les interesa.

En contraste, afirmó Pérez Islas, la familia es la única institución que ha logrado adaptarse a los cambios sociales y sigue arropándolos. La escuela, el mercado de trabajo y la política “no les funcionan”.

  • El experto en políticas de juventud explicó que “cuando hay una bronca, y esto lo hemos visto en trabajos cualitativos, los chavos recurren a la familia”, y citó de ejemplo los embarazos no planeados, donde este núcleo se convierte en el refugio al que acuden. La valoración que tienen de la familia, subrayó, sigue siendo muy positiva, incluso, “quizá idealizada”.
  • Prueba de ello, dijo, es que sigue siendo su principal red de apoyo. Lo que también se refuerza con que 76 por ciento todavía viven con su familia de origen, mientras 15.9 han formado una nueva y sólo 8 por ciento se independizaron.

Pérez Islas destacó que otra característica detectada en la encuesta fue la salud mental de este sector, pues 41.1 por ciento consideran que no tienen a alguien con quien hablar de sus problemas. “La sociedad acaba culpando a los muchachos de las cosas que les suceden, por este proceso de desafiliación que es tan importante, porque explica esta relación entre el individuo y la institución”, destacó.

Otro de los rubros abordados es el empleo, el cual forma parte de las expectativas de los jóvenes, pero que en la realidad contrasta con las condiciones que les ofrecen. Según los datos recabados, 39.6 por ciento trabajan exclusivamente, y 12.8 compaginan empleo y estudios, proporción que aumenta rápidamente con la edad.

El estudio revela que entre quienes tienen 25 y 29 años, 61.7 por ciento trabajan, mientras solo 7.3 continúan dedicados exclusivamente a la escuela. Y en el caso de las mujeres las oportunidades no son las mismas.

Entre los 25 y 29 años, 73.7 por ciento de los hombres laboran, frente a 53.3 por ciento de las mujeres. En cambio, 39.7 por ciento de ellas no estudian ni tienen un empleo remunerado, frente a 11.2 por ciento de ellos, “una diferencia que se encuentra estrechamente vinculada con el aumento de responsabilidades familiares y de cuidados”./Agencias-PUNTOporPUNTO

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