Bondage ¿en qué consiste esta práctica sexual?

La disciplina, el dominio y la sumisión pueden entenderse como una actividad recreativa, y no como un tipo de perversión.

El bondage es una práctica sexual en la que se utilizan ataduras. Esa es la definición más aceptada del bondage y no falta quien lo considera una expresión artística.

No es una práctica novedosa, ya se conoce desde hace milenios en Japón, técnica sexual que estaba reservada para las clases sociales más altas y refinadas.

La práctica consiste atar a la otra persona total o parcialmente por medio de cuerdas, esposas, lazos, corbatas, cintas o cualquier otra cosa que pueda mantener inmovilizada físicamente a la otra persona. Los límites con el sadomasoquismo se encuentran en el dolor. Y es que el bondage, dicen, no utiliza el dolor como fuente de placer.

El placer en el bondage se encuentra en la dominación de una persona y en la entrega de la otra. La persona atada se encuentra a plena disposición de su pareja, al menos en ese momento en el que se está practicando. Se entiende el consenso entre la pareja a la hora de realizar esta práctica sexual, además de un elevado grado de confianza y respeto mutuo.

El Placer para ambos es lo que promocionan los defensores del bondage, de entregarse sin reservas para uno y de hacer realidad sus fantasías sexuales para el otro. El placer de un sexo sin restricciones y sin inhibiciones para ambos.

Como se puede imaginar, inmovilizar a una persona conlleva sus riesgos, por eso es necesario informarse de todas las precauciones que deben tenerse a la hora de practicar bondage. Porque no nos interesan los prejuicios moralistas, pero sí nos preocupa la seguridad y la integridad a nivel físico y emocional.

Límites del Bondage

  1. Consentimiento de ambas partes. No lo hagas sólo para complacer a tu pareja, hazlo solamente si en verdad tienes interés.
  2. Infórmate. Hay lugares en donde te brindan información segura, por ejemplo en la tienda Diversex Condonería, hay sexólogos y especialistas que brindan cursos e información.
  3. Solamente con tu pareja. Esta práctica sexual no es para que la realices con desconocidos.
  4. Comunicación. Habla extensamente sobre los riesgos de esta práctica, coloca sobre la mesa deseos, miedos e imprevistos.
  5. Ataduras. Compra ataduras de algodón, de preferencia de las que vendan en las tiendas especializadas, las sex shop.
  6. Seguridad. Acuerda con tu pareja una palabra de seguridad o una clave que debas decir cuando desees terminar. Por ejemplo, si aprietas dos veces la yema de sus dedos es para preguntarle “¿te está gustando?”, si tu pareja responde del mismo modo, apretando una vez, te dice “No, para”; dos veces para “Sí, pero más despacio”; y tres veces para “No te detengas, ¡me encanta!”.
  7. No exageres. No intentes acrobacias que hayas visto en la televisión o en una película, mejor haz las cosas de forma segura. Hay posiciones que requieren de experiencia y preparación.
  8. Posiciones. No es recomendable mantener la misma posición todo el tiempo, varía.
  9. No la dejes sola. Nunca dejes sola a la persona atada, termina y desátala.
  10. El cuello está prohibido. Nunca ates a tu pareja del cuello./DIARIO FEMENINO-PUNTOporPUNTO

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