Crónica por ABEL SÁNCHEZ
*ZAPOPÁN, JALISCO*
Ocho años después del último enfrentamiento mundialista entre ambos equipos, México prolongó su hegemonía sobre Corea del Sur al vencerlo 1-0 dentro de la fase de grupos de la actual edición de la Copa de la FIFA 2026, en la cancha del estadio Guadalajara, para amarrar así el primer lugar del sector A, gracias a dos nuevos héroes nacionales: el mediocampista Luis Romo autor del gol y el portero Raúl Rangel salvador del arco con una gran atajada al final del partido.
- La selección iba en pos de la perfección y todo pintaba para conseguirlo.
Era su primer encuentro nocturno en 56 años de participar en partidos mundialistas y tres eventos en casa, rompiendo la costumbre de jugar al mediodía o en la tarde, como sucedió en diez ocasiones anteriores en 1970 y 1986; además, el nuevo choque entre mexicanos y asiáticos estaba marcado por los antecedentes de Francia 1998 y Rusia 2018, donde se ganó, y en lo anímico se daba el reencuentro de nueve jugadores (cuatro aztecas: Guillermo Ochoa, Edson Álvarez, Raúl Jiménez y Jesús Gallardo; así como cinco coreanos: Son Heung-Min, Lee Jae-Sung, Hwang Hee-Chan, Kim Seung-Gyu y Cho Huyn-Woo) que estuvieron en Rostov, Rusia, la última ocasión; así como, el abrazo fraterno entre Javier Aguirre y Lee Kang-In, quienes coincidieron en el Mallorca en 2021.
- Eran muchas coincidencias que presagiaban historia, sufrida como nos tiene acostumbrados el equipo de todos, pero olía a historia en la perla tapatía.
El “Vasco” Aguirre hizo cambios obligados: en la retaguardia, la entrada de Edson Álvarez a la central por César Montes y Jorge Sánchez por Israel Reyes en el costado derecho; mientras en el mediocampo, Luis Romo iba por Álvaro Fidalgo.
- Tras la ceremonia de apertura y los saludos protocolarios todo se olvidó, cada quien buscó el triunfo para asegurar la cima, ya que con tres unidades peleaban el acceder a un posible rival a modo en los dieciseisavos de final.
- El colorido se pintó desde el césped, cuando los equipos salieron con sus uniformes de gala: los locales portando playera y pantaloncillo negro mientras los dirigidos por Hong Myung-bo con un exótico conjunto en color morado, digno de un grupo K-Pop.
- Conocedores, desde el mediodía de la igualada entre Checos y Sudáfricanos, en Atlanta, Georgia, cada uno buscaron desde el inicio la puerta rival, aunque los 20 minutos del arranque fueron demasiado cuidadosos.
Por eso, tras el silbatazo del nazareno uruguayo, Gustavo Tejera, todo era tensión esperando al invitado especial, el gol que abriera el camino y renaciera la esperanza. Al principio se observó al rival para, con base en orden y presión, tratar de desarticular el funcionamiento coreano, el más incómodo del grupo, ya que es la selección con más pases realizados antes de concluir una jugada de peligro; además, se puso marcaje personal a Hwang In-beom, hombre desequilibrante y anotador de los Tigres de Oriente ante Republica Checa.
El árbitro sudamericano no se complicó la vida y a los 4 minutos mostró la tarjeta amarilla a Kang-In Lee por un pisotón a Luis Romo en una jugada intrascendente en medio campo.
- La primera mitad trajo emociones contenidas en cada arco para un público ansioso de festejar temprano.
Y casi lo hacen, pero en contra, a los 17’ de acción, cuando la escuadra azteca se salvó de ver caer su marco. El delantero Son Heung-Min ganó la espalda a la zaga por velocidad, bombeó el balón a la salida del “Tala” Rangel y Edson Álvarez salvó de tijera en la línea de meta, pero ya se había marcado posición adelantada.
Tres minutos después, se esfumó una oportunidad de oro. Al 19’, Julián Quiñones remató de cabeza un centro de Roberto Alvarado, que fue directo a las manos del guardameta Kim Seunggyu. Hasta ese momento, los de vestimenta oscura eran dominadores.
Al 40’, de nuevo Son encendió las alarmas en el área tricolor. Tras un balón filtrado, el elemento de los Ángeles FC entró por un costado y voló su tiro. Todavía, antes de ir al descanso, el mediocampista Lee Jae-sung cazó un centro en el área chica, pero su barrida no fructificó para conectar el esférico, ahogando el grito de anotación, al 45’. Corea cerraba mejor.
- Para el complemento, la urgencia por hacerse presente en el marcador aumentó, ya que un empate a ceros traería los abucheos de la gente y el desánimo a una nación que siempre se entrega.
- Nuevamente, la esperanza se reflejó al 48’, con Brian Gutiérrez, que mandó en profundidad a Jesús Gallardo para entrar solo por izquierda, pero vació su remate por fuera.
Otro acercamiento, pero en el siguiente minuto, hizo estallar, por fin, las gargantas de los aficionados en el inmueble de las Chivas. En un balón dividido dentro del área chica, el arquero Kim Seunggyu soltó un centro sencillo de Quiñones, que cayó en sus manos, con tan mala suerte que se escurrió a la posición del centrocampista Luis Romo, quien no perdonó el 1-0, al 50’.
El grito de gol se escuchó hasta Tijuana y más allá de las fronteras norte y sur, en cada rincón donde se observaba el partido por televisión. Gol de alegría y de calificación.
- En el último cuarto del cotejo, la ventaja estuvo cerca de aumentarse cuando Raúl Jiménez recibió un trazo largo de Quiñones y al encarar al cancerbero coreano le estrelló la pelota en el cuerpo, er 74’.
- Pero Corea no se iban a ir sin luchar, sin asustar, sin buscar empatar. El resultado lo condenaba a ganar a Sudáfrica, sí o sí, el próximo miércoles 24 en la última jornada, así que rescatar un punto era gloria.
Corría el 76’ y un pase desde tres cuartas partes del campo cayó en el costado derecho a los pies de Hyun-jun Yang, quien centró al corazón del área chica contraria, con suerte para Rangel y la defensa azteca porque Lee Kang-in no pudo empujar su anotación.
En las dos últimas jugadas, el Tri se quedó a nada del segundo y los asiáticos de igualar.
Obed Vargas, recién ingresado de cambio, se plantó en el área rival y fusiló con un fierrazo a Kim Seunggyu, quien rechazó el peligro, era el 85’.
Pero el héroe de la noche fue “El Tala”, al 87’, ya que en dos tiempos tapó un remate a quemarropa de Cho Gue-sung. Las porras de “¡portero, portero, portero!” no se hicieron esperar.
Tras decretarse el final, el jugador número 12, fueron 49 mil 850 espectadores, según las cifras de FIFA, en su mayoría mexicanos, entonaron a todo pulmón “El Cielito Lindo”, para estremecer al estadio tapatío. Con sufrimiento, pero se había ganado el segundo partido y se tenían los seis puntos en la bolsa.
De esa manera, se obtuvo la victoria 20 en mundiales y ahora el camino al quinto partido quedó trazado: la selección amarró regresar a la Ciudad de México en la ronda de matar o morir, no importando lo que haga Corea, pues ya no se mueve del puesto de honor. Ahora sí, México, sólo canta, festeja y disfruta que la suerte está de tu lado.
Nunca como esta tarde-noche en Zapopan, aquella estrofa de una vieja canción de 1986 quedó tan acorde para el momento: «El equipo tricolor tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará». /PUNTOporPUNTO























