- Moody’s Ratings bajó en mayo pasado la calificación crediticia soberana de México de Baa2 a Baa3 y cambió la perspectiva de negativa a estable, una decisión que coloca al país a solo un escalón de perder el grado de inversión.
La medida fue atribuida al deterioro de las finanzas públicas, al aumento de la deuda y al costo que representa el apoyo continuo del gobierno federal a Pemex.
- Con base en el análisis de Moody’s, la agencia consideró que la fortaleza fiscal de México se ha debilitado de forma sostenida desde 2024 y que el país enfrenta menor capacidad para estabilizar su deuda en un contexto de bajo crecimiento económico.
La decisión también fue reportada por medios financieros internacionales, que destacaron la presión generada por la base tributaria limitada y los apoyos a Petróleos Mexicanos.
¿Qué significa que Moody’s haya bajado la calificación de México?
La calificación crediticia funciona como una evaluación de riesgo. En términos simples, mide qué tan capaz es un país de cumplir con sus obligaciones financieras.
- Con la baja de Baa2 a Baa3, México conserva el grado de inversión, pero queda en el nivel más bajo dentro de esa categoría para Moody’s.
Esto significa que el país todavía es considerado apto para inversión por esa agencia, pero con menos margen ante nuevos deterioros.
En la práctica, una menor calificación puede influir en:
- La percepción de riesgo sobre México.
- El costo de financiamiento del gobierno.
- La confianza de inversionistas.
- La presión sobre las finanzas públicas.
- La evaluación de empresas estatales como Pemex.
La perspectiva estable, sin embargo, indica que Moody’s no anticipa otra baja inmediata, siempre que el deterioro fiscal no avance más de lo previsto.
¿Por qué Moody’s bajó la nota crediticia del país?
La agencia explicó que su decisión responde al “debilitamiento sostenido” de la fortaleza fiscal de México.
El problema central, según Moody’s, es que el gobierno enfrenta más presión para financiar gasto, deuda y apoyos a Pemex, mientras el crecimiento económico se mantiene moderado.
Entre los factores señalados están:
- Aumento de la deuda pública.
- Déficits fiscales elevados.
- Base tributaria limitada.
- Gasto público rígido.
- Menor crecimiento económico.
- Apoyo financiero recurrente a Pemex.
- Presiones por gasto social y prioridades energéticas.
Moody’s indicó que el deterioro fiscal se aceleró desde 2024 y podría continuar en los próximos años si no se logra una reducción sostenida del déficit y de la deuda.
¿Cuánto aumentó la deuda de México, según Moody’s?
La calificadora señaló que el déficit fiscal se mantuvo elevado en 2025, cerca de 5% del Producto Interno Bruto (PIB), ya con el apoyo a Pemex incluido. Esa cifra quedó apenas por debajo del 5.3% del PIB registrado en 2024.
Como resultado, la deuda bruta del gobierno aumentó de forma constante:
- En 2023, fue de 39.8% del PIB.
- En 2024, subió a 46% del PIB.
- En 2025, llegó a 49.3% del PIB.
- En 2026, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la deuda bruta del gobierno de México equivaldrá al 62.7% del Producto Interno Bruto (PIB)
Moody’s prevé que los déficits del gobierno federal y del sistema de seguridad social se mantengan por encima de 4% del PIB este 2026 y 2027, debido a la rigidez del gasto, menores ingresos por la desaceleración económica y menores impuestos a combustibles para contener el impacto de los precios energéticos.
¿Qué papel tuvo Pemex en la baja de calificación?
Pemex aparece como uno de los puntos más sensibles del análisis. Moody’s estimó que el gobierno mexicano otorgó apoyos por alrededor de 35 mil millones de dólares en 2025, equivalentes a 1.9% del PIB, y que presupuestó otros 14 mil millones de dólares para 2026.
- La agencia también anticipó que podrían venir más respaldos en los próximos años, debido a que no observa una mejora material en las operaciones de la petrolera.
El problema para las finanzas públicas es que Pemex no solo representa una empresa estratégica, sino también un riesgo fiscal. Si la petrolera requiere apoyo constante, el gobierno debe destinar recursos que podrían presionar más el déficit o la deuda.
Moody’s resumió esta preocupación al señalar:
A pesar de los esfuerzos por reducir el déficit fiscal, otras prioridades políticas, incluyendo la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo, han debilitado los anclajes de la política fiscal y la eficacia de la política”.
La agencia agregó que esa situación ha contribuido a déficits más amplios y a un deterioro más rápido de los indicadores de deuda.
¿Qué opina Moody’s sobre el crecimiento económico de México?
Moody’s también redujo sus expectativas para la economía mexicana. La calificadora ahora prevé que México crezca menos de 1% en 2026 y 1.3% en 2027.
La agencia explicó que la inversión privada se ha desacelerado desde 2024 por distintos factores estructurales y de incertidumbre. Entre ellos mencionó:
- Restricciones en energía.
- Problemas de agua.
- Limitaciones logísticas.
- Condiciones de seguridad.
- Incertidumbre por la revisión del T-MEC.
- Cambios institucionales, incluida la reforma judicial.
Moody’s consideró que el crecimiento económico regresaría de forma gradual hacia una tendencia cercana a 2%, pero no en el corto plazo.
Esa previsión importa porque, cuando una economía crece poco, el gobierno tiene menos margen para aumentar ingresos sin elevar impuestos o deuda.
¿Por qué Moody’s cambió la perspectiva de negativa a estable?
Aunque la baja de calificación es una señal de alerta, Moody’s cambió la perspectiva de México de negativa a estable porque considera que el país todavía conserva fortalezas macroeconómicas.
Entre los factores positivos que observó están:
- Estabilidad macroeconómica.
- Capacidad de respuesta de la política monetaria.
- Autonomía del Banco de México.
- Acceso preferencial al mercado de Estados Unidos.
- Ausencia de desequilibrios macroeconómicos severos.
En otras palabras, Moody’s no ve una crisis inmediata, pero sí un deterioro que ya fue suficiente para bajar la nota soberana.
¿México puede perder el grado de inversión?
- Sí, pero no de manera automática. Con Baa3, México sigue dentro del grado de inversión para Moody’s, aunque en el último escalón.
- Una nueva baja colocaría al país en grado especulativo, también conocido como “bono basura”.
- Eso podría generar más presión sobre el costo de financiamiento y sobre la percepción de riesgo.
Moody’s indicó que una mejora en la calificación dependería de:
- Una reducción sostenida del déficit fiscal.
- Una trayectoria más estable de la deuda pública.
- Menores riesgos asociados a Pemex.
- Más claridad sobre la capacidad del gobierno para controlar el gasto.
En contraste, podría haber nuevas presiones a la baja si el deterioro fiscal supera sus previsiones o si el crecimiento económico se mantiene débil durante un periodo prolongado.
¿Qué deben entender los mexicanos sobre esta decisión?
La baja de Moody’s no significa que México haya perdido el grado de inversión, pero sí confirma que el país tiene menos margen financiero. El mensaje central de la calificadora es que las finanzas públicas enfrentan más presión por tres razones principales: deuda, bajo crecimiento y Pemex.
- Para el lector común, esto importa porque una calificación más baja puede afectar el costo al que se endeuda el país y, con el tiempo, limitar el margen del gobierno para financiar programas, inversión pública o apoyos sin aumentar deuda o ingresos.
- La decisión deja a México en una zona de vigilancia: mantiene fortalezas macroeconómicas, pero deberá demostrar que puede contener el déficit, estabilizar la deuda y reducir el peso fiscal de Pemex.
Advierte ABM que perder grado de inversión sería ‘regresivo’
La Asociación de Bancos de México (ABM) reveló que le hizo una advertencia a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de que perder el grado de inversión sería regresivo para el País, por lo que instó a un manejo ortodoxo de las finanzas públicas.
- «Hubo un ajuste de la calificación de México y sí comentarles que nosotros se lo mencionamos hace una hora al Secretario de Hacienda, a la Gobernadora y a todos nuestros agremiados, que lo vemos claramente.
- México no está dentro de nuestros planes, pero, por mucho, perder el grado de inversión, no ser grado de inversión es una situación muy regresiva para el País porque encarece precisamente el crédito a los que más lo necesitan.
«Las grandes empresas globales probablemente se pueden seguir financiando en los mercados globales de deuda, tienen otras fuentes de financiamiento, pero el encarecimiento llega directamente a los fondeos locales, hipotecarios y de otro tipo de créditos que van más al consumo, entonces no podemos permitirlo, nos pondría en una situación de un rezago que ya superamos hoy», dijo Emilio Romano, presidente de la ABM, en conferencia de prensa.
La postura de las agencias sobre la calificación crediticia de México, recalcó, es una llamada de atención.
«El grado de inversión, ya estamos en el más bajo, pero estable; entonces vemos esto como una muy buena llamada de atención, muy oportuna, porque nos da el tiempo suficiente al País para poder acelerar el paso.
- «Por eso les digo, no es menor, es bastante relevante. Cosas que son fundamentales son el manejo ortodoxo de las finanzas públicas.
¿Qué quiere decir?
Que lo que el Gobierno y el Secretario de Hacienda nos lo refrendó es el compromiso de alcanzar las metas del déficit que está establecido en los criterios y los presupuestos aprobados para el 2026; la otra parte, que es fundamental, creemos que es continuar con la reestructura de Pemex para que pueda ser una empresa productiva», dijo Romano.
Perder grado de inversión afectaría a la economía, alerta Banamex
Por su parte, analistas económicos de Banamex advirtieron que perder el grado de inversión traería efectos y costos diversos para la economía mexicana, como un incremento en la tasa de interés de los bonos gubernamentales y mayores primas de riesgo.
- Se generaría una exclusión automática a ciertos instrumentos de financiamiento y un incremento en el rendimiento de bonos soberanos con un mayor impacto para México por ser parte del World Government Bond Index (WGBI).
- El índice de referencia global que mide el desempeño de la deuda soberana en los mercados financieros internacionales al incluir bonos gubernamentales de tasa fija denominados en moneda local.
«Si bien no es obligatorio que los tenedores de bonos se deshagan de aquellos bonos cuyos países de origen hayan perdido calificación crediticia, los fondos de pensiones, aseguradoras e inversionistas institucionales que siguen políticas Investment Grade Only sí tendrían que vender automáticamente los bonos que pierdan el grado de inversión, de manera que cuando esos tenedores liquidaran sus bonos en pesos, se generarían presiones al alza para el tipo de cambio .
«La reducción en la calificación también podría inducir un evento de flight to quality entre los inversionistas que decidieran mover capital a mercados más estables, lo cual también podría reflejarse en presiones de depreciación adicionales y caídas en los índices accionarios nacionales», explicaron economistas de Banamex en una Nota Especial publicada esta tarde.
- Al caer por debajo del grado de inversión, abundaron, los tenedores de bonos exigirían una prima de riesgo mayor considerando la posibilidad de impago relativo y la menor calidad institucional, que se vería reflejada en un mayor diferencial con los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
El Banco Mundial estima que una rebaja en la calificación crediticia por debajo del GI resulta en un incremento promedio de 138 puntos base en la tasa de interés de los bonos gubernamentales, mientras que la CEPAL estima un incremento de 103 puntos base en el diferencial de tasas medido por el Emerging Markets Bond Index Global (EMBIG) cuando alguna agencia crediticia realiza un recorte
BlackRock confía que México mantendrá el grado de inversión
A pesar de los riesgos que penden sobre las finanzas públicas, los gestores de inversión de BlackRock confían en que la Secretaría de Hacienda logrará contener el aumento de la deuda de México para conservar el grado de inversión, lo que permitirá retener los capitales extranjeros en el país.
- Sergio Méndez, director general de BlackRock México, y José Luis Ortega, director de Inversiones Activas de la firma, confiaron en un desempeño favorable de la economía del país, a pesar de que la negociación para la renovación del T-MEC no ha resultado conforme a lo esperado.
- “Hay riesgos definitivamente en cuanto al grado de inversión; debido a ello, las calificadoras se han alineado en advertirlo, pero el gobierno está tratando de atacar que ese aumento en la deuda suba lo menos posible, para evitar un deterioro mayor, por lo que confiamos en que mantendremos el grado de inversión”, señaló Ortega.
Indicaron que el T-MEC genera incertidumbre y riesgos, pero no hay una inversión de largo plazo que esté dispuesta a irse de forma agresiva.
- Estiman que la inversión se mantendría, ya que México mantiene ventajas estructurales, como su integración con EU y Canadá, la disponibilidad de mano de obra, su ubicación geográfica y el potencial para desarrollar proyectos de energía e infraestructura.
- Los directivos indicaron que tenían una sobreponderación en mercados emergentes y decidieron bajarla a cero para tomar utilidades en Corea y Taiwán. “Pero seguimos estando en AL, ya que la región requiere energía y dispone de muchos commodities”.
- Sobre el entorno global, Ortega estimó que la inflación en las economías desarrolladas seguirá siendo persistente, por lo que ve poco probable que los principales bancos centrales reanuden pronto un ciclo agresivo de reducción de tasas.
El escenario base de BlackRock contempla que la Fed mantendrá sin cambios su tasa el resto del año, aunque el principal riesgo es un eventual repunte de la inflación que obligue a nuevos incrementos.
Méndez rechazó que exista una sobrevaloración generalizada de la Inteligencia Artificial, aunque asintió que no todas las empresas vinculadas con esta tecnología serán ganadoras.
- Explicó que, ante la dificultad para identificar desde ahora cuáles compañías dominarán el mercado, la estrategia de BlackRock consiste en invertir en la infraestructura indispensable para esa revolución tecnológica.
- “Nadie puede asegurar qué empresa será la ganadora, pero sí tenemos certeza de que la inteligencia artificial necesitará mucha más energía, centros de datos, capacidad de procesamiento, redes de transmisión y almacenamiento de información”, afirmó.
Subrayó que esos sectores ofrecen mayor certidumbre que intentar seleccionar a los futuros líderes tecnológicos y que la rápida adopción de la inteligencia artificial confirma que se trata de una transformación estructural cuyos efectos se extenderán durante varios años.
- “No sabemos quién ganará la carrera tecnológica, pero sí sabemos que el gasto de inversión de las empresas continúa creciendo y eso terminará reflejándose en mayores utilidades”, indicó.
La firma, dijo, mantiene una visión positiva sobre las inversiones en los sectores mencionados.
- Añadió que BlackRock ha ampliado su estrategia de inversión para incorporar esos segmentos, y consideró que México cuenta con oportunidades relevantes por su ubicación geográfica y por la integración económica con Norteamérica.
Recalcó que continuarán evaluando oportunidades de inversión conforme se consoliden proyectos que ofrezcan certidumbre y rendimientos de largo plazo.
- Afirmó que México puede convertirse en uno de los principales destinos de inversión de la región si fortalece su infraestructura, el suministro de energía y las condiciones para el desarrollo de proyectos productivos./PUNTOporPUNTO
























