“Andy” LÓPEZ: Sin poderes metasexenales ni facultades plenipotenciarias… o Sí?

Editorial PUNTOporPUNTO

La carta de “Andy” López Beltrán, dirigida al presidente norteamericano Donald Trump por la cancelación de su visa revela un problema que trasciende una inconformidad migratoria.

  • El verdadero asunto es institucional, injerencista… pero de aquí (México) para allá (EE.UU), ello debido a la peligrosa confusión entre el peso político de un apellido y las facultades jurídicas que la Constitución mexicana confiere al Estado, respetando la Soberanía entre Naciones.
  • Conviene decirlo con absoluta claridad: “Andy” López Beltrán no tiene poderes metasexenales, facultades plenipotenciarias ni representación diplomática de México. Tampoco las tiene su padre por el solo hecho de haber ocupado la Presidencia de la República, ya fue!.
  • Andrés Manuel López Obrador fue Presidente de México y ejerció las atribuciones legales del cargo, durante su mandato. Pero el poder presidencial no se transmite por vía sanguínea, no se hereda y mucho menos se prolonga indefinidamente concluido el sexenio.

Vale revisar la Carta Magna

México es una República. La Constitución Política no reconoce una figura de poder metasexenal ni una autoridad política residual que permita a un expresidente continuar ejerciendo funciones propias de la Jefatura del Estado después de haber concluido su mandato…

  • Puede hacerlo y lo hace de facto manipulando a su sucesora, a través de su partido (MORENA) y los halcones que les puso (en SEGOB, consejeria jurídica y los propios gobernadores), pero eso es extra constitucional.

“Andy” es un simple ciudadano mexicano, ya que ni función tiene dentro del partido. Mucho menos existe una prerrogativa que permita a los hijos de expresidentes asumir funciones diplomáticas por extensión familiar ni herencia política.

  • Puede inconformarse con una decisión del Gobierno de Estados Unidos, puede defenderse jurídicamente, expresar públicamente su desacuerdo y cuestionar las razones que llevaron a cancelar su visa, pero deben ser a título personal.

Lo que no puede hacer es atribuirse una representación del Estado mexicano que nadie le ha conferido.

  • El artículo 89, fracción X, de la Constitución establece las facultades del Ejecutivo Federal en funciones, sobre política exterior: la representación diplomática de México se ejerce a través de las instituciones y agentes legalmente facultados para ello, elegidos por el Congreso.

Por tanto, una controversia migratoria personal no se convierte automáticamente en un conflicto de soberanía nacional.

Al pan pan y vino… vino; ah no, fueron por él

  • Los Estados Unidos de Norteamérica, como Estado libre y soberana, tiene facultades para determinar quién puede ingresar a su territorio conforme a su legislación e intereses nacionales, de no ser así hasta Osama Bin Laden hubiera impugnado el haberle negado la visa.

Esa decisión puede ser cuestionada jurídicamente; puede considerarse injusta, desproporcionada o incluso políticamente motivada. Pero esa decisión migratoria estadounidense no constituye, por sí misma, una violación de la soberanía mexicana pero mucho menos injerencista.

  • El problema adquiere otra dimensión cuando “Andy” dirige sus reproches directamente al presidente Donald Trump, cuestiona a funcionarios estadounidenses como Marco Rubio y Christopher Landau y llega incluso a plantear que el mandatario estadounidense debería destituirlos.

Las preguntas, resultan inevitables:

  • ¿Desde qué investidura habla “Andy”, acaso como futuro Presidente de México por derecho familiar?
  • ¿La de ciudadano? ¿Desde su pasada dirigencia partidista? ¿En su condición de hijo y heredero Ad Perpetuam del expresidente?

El apellido López Obrador puede tener peso político, pero en México. También es cierto que posee influencia política en Cuba, Venezuela y Nicaragua, para abrir puertas y producir titulares. Pero no tiene credenciales diplomáticas, plenipotencias ni es representante del Estado mexicano.

Pero, ¿qué de Claudia Sheinbaum?

La Presidenta de México tendrá que distinguir entre un asunto estrictamente personal y una eventual afectación a los intereses del Estado mexicano, ya bien sea en materia económica, internacional y hasta social.

  • Si se trata de lo primero, corresponde a “Andy@ defenderse con sus propios medios económicos y políticos ante las autoridades estadounidenses.
  • Si fuera lo segundo, la respuesta tendría que provenir de las instituciones mexicanas competentes y por los canales diplomáticos establecidos.
  • Lo que no puede ocurrir es una diplomacia paralela sustentada en apellidos, lealtades políticas o relaciones familiares, por que “Andy” es un simple mortal.

De ahí que entonces la pregunta deja de ser solamente qué hará Donald Trump y comienza a ser otra mucho más importante: ¿Quién gobierna México: las instituciones de la República o los herederos del Mesías Tropical?

Soberanía, no es graciosa concesión

Andrés Manuel López Obrador construyó buena parte de su discurso político alrededor de la defensa de la soberanía nacional.

  • De ahí que resulta paradójico que ahora su hijo pretenda convertir un asunto personal con el Gobierno estadounidense en un episodio de confrontación política internacional.
  • Si el expresidente decide intervenir, tendrá que hacerlo como ciudadano y exmandatario, no como autoridad constitucional vigente.
  • Y si “Andy” pretende hablar en nombre de México, alguien tendrá que recordarle que nuestro país no tiene una monarquía sexenal ni una dinastía constitucional.

La Presidencia termina cuando concluye el mandato. Las facultades constitucionales inherentes al cargo terminan con el encargo. Las embajadas y las representaciones diplomáticas pertenecen al Estado, no a familias, cuasi monárquicas.

Cuidado… aparece el fantasma de Nerón

Nerón pasó a la historia asociado a la imagen de Roma ardiendo mientras el poder imperial contemplaba el desastre.

  • México no necesita nuevos Nerones políticos que, por ambición, resentimiento, protagonismo o cálculo partidista, alienten conflictos cuyas consecuencias tendrá que pagar toda la República (mexicanos).
  • Se trata de evitar que alguien literalmente incendié al país. Por ello, urge advertir cuándo los intereses son personales, familiares o partidistas y cuándo un asunto de Estado que puede ser políticamente incendiario.

En los hechos:

— “Andy” tiene derecho a defenderse.
— Su padre tiene la opción de opinar.
— Morena puede fijar un posicionamiento político.

Pero ninguno de ellos posee poderes metasexenales ni facultades plenipotenciarias. El poder político no se hereda. La soberanía no es graciosa concesión ni la representación del Estado es eterna.

El apellido López Obrador por poderoso que pueda ser políticamente, no constituye una investidura constitucional… MÉXICO ES UNA REPÚBLICA NO UNA MONARQUÍA NI MUCHO MENOS PROPIEDAD O HERENCIA FAMILIAR.

La pregunta final, no es qué responderá Donald Trump, sino:

  • ¿Quién le recordará a “Andy”, a su padre y coriferos que el sexenio terminó, que las facultades constitucionales concluyeron y que en México nadie manda por razones de sangre, poderes metasexenales ni autoridad supranacional?

Pero no se preocupen tanto, la respuesta de EE.UU pronto vendrá y será peor de violenta, que la misiva estúpida, desafiante, imprudente y temeraria, solo que estará firmada por algún juez de Nueva York, con pruebas contra el Delfín de la Monarquía Obradorista… así que: “Andy”, mejor escóndete !!!

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