El momento llegó para Brasil. Luego del tercer mandato de Lula da Silva, el próximo 4 de octubre se llevarán a cabo elecciones presidenciales en las que compiten 13 candidatos, pero solamente dos tienen oportunidades reales de llegar al poder: el propio Lula, que juega su cuarto mandato por el Partido de los Trabajadores (PT), y Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, por el Partido Liberal (PL).
- En la última semana de la carrera presidencial, las encuestas anticipan que ninguno de los dos candidatos punteros alcanzaría la mayoría en primera vuelta. De acuerdo con la encuesta de Quaest para el diario O Globo, Lula tendría 39% de intención de voto frente a 34% de Bolsonaro, mientras que Nexus/BTG muestra 42% contra 37% en primera vuelta y 46% contra 44% en una segunda vuelta que se llevaría a cabo el 25 de octubre. Un empate técnico que, como en 2022, cuando Lula venció a Bolsonaro padre por un apretado 50.9% contra 49.1%, mantiene abierta la posibilidad de que gane Bolsonaro hijo en uno de los tiempos geopolíticos más complejos de la historia moderna.
Sin un capital político propio, el primogénito del expresidente, en prisión domiciliaria tras ser condenado por el intento de golpe de Estado luego de las elecciones de 2022, ha logrado convertir la herencia de su padre en arma suficiente para lograr el empate técnico actual. Para quienes lo ven como ultraderechista, su posible triunfo pareciera ser una ficha más en el ajedrez que juega Trump para consolidar su influencia sobre el subcontinente y expulsar a China de lo que Washington considera su zona exclusiva. Una lectura relevante para México, porque aquí la relación con Washington, los aranceles y la negociación del T-MEC ya nos han obligado a tomar decisiones.
En mayo pasado, Flávio visitó a Trump en el Despacho Oval buscando su respaldo político, mejorar su imagen frente a la bien conocida figura de Lula y desviar la atención del escándalo de corrupción que sacudía a su campaña. En julio, Trump impuso nuevos aranceles contra Brasil, un año después de haber aplicado los primeros exigiendo que cesara el proceso legal contra el expresidente. Flávio, a su vez, prometió sumarse al Escudo de las Américas y pidió a Washington designar al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho como organizaciones narcoterroristas. Un acercamiento que haría suponer un alineamiento ideológico y político capaz de convertir a Brasil en aliado de Trump en la región.
- La realidad, sin embargo, es bastante más compleja. Si bien la afinidad con la Casa Blanca existe, también es verdad que el senador por Río de Janeiro no puede gobernar contra la estructura comercial que sostiene al agro, a la minería y a parte de la industria brasileña atada a China. Tan solo en los primeros ocho meses de 2026, China absorbió 30.7% de las exportaciones brasileñas frente a 9.6% de Estados Unidos, mientras que en soya concentra cerca de 70% de los embarques.
- Brasil tiene además compromisos de explotación ya firmados con capital chino en minerales críticos, incluido el niobio, del que el gigante sudamericano tiene más del 85% de las reservas mundiales. Más allá de las afinidades de Lula, China es el primer cliente en sectores prioritarios, financiador de infraestructura y socio en cadenas de valor que Washington difícilmente podría reemplazar.
Una ruptura abierta con Pekín para quedar bien con Washington es inviable incluso para Bolsonaro hijo, y el antecedente lo puso su propio padre. Como candidato, Jair Bolsonaro propuso fortalecer la relación con Washington y alejar a Brasil de China; como presidente, descubrió que esto era bastante más fácil de decir que de hacer, por lo que mantuvo el comercio bilateral y los lazos con Pekín, e incluso realizó una visita de Estado en 2019.
Flávio aprendió de ello, y en su programa de gobierno ha dejado claro que evitará cerrar puertas: «Desde China hasta la Unión Europea, desde Estados Unidos hasta los mercados asiáticos». Lula, mientras tanto, ofrece continuidad, multipolaridad y BRICS, con una percepción de corrupción que amenaza con echarlo del Planalto.
- Tras el superciclo electoral de 2026, un Brasil de derecha consolidaría el giro del tablero latinoamericano y dejaría a la «marea rosa» reducida a Uruguay, Nicaragua, Cuba, México y una Venezuela que, tras la captura de Maduro, mantiene a un nuevo chavismo dispuesto a hacer negocios con Washington.
Para México el cambio haría poca diferencia pues ambos países no son ni han sido aliados ideológicos. Lo relevante está en la manera en que ambos países se relacionan con China y negocian con Washington, y en lo que cada uno decide hacer con esas dependencias. Brasil le vende a China; México le compra. Mientras el gigante sudamericano envía a Pekín casi un tercio de sus exportaciones, México le vende muy poco, pero le compra una de cada cinco de sus importaciones, una parte en insumos que terminan ensamblados en los equipos que cruzan hacia Estados Unidos, destino de más del 80% de lo que México exporta.
- Esa diferencia explica por qué México ha podido alinearse en la práctica (aunque mantenga otra retórica) y por qué a Brasil le costaría tanto hacerlo. Cuando Washington lo acusó de ser la puerta trasera de China, México subió hasta 50% los aranceles a más de mil 400 fracciones de países sin tratado, con China a la cabeza, porque el costo recaía sobre sus proveedores mientras sus clientes seguían del otro lado de la frontera norte. Un Brasil gobernado por Flávio que hiciera lo mismo castigaría a su principal comprador y al agro que lo llevaría al poder.
Lo que sí cambia para México es la competencia. Eduardo Bolsonaro, hermano menor de Flávio, anticipó que, si ganan, enviarán a Washington una delegación para negociar un acuerdo de libre comercio. Con el T-MEC en revisión, un Brasil con acceso preferencial al mercado estadounidense competiría con México en agroalimentos, manufactura y minerales críticos. Con Flávio en el Planalto, México deberá disputar la atención de Washington con un gigante capaz de ofrecerle afinidad política, aunque no una ruptura con China./Agencias-PUNTOporPUNTO























