La CRISIS MIGRATORIA de CEUTA puede endurecer de la postura sobre el ASILO en la UE

La Unión Europea dio el último paso para la entrada en vigor del Reglamento de Retornos, que permitirá, entre otras cuestiones cosas, crear centros de migrantes en terceros países, agilizar las deportaciones y endurecer la política migratoria.

La crisis migratoria de Ceuta marca el inicio del curso en la Unión Europea. La entrada irregular este verano de decenas de miles de personas en la ciudad autónoma española desde Marruecos ha dado pie, además, para romper otro tabú en el sistema de asilo europeo.

  • La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha propuesto este miércoles ante el Parlamento Europeo una nueva regulación que permitiría a los Estados miembros suspender —“flexibilizar”, lo ha llamado ella— las reglas migratorias, en casos de crisis. La propuesta de la conservadora alemana durante su discurso sobre el estado de la Unión constata un nuevo endurecimiento de la postura sobre asilo de una UE que se blinda y busca ya lanzar centros de deportación fuera de sus fronteras.

Las imágenes de decenas de miles de migrantes cruzando desde Marruecos a Ceuta, sacudieron la UE este verano. Apenas han ocupado unas líneas del discurso de 22 de páginas de Von der Leyen, una alocución llena de anuncios y guiños al espíritu europeo.

Pero la conservadora alemana ha hablado de esa y otras crisis migratorias (como las de los bálticos) y ha culpado a las mafias de tráfico de personas y a los “adversarios” de la UE de utilizara “personas vulnerables” contra el club comunitario. “La frontera de Ceuta es una frontera europea porque Ceuta es España, Ceuta es Europa”, ha declarado, solemne.

Von der Leyen ha asegurado que la respuesta a la migración es el pacto de migración y asilo, que entró en vigor en junio y que endurece las condiciones para los solicitantes de asilo que llegan a Europa. Pero también ha dejado claro que ese conjunto de normas se podrá suspender con ese “nuevo marco europeo de respuesta ante emergencias” con el que, ante situaciones parecidas, se podrá “de forma temporal” dar “flexibilidad en los procedimientos estándar” de las normas europeas sobre migración.

No ha dado más detalles, pero parece claro que lo que planteará en ese nuevo marco será la suspensión “por un tiempo limitado y de forma estrictamente definida” de las reglas migratorias con el fin de acelerar y facilitar los retornos.

“Los acontecimientos de este verano demuestran que nuestras herramientas deben evolucionar, sobre todo en situaciones de emergencia. Europa necesita los medios necesarios para proteger sus fronteras en todo momento. Especialmente en situaciones en las que los movimientos masivos se organizan y se utilizan como arma”, ha justificado Von der Leyen, después de destacar que “la frontera de Ceuta es una frontera europea, porque Ceuta es España, Ceuta es Europa y Europa está ahí para vosotros”.

Los argumentos usados para andar por esta senda también descansan en la seguridad exterior: “Desde nuestras fronteras orientales hasta las costas de Creta y a lo largo de todo el Mediterráneo. Y, por supuesto, con la crisis de Ceuta. Estos sucesos son de naturaleza diferente. Pero tienen dos cosas en común. La primera es que se está explotando a personas vulnerables por parte de traficantes y contrabandistas sin escrúpulos, y por parte de nuestros adversarios”, ha subrayado en una clara referencia a episodios como lo sucedido hace varios años en la frontera de Polonia y Lituania, cuando Rusia y Bielorrusia usaron migrantes en una suerte de ataque híbrido a sus fronteras.

“Protocolo ante emergencias”

Moscú ha estado muy presente en su discurso. La invasión de Ucrania hace ya más de cuatro años disparó todas las alarmas de seguridad y defensa en la UE y estas cada vez suenan con más fuerza. Los fallidos ataques con drones sobre el aeropuerto de Leipzig en Alemania este verano han elevado todavía más esta alerta. Y por eso, y por la desconfianza justificada en el histórico aliado estadounidense, Von der Leyen ha puesto sobre la mesa la creación de un “protocolo de seguridad ante emergencias” cuando uno de los Estados sienta que hay una amenaza exterior sobre su seguridad: incursiones de drones, ciberataques, sabotajes. “Amenazas que están creciendo cada día”.

“Nos estamos enfrentando a un mundo abiertamente hostil”, ha advertido. Y eso le ha llevado a ir más lejos en este punto que en migración. Lo ha hecho poniendo un ejemplo de cómo funcionaría ese mecanismo: como el artículo 4 de la OTAN, en el que se contempla la que los aliados se consultarán cuando uno de ellas se sienta en peligro. La presidenta de la Comisión ha huido de dar la idea de que su propuesta va separada de la Alianza Atlántica. “Estamos reforzando nuestro trabajo con la OTAN”, ha proclamado.

  • En el capítulo comercial también ha tenido un lugar considerable China. Von der Leyen ha destacado que el déficit comercial (diferencia entre importaciones y exportaciones) para la UE ronda los 1.000 millones de euros. Para corregirlo, ha recordado que se está negociando con el gigante asiático, pero que eso no basta: “Las palabras son buenas, pero los hechos son mejores”, ha dicho. “Usaremos todas las herramientas a nuestro alcance para reequilibrar la relación”, ha agregado, sin dar más detalles.

La UE da luz verde a la creación de centros para migrantes en terceros países

La Unión Europea dio el último paso para la entrada en vigor del Reglamento de Retornos, que permitirá, entre otras cuestiones cosas, crear centros de migrantes en terceros países, agilizar las deportaciones y endurecer la política migratoria. Era el trámite que faltaba para sacar adelante esta medida que ya contaba con la luz verde del Parlamento Europeo y de la Comisión, y que ha recibido el aval definitivo en un Consejo de ministros europeos de Interior, celebrada en Luxemburgo, con el voto en contra de España y la abstención de Bélgica.

  • El titular de Exteriores español, Fernando Grande-Marlaska, ha votado en contra siguiendo la línea marcada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que duda de la compatibilidad de estos centros con el Derecho europeo e internacional. El resto de socios, a excepción de la abstención de Bélgica, ha respaldado la nueva norma. Los Veintisiete siguen así los pasos que dio en primer lugar el Gobierno de la primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, con el traslado de inmigrantes a Albania, una medida que ha sido cuestionada por la Justicia italiana.

Según lo establecido, estos centros podrán ser utilizados como destino final de los migrantes que entren en el territorio de la UE o como centros de tránsito para su posterior regreso a su país de origen o a un tercer país. Los menores no acompañados no podrán ser transferidos a estos centros. Este reglamento complementa al Pacto sobre Migración y Asilo —que entró en vigor de manera efectiva en junio— y, según Bruselas, permitirá su implementación efectiva. Los Veintisiete continúan así una política con la que buscan endurecer sus fronteras y generaliza los retornos.

«Europa necesita medios para responder cuando ocurran movimientos masivos como Ceuta», ha afirmado el comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, que además se ha presumido de cómo ha mejorado el control fronterizo europeo en los últimos años. «Las reformas están funcionando. En los últimos dos años hemos vivido un decrecimiento del 55% en cruces fronterizos ilegales».

Asimismo, el Consejo de la Unión Europea ha anunciado la implantación de un «marco de trabajo europeo en respuesta a la inmigración», para poder responder cuando ocurran movimientos masivos como el que sucedió en la ciudad autónoma española el pasado mes de julio. «Esto no es un tema de inmigración, es un tema de seguridad. Los eventos de este verano en Ceuta reflejan que la gente es engañada con falsas esperanzas, y la inmigración es usada para dañar Europa», ha declarado en rueda de prensa Jim O’Callaghan, ministro de Asuntos Internos de Irlanda, país que actualmente asume la presidencia rotatoria del consejo.

  • El nuevo reglamento se aplicará en un plazo de 12 meses desde su entrada en vigor, aunque algunas disposiciones, como el aval para los centros de deportación en terceros países y el apoyo a la Agencia Europea de Control de Fronteras (Frontex), empezarán a aplicarse tan pronto como la nueva norma sea publicada en el Diario Oficial de la UE (DOUE). El texto endurece las condiciones para los migrantes y obliga a los demandantes de asilo a cooperar con las autoridades para agilizar su expulsión en caso de que se les deniegue este derecho.

Asimismo, el reglamento recoge que los repatriados pueden ser detenidos hasta 24 meses (con una prórroga de seis meses más) si no cooperan con las autoridades o si estas consideran que existe riesgo de fuga. Hasta el momento, solo se contemplaba una detención de hasta seis meses por riesgo de fuga o obstaculización del proceso de expulsión, con una prórroga de 12 meses. Aunque solo como «medidas de último recurso», estos plazos también podrán ser aplicados a menores no acompañados y a familias con niños pequeños.

«Esta importante regulación acelerará los procedimientos de retorno de aquellos que no tienen derecho legal a permanecer en la UE, completará el Pacto de Migración y Asilo y contribuirá a su implementación efectiva, al tiempo que se respetan los Derechos Fundamentales», ha asegurado Jim O’Callaghan antes de la votación.

A mediados de junio, 19 líderes de los Veintisiete enviaron una carta —impulsada por Dinamarca e Italia— a los miembros del Consejo en la que pedían «avanzar con rapidez» en la creación de centros de repatriación de migrantes en terceros países. España, que ha mostrado durante meses su firme oposición a esta medida, se desmarcó de la petición.

Cinco países negocian los primeros centros

Grecia, Alemania, Austria, Dinamarca y Países Bajos llevan a cabo desde hace meses negociaciones para establecer un primer centro de deportación en un país ajeno a la UE —probablemente África —y sus ministros de Interior se han reunido en Luxemburgo para discutir este asunto en los márgenes de la reunión de este jueves.

  • Para el ministro alemán de Interior, Alexander Dobrindt, el establecimiento de estos centros es una «solución innovadora» que debe quedar «blindada legalmente». Su homólogo danés, Morten Bodkov, ha hablado de «transformar» la política migratoria y de asilo y ha defendido que esta medida tendrá «un enorme efecto de presión» sobre los traficantes.

No han hablado de fechas concretas, aunque en reuniones previas estos cinco miembros han marcado la segunda mitad de 2027 como el objetivo para su puesta en marcha. De hecho, el ministro de Migración de Grecia, Thanos Plevris, ha asegurado este jueves que, durante su presidencia del Consejo, quiere abrir uno de estos centros en África para ese año. Aunque solo se ha referido al continente y no a un país concreto, la prensa griega ha mencionado a Uganda y Ruanda como posibles emplazamientos. Ninguno de los dos está en el listado común de la UE de países de origen seguros, utilizado en los criterios para denegar o aceptar el asilo.

Además, Grecia ha instado a la UE a desarrollar un mecanismo de emergencia para suspender temporalmente las solicitudes de asilo en caso de crisis migratorias graves como la de Ceuta, algo que ya planteó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en su discurso sobre el estado de la UE, cuando habló de «flexibilizar temporalmente» los procedimientos en circunstancias de emergencia. Plevris cree que el Pacto de migración y asilo ha ayudado a frenar las llegadas y a aumentar los retornos, pero considera que las medidas adoptadas hasta ahora no han sido suficientes para escenarios como el que se vivió en la frontera de El Tarajal.

  • Cuando entró en vigor el Pacto de Migración y asilo, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) trasladó su «preocupación» tanto por su contenido como por las políticas posteriores de la UE porque desde entonces la agenda legislativa no se ha detenido. «Tiene un enfoque restrictivo de derechos y aborda las migraciones desde un enfoque de seguridad, cuando la realidad cotidiana recoge muchos más aspectos que el estricto control de fronteras», explicó su director, Mauricio Valiente

Inmigración y emigración en Europa

La inmigración ha crecido durante las últimas décadas en el continente europeo. Países centroeuropeos como Liechtenstein, Luxemburgo o Suiza tienen los porcentajes más altos de población nacida en el extranjero. Además, apenas cinco naciones del continente con datos disponibles registraron un saldo migratorio negativo en 2019, es decir, más emigrantes que inmigrantes. Aquí recogemos estos y otros datos.

  • El 67,3% de la población nació en el extranjero en Liechtenstein, el pequeño país de 160 kilómetros cuadrados situado entre Suiza y Austria, según cifras de Eurostat de 2020. Le siguieron Luxemburgo (48,2%) y Suiza (29,2%). En el otro lado se encontraron otros como Polonia, en los que apenas representan el 2,2%, Bulgaria (2,7%) y Eslovaquia (3,6%).
  • El porcentaje de población nacida en el extranjero solo se redujo en Croacia, Estonia y Letonia entre 2009 y 2020, mientras que en el resto de países europeos con cifras disponibles aumentó. Los aumentos más marcados se situaron en Luxemburgo (hasta 16 puntos porcentuales más), Malta (15,7) y Alemania (6,5).

España fue uno de los países en los que este porcentaje aumentó menos, ya que la población nacida en el extranjero pasó de representar el 13,5% del total en 2009 al 14,8% en 2020 (un 1,3 puntos porcentuales más). Este aumento fue solo una décima inferior a Francia (1,4 puntos porcentuales), similar a Irlanda y República Checa; y solo por delante de Polonia (1) , Grecia (0,8) e Italia (0,5).

El perfil de la inmigración refleja distintas situaciones dentro de los países europeos. Mientras en países como España o Luxemburgo los nacidos en el propio país de destino apenas alcanzaron el 5% de los inmigrantes que entraron a sus fronteras 2019, en otros como Bulgaria o Lituania se situaron en torno al 50%.

  • Además, la inmigración procedentes de países no pertenecientes a la Unión Europea superaron ampliamente a los del ámbito comunitario en España, representando el 78,2% del total frente al 17%. Esta brecha es, además, superior a la que existía entre ambos grupos en 2015. Otros países que registraron grandes porcentajes de inmigrantes extracomunitarios sobre el total fueron Eslovenia (81,02%), Macedonia del Norte (78,6%) y Croacia (77,5%).

Por otra parte, solo en Eslovaquia, Islandia, Luxemburgo y Suiza la mayor parte de los inmigrantes procedían de países de la Unión Europea.

¿Y cómo ha evolucionado la inmigración? Alemania ha sido tradicionalmente uno de los países que más inmigrantes ha recibido. Solo la han superado dos países: España de 2005 a 2007; y Reino Unido de 2009 a 2011.

La situación del Mediterráneo

La otra cara de la migración en Europa y, sobre todo, para países como España, es la de las peligrosas rutas del Mediterráneo. Un total de 2.026 personas fallecieron o desaparecieron en el mar en su camino hacia Europa en 2021, según datos del proyecto Missing Migrants de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Esta cifra fue todavía mayor en el año 2016, año en el que se alcanzaron 5.143 desaparecidos o fallecidos.

La precariedad con la que los migrantes se echan al mar para salvar la distancia que separa sus puertos de origen de Europa hace que ninguna de las rutas que cruza el Mediterráneo pueda calificarse de segura. El número de muertes en una u otra ruta ha ido variando en el tiempo.

  • España, Italia y Grecia son los países más afectados por la presión migratoria en el Mediterráneo. Este gráfico recoge la evolución de las llegadas a estos tres países, de las que la mayor parte son por vía marítima.

Percepción de la inmigración en la Unión Europea

La percepción de la inmigración también varía según el país. El 10% de los habitantes de la Unión Europea considera que la inmigración es el asunto principal al que se enfrenta su país, según el Eurobarómetro de primavera del Parlamento Europeo realizado entre junio y julio de 2017. Este porcentaje fue inferior en España (7%) y los más bajos se encontraron en Eslovaquia, Portugal e Irlanda (2% en los tres).

  • Por otro lado, la inmigración fue el principal asunto señalado por la cuarta parte de los suecos (25%), el 23% de los chipriotas y dos de cada diez malteses (20%).
  • Estos porcentajes aumentaron cuando preguntaron a los encuestados por aquellos temas que afectan no solo a su país, sino a toda la Unión Europea. La inmigración fue el principal asunto para la cuarta parte de los encuestados del conjunto de los veintisiete países (25%), un porcentaje hasta una décima superior en España (26%).
  • Los porcentajes más bajos se registraron en Rumanía (15%), Irlanda (15%) e Italia (19%), mientras que en Chipre alcanzó casi la mitad de los encuestados (48%), seguido de la República Checa (42%) y Malta (40%).

Por otro lado, el 71% de los encuestados de la Unión Europea se mostraron favorables a que en todo el espacio comunitario rija una política común de migración, frente al 22% que se mostró en contra.

Las respuestas favorables más altas se registraron en Bélgica (88%), España (87%), Chipre (86%) y Grecia (84%), mientras que solo en Eslovaquia y la República Checa hubo más personas en contra que a favor, con un 50% y 52% respectivamente./PUNTOporPUNTO

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