Sheinbaum CONFUNDE SOBERANÍA con IMPUNIDAD NARCOCRIMINAL

Editorial PUNTOporPUNTO

La soberanía nacional no es un recurso discursivo ni una consigna de coyuntura. Es un principio jurídico-político que define la esencia misma del Estado:

  • El poder supremo reside en la nación y se ejerce a través de instituciones capaces de garantizar orden, legalidad y seguridad.

En términos llanos, soberanía significa control efectivo del territorio, monopolio legítimo de la fuerza y capacidad real de hacer cumplir la ley sin distingos ni excepciones.

Hoy ese PRINCIPIO está EROSIONADO, ha sido PROSTITUÍDO

Resulta contradictorio que el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum insista en la defensa de la soberanía mientras vastas regiones del país permanecen bajo control fáctico de organizaciones criminales que han sustituido al Estado: imponen normas, cobran tributos, regulan mercados y determinan la vida cotidiana de millones de mexicanos.

SOBERANÍA, entre la DOCTRINA y la REALIDAD FRACTURADA

Los atributos clásicos de la soberanía evidencian la magnitud del problema:

Inalienable… No puede transferirse. Sin embargo, en México se ha cedido de facto a estructuras criminales que ejercen funciones de gobierno ante la omisión estatal.

Indivisible… El poder soberano es único. En la práctica, se ha fragmentado en enclaves donde operan poderes paralelos con capacidad de decisión propia.

Imprescriptible… No se extingue con el tiempo. Pero la persistencia del crimen organizado está minando su vigencia material generación tras generación.

Absoluta… No admite un poder superior en el territorio. Esta premisa se derrumba cuando grupos criminales desafían al Estado sin consecuencias proporcionales.

Narrativa OFICIAL Vs. CONTROL TERRITORIAL

  • El discurso de defensa nacional pierde sustento cuando el Estado- Gobierno no garantiza condiciones mínimas de seguridad. No hay soberanía donde prevalece el miedo, la impunidad y la basta corrupción que lo mismo está en las calles a manos de policías que de criminales comunes y de cuello blanco para han hecho de México un muladar.
  • La narrativa gubernamental también colisiona con la presión internacional. Durante la administración de Donald Trump se ha planteado la clasificación de los cárteles como «organizaciones terroristas», equiparándolos con Al-Qaeda o Estado Islámico. Más allá de la carga política, el señalamiento es gravísimo y anuncia la dimensión del fenómeno.

Captura del ESTADO y NORMALIZACIÓN DE LA ILEGALIDAD

El problema central no es sólo la violencia, sino la infiltración institucional. La captura de espacios públicos —alcaldías, fiscalías, cuerpos policiales— ha derivado en un esquema híbrido donde lo legal y lo criminal coexisten y, en ocasiones, se articulan.

El ciudadano queda atrapado entre dos fuegos:

  • La coerción del crimen organizado, y
  • La vulnerabilidad frente a instituciones debilitadas o cooptadas.

Las consecuencias no son abstractas:

  • Aniquilación de la seguridad jurídica
  • Contracción de la inversión
  • Desigualdad territorial creciente
  • Expansión de economías ilícitas

A ello se suman indicadores críticos en desapariciones y violencia, documentados por organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que advierte la clara fragilidad institucional, incapaz de detener miles de asesinatos y mucho mayor pobreza.

Soberanía trasnochada como FICCIÓN

  • El principal riesgo no proviene del exterior, sino del vaciamiento interno del Estado- Gobierno. Cuando la autoridad legítima no puede imponerse sobre poderes fácticos (los Cárteles TERRORISTAS y sus socios NarcoPOLITICOS), el sistema colapsa.
  • La soberanía deja de ser una realidad operativa y se convierte en un simple remedo que a diario sirve a la Presidente para usarlo cual pañuelo desechable; es decir, para sus secreciones y luego lo bota al basurero, como limpiándose la nariz.

Cifras que DESMIENTEN el DISCURSO OFICIALISTA

México enfrenta una presión creciente en sus finanzas públicas, con una deuda que ya supera los 2 billones de pesos y que ha mostrado un crecimiento acelerado en los últimos años, comprometiendo márgenes fiscales y estabilidad futura.

  • En paralelo, la crisis humanitaria es inocultable: más de 100 mil personas desaparecidas registradas oficialmente y miles más sin conocerse su paradero, una cifra que organismos internacionales como la ONU ha señalado como alarmante y estructural inadmisible.
  • A esto se suma un fenómeno silencioso pero devastador: la erosión de la confianza. La falta de seguridad jurídica y el control territorial del crimen organizado, sumado a los NarcoPOLITICOS que frenan las inversiones, reconfigurado cadenas productivas y expulsando capitales generadores de riqueza, nacional y extranjero.

El resultado de tal descalabro es muchísimo más desempleo, incesante desigualdad nacional y economías locales capturadas por la ilegalidad narco- criminal.

  • Y mientras tanto, la pregunta persiste —especialmente en entidades emblemáticas como Tabasco, Veracruz, Campeche, Guerrero, Sonora, Estado de México y Ciudad de México, todas gobernadas por MORENA—: ¿dónde quedó la promesa de bienestar cuando la realidad está marcada por inseguridad, deuda creciente y ausencia de Estado Mexicano?

El colmo del cinismo, de la Presidente fue recibir al grupo de pop BTS, mientras a las puertas de Palacio decenas de «madres buscadoras» aguardan ser recibidas y escuchadas.

  • Señora Presidente, la soberanía no se proclama: se desempeña, practica, trabaja, actúa y profesa mientras el poder público no desplace al poder criminal, la soberanía seguirá siendo un concepto invocado… pero no ejercido, una muletilla más discursiva de sus mañaneras ramplonas.

Así la brecha entre discurso y realidad es, en sí misma, la forma más peligrosa de pérdida de la República. Están jugando con fuego y van a despertar al México bronco!!!

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