El Reloj del Juicio Final, una herramienta simbólica creada por científicos para visualizar la probabilidad de que la humanidad desaparezca, se sitúa este año a 85 segundos de la medianoche, el punto más cercano que ha estado nunca de marcar la hora final en sus 79 años de historia.
El reloj, gestionado por el Boletín de la Junta de Ciencia y Seguridad de Científicos Atómicos, se acercó en enero pasado cuatro segundos más a una catástrofe en comparación con el año anterior, cuando marcó 89 segundos para el ocaso de la humanidad.
Amenaza nuclear y cambio climático aceleran el riesgo
Las manecillas del reloj se pararon en esta hora crítica a raíz de la amenaza nuclear (en un momento en que los arsenales nucleares aumentan y los tratados de no proliferación no se están renovando), el cambio climático y la creciente agresividad que ejercen las potencias globales, según advirtieron los científicos. A estos factores se suman el posible uso indebido de la biotecnología y el avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) sin controles adecuados, señalaron.
Críticas a las políticas de Trump
La presidenta del Boletín de Científicos Atómicos, Alexandra Bell, puso el foco en la decadencia de la cooperación internacional y en las decisiones de la Administración del presidente, Donald Trump, como factores decisivos para esta aproximación.
«Trump está desmantelando activamente medio siglo de esfuerzos de control de armas para mantener la estabilidad entre las dos naciones con mayor arsenal nuclear del mundo (EE. UU. y Rusia) y ha estado atacando las herramientas y tecnologías que pueden ayudarnos a gestionar el cambio climático», declaró Bell. También criticó los esfuerzos de su Administración por impulsar los combustibles fósiles y obstaculizar el desarrollo de energías renovables.
«Hemos visto un fracaso flagrante del liderazgo y un giro hacia el neoimperialismo», añadió la presidenta.
Nacionalismo y tensiones globales
Por su parte, el presidente del Comité de seguridad y ciencia del Boletín, Daniel Holz, dijo que los principales países se han vuelto más «agresivos, hostiles y nacionalistas» en el último año.
«La historia ha demostrado que cuando los gobiernos dejan de rendir cuentas ante sus propios ciudadanos, sobrevienen el conflicto y la miseria; esta tendencia global hace que el mundo sea más peligroso para todos», alertó Holz en la presentación del reloj. El científico advirtió además de que una lógica global de ‘nosotros contra ellos’, basada en juegos de suma cero, incrementa la probabilidad de que todos pierdan.
- Los expertos expresaron especial preocupación por el riesgo de conflictos escalados entre potencias nucleares, citando la guerra entre Rusia y Ucrania, las tensiones entre India y Pakistán y la posibilidad de que Irán avance en el desarrollo de armas nucleares tras los ataques del verano pasado por parte de Estados Unidos e Israel.
- La periodista filipina y Premio Nobel de la Paz en 2021, María Ressa, se centró en la crisis que sufre el periodismo actual e hizo un llamado a la acción para revertir la situación global.
«Necesitamos plataformas tecnológicas rediseñadas en torno a los derechos humanos, no a las métricas de interacción; necesitamos que el periodismo se financie como infraestructura crítica», declaró.
¿Qué es el Reloj del Juicio Final?
También conocido como el «Reloj del Apocalipsis» («Doomsday Clock», en inglés), el mecanismo es un símbolo dirigido por un grupo de científicos, entre ellos 13 premios Nobel, creado en 1947, que pone el foco en los riesgos que afronta el mundo y que pretende indicar lo cerca que está el fin de la humanidad. Tras el final de la Guerra Fría, el reloj llegó a situarse a 17 minutos de la medianoche, pero en los últimos años los científicos han pasado de medir minutos a contar segundos ante la aceleración de las amenazas globales.
Desde 2007, el reloj ha incluido en sus valoraciones el deterioro del planeta debido al calentamiento global y la crisis climática. El Boletín subrayó que el reloj podría retroceder si los líderes mundiales y las naciones cooperan de forma efectiva para reducir los riesgos existenciales.
¿En qué ocasiones se mueve el reloj?
Aunque no predice literalmente el fin del mundo, sino que funciona como un indicador simbólico de peligro, por esto se ajusta generalmente una vez al año, en enero, después de que un comité internacional de científicos, expertos en seguridad, tecnología y política global analiza el panorama mundial. Puede modificarse cuando hay cambios importantes en factores como:
- Riesgo de guerra nuclear.
- Retrocesos o avances en acuerdos de desarme.
- Situación de la crisis climática.
- Impacto de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.
- Conflictos geopolíticos, desinformación y estabilidad internacional.
¿Cuál fue el motivo esta vez?
- En esta ocasión, los expertos señalaron un deterioro simultáneo en varios frentes críticos:
- Tensiones nucleares persistentes y debilitamiento de tratados de control de armas.
- Insuficientes acciones contra el cambio climático, con emisiones que siguen en niveles preocupantes.
- Avances tecnológicos sin regulación clara, especialmente en inteligencia artificial y biotecnología.
- Mayor confrontación geopolítica y menor cooperación internacional.
¿Empezó ya la Tercera Guerra Mundial?
Medio Oriente se sumerge en la guerra y los bombardeos y provoca una crisis energética mundial; el conflicto ucraniano está en su cuarto año sin visos de solución; Venezuela acaba de ser objeto de una intervención militar de Estados Unidos, y Cuba, cortada de sus fuentes de abastecimiento, podría ser la próxima pieza en caer. Mientras tanto, la situación de Taiwán sigue tensando las relaciones entre Estados Unidos y China. ¿Acaso el planeta ha entrado en la Tercera Guerra Mundial?
- Los ataques de Trump y Netanyahu contra Irán “son el catalizador final para una tercera guerra mundial”, dice un excomandante de la OTAN.
- Richard Shirreff, exsubcomandante supremo aliado de la OTAN en Europa, afirma que “no puede recordar un momento más peligroso en la geopolítica en su vida”. Hay un “creciente sentimiento en la comunidad militar occidental” de que la campaña “ya se ha escapado de control”, afirmó.
A su juicio, si Estados Unidos llegara a “verse atrapado” en una guerra terrestre en Medio Oriente, China y Rusia “no perderían tiempo” en aprovechar la situación, y Pekín podría “utilizar la oportunidad” para lanzar su “tan esperada invasión de Taiwán, quizás tan pronto como en 2027”.
Esa es también la opinión del historiador británico Anthony Glees, profesor emérito de la Universidad de Buckingham, para quien “la naturaleza del conflicto en Irán tiene ecos escalofriantes en la historia que podrían significar que el planeta está en medio de un conflicto global”.
Para Glees, el hecho de que Israel y Estados Unidos hayan decidido ir a la guerra es una señal para otras naciones que podrían decidir hacer lo mismo. El historiador también cree que la mentalidad de los líderes involucrados en los conflictos actuales es otra señal, así como el “compromiso” de Trump de continuar con las intervenciones.
- En otras palabras, Irán y Medio Oriente se han convertido en el centro de atención, pero la Tercera Guerra Mundial podría estallar allí o en muchas otras partes del mundo.
- Sin embargo, existen varios frenos para un conflicto mundial. Más allá de la disuasión nuclear, la crisis de natalidad, las distancias geográficas entre grandes potencias y conflictos cada vez menos mortales hacen pensar que el mundo tal vez evitará sumergirse nuevamente en esa fatalidad.
En todo caso, a pesar de los debates, casi todos los expertos coinciden en que Taiwán es el epicentro del conflicto y, por el momento, China no ha lanzado ninguna ofensiva sobre la isla. Lo que permitiría esperar algunos años más de paz.
Se ha asumido durante mucho tiempo, en efecto, que la mayor amenaza para la estabilidad geopolítica es la creciente tensión entre China y Estados Unidos, con Taiwán como objeto central de cualquier confrontación militar.
Pekín ve a la nación insular como una parte integral de un territorio chino unificado. En los últimos años, ha adoptado una postura cada vez más agresiva hacia la isla, denunciando como “separatistas peligrosos” al Partido Progresista Democrático gobernante de Taiwán, que ganó un tercer mandato sin precedentes el año pasado. Al mismo tiempo, Estados Unidos incrementó su apoyo —financiero, militar y retórico— a la independencia continua de Taiwán.
El año pasado, el Ejército Popular de Liberación chino (EPL) realizó ejercicios militares con fuego real en el Estrecho de Taiwán, maniobras vistas como un ensayo general para un posible bloqueo real en un intento de derrocar al gobierno en Taipéi en el futuro.
- Como Richard Shirreff, muchos observadores anticipan que China buscará invadir Taiwán en 2027, que se considera un año “mágico” porque marca el centenario de lo que se convertiría en el EPL. La idea de que este aniversario podría coincidir con una operación militar seria por parte de Pekín se ha convertido en una “fijación” en Washington, coinciden los especialistas.
Y con Donald Trump centrado en Medio Oriente, América Latina y asegurar la paz en Ucrania, Xi Jinping podría calcular que el ocupante de la Casa Blanca está “demasiado distraído” para “reaccionar a tiempo, si China intentara un movimiento decisivo contra Taiwán por medios abiertos o encubiertos”.
En todo caso, para Jean-Yves Heurtebise, doctor en filosofía e investigador asociado del Centro de Estudios Francés sobre la China Contemporánea, la Tercera Guerra Mundial ya comenzó, aunque sin estallar frontalmente.
“Las superpotencias se evitan, a diferencia de la Primera y Segunda Guerra Mundial, que fueron enfrentamientos directos. Actualmente, las grandes potencias propagan el conflicto a otras zonas para evitar el enfrentamiento”, dijo desde Taiwán. Ucrania, Irán, secuestro de Maduro y la cada vez más frontal codicia alrededor de Taiwán serían, por su multiplicación, un verdadero comienzo de la Tercera Guerra Mundial.
- Por el contrario, Frédéric Encel, geopolitólogo especialista en Medio Oriente y autor del libro La Guerra Mundial no tendrá lugar: Las razones geopolíticas para esperar, defiende la tesis contraria.
“No se puede hablar de guerra mundial, simplemente porque no existen dos bloques de alianza militar multilateral”, afirma.
Cuando en 1914, Austria-Hungría entraron en guerra contra Serbia, Rusia movilizó su ejército contra Viena, lo que provocó la declaración de guerra alemana contra Rusia y Francia, arrastrando al Reino Unido al conflicto. Lo mismo sucedió en 1939, cuando la invasión de Polonia por Alemania provocó automáticamente la entrada en guerra de Francia e Inglaterra.
Para Encel, nada de eso ocurre actualmente. La situación actual le ha dado la razón sobre la inexistencia de una “alianza ‘militar’ entre Teherán, Pekín, Moscú o incluso Caracas”. La prueba es que cuando la capital iraní comenzó a ser bombardeada, ninguna potencia intervino, lejos del juego de alianzas que sumergió al mundo en los dos conflictos mundiales anteriores.
“El objetivo actual es más bien debilitar la alianza del otro”, retoma Heurtebise.
“Estados Unidos busca reducir el número de aliados de China atacando a Irán o Venezuela, Rusia intenta sembrar discordia y tensiones en Europa, o dividir la alianza entre los 27 de la Unión Europea y Estados Unidos, etc.”, dice. Estamos ante “una guerra híbrida —por la información, el comercio y los conflictos importados—, donde cada superpotencia quiere controlar su región, y no el mundo”, pero sin movilización militar general./Agencias-PUNTOporPUNTO























