El año 2026 podría convertirse en el segundo más cálido desde que existen registros de temperatura a nivel mundial, debido al efecto combinado del fenómeno natural El Niño y el calentamiento provocado por las actividades humanas, estimó el observatorio europeo Copernicus.
- De acuerdo con su boletín mensual publicado este viernes, existe un 20% de posibilidades de que 2026 iguale o supere el récord de 2024, que actualmente ocupa el primer lugar como el año más cálido registrado.
- Copernicus también consideró casi seguro que 2026 supere el umbral de 1.5 grados centígrados respecto a los niveles de temperatura de la época preindustrial. De concretarse, sería el segundo año calendario en rebasar ese nivel, después de 2024.
Sin embargo, el organismo aclaró que superar temporalmente los 1.5 grados no significa que se haya incumplido definitivamente el objetivo del Acuerdo de París de 2015, que busca limitar el calentamiento global a ese nivel para finales de siglo.
Para considerar que ese límite fue superado de manera oficial, es necesario que el incremento de temperatura se mantenga durante un periodo mucho más prolongado. No obstante, los científicos consideran que el calentamiento global podría rebasar ese umbral de forma sostenida antes de 2030.
El observatorio europeo también informó que octubre de 2026 fue el mes de octubre más cálido registrado en el planeta, con una temperatura media del aire 1.75 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales.
- Con este resultado, suman tres meses consecutivos en los que la temperatura global supera el umbral de 1.5 grados.
- El calentamiento también se reflejó en los océanos y mares, donde las temperaturas superficiales alcanzaron niveles récord para un mes de octubre.
- Sin considerar las regiones polares, la temperatura media de la superficie del mar llegó a 20.95 grados Celsius, el valor más alto registrado para ese mes.
En el Pacífico tropical, donde se origina el fenómeno de El Niño, la anomalía de temperatura superficial del mar alcanzó 3.21 grados Celsius, por encima de los máximos registrados durante episodios anteriores de este fenómeno de muy fuerte intensidad, informó Copernicus.
- El fenómeno de El Niño también ha influido en la intensidad de los huracanes en el Pacífico durante 2026, donde la actividad ciclónica ha alcanzado niveles récord. Científicos señalaron que varias tormentas han logrado mantenerse activas durante más tiempo y alcanzar una mayor intensidad.
De acuerdo con mediciones de energía ciclónica acumulada, que consideran la velocidad de los vientos y la duración de los sistemas, una zona del Pacífico al este de la línea internacional de cambio de fecha ya superó el récord establecido en 2018.
Entre los factores que explican esta actividad está el calentamiento del océano, que proporciona energía a los ciclones, y los cambios en los vientos de gran altura provocados por El Niño, que reducen las condiciones que normalmente pueden debilitar las tormentas.
En contraste, la actividad de huracanes en el Atlántico se ha mantenido por debajo de lo habitual para esta época del año, con niveles inferiores al 18% de lo normal, según la información citada por los científicos.
Olas de calor generará muertes adicionales
El fenómeno meteorológico de El Niño podría provocar 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor en todo el mundo hasta febrero, al provocar un aumento de las temperaturas globales, según nuevo informe del Climate Impact Lab, publicado el miércoles 23 de septiembre.
El Niño, declarado en junio y cuyo pico se espera para finales de 2026, se encamina a convertirse en el más intenso jamás registrado, amplificando los efectos del cambio climático de origen humano.
Las alarmas que llegan desde Europa, Asia y África debido a las olas de calor, que han alcanzado e incluso rebasado en algunos lugares los máximos históricos con una mortandad de miles de personas, han hecho que el verano de 2026 sea inusual en el hemisferio norte del mundo con temperaturas que han llegado a los 50 °C en ciertas regiones.
- El panorama es inédito con incendios forestales de gran magnitud en España, Francia y Portugal y otras zonas de Europa, mientras que Alemania, Suiza y el Reino Unido enfrentan olas de calor y sequías cada vez más severas.
- En Gales, por ejemplo, las autoridades declararon el estado de sequía tras registrar el mes de julio más seco en casi 200 años. Y al otro lado del mundo, Japón vive temperaturas récord, al igual que Corea del Sur con calores nocturnos muy elevados.
- De acuerdo con un reporte de El País, la sequía y altas temperaturas que experimenta el continente europeo actualmente reducirán el Producto Interno Bruto (PIB) de todos sus países en 50 mil millones de euros (el equivalente al 0.5 % del PIB).
- Asimismo, más de 600 mil hectáreas de terreno han ardido en la Unión Europea, mientras que el 35 % de la superficie total de los 38 países miembros está en sequía (en Inglaterra, el número crece al 71 % de su territorio).
- Conforme a datos preliminares del Sistema Europeo de Vigilancia de la Mortalidad (EuroMOMO), se estima que la reciente ola de calor le ha costado la vida a más de 30 mil personas.
Es un hecho inusitado, como subraya el periódico español, que generó que a finales de junio EuroMOMO alertara que para esa fecha había más de 10 mil muertes por encima de lo esperado en el continente.
Y no sólo eso, más de 9 mil de esos fallecimientos se produjeron entre personas de 65 años o más, y sólo Francia registró al menos 5 mil 764 decesos adicionales.
- La Agencia Nacional de Salud Pública francesa señaló que las muertes suponen un 36 % más de lo previsto y la tasa de mortalidad más alta registrada desde la ola de calor de 2003, relata la agencia Reuters.
- Además, el norte de África también ha tenido una seria afectación en esta ola de calor del verano 2026 con termómetros que alcanzaron los 48 °C en zonas de Marruecos, Argelia y Túnez.
- En esta última nación el calor favoreció decenas de incendios y generó cortes programados de electricidad debido al incremento histórico en la demanda de energía para refrigeración.
Arturo Quintanar Isaías, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, explicó que las temperaturas extremas del hemisferio norte no representan fenómenos aislados, sino que forman parte de una transformación climática de largo plazo, ocasionada principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.
- El científico destacó que el calentamiento global ha desplazado lo que durante décadas se consideró “normal”: “Se ha observado que las distribuciones de temperatura se han estado recorriendo a lo largo de estas décadas… ya las nuevas normales son otras”.
- Por ejemplo, en Francia, de 1947 a 2010 se detectaron 26 ondas de calor, en tanto que de 2011 a 2025 se registró un número similar. Es decir, en los últimos 15 años tenemos la misma cantidad de ondas de calor que en los 60 años previos.
- Enfatizó que el calentamiento global es uno de los factores que han impulsado estas altas temperaturas, aunque reconoce que hay interrogantes sobre los mecanismos atmosféricos que originan estos eventos.
“Observamos que son patrones de circulación tipo anticiclónico, es decir, circulaciones en las que el aire está descendiendo y esto causa que haya un aumento de temperatura. Este tipo de fenómenos está ligado al calentamiento global del planeta.
Lo que todavía investigamos es cómo ese cambio climático modifica la circulación atmosférica para favorecer este tipo de fenómenos”, precisó el universitario.
Sostuvo que las altas temperaturas registradas recientemente en Europa, Asia y Norteamérica pueden atribuirse en gran medida al calentamiento antrópico y no directamente al desarrollo de un evento de Super El Niño.
- Sin embargo, la fase caliente de El Niño modifica la posición y la forma de la corriente en chorro (un río atmosférico planetario que ocurre en latitudes subtropicales, entre 25 y 40 °N), cuyos meandros o deformaciones dan lugar a regiones donde la precipitación se suprime y aumenta la temperatura en superficie.
“La combinación de suelos secos y una atmósfera cada vez más cálida genera condiciones ideales para incendios forestales de gran intensidad, como los que hoy afectan a España y Francia.
Además, el fenómeno de El Niño amplifica los efectos del calentamiento global en el verano del hemisferio norte, favoreciendo eventos extremos que incrementan la mortalidad y ponen a prueba incluso la infraestructura de los países desarrollados”.
El investigador advirtió que los registros instrumentales muestran una tendencia consistente hacia temperaturas más altas y que no hay señales de un regreso a las condiciones del pasado por una razón muy sencilla:
“Los datos observados nos indican eso… no esperamos que estas temperaturas regresen a valores previos, simplemente porque no estamos dejando de emitir gases de efecto invernadero”.
Ante ese hecho, dijo, no debe dejarse de luchar por la disminución de emisiones.
“Tenemos que pensar en prevenir de todas las maneras posibles los daños que implicará un cambio de ese estilo e innovar la forma como trabajamos y producimos; toda la economía tiene que ser modificada absolutamente”./PUNTOporPUNTO
























