En los últimos años, el hidrógeno verde se ha posicionado a nivel global como uno de los vectores energéticos más prometedores para avanzar hacia la descarbonización industrial. Sin embargo, al analizar la coyuntura del mercado mexicano, resulta evidente que nos encontramos en una etapa de evaluación y a la espera de decisiones finales de inversión.
- Aunque el país ostenta ventajas competitivas innegables —como un potencial sobresaliente de generación renovable, amplia disponibilidad de territorio y una posición geográfica estratégica para atender mercados clave—, muchos de los proyectos anunciados continúan atrapados en fases tempranas de desarrollo.
Para comprender este freno en la inversión es preciso mirar la estructura actual de nuestra matriz energética. México cuenta con una infraestructura madura de transporte y distribución de gas natural, profundamente articulada con el mercado de Estados Unidos. La alta disponibilidad de este hidrocarburo importado a precios altamente competitivos reduce, en la coyuntura actual, los incentivos económicos inmediatos para reemplazarlo por hidrógeno limpio.
La disparidad económica sigue siendo amplia: mientras el costo del hidrógeno verde se sitúa en rangos de los 3 a 5.5 USD/kg, el gas natural importado desde Estados Unidos ronda los 3 a 4 USD/MMBtu. Ajustando la métrica sobre una base energética equivalente, el hidrógeno verde presenta actualmente costos del orden de 26 a 48 USD/MMBtu, varias veces superior a los del gas natural, lo que limita su competitividad en ausencia de incentivos, valorización de emisiones o mercados con atributos ambientales diferenciados.
Si a esta brecha le sumamos la necesidad de inversiones adicionales para adecuar ductos, sistemas de compresión, medición y equipos finales, junto con la falta de un marco regulatorio específico para hidrógeno verde, esquemas de certificación e incentivos claros, se vuelve natural que el capital privado mantenga una postura reservada a la espera de mayor certidumbre.
- Ahora bien, esta fase de espera no significa una ausencia de oportunidades. El detonante de la demanda en México no se dará de forma abstracta ni generalizada, sino a través de sectores industriales consolidados donde el hidrógeno ya se utiliza como insumo o en aquellos donde la electrificación directa mediante baterías no resulta técnicamente viable.
El caso más inmediato de valorización del hidrógeno limpio es la industria de fertilizantes y amoniaco, así como los procesos de refinación y petroquímica en actividades como el hidrotratamiento y la desulfuración. En estos ámbitos, la sustitución progresiva del hidrógeno fósil por hidrógeno bajo en emisiones representa una vía directa para reducir de forma drástica la huella de carbono industrial sin modificar significativamente la naturaleza de los procesos ni las características de los productos finales.
A ello se suman la industria siderúrgica para la producción de acero de bajas emisiones, la movilidad pesada de larga distancia y, en una siguiente etapa, la síntesis de e-fuels y metanol verde para exportación.
Existen sectores donde podrían desarrollarse casos de negocio viables y donde se identifica demanda potencial de largo plazo. Por ello, más que una falta de aplicaciones reales, el desafío central consiste en construir el marco habilitador que permita a estas oportunidades alcanzar una escala comercial viable.
Al observar la experiencia internacional, particularmente los avances en Europa donde Sener participa activamente, sugiere que el mercado del hidrógeno no madura de forma aislada, sino en torno a una demanda industrial concreta y respaldada por ecosistemas integrales que ayudan a diluir el riesgo. Las iniciativas europeas que han alcanzado etapas de construcción han alineado de manera simultánea clientes con contratos de compra a largo plazo (offtake agreements), regulación clara, hojas de ruta nacionales y esquemas de financiamiento que amortiguan los sobrecostos iniciales.
México no requiere copiar el modelo europeo al pie de la letra, pero sí le conviene adoptar sus pilares fundamentales. Acelerar el tránsito de los anuncios a la ejecución exige enfocar los esfuerzos en el desarrollo de clústeres o valles industriales que compartan infraestructura, promover alianzas público-privadas con financiamiento mixto, establecer reglas del juego claras y avanzar mediante etapas paulatinas de escalamiento. La articulación de demanda, regulación y financiamiento será uno de los elementos clave para transformar el potencial técnico de México en proyectos bancables y ejecutables.
Retos del hidrógeno renovable en México
Reducción de costos en infraestructura, principalmente de electrolizadores; producción y transporte; establecimiento de una regulación específica; creación de incentivos para la oferta y la demanda; cumplimiento de metas de descarbonización, y una mayor penetración de energías renovables, son los principales retos que enfrenta el desarrollo del hidrógeno verde en México, coincidieron representantes de la industria.
Hurtado Acosta expuso los avances, retos y perspectivas de la producción, uso y potencial exportación de este energético.
- En su exposición, recordó que actualmente se encuentran en distintas fases de desarrollo 31 proyectos de hidrógeno verde en México, que suman inversiones por 22 mil 370.5 millones de dólares, sin contar el monto del proyecto «Oasis» a cargo de la empresa estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Baja California Sur, anunciado apenas unos días.
De los 31 proyectos, se espera una producción anual de 196 mil 707 toneladas de hidrógeno verde, es decir, a partir de fuentes renovables de energía, como la solar fotovoltaica y la eólica; 970 mil toneladas de amoniaco verde; 21 millones de toneladas de metanol verde y azul; 8 mil 760 toneladas de hidrógeno turquesa –obtenido a partir de la pirólisis del gas metano– y una capacidad instalada de generación renovable de hasta 4 mil 246 megawatts (MW).
El hidrógeno producido en estos proyectos, agregó Hurtado, tendrá aplicaciones como en la movilidad, principalmente para transporte pesado; en la descarbonización del sector industrial, como el acero, el hierro, el cemento y la petroquímica, y en el sector eléctrico al mezclar un porcentaje de este elemento con el gas natural con miras a reducir las emisiones y la dependencia de las importaciones de Estados Unidos, entre otros.
Van por una Estrategia nacional
A pesar de que la legislación y la normatividad para impulsar el hidrógeno verde, o renovable, ha avanzado, aún quedan algunos documentos que faltan por definirse.
- Hurtado dijo que la industria y autoridades ya están trabajando en la planeación de una Estrategia Nacional de Hidrógeno Renovable y recordó que México es de los países que aún no cuentan con este documento.
Por su parte, José Anaya, coordinador del Comité Industrial de la AH2México, agregó que la Asociación está igualmente trabajando con el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) para elaborar un estándar de hidrógeno renovable.
Analizarán incentivos para la industria
Representantes de empresas relacionadas con la cadena de valor del hidrógeno, externaron la conveniencia de los incentivos para impulsar el sector.
- Al respecto, Alberto Uribe Camacho, director general de Contenido Nacional y Fomento al Sector Energético, pidió a la Asociación y los asistentes información sobre los estímulos y otros mecanismos que se aplican en países en donde la industria del hidrógeno renovable está más desarrollada para tener elementos de análisis y elaborar una política en este sentido.
Asimismo, el funcionario se pronunció a nombre de la Secretaría, por el desarrollo de las energías renovables y del hidrógeno limpio, además de hacer hincapié en la responsabilidad de cada sector involucrado.
«Necesitamos construir líneas de acción y objetivos comunes, en las que cada uno de nosotros tengamos una responsabilidad y ver cómo podemos ir avanzando», expresó./PUNTOporPUNTO























