La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recortó su pronóstico de crecimiento para México a 0.8% desde1.3% que estimaron en marzo, ubicándolo debajo de la estimación que tienen Hacienda (2.3%) y el mercado (1.1 por ciento).
Sin embargo, ajustaron levemente al alza su previsión para el PIB de 2027 a 1.8% en lugar del 1.7% anterior.
- La expectativa ajustada de la OCDE para el crecimiento de este año está debajo del pronóstico de la Secretaría de Hacienda de 2.3%; y es inferior de la media que tienen especialistas del sector privado consultados por Banco de México de 1.1 por ciento. Y se ubica cerca del rango bajo que actualizó el propio banco central, cuando reconoció que la holgura en la brecha del producto se amplía a terreno negativo, intervalo que está entre 0.5 y 1.7 por ciento.
De acuerdo con los expertos de la organización, la actividad económica se verá impulsada principalmente por la demanda interna, a partir de un consumo privado respaldado por el bajo desempleo.
Al interior de las Perspectivas económicas de la OCDE para América Latina, detallaron que la inversión privada se beneficiará gradualmente del recorte de las tasas de interés.
La inversión productiva “seguirá viéndose limitada por la elevada incertidumbre nacional y mundial”.
Comentaron que la inversión pública se mantendrá en niveles moderados en el marco de los esfuerzos por reducir el déficit fiscal.
“La inversión sigue estando débil al tiempo que el consumo privado se ha moderado en consonancia con la desaceleración del empleo formal”, mencionan en el documento.
- Asimismo destacaron que “pese a la caída en la demanda interna, la inflación general subió a 4.5% en abril”, impulsada por persistentes presiones sobre los precios de las frutas y verduras así como por presiones en los servicios.
- Señalaron que el gobierno utiliza el IEPS para amortiguar el alza en los precios internacionales de los combustibles, al reducir o eliminar temporalmente este impuesto cuando aumentan las cotizaciones internacionales.
Con ello busca contener presiones sobre los costos y proteger el poder adquisitivo de los hogares. Consideraron que el costo fiscal de este apoyo se compensa con mayores ingresos petroleros y se prevé que el mecanismo continúe vigente durante el periodo de proyección.
Recomienda incrementar ingresos públicos y metas fiscales
Como la OCDE es un organismo intergubernamental que tiene por objetivo diseñar y coordinar mejores políticas públicas, y México es miembro desde 1995, los expertos de la entidad dieron una serie de recomendaciones para activar el crecimiento.
“La introducción de un marco fiscal a mediano plazo reforzaría la planificación y la priorización del gasto, lo que contribuiría a mejorar la calidad del gasto público y a canalizar los recursos hacia áreas que mejoren la productividad como infraestructuras, educación y digitalización”.
Agregaron que este proceso se vería favorecido por las medidas destinadas a incrementar ingresos, sobre todo mediante el impuesto sobre bienes inmuebles.
Medio Oriente y su impacto
Destacaron que la economía se ve afectada por la evolución del conflicto en Medio Oriente a través de canales indirectos, sobre todo por su impacto en el crecimiento mundial.
Agregaron que el aumento de los precios de fertilizantes, consecuencia del conflicto, también podría impulsar la inflación de los alimentos complicando el proceso de desinflación.
Además está el aumento de la aversión al riesgo a nivel mundial y la volatilidad de las tasas de cambio que podrían elevar los costos de financiamiento soberano y limitar aún mas el margen fiscal.
T-MEC, impulso latente
- Los expertos de la OCDE señalaron que la reducción de incertidumbre mediante una renegociación rápida y satisfactoria del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá tendría un impacto positivo.
“La renegociación rápida y satisfactoria del acuerdo comercial podría suponer un impulso mayor de lo previsto para la inversión y las exportaciones”.
La economía de México apenas creció 0.37
El primer trimestre de 2026 dejó una imagen contradictoria: la economía creció 0.37 por ciento anual, pero se contrajo 0.62 por ciento frente al trimestre previo, muestran datos ajustados por estacionalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
- Para Fausto Hernández, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la lectura va más allá del ciclo. “Es una desaceleración cíclica en un entorno de bajo crecimiento. En ambos casos el crecimiento ha sido insuficiente, alejado de las posibilidades reales que tiene el país”, señaló.
El indicador más preocupante es la inversión fija bruta, que cayó un 3.58 por ciento anual en febrero. John Soldevilla, director general de la consultora Economy, Business & Indicators (ECOBI), advirtió que la inversión acumula 18 meses consecutivos a la baja y permanece estancada en torno al 23 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
El problema, a juicio de Soldevilla, no es el entorno económico sino el sociopolítico: incertidumbre institucional, impunidad, Estado de derecho débil y la tensión en torno al T-MEC. Proyectó que la inversión crecerá apenas un 1.8 por ciento este año, tras caer un 6.7 por ciento en 2025, y que el PIB difícilmente superará el 1.0 por ciento.
- El sector externo ofrece el único contrapunto sólido: las exportaciones crecieron un 20.9 por ciento y las importaciones un 19.7 por ciento, lo que generó un superávit comercial de 3 mil 399 millones de dólares entre enero y abril. Ese dinamismo no se ha traducido en crecimiento interno: el consumo privado avanzó apenas un 0.93 por ciento anual en febrero.
El mercado laboral refleja la misma trampa. Aunque la tasa de desocupación promedia un 2.68 por ciento y los afiliados al IMSS crecen un 1.17 por ciento anual, el subempleo alcanza el 7 por ciento y la informalidad laboral afectó al 55.01 por ciento de los ocupados.
“La informalidad ha generado que el país tenga una productividad muy baja y con ello que no se genere crecimiento. A mayor informalidad, menor recaudación tributaria”, explicó Hernández.
César Castro, director de Análisis Económico de Darsi, sintetizó el panorama con un dato del Inegi: en abril, el empleo formal creció en 10 mil 628 puestos respecto al mismo mes de 2025, mientras que la ocupación informal lo hizo en 693 mil 423 plazas.
- La inflación general en un 4.45 por ciento anual —con la subyacente en un 4.26 por ciento— mantiene a Banxico acotado: los Cetes a 28 días promedian un 6.80 por ciento y un recorte agresivo luce prematuro. Soldevilla anticipó riesgos inflacionarios en el segundo semestre por la geopolítica, la volatilidad del tipo de cambio —que promedió 17.52 pesos por dólar en el periodo— y posibles choques en los precios agrícolas.
- Las finanzas públicas cierran el cuadro de vulnerabilidades. El déficit público del primer cuatrimestre sumó 217 mil 74 millones de pesos. Soldevilla estimó que el déficit anual ascenderá a 1.70 billones de pesos, equivalente al 4.6 por ciento del PIB frente al 3.8 por ciento en 2025, y que el costo financiero de la deuda representará el 13.8 por ciento del gasto total, su nivel más alto desde 2001.
Al deterioro fiscal se suma la rebaja crediticia de Moody’s. El país, concluyó Castro, atraviesa una etapa de crecimiento lento, desocupación estable, informalidad elevada y repunte inflacionario. Un diagnóstico que los números, ciclo tras ciclo, se empeñan en confirmar.
La CEPAL proyecta que la economía mexicana crecería 1.3%
América Latina no puede esperar que venga un “milagro de crecimiento”. La región, México incluido, viene ya de dos “décadas perdidas” de crecimiento, con baja movilidad social y un creciente malestar, con ciudades convertidas en “fábricas de desigualdad”. En el caso mexicano, la falta de inversión, pero también la violencia del crimen organizado y la corrupción, afectan el desarrollo económico del país.
- José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), hace una evaluación de los logros de la institución al cumplirse, este martes, 75 años de la fundación de su sede sub- regional en México, pero también habla de los problemas que vive la región y este país. “Es difícil tener instituciones efectivas cuando están capturadas por el narco”, resume.
- La subsede en México, que también cubre Centroamérica, República Dominicana, Cuba y Haití, “tuvo una influencia enorme en el proceso de integración centroamericana, en todo lo que fue el mercado común centroamericano”, señala el costarricense, para quien una de las grandes contribuciones de la CEPAL, en estos 75 años, tiene que ver con su trabajo respecto de la desigualdad en la región “más desigual del mundo”.
Uno de los grandes problemas que Salazar-Xirinachs ve en la zona es que son unos pocos sectores los que tienen alta productividad, los que pueden pagar altos salarios. En cambio, la gran mayoría, entre “80% y 90%, dependiendo del país, o más, trabaja en sectores de baja productividad”. La informalidad promedio en América Latina —advierte— “sigue siendo uno de cada dos trabajadores. Y hay países, México uno de ellos, que están por encima del promedio de informalidad”.
La CEPAL proyectó que la economía mexicana crecería 1.3% este año, porcentaje en el que coincidió el Banco Mundial. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) maneja un crecimiento aún menor, de 0.8%.
- Para Salazar-Xirinachs, exdirector regional para América Latina y el Caribe en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un crecimiento de 2% es ya un escenario negativo. “Detrás del crecimiento hay transformación, como que se creen más empleos formales, más empleos de calidad; hay más inversión —pública, privada—. Todo eso mejora la productividad, la competitividad; también es mucho más fácil reducir pobreza, crear trabajos, empleos de calidad”, dice.
- Son varios los factores detrás de la modesta cifra que se proyecta para México. “El crecimiento generalmente depende de la inversión. En México, las tasas de inversión han sido relativamente bajas; en parte, porque no hay suficientes recursos fiscales”, explica.
“En todos los países hay una sinergia, una relación entre la relación pública y la privada: cuando la inversión pública es baja, tiende a jalar hacia abajo la privada. La inversión pública son carreteras, ferrocarriles, mejoras en los aeropuertos, una cantidad de cosas que le ayudan a la productividad del sector privado, así que van un poco de la mano. Entonces hay un tema de cómo tener más inversión pública en México”, añade.
Pero hay otro gran pilar del crecimiento en un país: la calidad del recurso humano. Allí, dice el secretario ejecutivo de la CEPAL, México, como el resto de América Latina, tienen “un gran reto. Las tasas de abandono de la secundaria, eso hay que mejorarlo. Pero incluso los que se quedan tienen bajo rendimiento; entonces, ahí hay otro gran tema de educación, de formación de talento y vocacional”.
A eso se suma la interdependencia de la economía mexicana con la de Estados Unidos. “No deja de ser un buen consejo para México” el “diversificar el riesgo. Eso no significa de ninguna manera reducir la relación con Estados Unidos. Eso tiene que seguir creciendo, pero hay que complementarla, con otros socios”, considera Salazar-Xirinachs. “Ahí está una India que está creciendo, a más de 6%”. África es otra opción.
Más allá del tema económico, el crecimiento mexicano también se ve impactado por el tema de la violencia, del narcotráfico. “Nos preocupa, por supuesto, nos preocupa. Lo señalamos como una de las brechas estructurales, de las brechas importantes, de la vulnerabilidad (…) Es algo que no ayuda al crecimiento”, reconoce el costarricense.
Tampoco la corrupción. Lo ideal —indica— es que “no haya o que haya poca corrupción y poco crimen organizado en un país. En la medida en que eso aumente, no sólo se deteriora la democracia, se deterioran los mecanismos, se deteriora la gobernanza. Hablaba yo de la trampa de las instituciones poco efectivas. Pues es muy difícil tener instituciones efectivas cuando hay corrupción, o cuando están capturadas por el narcotráfico”.
Las tres trampas
La CEPAL alerta que América Latina está atrapada en una crisis de desarrollo estructural que se caracteriza, detalla Salazar-Xirinachs, por tres trampas:
- Una baja capacidad para crecer y, por tanto, transformar.
- Una alta desigualdad y una baja movilidad social.
- Una baja capacidad institucional y gobernanza poco efectiva.
“Los datos son elocuentes. Entre 2014 y 2023, en promedio, la región creció a sólo 0.9%. Eso es menor al 2% que que se creció en la década de los 80. Por eso decimos que ya terminamos una segunda década perdida, y que aquí, la gran pregunta, es si vamos a evitar una tercera década perdida en términos de crecimiento”, sostiene. “Ahora estamos creciendo a 2%, 2.2%, mucho mejor que 0.9%, pero caramba, la primera década perdida se creció a 2% y fue un escándalo. Ahora estamos creciendo no muy por encima de ese promedio”, insiste.
Afirma que las ciudades “son fábricas de desigualdad en América Latina”. Y para una región donde la urbanización es de 80% o más, “es fundamental” ver cómo lograr que las ciudades “ayuden a una mayor igualdad”.
“Mucho del enojo, del descontento que vemos en la gente es por falta de oportunidades, la sensación de que sus hijos no están mejor, de que no hay movilidad social, de que están de alguna manera en un círculo vicioso que no pueden romper, y esto es parte de lo que las políticas económicas y sociales tienen que dar: esperanza de que sí se puede romper, de que se puede avanzar más, de que hay prosperidad”, dice el doctor en Economía. Pero aunque haya avances en materia educativa, de poco servirá “si no hay un mercado laboral dinámico”.
- Salazar-Xirinachs ve fundamental el trabajo de la CEPAL en estos 75 años en materia de desarrollo productivo, en la visión de la desigualdad como un problema estructural en el que pocos sectores concentran los beneficios, mientras que una mayoría queda marginada.
“Hay una gran valoración y aprecio por esta institución, en la medida en que, por un lado, siempre ha sido pensamiento hecho en América Latina, por América Latina y para América Latina. La CEPAL ha sido influyente porque siempre ha pensado la situación de las economías de América Latina y del Caribe en relación con el mundo, en relación con la economía mundial”, explica.
Para la comisión, ha sido un trabajo constante, dice el secretario ejecutivo, el análisis de “por qué las estructuras productivas son desiguales, heterogéneas, y cómo hacer para crecer la formalidad, la inversión, el desarrollo productivo” y la reducción de las desigualdades.
La gestión de Salazar-Xirinachs se ha concentrado en “la tercera trampa”: la de “la baja capacidad institucional y la gobernanza poco efectiva”. “No se puede avanzar en políticas de manera efectiva si no tienen capacidad las instituciones”, argumenta.
Con Trump, “una ruptura”
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, admite, ha complicado el panorama. “Llega un momento en el que hay una ruptura, un cambio ya cualitativo, y eso es lo que pasó el año pasado, porque desde que entró Trump ya sabemos toda la historia de esas subidas arancelarias, el famoso día de la independencia que llamó el día de la liberación, el 2 de abril, y todo lo que siguió. Eso no se había visto en décadas. En realidad, nunca, ni siquiera durante la Gran Depresión”.
- Si bien, a decir del funcionario, Estados Unidos ha entendido que dañar a países como México con aranceles “era como dispararse en el pie”, la política de Trump, sus choques arancelarios, han tenido un impacto y provocado “incertidumbre”, a la que se suman los efectos de la guerra en Ucrania y la de Estados Unidos e Israel contra Irán, que terminó involucrando a más países.
“Aunque se arregle la situación este mismo año, o el año entrante, va a quedar ya un impacto”, desde la producción más lenta de alimentos hasta problemas de suministro, precios más altos. “Esa alta incertidumbre no es el mejor ambiente para pensar en el desarrollo en los países de América Latina”, lamenta el funcionario.
“No podemos esperar que vengan milagros de crecimiento. Uno podría soñar que China volviera a crecer a 10% y volviera a comprar lo que nos compraba. Eso no va a pasar. La solución tenemos que ser nosotros mismos. Tenemos que hacer estas políticas de desarrollo, hay que hacer la tarea y hay tareas duras: la tarea de mejorar la educación es dura, la tarea de hacer políticas de desarrollo productivo, que realmente sean efectivas. No es nada fácil, pero es posible”, asevera.
Se requiere también —afirma— “sanar la situación fiscal de los países. Si la situación fiscal es estrecha, si el espacio fiscal es estrecho, que es una de las características de México”, no puede haber avances en los demás sectores que permiten que haya desarrollo económico en un país.
“No podemos seguir haciendo más de lo mismo. El mundo ha cambiado”, puntualiza el secretario ejecutivo de la CEPAL.
Otros países ya lo entendieron. Estados Unidos, Europa, China, ejemplifica, están apostando por “políticas de desarrollo productivo”. América Latina tiene que “poner el pie en el acelerador, escalar políticas de desarrollo productivo inteligentes”, concluye./Agencias-PUNTOporPUNTO




















