El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que el trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados, generado principalmente por mujeres, llegó a un valor económico de 8 billones de pesos en el 2024, lo que equivale a 23,9 % del Producto Interno Bruto (PIB) de México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en su última publicación realizado en noviembre de 2025.
- De acuerdo con la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México (CSTNRHM), desarrollada por el INEGI, esta actividad impulsa el bienestar de millones de hogares aunque no figure en los registros laborales habituales.
- De acuerdo con el INEGI, las mujeres representaron 53,9 % de quienes realizaron trabajo no remunerado en los hogares, aunque su contribución en tiempo y valor económico fue notoriamente superior.
El aporte femenino alcanzó 72.6% del valor total de estas labores, mientras que los hombres aportaron 27.4 por ciento.
De forma individual, cada mujer realizó tareas domésticas y de cuidados valuadas en 82.339 pesos anuales, frente a 34.695 pesos que promedió cada hombre. El promedio para toda la población fue de 60.379 pesos por persona.
El organismo precisó que las actividades realizadas por mujeres generaron 2,7 veces más valor económico que las desempeñadas por los hombres.
Esta diferencia revela la persistente desigualdad de género en la asignación de tareas no remuneradas, fenómeno que el INEGI señaló como estratégico para comprender la verdadera contribución de las mujeres en el sostenimiento del hogar.
- En el análisis regional, el Estado de México concentró 11,6 % del valor económico de estas actividades. Le siguieron Ciudad de México con 6.7%, Jalisco con 6.6%, Veracruz con 6.3% y Nuevo León con 5.6 por ciento.
- Estas entidades registraron los mayores aportes al valor nacional del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
- Por primera vez, la edición 2024 de la CSTNRHM incluyó la variable de cuidados emocionales, un componente que no había sido integrado anteriormente.
Con esta incorporación, el valor económico total asciende a 26.3% del PIB. La participación femenina dentro de este valor alcanzó 71.2%, mientras que la masculina representó 28.8%, según especificó el INEGI.
Para mantener la continuidad de los datos, el organismo informó este componente de forma complementaria y lo limitó al año más reciente.
El INEGI aclaró que el valor económico de las labores domésticas y de cuidados realizadas por la población de 12 años y más fue de 8 billones de pesos a precios corrientes.
Del total generado por las mujeres, el monto fue 2.7 veces mayor que el valor atribuido a los hombres, fortaleciendo la estadística sobre la desigual distribución de estas tareas.
La CSTNRHM 2024 utiliza una metodología que favorece la comparabilidad a lo largo de los años al integrar información de la ENUT y la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondiente al periodo de 2005 a 2024.
La distribución de estas labores no es equitativa
El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado alcanza un valor de 8.4 billones de pesos, equivalente a 23.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Esta cifra representa recursos comparables al financiamiento de más de 30 Copas del Mundo o al costo de dos ediciones como la realizada en Qatar.
- En un comunicado, la organización Espacio Mujeres para una Vida Digna Libre de Violencia señaló que más de 72 por ciento de ese valor es generado por mujeres, en actividades que no reciben salario ni se registran como empleo formal. Este conjunto de tareas, que incluye el cuidado de hijos, personas mayores o enfermas, forma parte del funcionamiento cotidiano de la economía, aunque permanece fuera de los esquemas de remuneración.
La organización indicó que la distribución de estas labores no es equitativa. El trabajo de cuidados recae predominantemente en mujeres, lo que impacta en su disponibilidad de tiempo, ingresos y participación en el mercado laboral. Esta situación se traduce en menores oportunidades y en una brecha persistente que no se explica únicamente por nivel educativo o experiencia.
A este contexto, agregó, se suma la violencia. En México, siete de cada diez mujeres han experimentado algún tipo de agresión a lo largo de su vida, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) del INEGI. Una proporción importante ocurre en el ámbito doméstico o en la relación de pareja.
- A nivel global, datos de ONU Mujeres señalan que en 2023 fueron asesinadas de manera intencional 85 mil mujeres y niñas, de las cuales 60 por ciento murieron a manos de su pareja o de un integrante de su familia. Esto equivale a 140 muertes diarias, es decir, una cada diez minutos.
- Además de sus efectos sociales, la violencia tiene implicaciones económicas. Limita la generación de ingresos, interrumpe trayectorias laborales y reduce las opciones de las mujeres. La combinación del trabajo de cuidados no remunerado y los contextos de violencia incide en la productividad y en el desarrollo económico.
Marilú Rasso señaló que el debate sobre un sistema nacional de cuidados debe abordarse como un tema económico. “Reconocer el valor del cuidado, redistribuirlo y garantizar condiciones que permitan a las mujeres participar plenamente en la economía no es solo una cuestión de equidad, sino de crecimiento”, indicó.
Alimentación, limpieza y cuidados
El informe del Inegi segregó los datos por tipo de actividad no remunerada en el hogar, en donde las mujeres aportan más que los hombres, sobre todo en rubros como alimentación, limpieza de ropa y calzado, así como asuntos de cuidados.
En el caso de la alimentación, aportaron 82 de cada 100 pesos de valor económico que se generó, mientras que en la limpieza de la ropa 78.1 pesos y en los cuidados 76.3 pesos.
La aportación de las mujeres cuidadoras al PIB nacional
De acuerdo con la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, las personas que requieren cuidados permanentes dentro de los hogares en México son 58.3 millones. Entre esta población hay niñas y niños de hasta cinco años, y niñas, niños y adolescentes de entre seis y 17 años, así como personas mayores a partir de los 60 años.
- La responsabilidad de los cuidados de estas poblaciones se concentra en la familia; por esta razón, sólo 3.3 por ciento de las personas con discapacidad o en situación de dependencia acude —o es llevada— a un centro de cuidados, en tanto que 96 por ciento recibe los cuidados dentro de sus hogares.
- El número de personas responsables de los cuidados —considerando una edad de 15 años y más— es de 31.7 millones; de este total, 75.1 por ciento son mujeres y 24.9 por ciento son hombres.
Es importante señalar que las personas cuidadoras no reciben remuneración por esta actividad, no tienen horarios ni, en muchos casos, preparación técnica o especializada en cuidados. Recordemos que esta actividad es independiente de otras tareas cotidianas socialmente destinadas a la mujer, como el trabajo remunerado, los quehaceres domésticos o los estudios.
“Me gustaría comentar que precisamente ese trabajo reproductivo, ese trabajo de cuidados que se lleva a cabo en México tiene un valor de 8.4 billones de pesos, que equivale a 26.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país, de acuerdo con los cálculos del INEGI en el Sistema de Cuentas Nacionales”, explica Sonia Frías Martínez, socióloga del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM.
Agrega que esa contribución al PIB es mucho mayor por parte de las mujeres que de los hombres, quienes también realizan ese trabajo, pero en menor medida.
- Se calcula que, a nivel nacional, el valor promedio del trabajo de cuidados de las mujeres en sus hogares es de aproximadamente 87 mil pesos al año. Aunque este trabajo ha sido invisibilizado, está aportando a nuestra economía y a nuestros hogares una cantidad importante de valor económico.
“Claro, esto es mucho más marcado entre determinados grupos poblacionales. Por ejemplo, el INEGI señala que las mujeres que están casadas o unidas contribuyen con 108 mil pesos anuales. También hay diferencias entre entidades federativas, y entre los ámbitos rural y urbano, entre otros factores”, expresa la investigadora.
- Además, de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), México es el país latinoamericano —por delante de Argentina, Brasil, Cuba y Perú— en el que las mujeres realizan más horas a la semana de trabajo no remunerado.
- Pensemos que las mujeres mexicanas en promedio dedicamos casi 42 horas a la semana a las labores domésticas y de cuidados de la población de 12 años y más, dice la académica universitaria.
“La filósofa e historiadora estadounidense de origen italiano Silvia Federici sostiene que el trabajo reproductivo y de cuidados de las mujeres en sus hogares, sin obtener una remuneración económica, es la base sobre la que se sostiene el sistema capitalista”, explica Sonia Frías.
La investigadora hace hincapié en que muchas mujeres dejan de trabajar, pierden su empleo o no lo están buscando por una decisión individual, sino como resultado de un sistema social en el cual se les han asignado las tareas de cuidados, “como si hubiéramos nacido con un chip que nos hace mejores cuidadoras, lo cual no es cierto”.
- Agrega que hay 26.4 millones de mujeres mexicanas que no están buscando trabajo porque mayoritariamente, según reportan, en su hogar “nadie más puede hacerse cargo de niñas y niños pequeños, personas adultas mayores, personas enfermas o personas con alguna discapacidad, o porque estas mujeres tiene que atender otras obligaciones”.
“Tenemos un porcentaje muy importante de mujeres que afirman que no puede buscar trabajo porque tiene otras obligaciones en sus casas, además de las tareas domésticas, que son las de cuidados, trabajos que son invisibilizados, pero que sin ellos no podrían subsistir los hogares, la familia y tampoco, permítame decirle, este sistema capitalista”.
- Las mujeres “deciden” apartarse del mercado laboral para dedicarse a ser madres
Algunos estudios demuestran cómo desde antes de dar a luz algunas mujeres “deciden” separarse del mercado laboral para dedicarse a ser madres, y “dedicarse a ser madres significa cuidar, cuidar y cuidar, pero después del nacimiento de su hijo ya no se reincorporan al mercado laboral”. - Esa decisión, que parece individual, tenemos que entenderla dentro de un contexto más amplio en el que hay determinadas expectativas sociales sobre quién tiene que cuidar. Esa decisión también está mediada por la ausencia de determinados servicios por parte del Estado que pudieran apoyar esos cuidados.
Necesario, un cambio cultural
“Por un lado se necesitan más servicios, pero por otro lado también necesitamos un cambio cultural que acabe con este sistema de creencias que sustenta al patriarcado. Porque una cosa es que haya servicios, pero otra es la voluntad de utilizarlos”, dice Frías Martínez.
- De acuerdo con la última Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados, sólo 57 por ciento de las y los mexicanos está de acuerdo con llevar a sus niñas y niños pequeños a la guardería, principalmente porque creen que es responsabilidad de los progenitores cuidarlos, principalmente de la madre.
“Esto significa que solo 43 por ciento de las personas —más hombres que mujeres, aunque los porcentajes son bastante similares— todavía no está de acuerdo en que los niños vayan a la guardería”.
De la misma manera, 84 por ciento de mexicanas y mexicanos cree que la familia es responsable de cuidar a las personas adultas mayores.
“Lo que estos datos muestran es que esa necesidad de servicios tiene que ir aparejada con un cambio cultural que vaya erosionando este sistema de creencias que asigna la responsabilidad de los cuidados a las familias, y cuando hablo de las familias estoy hablando de mujeres”.
Por ejemplo, 30 por ciento de las mexicanas cree que las tareas de cuidados son de su exclusiva responsabilidad, lo significa que, aunque dispongan de guarderías u otros servicios, no necesariamente los van a llevar a esos espacios.
“Este tema tendríamos que verlo desde el punto de vista de la oferta y la demanda. La oferta, claro que necesitamos más casas de día, residencias para personas adultas mayores y más servicios para personas con algún tipo de discapacidad y que son dependientes”.
Por el lado de la demanda, es necesario que las personas a las que se les han asignado las tareas de cuidado estén dispuestas a que alguien más colabore en ese cuidado.
En 2021, de las mujeres de entre 15 y 29 años, sólo 35 por ciento iba a la escuela
“De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Acceso y Permanencia en la Educación, del INEGI, estos datos son de 2021, de todas las mujeres de entre quince y 29 años, sólo 35 por ciento iba a la escuela. Esto significa que en ese grupo 65 por ciento no asistía. Los principales motivos fueron que se casaron, se unieron o se embarazaron, lo que implica hacer tareas de cuidados”, explica la investigadora.
En la misma encuesta se encontró que 15 por ciento de las mujeres en ese rango de edad no iba a la escuela porque tenía que dedicarse a hacer los quehaceres del hogar o a cuidar algún familiar.
“Esto significa que muchas mujeres ven afectadas sus posibilidades de obtener una educación o de avanzar a otros niveles de escolaridad porque tienen que cuidar a algún familiar. No estamos hablando de mujeres de entre 50 o 60 años, sino de jovencitas”, enfatiza la investigadora universitaria.
- Agrega que en el ciclo escolar 2021-2022, el último año para el cual tenemos información, casi 3 mil 800 niñas de 12 a 14 años dejaron de ir a la escuela o no fueron a la escuela precisamente porque tenían que hacer tareas domésticas o cuidar a algún familiar. “Eran niñas en edad de educación secundaria, que es obligatoria”.
“Esto nos da una idea de cómo estas tareas de cuidados que nos son asignadas socialmente a las mujeres tienen un impacto en nosotras y en las generaciones más jóvenes, porque estamos hablando de niñas de 12 a 14 años en 2021, es decir, ahora tendrán alrededor de 17 años. Esas jóvenes vieron su vida académica truncada precisamente porque tenían que cuidar a alguien”./Agencias-PUNTOporPUNTO
Documento íntegro a continuación:
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/tnrh/CSTNRHM2024_RR.pdf





















