Uno de cada 3 DESEMPLEADOS en el MUNDO son JOVENES; Tasa de DESOCUPACIÓN llegó a 2.5% en MÉXICO

En los países de ingreso bajo las tasas de pobreza laboral extrema y moderada aumentaron entre 2015 y 2025, lo que se traduce en un 68% de trabajadores en condiciones de pobreza extrema o moderada para el 2025.

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La juventud en todo el mundo está enfrentando un caos en términos de empleo, para el año 2025 este indicador se incrementó, pasando de 12,3% al 12,4%, con unos 260 millones de jóvenes que no estudian, no trabajan, ni reciben formación (ninis), alertó la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe Tendencias Sociales y del Empleo, en el que examina la situación de los mercados laborales mundiales.

  • La proporción de jóvenes ninis aumentó ligeramente, del 19,9% al 20%, una evolución que resulta preocupante para los expertos pues significa que 257 millones de jóvenes perdieron la oportunidad de acceder a educación, competencias profesionales y experiencias laborales, que les restan perspectivas de futuro en el mercado de trabajo.
  • Esta problemática es aún más profunda en los países de bajos ingresos, en los que las tasas de desempleo alcanzan un 27,9% y las de ninis fueron hasta 17 puntos porcentuales más altas que en los países de ingreso alto.

En este sentido, el director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo advirtió que la inteligencia artificial y la automatización podrían agravar estos desafíos, especialmente para los jóvenes con educación superior en países de ingresos altos que buscan su primer empleo en ocupaciones de alta cualificación.

“Si bien la educación superior entraña la expectativa de acceder con mayor facilidad a empleos de más calidad, no siempre está asociada a la disminución de las tasas de desempleo juvenil. Los jóvenes con titulación superior en los países de ingreso alto presentan tasas de desempleo más bajas que sus coetáneos con menos estudios, pero en las naciones de ingreso bajo o mediano no es así”, detalló Houngbo.

  • Por otro lado, las tasas de desempleo de las mujeres jóvenes son, en promedio, más bajas que las de los hombres jóvenes, pero la situación se invierte en función del grupo de renta al que pertenezcan los distintos países o el nivel educativo.
  • Precisamente, otro de los enormes desafíos que plantea el estudio es la brecha por género, pues en 2025 las mujeres solo representaban dos quintas partes del empleo global, lo que muestra persistentes obstáculos de acceso al trabajo.

La probabilidad de que las mujeres formaran parte de la población activa fue 24,2 puntos porcentuales más baja que la de los hombres, y la proporción de mujeres jóvenes que ni trabajan ni estudian ni reciben formación (ninis) fue 14,4 puntos porcentuales más elevada que la de los hombres jóvenes.

Se estancan avances en empleo

El avance en los índices de mejora de la calidad del empleo es cada vez más lento, aseguró el informe de OIT, y todavía hay en el mundo 284 millones de trabajadores en situación de pobreza extrema, los cuales tienen ingresos diarios inferiores a los $3 (1.500 colones).

  • En los países de ingreso bajo las tasas de pobreza laboral extrema y moderada aumentaron entre 2015 y 2025, lo que se traduce en un 68% de trabajadores en condiciones de pobreza extrema o moderada para el 2025.
  • Además, la tasa mundial de informalidad aumentó en 0,3% entre el 2015 y el 2025, contrario al decenio anterior que había disminuido, de hecho, para el 2026, el organismo de Naciones Unidas proyectó que unos 2.100 millones de personas trabajadoras estarán ocupados en la economía informal.

La informalidad suele ir ligada a una menor calidad del empleo, caracterizada por un acceso limitado a la protección social, a los derechos en el trabajo, la seguridad y la estabilidad laboral. Esta tendencia obedece en gran medida a la creciente proporción de población ocupada en países con mayores tasas de informalidad, esto pese a que se mantendría una tasa de 4,9% de desempleo para este 2026, 186 millones de personas siguen sin tener acceso a empleos de calidad.

“El crecimiento resiliente y las cifras estables de desempleo no deben distraernos de una realidad más profunda: cientos de millones de trabajadores siguen atrapados en la pobreza, la informalidad y la exclusión”, afirmó Houngbo.

España ya roza la media de ‘ninis’ que la UE

Cada vez hay menos jóvenes en España que ni estudian ni trabajan. Según los últimos registros de Eurostat, la proporción de personas de 15 a 29 años que ni están empleadas ni están cursando estudios se situó en 2025 en el 11,5%. Es medio punto menos que en 2024, lo que lleva esta cifra al mínimo desde que empiezan los datos de la oficina estadística europea (en 2002), incluso por debajo del nivel registrado en la burbuja del ladrillo.

Los expertos asocian esta mejora a la combinación de la pronunciada caída del paro juvenil y, a la vez, del retroceso del abandono escolar, una doble tendencia que acerca a España cada vez más a la media de la Unión Europea (11%). La diferencia es solo de medio punto, la mitad que un año antes y muy lejos de la enorme brecha que se llegó a registrar durante lo peor de la Gran Recesión.

  • Entonces, en 2013, España llegó a notificar una tasa de jóvenes que ni estudian ni trabajan del 22,5%, el doble que ahora. En esa época, el paro juvenil estaba disparado, en parte por la gran cantidad de trabajadores de la construcción que se quedaron sin empleo por el pinchazo de la burbuja del ladrillo.
  • La mejora de la situación económica contrajo poco a poco el porcentaje en los años posteriores, hasta notificar un 14,9% en 2019. Volvió a crecer en la pandemia (17,3%) y desde entonces cae poco a poco hasta el 11,5% del último registro.

Esta mejora sostenida acerca poco a poco a España al promedio de los Veintisiete, con varios países en una situación peor. La tasa de ninis más alta de la Unión Europea en 2025 es la de Rumania (19,2%), seguida de Bulgaria (13,8%), Grecia (13,6%) e Italia (13,3%).

  • El dato español también es ligeramente mejor que el francés (12,7%), que viene empeorando desde la crisis del coronavirus. Con todo, España sigue en una posición peor que la del promedio europeo (11%) y lejísimos de los países con mejores datos: Portugal (8%), Eslovenia (7,6%), Suecia (5,9%) y Países Bajos (5,3%).

“Creemos que hay varios factores que ayudan a explicar esta reducción”, dice la presidenta del Consejo de la Juventud, Andrea González, sobre la mejora del dato español. “Por un lado, el aumento de la ocupación juvenil en los últimos años, especialmente tras la recuperación pospandemia”, indica esta especialista, con una reflexión que conecta con los datos de desempleo: ahora ronda el 24%, cuando en la Gran Recesión llegó a superar el 50%.

El Ministerio de Trabajo reseña este dato en su análisis sobre la proporción de ninis: “Hay que recordar que estamos en mínimos de la serie histórica de paro registrado entre este colectivo (169.693). Los jóvenes sufrieron el golpe más duro de la crisis financiera que nos dejó una generación sin estudios y sin puestos de trabajo, llegando a rondar el millón de parados y paradas”.

  • González cree que el otro factor que explica la mejora de la tasa de ninis es “el incremento de la permanencia en estudios y formación”. Según los últimos datos del Ministerio de Educación, el abandono escolar se situó en el 12,8% en 2025, menos de la mitad que en el inicio de la Gran Recesión (32%).

La secretaria confederal de Juventud de CC OO, Pau Garcia, subraya que la caída de esas dos variables no es fruto de la casualidad: “Se han impulsado políticas para combatir el abandono escolar que han demostrado ser eficaces [como el acelerón de la Formación Profesional]. Además, la reforma laboral ha permitido reducir de forma significativa la temporalidad entre las personas jóvenes, aportando una mayor estabilidad”. Ahora el 33,7% de los trabajadores de 16 a 29 años tiene un contrato temporal en España, mientras que antes de la reforma laboral eran el 55,4%.

“Existe una mayor conciencia social de que las desigualdades de clase, así como el capital cultural y social de las familias, condicionan enormemente las trayectorias educativas y laborales de la juventud”, agrega Garcia. “El descenso del número de jóvenes que no estudian y tampoco tienen una ocupación es el resultado de políticas laborales y formativas que han permitido crear empleo, cada vez de mayor calidad, y acompañar a las personas jóvenes en su incorporación al mercado laboral”, comenta Trabajo.

“A pesar de los avances”, agrega Juan Antonio Báez, del grupo juvenil de UGT, “España sigue teniendo un mercado laboral precario y con mucha desigualdad para su juventud”. Esta organización sindical destaca que la tasa de paro de los jóvenes españoles (24,1% entre los de 25 años o menos) sigue siendo mucho más alta que la de otros grupos de edad (9,1% de 25 años en adelante).

“Por otro lado, seguimos sufriendo abusos y fraudes que perjudican nuestra formación y, por lo tanto, nuestra incorporación al mercado laboral”, destaca el ugetista, que a la vez se queja de que el proyecto de ley ideado para atenuar la precariedad de las prácticas laborales, el estatuto del becario, aún no haya sido aprobado.

“Además debemos sumarle la falta de apuesta en políticas de reparto de cuidados. Todavía a día de hoy, entre la juventud, las mujeres jóvenes se llevan la peor parte: mayor desempleo, mayor interrupción de su carrera profesional y mayor dedicación a los cuidados”, agrega Báez.

Desde el Consejo de la Juventud matizan que esas personas que no trabajan para cuidar se incluyen en la tasa de ninis, al igual que las desempleadas en busca de trabajo o los que estén temporalmente fuera del mercado laboral por motivos de salud o de vulnerabilidad. Es decir, hay muchas personas a las que las estadísticas catalogan como ninis por ni estudiar ni trabajar, pero que no pueden por sus circunstancias y querrían hacerlo.

’Sisis’ en vez de ‘ninis’

Tanto el Consejo de la Juventud como los sindicatos rehúyen el concepto nini. “El auge del término en España se sitúa especialmente tras la crisis de 2008 y sirvió para estigmatizar a toda una generación que veía cómo se derrumbaban sus expectativas de futuro”, indica Garcia, que ve el término como “una etiqueta profundamente injusta”, ya que “desplazaba la responsabilidad hacia las propias personas jóvenes en lugar de señalar a quienes habían provocado la crisis”.

Aquel, recuerda la representante de CC OO, “fue también el caldo de cultivo de las movilizaciones del 15M, que expresaron el hartazgo de una generación entera frente a un sistema que les condenaba a la incertidumbre permanente”.

  • El reverso del termino nini es el del sisi, los jóvenes que trabajan a la vez que estudian. Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa, 1,11 millones de trabajadores de 16 a 29 años a la vez cursan estudios, un 33% de los ocupados en ese tramo de edad. Esta proporción ha escalado mucho en los últimos años, ya que se situaba en torno al 25% justo antes de la pandemia.

“Este es el dato que creo que debería preocuparnos realmente. El aumento año tras año de sisis tiene mucho que ver con el encarecimiento de la vivienda, la precariedad laboral y también con los procesos de privatización que afectan a ámbitos como la Formación Profesional o la Universidad», agrega la representante de CC OO.

  • Los especialistas consultados creen que si se mantiene el rumbo de las tendencias actuales, lo más probable es que la tasa de ninis española converja pronto con la europea. Es más, la de mujeres españolas (11,5%) ya está por debajo de la media europea para ellas (12%), pero la de hombres españoles (11,4%) aún está bastante por encima de la de los europeos (9,9%).
  • Estos porcentajes manifiestan otra circunstancia relevante: mientras que la norma comunitaria es que haya más mujeres que hombres que ni estudian ni trabajan, en España esta situación está emparejada por sexos.

“Es posible que continúe la convergencia si se mantiene la mejora del empleo juvenil y el refuerzo de políticas educativas y de formación”, continúa González, antes de agregar: “Pero creemos que no basta con mirar únicamente la tasa agregada. España puede acercarse a la media europea y seguir teniendo problemas estructurales muy graves para la juventud: temporalidad, parcialidad involuntaria, salarios bajos o imposibilidad de emanciparse… La cuestión no es solo cuántas personas jóvenes estudian o trabajan, sino en qué condiciones lo hacen».

El fenómeno es más complejo de lo que pensamos

Durante la última década, el término nini (jóvenes que ni estudian, ni trabajan) se ha instalado en el debate público para describir una de las situaciones más preocupantes de las sociedades actuales. En 2023, más de 280 millones de jóvenes en el mundo se encontraron en esta situación, según la Organización Internacional del Trabajo .

  • En Europa, aunque las cifras varían mucho entre países y regiones, el fenómeno afecta a millones de jóvenes, con especial intensidad en aquellos territorios que combinan mercados laborales frágiles y sistemas educativos poco conectados con el empleo.

A menudo, el debate público presenta a estos jóvenes como desmotivados, poco esforzados o responsables de su propia exclusión. Sin embargo, la evidencia a la que llega nuestro estudio muestra una realidad mucho más compleja. Lejos de tratarse de una decisión puramente individual, el fenómeno nini es el resultado de una combinación de factores estructurales, familiares e individuales, profundamente condicionados por el territorio en el que se vive. Esta mirada permite entender por qué políticas centradas únicamente en “activar” a los jóvenes, sin atender a su contexto, suelen fracasar.

  • Uno de los principales errores que cometemos al hablar de jóvenes ninis es asumir que forman un grupo homogéneo. Los resultados a los que llegamos muestran que bajo esta etiqueta conviven realidades muy distintas. Algunos jóvenes están desempleados y buscan trabajo activo. Otros están fuera del mercado laboral porque cuidan de familiares, han perdido la esperanza de encontrar empleo o atraviesan problemas de salud. Y existe también un grupo minoritario que se encuentra fuera del sistema de forma voluntaria y temporal.

Esta heterogeneidad es clave porque implica necesidades, trayectorias y riesgos muy diferentes. No es lo mismo un joven que busca empleo sin éxito durante meses que una joven que abandona el mercado laboral por responsabilidades de cuidado, o que alguien que se retira temporalmente del sistema educativo por falta de recursos.

Esta diversidad es clave para entender por qué muchas políticas públicas no logran los resultados esperados. Tratar a todos los ninis como si compartieran los mismos problemas conduce a intervenciones poco efectivas y, en algunos casos, injustas, al invisibilizar situaciones de vulnerabilidad muy distintas bajo una misma etiqueta estadística.

Factores estructurales: cuando el mercado laboral expulsa

El primer nivel de explicación se encuentra en los factores estructurales (o de nivel macro). Los países y regiones con altas tasas de desempleo juvenil, mercados laborales precarios y transiciones de la educación al empleo más débiles presentan mayores tasas de jóvenes ninis .

  • Las crisis económicas agravan esta situación. Tras la crisis financiera de 2008 y, más recientemente, durante la pandemia de covid-19, muchos jóvenes quedaron atrapados en trayectorias laborales inestables, encadenando contratos temporales o directamente excluidos del empleo. En este contexto, el problema no es solo la falta de trabajo sino la precariedad: empleos mal pagados, inseguros y con escasas oportunidades de aprendizaje que no facilitan una integración duradera.

Además, el lugar importa. Las regiones rurales o periféricas, con economías poco diversificadas y menor acceso a servicios públicos, concentran mayores riesgos de exclusión juvenil que las áreas metropolitanas, con mercados laborales más dinámicos. Las diferencias territoriales no solo afectan a la disponibilidad de empleo, también a la calidad de las instituciones, al acceso al transporte, a la oferta educativa y a los servicios de apoyo a la juventud.

Tasa de desempleo en México se sitúa en 2.5% en abril

La tasa de desempleo en México llegó en abril pasado al 2.5% de la población económicamente activa (PEA), informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El dato sobre desempleo es igual que el del mismo mes de 2025, pero mayor al 2.4% registrado en marzo de 2026, precisó el organismo autónomo en su reporte.

La población desocupada fue de 1.5 millones de personas y la tasa de desocupación (TD) del 2.5% de la PEA. Respecto a abril de 2025, la población desocupada decreció en 35,000 personas, detalló el Inegi.

La PEA del cuarto mes del año llegó a 62.1 millones de personas de 15 años y más, lo que representó una tasa de participación de 59.1% y una población activa mayor en 669,000 personas a la de abril de 2025.

  • De la PEA, 60,6 millones de personas estuvieron ocupadas durante abril, 704,000 más que en el mismo mes de un año antes, lo que significó un incremento de 0.1%, precisó el Inegi.
  • Las personas subocupadas, es decir, quienes declararon tener necesidad y disponibilidad para trabajar más horas, fueron 4.3 millones, el 7.1% de la población ocupada, mismo porcentaje que se registró en abril de 2025.
  • Los trabajadores informales en abril totalizaron 33.4 millones, lo que dejó la tasa de informalidad en el 55.2%.

La población ocupada por sector de actividad se distribuyó con 44.2% del total en servicios, en comercio 19.3%, en manufacturas el 16.4%, en actividades agropecuarias 10.1% y en construcción 8.6%.

Mientras que en ‘otras actividades económicas’, que incluyen minería, electricidad, agua y suministro de gas, estuvo ocupada el 0.5% y otro 0.7% no especificó actividad.

Por género, la PEA femenina en el cuarto mes del año fue de 24.5 millones y la masculina de 35.7 millones, con una tasa de participación del 45.7% en mujeres en edad de trabajar y del 74.2% en hombres.

Las cifras reflejan el comportamiento económico de México, que creció al 0.6% en el 2025, pese a la incertidumbre por la guerra comercial desatada por Estados Unidos y tras el crecimiento del 1.5% del PIB en 2024./Agencias-PUNTOporPUNTO

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