
Las arcas públicas se enfrentan al envejecimiento de la población. Si bien México reformó su sistema de retiro hace seis años, las pensiones continúan ejerciendo una presión importante sobre las finanzas del país, dado que no se elimina el reto central: el envejecimiento de la población, alertó la Comisión Económica para América Latina (Cepal).
- “Las reformas de pensiones de 2020 y las modificaciones recientes han mejorado diversos aspectos del sistema, pero no eliminan el reto fiscal que representa del envejecimiento poblacional (…)
- El problema no es solamente cuánto cuesta una pensión. Es cuántos trabajadores habrá para financiar a cada pensionado. Mientras el bono demográfico está desapareciendo, la relación de dependencia comienza a aumentar”, expuso el organismo en respuesta a La Jornada.
- De ahí que la Cepal recomienda, entre otras políticas, volver a abordar una reforma en la materia, pero con un enfoque de variables independientes, que incorpore “gradualmente algunos parámetros a la esperanza de vida y a la evolución demográfica”.
De acuerdo con proyecciones recuperadas por la Cepal, el llamado bono demográfico en México termina en 2030. Esto implica que la población dependiente –ancianos, niños y personas con discapacidad que pueden ver limitada su entrada a la fuerza laboral– crecerá a una mayor velocidad que las personas en edad de trabajar.
En un país que tendrá casi 138 millones de personas para 2030, 14.96 por ciento de ellos mayores de 60 años, según estimados del Consejo Nacional de Población, implica pensar en masivos sistemas de cuidado, en un aumento del gasto para salud y, claro, en el costo de las pensiones, las cuales se han vuelto una bola de nieve para el erario público.
“La propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público señala que las reformas han buscado reducir la fragmentación, mejorar la suficiencia y fortalecer la sostenibilidad, pero el gasto en pensiones continúa ejerciendo una presión importante sobre las finanzas públicas”, consigna la Cepal.
- Más allá del diagnóstico, las cifras exhiben un peso cada vez mayor. En 2020, cuando se mandó la reforma al sistema de pensiones, de cada 100 pesos del gasto total de ese año, 15.92 pesos fueron para pensiones.
Para 2026, Hacienda proyecta que represente 16.85 pesos.
- El Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 plantea que las pensiones contributivas absorberán un billón 704 mil millones de pesos, de los casi 10 billones 115 mil que representa todo el gasto público.
- Esa primera cantidad no incluye el ingreso básico para adultos mayores, que se cuenta como un programa social de cobertura universal, y que asciende a 526 mil 508 millones de pesos anuales.
Si se cuentan ambos conceptos, las transferencias para adultos mayores representan 22 pesos de cada 100 en el presupuesto público.
Incorporar la variable de mayor expectativa de vida
Para atender esta creciente presión sobre las finanzas públicas, la Cepal no sólo recomienda “reformar nuevamente las pensiones, pero de manera paramétrica incorporando gradualmente algunas métricas de la esperanza de vida y a la evolución demográfica”; sino también fortalecer la trayectoria de los ingresos tributarios en el mediano plazo.
- En ese punto, sugiere crear un fondo o reserva fiscal para atender a la población adulta mayor y también para inyectar a las pensiones. “La idea es que los ingresos extraordinarios o los ahorros presupuestarios de épocas de crecimiento no se utilicen completamente para gasto corriente.
- “Una parte podría utilizarse para reducir deuda o constituir reservas destinadas a enfrentar las obligaciones futuras. Esto permitiría evitar que cada incremento del gasto en pensiones tenga que financiarse con deuda o desplazando inversión pública”, detalla la Cepal.
- La otra parte sigue siendo aumentar la población económicamente activa y hacerlo en condiciones de formalidad en aras de aumentar la recaudación y ampliar la base de trabajadores que tienen el canal para contribuir a su pensión; así como incorporar a más mujeres a la fuerza de trabajo.
Y, de nueva cuenta, el crecimiento. “Si México crece poco, la presión fiscal aumenta, pero si se incrementan los impuestos en una economía de bajo crecimiento, puede reducir todavía más el dinamismo”.
México envejece a ritmo acelerado
México se enfrenta al desafío de sostener una población cada vez más longeva. Hace medio siglo, la población aumentaba a un ritmo suficiente para duplicarse cada 20 años.
- El crecimiento anual hoy es menor al 1% y la tasa de fecundidad ha caído a 1,6 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo generacional. El resultado: menos nacimientos, hogares más pequeños y una población cada vez más envejecida.
- El Programa Nacional de Población 2026-2030, publicado recientemente en el Diario Oficial de la Federación, ha advertido de que el país llegará a un punto de inflexión en 2034, cuando habrá más personas mayores de 60 años que niños menores de 12.
El documento señala que en la década de los setenta la población mexicana crecía a una tasa anual de 3,2%. Hoy ese crecimiento no supera el 1%. Los datos indican que continuará desacelerándose el resto del siglo, hasta que llegue a su pico máximo en 2052, cuando haya 147 millones de habitantes.
- El programa sentencia que los cambios en la población generarán presión sobre los sistemas de pensiones y de salud, en un país que en pocas décadas tendrá más adultos de la tercera edad que en cualquier otro momento de su historia. Estos son cinco de los hallazgos clave del Programa Nacional de Población.
- México es el undécimo país más poblado del mundo, con cerca de 133 millones de habitantes. Uno de los mayores cambios ha sido la reducción de la tasa global de fecundidad. En 2014, el promedio era de 2,21 hijos por mujer.
- Para 2018, la cifra bajó a 2,07, y para 2023 llegó a 1,60, por debajo del nivel de reemplazo generacional de 2,1 hijos por mujer. A pesar de las caídas poblacionales, para el año 2100 el país se colocará en el número 15 de los más habitados y el tercero en el continente americano, de acuerdo con las estimaciones de la ONU.
El nivel de reemplazo generacional se refiere al promedio de hijos que necesita tener cada mujer para que una población mantenga su tamaño a largo plazo sin depender de la inmigración. Cuando la fecundidad cae por debajo de ese umbral, nacen menos personas de las que reemplazarán a las generaciones anteriores.
Esto no implica que caer bajo ese umbral sea negativo en sí mismo, sino que plantea un reto concreto: una población con menos jóvenes y más adultos mayores exige adaptar los sistemas de pensiones, salud y cuidados para sostener a quienes lleguen a la vejez, como ya ocurre en los países europeos.
El documento atribuye esta tendencia al ejercicio cada vez más libre e informado de los derechos reproductivos. Entre 2018 y 2023, el porcentaje de mujeres sin hijos y sin deseo de tenerlos aumentó de 31,3% a 50,1%. Pero las brechas de fecundidad persisten entre regiones y grupos sociales.
- Además, se toma el ejemplo de la Ciudad de México, donde la tasa es de 0,96 hijos por mujer, en contraste con Chiapas, que con 2,39 hijos por mujer registra la tasa más alta del país según la última Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) de 2023.
- De acuerdo con el documento, las mujeres hablantes de alguna lengua indígena registran una tasa de 2,51 hijos, frente a 1,67 en las mujeres no hablantes, y las mujeres en localidades rurales tienen 2,22 hijos en comparación con 1,56 en las áreas urbanas.
Otra cara de la transición demográfica se relaciona con la longevidad. En México, la esperanza de vida al nacer es de 75,85 años: 79,24 para las mujeres y 72,74 para los hombres.
- En 1970, esa cifra apenas superaba los 60 años para toda la población. La reducción de la mortalidad trae otros retos para el sistema de salud, como la atención a enfermedades crónicas y cardiovasculares, las enfermedades infecciosas, la desnutrición y diversas desigualdades marcadas entre regiones y grupos sociales.
Una pirámide poblacional invertida
Para 2050, se estima que casi una cuarta parte de la población tenga más de 60 años, lo que equivale a casi el doble de la proporción actual.
- La combinación de menor fecundidad y mayor longevidad ha transformado la estructura poblacional. En 2026, el grupo más numeroso es el de 30 a 59 años, que concentra el 38,6% de la población. Le siguen los jóvenes de 12 a 29 años, con el 29,7%. Los niños menores de 12 años son el 18,5% y los adultos de 60 años o más, con el 13,2%.
El análisis dice que el punto de inflexión está calculado con precisión: hacia 2034, habrá mayor proporción de adultos mayores de 60 años que de niños menores de 12, con 16,8% frente a 16,2%. La velocidad del proceso varía en cada Estado: en Ciudad de México esa línea se cruzó en 2019, mientras que en entidades como Chiapas no lo hará hasta 2055.
- La brecha también refleja desigualdades educativas. Por ejemplo, en la capital mexicana la escolaridad promedio -los años que una persona estudia en promedio a lo largo de su vida- es de 11,8 años, lo que equivale al segundo año de bachillerato, frente a 8,2 en Chiapas, la entidad con el menor acceso a la educación en México.
¿Cuáles son los estados con más personas mayores en México?
México envejece, pero no todos los estados enfrentan el mismo panorama, ya que algunas entidades concentran una mayor proporción de personas mayores y el país tendrá que responder a un reto social, económico y de salud cada vez más grande.
De acuerdo con información difundida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las personas mayores de 60 años representan actualmente 12.8% de la población total del país, aunque su presencia es más marcada en algunas zonas del centro y sur.
- La Ciudad de México encabeza la lista de entidades con mayor porcentaje de personas mayores, al registrar 16% de su población en este grupo de edad.
- Después aparecen Morelos y Veracruz, ambos con 14%; mientras que Michoacán, Nayarit, Oaxaca, San Luis Potosí y Sinaloa registran 13%.
Aunque a simple vista estos porcentajes pueden parecer solo cifras demográficas, en realidad revelan un desafío profundo: los estados con más adultos mayores deberán fortalecer servicios médicos, pensiones, movilidad, cuidados y políticas públicas para evitar que la vejez se convierta en una etapa de abandono.
Uno de los puntos que más puede encender la discusión es la diferencia en la afiliación a servicios de salud.
- Según la información citada por la UNAM, Baja California Sur, Chihuahua y Nuevo León reportan 90% de afiliación, mientras que en el sur y sureste los niveles son más bajos. Michoacán aparece con el menor porcentaje, con 68%.
Este contraste deja ver que el problema no es sólo cuántas personas mayores hay, sino qué tan protegidas están
- La UNAM también advirtió sobre la feminización del envejecimiento. En casi todas las entidades federativas, las mujeres representan una mayor proporción de personas mayores, entre 53% y 54%.
Aunque tienen mayor esperanza de vida, muchas llegan a esta etapa en condiciones de precariedad debido a trayectorias laborales discontinuas, trabajos no remunerados, labores domésticas y empleos informales.
En tanto, esto significa que miles de mujeres mayores enfrentan la vejez con menos ingresos, menor acceso a pensiones contributivas y una mayor carga de cuidados, incluso cuando ellas mismas también necesitan atención./PUNTOporPUNTO























