COVID-19

El número de países afectados por el coronavirus, la tasa de contagio de ésta cepa, el número de decesos causados por éste, han generado incertidumbre y consecuentes crisis en los sistemas de salud, la economía y en la organización social de los países azotados por la pandemia. Este escenario se ha conjugado con la caída internacional de los precios del petróleo; los resultados de las emergencias sanitarias anteriores no fueron suficientes para prever que a inicios de 2020 se presentaría un evento de esta magnitud, que alcanzara tales dimensiones. Nadie estaba preparado.

Algunos mandatarios desestimaron el problema, algunos gobiernos implementaron medidas emergentes, mientras otros no alcanzan a dimensionar los alcances de la pandemia. El caso es que no han bastado las acciones ejecutivas de los gobiernos, por lo que se ha requerido de la acción social para evitar un contagio mayor; ha sido el confinamiento la principal medida para mitigar la propagación. El resguardo de la población en sus hogares es la principal medida para hacer frente al COVID-19, una acción colectiva que ha modificado la organización social, económica y política de los países que la aplican.

Esta medida preventiva altera la organización social de los individuos ya que el confinamiento los obliga a suspender sus roles como trabajadores, estudiantes, consumidores, feligreses, entre otros; ante esta falta de movilidad de las personas, algunas cadenas de producción se ven afectadas y por tanto la economía se vulnera. La esfera política se trastoca también en tanto la capacidad de respuesta de los representantes ante el fenómeno es acertada o no. El confinamiento ha llevado, para evitar la congregación de personas, a la suspensión de las actividades escolares, al cierre total o parcial de fuentes de trabajo, de eventos deportivos, culturales y recreativos, hasta la postergación de procesos electorales

Los avances tecnológicos con los que contamos hoy en día, han contribuido para tomar clases a distancia, para hacer trabajo en casa (homeffice), o para organizar a funcionarios y autoridades de manera virtual. Quiero destacar que el confinamiento no representado una parálisis total de las sociedades, por lo que tengo la impresión de que esta emergencia sanitaria será aleccionadora para innovar sobre nuevas formas de organización.

En México, el pasado lunes 30 de marzo, el Consejo de Salubridad General declaró públicamente la emergencia sanitaria en el país, la cual considera que el resguardo de la población en los hogares se prolonga hasta el 30 de abril; a diferencia de otros países, ésta medida no es punitiva, por lo que considera que el libre tránsito se encuentra vigente. La medida del confinamiento contribuye a evitar la propagación del virus, así que, por favor, quédate en casa.

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