Por RAMÓN ZURITA SAHAGÚN
Uno lo escucha con mucha frecuencia y ellos lo repiten con gran constancia, como si de verdad fuese cierto.
La realidad no se conoce, pero una y otra vez los políticos repiten que su participación en la actividad política se debe al deseo de servir al pueblo.
Qué hay de cierto en esto. Solamente ellos lo pueden revelar, pero la realidad nos permite revisar los casos de muchos de ellos.
En el escalafón político, los cargos de elección popular se miden de la siguiente manera: diputados locales, alcaldes, diputados federales, senadores, gobernadores y Presidente de la República.
De esa forma van escalando los políticos, subiendo cada uno de los peldaños, aunque de acuerdo a las relaciones de cada uno de ellos, hay quienes se saltan uno o dos escalones e irrumpen con fuerza del primero al cuarto o hasta el quinto, pero son los menos.
Los tiempos modernos nos han enseñado como las carreras son rápidas y en muchos casos fugaces y que los políticos jóvenes rebasan los prototipos del pasado.
El nombramiento de los defensores de la 4T en diversos estados mostró cómo algunas de las designaciones recayeron en personas con menos de una década de carrera política que se encuentran en la cresta de la política, con posibilidades de gobernar sus entidades.
Julieta Ramírez, Baja California; Eugenio Segura, Quintana Roo; Manuel Cota, Baja California Sur; Jasmine Bugarín, Nayarit, Rosy Bayardo, Colima, son algunos de esos ejemplos de la nueva clase política que propone MORENA y que hace recordar a los priistas que formaron parte de la nueva clase política, la década pasada y que varios de ellos continúan recluidos en penales de alta seguridad o en su casa como prisión domiciliaria.
Lo que llama poderosamente la atención es lo fácil que los políticos de MORENA se deshacen de uno de los cargos de elección popular más prestigiados como lo es una senaduría para permutar por una alcaldía.
Ejemplos los encuentra uno en los registros que hacen los políticos morenos para ir en la búsqueda de una presidencia municipal.
La senadora con licencia Andrea Chávez pretendía la nominación al gobierno de Chihuahua y ahora dejará la senaduría para ir en pos de la presidencia municipal de Ciudad Juárez. Saúl Monreal hará lo propio al cambiar un escaño por la alcaldía de Fresnillo que ya gobernó en un par de ocasiones.
Carlos Lomelí que aspira siempre al gobierno del estado, ahora se conforma con la alcaldía de Guadalajara, por lo que dejaría la senaduría. Juan Carlos Loera, senador por Chihuahua, se topó con pared en sus pretensiones por ser alcalde de Ciudad Juárez, por lo que regresará a su escaño.
La gente se pregunta si en verdad los senadores buscan servir a su pueblo o ven un atractivo extra que no tienen en sus funciones actuales, los presupuestos de esos municipios.
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Hacer crecer artificialmente a los candidatos o simplemente jugar con ellos es uno de los deportes favoritos de los gobernantes. Uno de ellos es el de Alejandro Armenta que alimenta el ego de una boxeadora Gaby “La Bonita “ Sánchez, para frenar la reelección de Pepe Chedraui a la alcaldía de Puebla…Pedro Haces Lago se registró como aspirante de MORENA a la alcaldía de Tlalpan.
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