Las recientes acciones de calificación de S&P Global Ratings y Moody’s Ratings reflejan un deterioro del perfil crediticio de México, es decir, de su capacidad para cumplir con sus obligaciones de deuda, consideran expertos.
- S&P y Moody’s son dos de las agencias calificadoras más importantes a nivel internacional; la primera rebajó de estable a negativa la perspectiva de México y la segunda redujo la nota soberana a Baa3, el nivel más bajo dentro del grado de inversión.
- Las calificadoras son instituciones especializadas que emiten opiniones independientes sobre la capacidad y disposición de un emisor para cumplir con sus obligaciones financieras en tiempo y forma. Con su nota buscan responder a qué tan probable es que un país, empresa, institución financiera, estado o municipio pague su deuda conforme a lo pactado.
En el caso de un país, califican principalmente su capacidad y disposición para cumplir con sus obligaciones de deuda y para ello analizan variables como la fortaleza de sus finanzas públicas, explicó Eduardo Hernández, jefe del área de relaciones con subnacionales de Fitch Ratings.
También evalúan el nivel y trayectoria de la deuda, la capacidad de recaudación, el crecimiento económico, la estabilidad macroeconómica, la posición externa, la inflación, el marco institucional y la previsibilidad de sus políticas públicas.
Además revisan flexibilidad financiera del Gobierno, su acceso a mercados, la profundidad de su sistema financiero y la credibilidad de sus instituciones.
Es importante que un país, empresa, institución financiera o estado cuente con una calificación porque facilita el acceso a financiamiento, amplía la base de inversionistas y da mayor transparencia al mercado, dijo.
Con esto, las evaluaciones pueden tener impacto en la percepción de riesgo de un emisor y en sus condiciones de financiamiento.
Así entre mejor sea la percepción de riesgo crediticio, mayor puede ser el acceso a financiamiento y menor podría ser el costo de la deuda.
Por el contrario, un deterioro en la nota puede elevar la prima de riesgo que los inversionistas exigen.
- Víctor Manuel Herrera, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF, resaltó que un gobierno o empresa debe generar suficiente flujo de efectivo para hacer frente a los pagos de interés y de capital de los créditos.
Las agencias no califican aspectos políticos, pero sí opinan acerca de los efectos positivos o negativos de las políticas públicas. Por eso cuando las calificaciones suben, por lo general baja la tasa de interés y se accede a plazos más largos para la deuda.
«Cuando baja (la calificación), sube la tasa y los plazos se hacen más cortos. Cuando una entidad entra al grupo de inversiones seguras ‘grado de inversión’, fondos multimillonarios que sólo pueden invertir en entidades seguras lo hacen en este tipo de países o empresas.
«Cuando se pierde el grado de inversión, tienen que vender sus tenencias rápidamente, creándose un desbalance en el mercado de las entidades degradadas. Esta es una característica del mercado y no es responsabilidad de la calificadora, ya que su trabajo es evaluar el riesgo, no recomendar inversiones», destacó el experto de IMEF./Agencias-PUNTOporPUNTO























