Posible FRENO a las exportaciones de DIÉSEL abre un escenario de RIESGO para MÉXICO

El analista del sector energético Ramsés Pech advirtió que un eventual veto o restricción a las exportaciones de diésel por parte de Estados Unidos puede poner en riesgo la seguridad energética de México.

Además, podrían derivar incrementos en el precio del combustible de hasta seis pesos por litro, así como un potencial desabasto y racionamiento en el mercado nacional.

  • Asimismo, el especialista explicó que México mantiene una elevada dependencia del mercado estadunidense, de donde importa cerca de 220 mil barriles diarios de diésel, volumen que representa aproximadamente el 61 por ciento de la demanda nacional proyectada.

Sumada a esta vulnerabilidad, otro factor que pone en riesgo al país es el nivel de almacenamiento crítico, con reservas que sólo cubren alrededor de cinco días de consumo.

De acuerdo con Ramsés Pech, la aplicación de medidas restrictivas en el país vecino puede generar impactos inmediatos de diversa gravedad, según el porcentaje de recorte.

En un escenario de recorte del 25 por ciento, México dejaría de recibir 55 mil barriles diarios, cifra equivalente al 15 por ciento de la demanda nacional, lo que impulsaría un alza en el precio del diésel de entre 0.50 y 1.00 peso por litro.

Si la restricción alcanzara un 50 por ciento, la pérdida ascendería a 110 mil barriles diarios, representando el 30 por ciento de la demanda, con un incremento estimado en la bomba de 1.50 a 2.50 pesos por litro.

En el caso de un veto total, el país perdería la totalidad de las importaciones estadunidenses, es decir, 220 mil barriles diarios, por lo que la situación desencadenaría un encarecimiento de 4.00 a 6.00 pesos por litro, junto con el riesgo de parálisis logística, desabasto y la necesidad de aplicar esquemas de racionamiento.

Entre las actividades productivas con mayor exposición a estas distorsiones destacan:

  • El autotransporte de carga
  • La agricultura
  • La flota pesquera

El sector industrial que emplea diésel para la operación de maquinaria o plantas de autogeneración eléctrica.

Por su parte, Ramsés Pech destacó que la discusión sobre posibles restricciones ocurre en un contexto donde el sistema de refinación de Estados Unidos opera a máxima capacidad.

«Aunque la industria estadunidense procesa cerca de 17.3 millones de barriles diarios y sus plantas trabajan al 96 por ciento de su capacidad instalada, el margen de maniobra ante contingencias es reducido», mencionó el especialista.

Asimismo, los inventarios comerciales de destilados en Estados Unidos se ubican 13 por ciento debajo del promedio de los últimos cinco años, con una cobertura aproximada de 28.6 días.

En tanto que, a nivel global, la capacidad efectiva de refinación ha disminuido en 4.2 millones de barriles diarios comparado con el año anterior, factor que mantiene la presión alcista sobre las cotizaciones internacionales.

Por otro lado, el analista advirtió que resulta prioritario para México «destinar inversiones al desarrollo de infraestructura de almacenamiento y distribución que permita ampliar las reservas estratégicas de los cinco días actuales a un mínimo de 30 días de consumo, medida que considero urgente y de carácter prioritario para la seguridad nacional».

Prohibición no frenará el alza de precios para EU

El experto en el mercado de combustibles de Estados Unidos, Patrick De Haan, explicó que la medida no resolvería el problema de fondo y podría desatar consecuencias adversas en el suministro, así como en la economía de las refinerías.

Asimismo, De Haan señala que este enfoque responde a una lectura errónea del mercado energético, ya que es un problema global y no de escasez doméstica.

  • Estados Unidos mantiene un superávit estructural en la producción de destilados, procesando aproximadamente 5.3 millones de barriles por día frente a una demanda interna de cerca de 3.6 millones.
  • De acuerdo con el análisis, la escala en las cotizaciones se debe a un déficit global derivado de los ataques con drones ucranianos a la capacidad de refinación en Rusia, un actor que tradicionalmente aporta uno de cada nueve barriles de diésel en el mundo.

Lo anterior se suma al conflicto con Irán y las restricciones asociadas en el estrecho de Ormuz, misma situación que impide que las refinerías del Medio Oriente compensen el déficit internacional.

Al fijar los precios locales bajo referencias globales, impedir la salida de destilados mediante orden ejecutiva no aislaría al mercado estadunidense de las presiones internacionales.

Por otro lado, el análisis advirtió que, de implementarse la prohibición, se generarían distorsiones operativas, ya que las refinerías podrían ajustar sus procesos para derivar la producción hacia la turbosina o productos intermedios no restringidos para continuar exportando.

Además, «si se fuerza la permanencia del volumen en un mercado local ya cubierto, las refinerías se verían obligadas a recortar el procesamiento de crudo, reduciendo paralelamente la oferta de otros combustibles como la gasolina», indicó De Haan.

Finalmente, agregó que, a largo plazo, cerrar las exportaciones desincentivaría «la inversión en infraestructura de refinación en la Costa del Golfo, diseñada para atender mercados internacionales, y podría acelerar el cierre de plantas, debilitando la seguridad de suministro futura»./Agencias-PUNTOporPUNTO

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