Crónica. ABEL SÁNCHEZ
CIUDAD DE MÉXICO
¡Y no, no se pudo!
A 24 días iniciar el sueño mundialista, éste se acabó.
La racha triunfadora de México como anfitrión, en tres ediciones diferentes, quedó en 10 victorias consecutivas para establecer un récord en Copas del Mundo, pese a perder con Inglaterra 3-2 en los octavos de final de la edición 2026, en un partido inolvidable en la cancha del estadio Ciudad de México, con una lluvia que no minó el ánimo de 80 mil 824 asistentes.
Los goles fueron cortesía de Jude Bellingham con doblete y Harry Kane uno más. Por el tricolor descontó Julián Quiñones, quien se consolidó como máximo artillero azteca, con cuatro anotaciones (igualando a los Hernández, Luis “Matador” y Javier “Chicharito”) y Raúl Jiménez de penal, para su tercera diana, justo 60 años después del enfrentamiento en Wembley, un 16 de julio de 1966, donde se sucumbió con goles de Bobby Charlton y Roger Hunt, en el único partido oficial entre ambas selecciones.
Para los ingleses fue un déjà vu extraño. Regresaron a disputar un partido de eliminación directa a la cancha del recinto capitalino, el mismo donde Diego Armando Maradona mostró que la trampa encumbra, con su “Mano de Dios”, una maldición que continúan protestando no debió contar.
Pese a la diferencia de planteles, el cuadro de la rosa vale, siete veces más que todo el Tri, mil 549 millones de dólares, los verdes no se amedrentaron ante el antiguo campeón del mundo. Se disponía de dos ventajas, los visitantes temían a la altura de la ciudad y al apoyo de la gente, que en las gradas desataron una guerra de canticos: “El Cielito Lindo” local contra el “Wonderwall” de los británicos.
El estratega Javier Aguirre salió con cuadro de lujo, repitiendo el 11 anterior que tanta suerte le trajo, aunque todo fue insuficiente para descifrar el complicado crucigrama inglés. Mientras su contraparte, Thomas Tuchel, no se guardó nada buscando avanzar a la siguiente ronda.
Las acciones comenzaron lentas, prudentes y peleadas entre ambas escuadras, aunque los europeos tenían por misión aguantar el mayor tiempo posible sin tanto en contra y contragolpear, evitando el desgaste y dieron más golpes que pases tras decretarse el arranque.
Al 15’ surgió una oportunidad. Roberto Alvarado mandó un centro al corazón del área chica, que Raúl Jiménez contactó de palomita pegado a la base del poste derecho, para que el guardameta Jordan Pickford la sacara milagrosamente.
Se emparejaron las llegadas de peligro cuando, al 26’, Anthony Gordon llegó a línea de fondo y recortó a Jorge Sánchez para meter un tiro a las manos de Raúl Rangel.
Pero, el equipo de Los Tres Leones aventajó sorpresivamente en dos minutos con doblete de Jude Bellingham, al 36’ y 38’. Declain condujo desde propio campo y filtró para Buyako Saka, que al pisar el área nacional envió un centro a segundo poste rematado de cabeza por Bellingham para abrir el marcador, 1-0. Todavía no se reponían de la sorpresa los jugadores aztecas, cuando Gordon peleó un esférico en mediocampo, entregó a Bellingham y este abrió a Harry Kane, el delantero del Bayern Múnich regresó la pelota al centro para que el centrocampista del Real Madrid empujara el 2-0.
Los asistentes al coloso de Santa Úrsula no lo creían, en un parpadeo ya se caía ante un visitante que no se esforzaba. Sin embargo, Julián Quiñones devolvió la esperanza. “El Piojo” Alvarado cobró un tiro libre directo al área, Ezri Konsa rechazó débil y Quiñones no desaprovechó para el 2-1, al 42’.
Al 45+1, la escuadra nacional tejió una vistosa jugada. Montes entregó a Erick Lira, que tendió un balón elevado al área, Quiñones lo bajo de pecho para Jiménez, que sacó un riflazo de derecha cercano al poste de la potería de Pickford.
Otra. Alvarado volvió a poner un balón de peligro, Raúl Jiménez remató girando el cuello y su cabezazo se dirigió al ángulo y el arquero Pickford la mandó fuera, al 45+3. Y la última estuvo cerca con Montes, que en un tiro de esquina tuvo el balón en sus pies, pero Konsa la desvió en la raya, al 45+4.
El equipo de todos se fue adelante esperando descontar y en tres ocasiones la suerte lo negó. Pese a dominar, el Tri se fue perdiendo y abucheado por los fanáticos al señalarse el descanso de medio tiempo.
El segundo lapso volvió con tensión. Nico O’Reilly buscó incrementar la ventaja en un disparo contra el arco de Rangel, que pegó en el poste, al 49’. Se salvaba.
Un respiro le dio esperanza a la Selección Nacional. Jarell Quansah le puso un planchazo a Jesús Gallardo y se ganó la roja dejando a su equipo con 10, tras la revisión del VAR del árbitro australiano Alireza Faghani, al 53’.
“Hurrikane” se manifestó al 58’. Un despeje de Jordan Pickford llegó a tres cuartas partes del terreno, Kane peinó de espaldas pese a la marca de Álvarez, el pase llegó a Gordon que fue tacleado por Raúl Rangel. Penal indiscutible. Kane lo cobró a la derecha del guardavallas, 3-1.
El milagro se rasguño al 66’. Un centró quedó muerto en el área inglesa, Brian Gutiérrez intentó un remate y Kane lo fauleó. El nazareno Faghani fue al VAR, decretó penal y Raúl Alonso Jiménez cobró para el 3-2.
El cuadro de la rosa aguantó metralla y 10 minutos de compensación. Una y otra vez, los mexicanos se fueron al frente buscando alargar los tiempos extras, pero el meta Jordan Pickford secó todo: tiros, centros y remates. Se convirtió en el héroe del cuadro de Tuchel.
El silbante Faghani, se vio atento en las marcaciones, como lo demostró al amonestar al minuto de juego, al defensa Declan Rice, por un juego peligroso contra Luis Romo y la expulsión europea.
Tras decretarse el final, quedó para los libros una participación digna, decorosa y positiva: 69 triunfos mundialistas en toda su historia, tres goles en contra por diez conseguidos, noveno puesto en la clasificación del certamen, 425 minutos imbatidos en el arco lejos de la marca de Walter Zenga (517) en Italia 1990 y Gilberto Mora como el jugador más joven en disputar un mundial a los 17 años y 264 días.
40 años después de su única clasificación a cuartos de final, nuevamente se cayó, pero en esta ocasión el sabor es distinto. Porque estos días de euforia desbordada nos enseñaron que tras tanto fracasar, el quinto partido representó para los aficionados todo aquello que nunca sucedía. Era el cotejo más famoso de todos, el que nunca se jugaba; pero, ahora, ya sabemos que hay detrás de él: un dejo de ilusión, pese a emular una típica tragedia, como las del famoso escritor William Shakespeare.
Un dicho popular describe certeramente el paso de la Selección por su mundial: del “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, pasamos al “jugamos como nunca y nos quedamos donde siempre”, debido a que se alcanzó el encuentro buscado gracias al aumento de equipos y fases de eliminación directa, mostrando una gran mejoría en la parte futbolística, pero no se consiguió ir más allá.
De lo contrario se habría declarado este 5 de julio, día de asueto nacional, sólo equiparable al 15 de septiembre o al 20 de noviembre.
Ahora Inglaterra va contra Noruega, el próximo 11 de julio, por un lugar entre los mejores ocho de la Copa Mundial de la FIFA 2026, en los cuartos de final, en Miami, Estados Unidos.
¡Se intentó volar, nada se reprocha porque fue lindo aterrizar!























