Durante décadas, el gas natural licuado (GNL) actuó como la válvula de escape confiable de la economía global durante las crisis energéticas, manteniendo las fábricas en funcionamiento y los hogares cálidos. Ahora, el GNL se ha convertido en el campo de batalla.
- La guerra en Irán ha fracturado todos los nodos de la cadena de suministro regional de GNL.
- Los ataques iraníes contra Qatar, uno de los principales productores de GNL del mundo, han dañado su planta Ras Laffan, dejando fuera de servicio cerca del 17% de su capacidad durante hasta 5 años, y retrasando los ambiciosos planes de expansión del país.
- El martes, QatarEnergy declaró fuerza mayor para algunos de sus contratos de suministro de GNL, incluyendo clientes en China, Corea del Sur, Italia y Bélgica.
Mientras tanto, el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, que normalmente transporta alrededor de una quinta parte del GNL mundial, está paralizado. La confianza de los compradores en el suministro del Golfo también se ha visto mermada.
Incluso si la Administración Trump e Irán acuerdan poner fin a la guerra pronto, las consecuencias para el mercado del GNL serán duraderas, e incluso más profundas que para el petróleo, dicen los expertos.
- A diferencia del crudo, el mundo no cuenta con grandes reservas estratégicas de gas a las cuales recurrir en caso de emergencia. Aunque parte del petróleo de Medio Oriente puede sortear el estrecho de Ormuz vía ductos terrestres, el GNL de Qatar carece de rutas alternativas.
- Por otro lado, las plantas de licuefacción son megaproyectos de ingeniería altamente especializados que requieren años de construcción y un tiempo de reparación considerablemente mayor que el de los yacimientos petrolíferos convencionales.
- «Aunque la guerra termine de la noche a la mañana, el mercado del gas tardará mucho más en volver a la normalidad que el del petróleo», dijo Adi Imsirovic, ex ejecutivo de comercio de energía y catedrático de Oxford. «Gran parte del desabasto en el sistema solía ser cubierta por el GNL, por lo que las repercusiones son enormes».
La escasez de GNL amenaza a las naciones ricas con una prolongada ola de inflación impulsada por la energía, al tiempo que obliga a las frágiles economías emergentes a racionar el combustible y cerrar fábricas.
También pone en peligro el rendimiento de los cultivos mundiales -el gas es una materia prima vital para los fertilizantes- y podría paralizar la producción de semiconductores al reducir drásticamente el suministro de helio, un subproducto del gas natural.
Esta nueva realidad socava la reputación de muchos años del GNL como red de seguridad geopolítica. Cuando Rusia estranguló el suministro de gas por gasoducto a Europa tras la invasión de Ucrania en el 2022, los cargamentos de GNL transportados por vía marítima ayudaron rápidamente a llenar el vacío.
- Tras el desastre de Fukushima en el 2011, los envíos de GNL absorbieron el impacto del cierre de los reactores nucleares de Japón y mantuvieron la red eléctrica en funcionamiento.
Como consecuencia de la guerra, el mercado mundial de GNL se está convirtiendo rápidamente en una guerra de ofertas de suma cero, al tiempo que los buques cisterna se desvían a medio trayecto en busca de precios más altos. Con las exportaciones de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos paralizadas, Europa y Asia deben competir agresivamente por capacidad sobrante de Estados Unidos y Australia.
Cuáles son los países más dependientes del petróleo y el gas de Medio Oriente
Casi un mes después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán que desataron una guerra en Medio Oriente, los mercados energéticos aún siguen agitados. Asia Oriente es la región más afectada por el cese de envío de hidrocarburos desde los países del Golfo, objetivo de las represalias iraníes.
Gran parte de Asia está expuesta a la crisis energética desatada por los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Estos son los países que han recibido el mayor impacto por el cierre del estrecho de Ormuz.
¿Cuáles son los países más afectados por la crisis energética?
En 2024, casi 21 millones de barriles de petróleo al día cruzaron el Estrecho de Ormuz, el estrecho pasaje que conecta el Golfo Pérsico con el mundo. Más de 80% de este suministro va a Asia, de acuerdo con la Administración de Información de Energía estadounidense.
- China ha sido durante mucho tiempo el mayor comprador de petróleo y gas de las naciones del Golfo Persa. Y con más de un tercio de su suministro total procedente de la región, la interrupción es significativa para Beijing. Pero otros países dependen casi por completo de la región para sus necesidades energéticas.
- La economía de India, otro de los principales compradores de los combustibles del Golfo, depende de Oriente Medio para aproximadamente el 40% de las importaciones de petróleo del país y el 80% de su gas, una escasez de gas para cocinar está apretando a los hogares.
Pakistán también sufre de una gran dependencia de los hidrocarburos de esta región, pues el 100% de sus importaciones de petróleo y un 92% de las de gas natural provienen de estos países.
Sri Lanka, por su parte, también trae del Golfo más del 95% del gas que importa.
La Agencia Internacional de Energía indica que alrededor de 2,300 millones de personas en Asia utilizan gas natural para cocinar, y la interrupción de las cadenas de suministro pone en riesgo su seguridad alimentaria y salud.
Qatar, que es el principal proveedor de gas natural para esta región, anunció la semana pasada la reducción de 17% de su capacidad exportadora por los ataques iraníes contra Ras Laffan, el principal puerto de exportación de este producto.
- La falta de capacidad de almacenamiento de gas deja a la mayoría de los países asiáticos vulnerables a los aumentos de precio, según el Institute for Energy Economics and Financial Analysis.
- Japón es otro país afectado, pero su dependencia al gas del Golfo es menor, pues solo el 13.1% de sus importaciones de este combustible provienen de Medio Oriente. Sin embargo, casi todo el petróleo crudo que importa tiene origen en los países afectados por el conflicto.
¿Qué medidas toman los países de Asia?
Varios países asiáticos han comenzado a tomar medidas de ahorro de combustible ante la emergencia.
- El martes, Filipinas se convirtió en el primer país en declarar el estado de emergencia energética nacional.
- En Corea del Sur, las autoridades recomendaron a los ciudadanos que se duchen menos tiempo y carguen sus teléfonos durante el día para ahorrar electricidad.
Japón comenzará esta semana la mayor liberación de reservas de petróleo de emergencia de su historia y le comunicó a su población que no era necesario acaparar papel higiénico ante el creciente pánico por la posible escasez de productos de consumo.
El aumento del precio del combustible ha llevado a las aerolíneas de Asia, incluidas las de Vietnam, Filipinas, Australia y el Pacífico, a suspender o reducir sus vuelos.
¿Qué alternativas tienen los países asiáticos?
- La vulnerabilidad de Asia se debe en parte a su dependencia del gas natural, promovido como «combustible de transición», una opción menos contaminante que el carbón mientras los países avanzan hacia la energía renovable.
- «La crisis actual del petróleo y el gas en Irán demuestra la importancia de tener fuentes energéticas que no estén expuestas al mercado mundial de los productos básicos, como el carbón», comentó Amy Kong, investigadora de Zero Carbon Analytics.
- «Países como Vietnam, que han aumentado rápidamente su generación de energía solar, tienen una protección más robusta contra el aumento de precios de la energía importada», agregó.
Además, la inversión inicial de una planta a gas es menor que la de las plantas renovables.
- Pero las renovables son más baratas a largo plazo, y la actual crisis evidencia sus beneficios en términos de suministro estable, dijo Putra Adhiguna, director del centro de estudios Energy Shift Institute, a la agencia AFP.
Según el experto, esto podría llevar a los gobiernos a reenfocar su atención en los beneficios de las renovables.
- «Creo que ya estamos viendo algo de eso en los países del sudeste asiático», indicó. También recordó que se ha discutido la dificultad de cubrir la inversión necesaria para las fuentes renovables, «pero eso será superado por la seguridad en el suministro». /PUNTOporPUNTO
























