NACIONALIZAN el LITIO en MÉXICO; el ESTADO asume el CONTROL exclusivo sobre en MINERAL

Estudios realizados a lo largo del año pasado por el Instituto de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) confirmaron la presencia de litio en el estado de Puebla, ante lo cual, se analizará la cantidad del recurso para poder explotarlo.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró constitucional la reforma que establece al litio como patrimonio de la nación. Con esta decisión, la explotación de este recurso estratégico clave en la transición energética queda exclusivamente en manos del Estado mexicano, sin participación ni financiamiento privado.

  • La resolución garantiza que todas las actividades relacionadas con el litio deberán respetar la propiedad y administración del recurso por parte del Estado, reforzando la política de soberanía sobre minerales estratégicos.
  • Con esta sentencia, el máximo tribunal validó la reforma del 2022 a la Ley Minera que declaró al litio como patrimonio de la nación y reservó su explotación exclusivamente al Estado. No obstante, las autoridades reconocen que su desarrollo enfrenta importantes desafíos técnicos y económicos.

La decisión sienta un precedente legal y político sobre la gestión de recursos estratégicos en México, fortaleciendo la soberanía del Estado sobre minerales esenciales para la transición energética del país.

México es uno de los países con mayores reservas de litio y desde 2023, este recurso es considerado propiedad de la Nación. Existen diversos yacimientos en el país, siendo el más importante el de Bacadéhuachi, Sonora.

Contexto: ¿Qué es el litio y para qué se utiliza?

El litio, conocido como “el oro blanco”, es un metal blando, plateado y es considerado uno de los más ligeros, tanto que pesa menos que el agua y puede flotar en gasolina.

Además, este se puede moldear en cualquier forma, por ello resulta uno de los principales materiales en la fabricación de baterías, cerámica, vidrio y lubricantes.

El litio es uno de los materiales más utilizados en celulares, equipos electrónicos, autos eléctricos, como los carros Tesla, y dispositivos recargables, por ello, en estos últimos años se ha convertido en un material vital en la vida diaria.

¿En qué consiste la ley litio?

  1. Nacionalización del litio: Declara al litio como patrimonio de la nación y establece que su explotación es exclusiva del Estado mexicano. Prohíbe la participación de empresas privadas nacionales o extranjeras en la exploración y extracción del mineral.
  2. Creación de un organismo estatal: Funda una empresa pública llamada Litio para México (“LitioMx”), encargada de la administración, control y desarrollo de toda la cadena productiva del litio, desde la exploración hasta la comercialización.
  3. Restricción de concesiones: Establece que no se otorgarán concesiones, licencias, contratos, permisos o autorizaciones a particulares para actividades relacionadas con el litio.
  4. Protección ambiental: Incluye disposiciones para que la extracción y manejo del litio respeten las normas ambientales vigentes.
  5. Soberanía energética: Busca fortalecer la soberanía y seguridad energética de México, considerando al litio como un recurso estratégico para el desarrollo tecnológico y económico nacional.

Cuáles son las implicaciones de su aprobación para el país y a quiénes beneficia

La nacionalización del litio en México implica que el Estado asume el control exclusivo sobre la exploración, explotación y aprovechamiento de este mineral estratégico, excluyendo a empresas privadas nacionales y extranjeras de participar directamente en esas actividades.

Tal decisión puede tener las siguientes implicaciones:

  • Control estatal: El Estado, a través del organismo público Litio para México (LitioMx), decide cómo, cuándo y dónde se explota el litio, orientando el desarrollo de la industria bajo criterios de política nacional y no de mercado.
  • Restringe inversión privada: La exclusión de empresas privadas limita la llegada de capital, tecnología y conocimientos técnicos del sector privado, lo que puede ralentizar el avance tecnológico y la capacidad de producción.
  • Impacto en la cadena productiva: El control estatal puede favorecer el desarrollo de cadenas de valor nacionales, pero también puede enfrentar desafíos de eficiencia, transparencia y corrupción.
  • Relaciones internacionales: Puede generar tensiones con empresas y gobiernos extranjeros que tenían expectativas de participar en el sector y puede influir en tratados comerciales y de inversión.
  • Incrementa el riesgo de daño ambiental: La obtención de litio, especialmente en salares y yacimientos de arcilla, requiere grandes volúmenes de agua para separar el mineral. Esto puede afectar acuíferos, disminuir la disponibilidad de agua para comunidades y agricultura, y alterar el equilibrio de humedales y lagunas.
  • Pone en riesgo a la industria minera del litio: a diferencia de otras partes del mundo donde existe este mineral, en México su extracción resulta complicada por la forma en qué se encuentra. La falta de tecnología adecuada y conocimiento podría traer un retraso en la extracción y aprovechamiento del mineral.

¿A quién beneficia?

  • Al Estado mexicano: Obtiene el control y los beneficios económicos potenciales derivados del litio, que puede destinar a proyectos de desarrollo, infraestructura o políticas sociales.
  • A la industria nacional: Favorece a empresas públicas y, potencialmente, a proveedores nacionales que participen en la cadena de valor bajo esquemas regulados por el Estado.
  • A las comunidades locales: Puede beneficiar a comunidades cercanas a los yacimientos si se implementan políticas de desarrollo regional y programas sociales, aunque esto depende de la gestión estatal.
  • A la sociedad mexicana: En teoría, la renta generada por el litio podría destinarse a bienes públicos y servicios, aunque el resultado depende de la eficiencia y transparencia en la administración pública.

Riesgos y desafíos

  • Capacidad técnica: El Estado puede enfrentar limitaciones técnicas y financieras para desarrollar el sector con la rapidez y escala necesarias.
  • Competitividad global: México podría perder oportunidades frente a otros países que permiten mayor participación privada y avanzan más rápido en la explotación del recurso.

El yacimiento más grande de litio en Sonora

En 2019 se dio a conocer que en México se encuentra el yacimiento más grande de litio en el mundo, ubicado en Sonora, conformado por alrededor de 235,000 hectáreas.

Para su extracción, el gobierno de López Obrador creó la empresa Litio Mx, la cual es la única empresa paraestatal facultada en México para extraer el recurso estratégico. Sin embargo, a más de tres años de su creación, la empresa —cuyo director es Pablo Taddei, sobrino de la Consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei— todavía no es rentable.

Confirman hallazgo de litio en Puebla

Estudios realizados a lo largo del año pasado por el Instituto de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) confirmaron la presencia de litio en el estado de Puebla, ante lo cual, se analizará la cantidad del recurso para poder explotarlo.

Así lo expuso el director de la Agencia de Energía del Estado de Puebla (AEEP), Rodolfo Camacho Hernández, al señalar que el yacimiento se ubicó en la región de Izúcar de Matamoros.

«Los resultados fueron favorecedores para el estado, sí se encontraron cierta cantidad de partes por millón de litio en las rocas que se analizaron».

  • Destacó que la Agencia de Energía del Estado de Puebla realizó un convenio con el Instituto de Geociencias de la UNAM para realizar un informe científico y determinar la ubicación, tamaño y concentración de anomalías geológicas de litio.

Ahora, el segundo paso será realizar un estudio técnico con LitioMx, organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, que es el único facultado para extraer y explotar el recurso, a fin de determinar si es financieramente viable.

«Ahora lo que seguiría es trabajar de la mano con LitioMx para hacer un estudio más a fondo, con perspectiva geofísica y determinar qué cantidad hay de litio, si es explotable y si vale la pena económicamente, sí sabemos que hay litio, ahora falta ver las cantidades para ver si es viable o no».

  • El titular de la Agencia de Energía del Estado de Puebla comentó que el estudio de litio abarcó la región de Izúcar de Matamoros; sin embargo, por la condición geográfica de la zona haría que la extracción del recurso sea más costosa a diferencia de los procesos en otras partes del mundo, por lo que se analizará la viabilidad y el potencial de aprovechamiento.

«Ya vimos que las piedras que encontramos tienen cierta cantidad de litio, hasta no conocer la cantidad que tenemos vamos a saber si lo trabajamos o no», señaló.

México sigue sin producir baterías

El 18 de febrero se cumplieron tres años de que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador firmó en Sonora el decreto por el que llegaría la “nacionalización” del litio, una acción anunciada desde meses atrás, bajo la promesa de ser el punto de partida para la industria de autos eléctricos en el país.

  • Las intenciones expuestas con fuerza desde el Gobierno Federal fueron que el litio se reservaría para aprovechamiento del Estado, en miras de que la riqueza que esta industria pudiese generar se quedara en México, principalmente por la producción de baterías para la fabricación automotriz.
  • Pero el tiempo ha pasado y nada se ha materializado. La problemática radica en que la industria automotriz sigue avanzando y, con ello, los planes de negocio se definen a largo plazo, sobre todo en proveeduría. Hasta ahora, México no está en el mapa.

Desde la perspectiva de Eric Ramírez, director para América Latina de Urban Science, aunque el discurso del Gobierno Federal estaba orientado a que las armadoras, en algún momento, adquirieran baterías “Hechas en México”, los fabricantes de vehículos no observaron una verdadera fuente de proveeduría en este plan, pues aún no se ha extraído una sola gota de litio a partir de los yacimientos del país.

Y es que la coyuntura que atraviesa el litio en México no es menor. Los ojos del mundo voltearon al país en 2019, principalmente a Sonora, cuando la Mining Technology consideró que en el municipio de Bacadehuachi se encontraba el mayor yacimiento de litio en el mundo.

Pero fue poco el tiempo que duró la efervescencia ante tal yacimiento, pues el litio localizado ahí y, en general, en México, está en arcillas, lo que marca un panorama completamente diferente en cuanto a extracción, producción y procesamiento en el mundo, ya que la mayoría del litio en el planeta se ubica en salares o salmueras.

En los últimos años, mientras el litio en México ha quedado reservado para el Estado, otros países, como China, han ido afianzando su permanencia en la producción de baterías, con un papel tan preponderante que el gigante asiático llega a ensamblar entre seis y siete de cada 10 de estos componentes en el mundo, de acuerdo con datos de EV Volumes.

  • México quería entrar a un terreno al que no es posible llegar de la noche a la mañana. Siguiendo el caso de China, este país comenzó a hacerse un lugar en la industria desde hace más de dos décadas, con el procesamiento paulatino de sus propios yacimientos y después, con la adquisición de otros en diferentes partes del mundo, como Australia.

Su posicionamiento en la producción de baterías ha sido un esfuerzo coordinado en donde el Gobierno de China ha estado trabajando de la mano con privados, y aún así, pese a los esfuerzos coordinados y a que es el fabricante número uno en el mundo, no ha logrado disminuir sus precios del todo, lo que vuelve aún más complicada la idea de que México pueda ganarse un lugar en esta industria.

“Si algo como China, ya nos lleva 25 años de delantera, todavía tiene problemas y aún no logra encontrar un producto realmente competitivo y a bajo costo ¿Qué se puede esperar de México? Lo único que tendría México sería pues la materia prima, pero también requiere de todo un brazo tecnológico”, sostiene Ramírez.

El ecosistema del litio y la electrificación en México se observaba principalmente al norte del país, con Sonora encabezando los planes, apoyado también de Nuevo León, en donde se supone que se construiría la siguiente GigaFactory de Tesla enfocada en autos eléctricos y que, de acuerdo con las perspectivas a nivel federal, llegaría a motivar toda la cadena de valor.

Aunque este proyecto no se ha cancelado de manera oficial por la compañía de Elon Musk, ya que éste está a la deriva desde el anuncio de su posible construcción en marzo de 2022, la industria ha dejado fuera del mapa esta fábrica y con ello, parece que los planes de electrificación en el país también están quedando atrás.

  • Pero la idea de contar con baterías “Made in México” comienza a desdibujarse por factores externos, pues las intenciones de electrificar el parque vehicular alrededor del mundo también está enfrentando dificultades.
  • En febrero, la Comisión Europea propuso eliminar la prohibición efectiva a los nuevos vehículos con motor de combustión interna en el bloque a partir de 2035, con el objetivo de permitir la venta de algunos autos no eléctricos, tras la intensa presión del sector, que aún no ha logrado migrar del todo a las nuevas tecnologías.
  • Para Gerardo Gómez, country manager de J.D. Power México, si los factores internacionales vuelven a encausarse a la producción de eléctricos, el país podría tener un lugar en la industria si esto viene acompañado de un mayor impulso federal, pero por la realidad que prevalece actualmente esto luce difícil de llevarse a cabo.

“Hay un enfriamiento (en eléctricos), pero no dudemos que si cambian las legislaciones o los apoyos, se vuelva a reactivar y nos ponga otra vez en la mira para poder ser una alternativa, pero eso dependerá de cómo las armadoras vayan tomando esas decisiones estratégicas de cómo avanzar sus portafolios de producto”, comenta Gómez.

Otros países en América Latina, como Chile, han logrado poco a poco hacerse de un lugar en esta industria, lo que ha sido posible a través del esfuerzo entre iniciativa pública y privada, nacionales e internacionales, teniendo como eje principal la apertura, algo que no ha sucedido en México.

La producción de baterías de litio en México cierra este año aún siendo inexistente y con pocas probabilidades de alzarse con fuerza el próximo 2026 y mientras tanto, el sector automotriz sigue su curso con lo que ya existe: los autos a gasolina.

¿Qué es el litio y cuál es su utilidad?

El litio es un elemento metálico blanco plateado reconocido por ser el más ligero de todos los metales y por su alta reactividad química, identificado con el símbolo Li en la tabla periódica. Según datos de la Secretaría de Economía, el litio se presenta con una abundancia de 65 partes por millón en la corteza terrestre y se encuentra en cerca de 145 especies mineralógicas, aunque solo algunas tienen valor económico.

  • En México, no existe actualmente ningún yacimiento de litio en explotación, de acuerdo con la Secretaría de Economía. Sin embargo, se están desarrollando tres proyectos de exploración en los estados de Baja California, San Luis Potosí-Zacatecas y Sonora.
  • Este elemento está presente en salmueras naturales ―así como en salmueras vinculadas a pozos petrolíferos y campos geotérmicos―, en arcillas (especialmente en la hectorita), y en el agua de mar con una concentración aproximada de 0.17 partes por millón. Las salmueras de valor económico se localizan fundamentalmente en salares y lagos salinos.

Entre los principales destinos industriales del litio se destacan la fabricación de aluminio, la industria del vidrio y de la cerámica, la climatización y control de humedad, así como la producción de grasas y lubricantes, caucho sintético y pilas de litio.

La Secretaría de Economía también identifica como mercados en desarrollo tecnológico tres áreas emergentes para este mineral: reactores de fusión nuclear, baterías recargables y aleaciones de aluminio-litio./Agencias-PUNTOporPUNTO

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