INM de CDMX se encuentra REBASADO debido al gran número de TRÁMITES MIGRATORIOS

El personal de las oficinas delInstituto Nacional de Migración (INM), en la Ciudad de México, se encuentra rebasado debido al gran número de solicitudes que se reciben a diario, para trámites migratorios como de residencia. Esta situación ha transformado un proceso administrativo en un circuito de abusos, informalidad y corrupción.

Al exterior de este inmueble, ubicado en una de las colonias más exclusivas de la capital mexicana, decenas de personas se han apropiado de la vía pública para convertir las filas en un negocio que les genera miles de pesos.

  • Se trata de grupos que pernoctan en las inmediaciones del INM —cuyo actual director es Sergio Salomón Céspedes Peregrina— a la vista de todos, incluidas autoridades locales y federales. Desde ahí, con sillas, casas de campaña y hasta listas improvisadas, monopolizan los espacios y los venden a quienes llegan a esta institución en busca de resolver un trámite.
  • Desde las 2 de la mañana, distintos grupos se adueñan de varios metros de la avenida Ejército Nacional y de la calle Séneca, en la colonia Polanco, donde se forman las filas de quienes acuden a resolver trámites en el Instituto Nacional de Migración.

La Unidad de Investigación de Reporte Índigo acudió a este inmueble en diferentes días para confirmar el modus operandi de estas personas que cobran por los lugares que apartan desde la madrugada.

Hombres y mujeres de entre 25 a 40 años desfilan en los alrededores del inmueble desde las primeras horas del día. Colocan sillas, bancos y hasta cajas de cartón para apartar lugares. Incluso casas de campañas para acaparar más espacio sobre la calle Séneca.

Lugares que conforme avanza la madrugada se ofertan desde 500 pesos o hasta en mil 500 si son los primeros espacios. Para quienes pagan, son ingresados a la fila a discreción. Se contabilizaron hasta más de 60 lugares ya apartados y aún no eran ni las cinco de la mañana.

Es así que, quienes llegan desde la madrugada —o incluso desde la noche anterior— se encuentran con una fila ya “administrada”. Para avanzar, deben pagar. Y si no, esperar durante horas o regresar otro día porque el Instituto no tiene la capacidad para dar atención a todos los que reciben.

Por ejemplo, se documentó que entre semana, los usuarios comienzan a llegar desde las 3:00 de la mañana —en su mayoría extranjeros— y se forman de inmediato detrás de las sillas y casas de campaña instaladas previamente. Sin que nadie proteste o se inmute.

Así, seis horas antes de la apertura de las oficinas —a las 9:00 horas—, la fila ya alcanzaba las 100 personas y seguía creciendo conforme avanzaban los minutos. En taxis y vehículos particulares arribaron decenas de usuarios de distintas nacionalidades en busca de atención en el INM.

“Ya es la cuarta vez que vengo al Instituto Nacional de Migración; si no es una cosa, es otra. Nos han regresado por detalles mínimos, como las copias, y eso implica volver, pagar un taxi y pasar horas aquí, solo para ver si puedes ingresar”, sostuvo una extranjera de nacionalidad española.

“Ya es la cuarta vez que vengo al Instituto Nacional de Migración; si no es una cosa, es otra. Nos han regresado por detalles mínimos, como las copias, y eso implica volver, pagar un taxi y pasar horas aquí, solo para ver si puedes ingresar”, sostuvo una extranjera de nacionalidad española.

  • Y el negocio no termina ahí. A los migrantes también se les vende “comodidad”, es decir, la renta de bancos, espacios para sentarse, acceso a agua o incluso resguardo temporal. Todo tiene precio y todo es ofertado en medio de la oscuridad de la madrugada.
  • Javier Urbano Reyes, profesor e investigador del Departamento de Estudios Internacionales en la Universidad Iberoamericana fue contundente: este tipo de prácticas no podrían sostenerse sin la participación —directa o indirecta— de las autoridades y de funcionarios.

“Que una persona pueda pagar 10, 20 o 30 dólares por agilizar un trámite o avanzar en la fila eso hace un gran negocio, pero no solo de quienes están afuera, sino de los funcionarios que se dejan cooptar”, sentenció en entrevista.

“Que una persona pueda pagar 10, 20 o 30 dólares por agilizar un trámite o avanzar en la fila eso hace un gran negocio, pero no solo de quienes están afuera, sino de los funcionarios que se dejan cooptar”, sentenció en entrevista.

  • El especialista en migración y desarrollo afirmó que estas redes operan bajo esquemas conocidos, es decir, intermediarios que conectan a los migrantes con funcionarios corruptos. Tal como sucede en el Instituto Nacional de Migración.

“En todo centro de atención a migrantes, o de ayuda de este tipo, siempre hay un mediador, y ese mediador suele ser un funcionario corrupto que se deja cooptar a cambio de dinero. Evidentemente, el apartado de sillas y la venta de lugares es solo la punta del iceberg de un problema estructural”, reiteró.

El académico afirmó que existe una colaboración directa entre funcionarios y ciudadanos que fungen como “coyotes” para entorpecer la movilidad de quienes acuden a este lugar en busca de resolver algún trámite o situación.

“Que la gente de zonas como Polanco reclame que no puede tener a estas personas en esas condiciones también evidencia la falta de gestión institucional”, sostuvo Javier Urbano.
“Que la gente de zonas como Polanco reclame que no puede tener a estas personas en esas condiciones también evidencia la falta de gestión institucional”, sostuvo Javier Urbano.

Este diario solicitó una postura a la alcaldía Miguel Hidalgo para conocer si se ha aplicado algún operativo para inhibir a estos grupos de personas, aunque comunicación social no dio respuesta hasta el momento.

Rebasados y sin capacidad de respuesta

El método que han empleado estos grupos de personas para apoderarse de los lugares a las afueras del INM ha empeorado la burocracia en este órgano administrativo desconcentrado del Gobierno federal.

De acuerdo con especialistas en migración y organizaciones civiles, las acciones de las personas que se concentran desde las primeras horas de la mañana para ralentizar el acceso a las instalaciones han agravado el rezago que ya existe desde hace tiempo.

Para Lorena Cano, coordinadora de la Clínica Jurídica del Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), lo que ocurre a diario afuera del Instituto Nacional de Migración de la Ciudad de México no solo es irregular, sino también ilegal.

Para la coordinadora del IMUMI, lo que viven decenas de personas al exterior de este inmueble refleja condiciones de vulnerabilidad, pues llegan a esperar más de 10 horas en promedio para ser atendidas por un servidor público; en caso de que alcancen turno, de lo contrario, tienen que volver otro día y formarse más temprano.

“Hay mujeres solas, con bebés en carriolas, expuestas durante horas. El Instituto Nacional de Migración sostiene que lo que ocurre afuera de sus instalaciones no le corresponde, pero qué fácil es decir eso”, lamentó./Agencias-PUNTOporPUNTO

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