VENEZUELA enfrenta RIESGOS SANITARIOS tras los SISMOS, por falta de AGUA y ENFERMEDAD

Los terremotos dañaron hospitales, centros de salud, redes de agua potable y sistemas de saneamiento en varias de las regiones más afectadas, incluyendo Caracas, La Guaira, Carabobo, Aragua y Falcón.

Los terremotos de 7,2 y 7,5 que sacudieron el centro norte de Venezuela amenazan con desatar una crisis sanitaria de enorme envergadura en el país. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió de que la emergencia ha entrado en una etapa crítica.

  • Los terremotos dejaron más de 3.000 personas muertas, alrededor de 18 mil lesionadas, cientos de víctimas con fracturas por aplastamiento y amputaciones, más de 17 mil desplazados, cientos de personas que continúan hospitalizadas y más de 300 cadáveres que permanecen sin identificar.
  • Mientras, el sistema de salud, colapsado, enfrenta una crisis que está lejos de haber terminado. La OPS explicó que muchas de las miles de personas que sufrieron fracturas, laceraciones y lesiones continúan hospitalizadas y otras requerirán un largo proceso de recuperación física.
  • “Hay un número que está todavía siendo consolidado de cuántos fueron operados, amputados y ya tuvieron alta hospitalaria”, informó el organismo. Armando De Negri, director interino de la OPS en Venezuela, advirtió de que numerosas víctimas necesitarán rehabilitación durante meses para recuperar autonomía.

“Los mayores riesgos para la salud pueden derivarse no solo de las lesiones ocasionadas por los terremotos, sino también de interrupciones en los servicios de salud, condiciones de hacinamiento, deficiencias de agua y saneamiento y una disminución del acceso a la vacunación y la atención de rutina”, señaló Jarbas Barbosa, director de la OPS.

“Se debería primero garantizar el acceso a las vacunas. Venezuela ya tenía algunos indicadores de cobertura de vacunación por debajo de lo que sería necesario”, dijo. Agregó que las personas que viven en los más de 80 refugios instalados por las autoridades son las que corren mayor riesgo de sufrir brotes.

  • Esta prioridad tiene otras trabas. El Ministerio de Salud había ordenado a principios de junio un racionamiento de las inmunizaciones a través de la postergación de refuerzos y la reducción de centros de aplicación.

Hace pocos meses se retomó la publicación del boletín epidemiológico —en una versión con información reducida— que permite hacer vigilancia a la aparición de brotes y enfermedades. Este instrumento estuvo censurado por más de una década por el chavismo.

Cuerpos sin identificar

El director del Departamento de Emergencias en Salud de la OPS, Ciro Ugarte, añadió que la recuperación e identificación de las víctimas es uno de los procesos más complejos de una emergencia, en el que ya han comenzado a producirse denuncias sobre cadáveres extraviados en las morgues improvisadas.

  • La OPS señaló que hay más de 300 cadáveres recuperados que permanecen sin identificación definitiva. Cada cuerpo debe ser recuperado, georreferenciado, identificado, documentado y sometido a estudios genéticos antes de su disposición final, aseguró Ugarte.
  • “Es un trabajo muy duro, lamentable tanta pérdida de vidas, pero es un sismo con un alto grado de mortalidad”, señaló Ugarte. El organismo informó de que el servicio forense venezolano trabaja en un mecanismo para garantizar que puedan ser identificados posteriormente.

“Se marca exactamente dónde están sepultados, se recoge material genético estable como dientes, huesos y también uñas y eso se va archivando para cuando los familiares puedan reclamar y cruzar sus datos genéticos con los fallecidos”, añadió De Negri.

“Todos están en urnas, todos están debidamente manejados, de manera que en cualquier momento se puede volver también a examinar”, aseguró.

Los especialistas también señalaron que la remoción de escombros representa un desafío sanitario y ambiental:

  • Además de localizar restos humanos deben evitarse nuevas fuentes de contaminación. “La remoción de escombros no sólo implica un manejo adecuado de restos humanos que se encuentren, sino también todo un manejo del riesgo ambiental”, dijo De Negri.
  • Aunque más de 50 hospitales permanecen operativos en los siete estados afectados por los terremotos, muchos trabajan con capacidad limitada debido tanto a los daños provocados por el sismo como a las carencias que arrastraba el sistema de salud venezolano.
  • La evaluación de la OPS reporta tres hospitales con daños estructurales que obligaron a su evacuación; otros 24 con daños que comprometieron temporalmente su funcionamiento; 20 más con afectaciones menores.

También 20 establecimientos ambulatorios especializados dañados y más de 100 unidades de atención primaria afectadas, de las que 20 presentan daños severos.

“En las salas de hospitalización, por ejemplo, con capacidad para 50 camas, había más de 200 pacientes”, relató Ugarte sobre las primeras horas tras los sismos.

  • “Encontramos que muchos de esos servicios de salud no tenían los elementos esenciales para responder. De tal manera que la respuesta rápida de ayuda internacional complementó aquellos esfuerzos nacionales”.
  • Además las capacidades quedaron reducidas especialmente en La Guaira, donde se perdió la mitad del personal de salud porque los trabajadores fallecieron, siguen desaparecidos, están heridos o sin vivienda y se desplazaron a otras regiones.

Sismos también causaron riesgos de daños al medio ambiente

  • Ha pasado más de un mes desde los devastadores terremotos de Venezuela, y el sonido constante de la maquinaria pesada todavía resuena en los vecindarios más golpeados de La Guaira, en la costa norte.

El polvo de los edificios derrumbados queda suspendido en el aire húmedo. La basura se ha acumulado. Familias acampan fuera de viviendas consideradas demasiado peligrosas para entrar. Camiones cisterna se abren paso por calles dañadas.

  • Carolina de Jesús, directora del proyecto en Venezuela de la organización humanitaria Project HOPE, quien ha pasado casi todos los días en la región desde los sismos, comentó que en algunos vecindarios el olor a cadáveres es muy fuerte.
  • Expertos en salud pública y medio ambiente dijeron a The Associated Press que las próximas semanas son cruciales para prevenir crisis secundarias causadas por contaminantes de los escombros y por la reconstrucción.

Cifras del gobierno indican que los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio dejaron más de 5.000 muertos, casi 17.000 heridos y a casi 18.000 personas sin hogar.

  • Las autoridades no han dicho cuántas siguen desaparecidas, aunque estimaciones sitúan la cifra en decenas de miles. El Banco Mundial calcula que los terremotos causaron 19.600 millones de dólares en daños físicos directos.
  • Los sobrevivientes ahora están viviendo los costos ambientales en una región donde el sistema de salud ya estaba debilitado por años de crisis económica. De Jesús manifestó que hay esperanza, pero también una enorme presión por lo que pasará mañana.

Los residentes enfrentan polvo y otros peligros ambientales

  • Entre quienes aún buscan a sus seres queridos está Mary Cruz Andueza. La torre donde vivía su madre se derrumbó. Andueza, de 35 años, dijo que no sabe si su madre está viva, si está muerta, si está en un hospital o todavía debajo de los escombros.
  • Contó que se enfermó después de pasar días cerca de los escombros. Declaró que el polvo la enfermó dejándola con tos, alergias, fiebre y dolores de cabeza porque estaban trabajando todos los días tan cerca de los edificios derrumbados.

Gestionar un estimado de 1,2 millones de toneladas de escombros causados por los terremotos es un gran desafío ambiental.

  • Gran parte de los restos podría estar contaminada con combustibles, aceite de motor, pinturas, solventes, plásticos y otros materiales peligrosos liberados cuando los edificios cayeron.
  • Eso ha generado preocupación de que los contaminantes puedan propagarse si los escombros no se clasifican y eliminan adecuadamente. En La Guaira, montañas empinadas se elevan detrás de comunidades densamente pobladas, con poco espacio.

Las autoridades están separando los escombros contaminados del material reutilizable.

  • El concreto y otros desechos reciclables se usarán en la reconstrucción, mientras que el material contaminado —como asbesto, químicos, residuos de combustible y otros desechos peligrosos— deberá desecharse en instalaciones especializadas, según Joaquín Benítez, director de Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Católica en Caracas.
  • Benítez señaló que había visto reportes de que algunos escombros pudieron haber sido arrojados a lo largo de la costa o al mar durante la respuesta inicial de emergencia, mientras las autoridades se apresuraban a despejar carreteras bloqueadas. Periodistas locales dijeron que la práctica se detuvo después de los primeros días.
  • Si los escombros que contienen combustibles u otros materiales peligrosos llegan a las aguas costeras, los contaminantes podrían afectar la calidad del agua y los ecosistemas marinos. Grandes volúmenes de sedimentos y desechos de construcción podrían modificar las líneas de costa y dañar hábitats costeros.

Diego Díaz Martín, presidente de la organización ambiental Vitalis, advirtió que las lluvias estacionales podrían desencadenar deslizamientos de tierra en laderas debilitadas por los terremotos. También alertó que el daño a ecosistemas sensibles podría permanecer sin detectarse porque muchas zonas afectadas aún no han sido evaluadas.

  • Martín sostuvo que el esfuerzo de recuperación debería incluir trabajos para reducir riesgos ambientales futuros, y pidió a las autoridades reconstruir fuera de áreas propensas a deslizamientos. El gobierno venezolano no respondió a preguntas sobre su respuesta a los impactos ambientales y de salud pública del terremoto.

Preocupación por agua potable y enfermedades

El acceso a agua potable se ha convertido en uno de los mayores desafíos. Incluso donde camiones cisterna están abasteciendo a las comunidades, dijo de Jesús, eso no significa necesariamente que el agua haya sido tratada adecuadamente.

  • El agua sucia y el saneamiento insuficiente están contribuyendo a enfermedades diarreicas, infecciones urinarias, infecciones de la piel y condiciones que permiten la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos, explicó.
  • El doctor Mauricio Cerpa, epidemiólogo del Centro de Operaciones de Emergencia de la Organización Panamericana de la Salud, dijo que el terremoto no provoca brotes por sí solo sino que el riesgo proviene de las condiciones posteriores al desastre.
  • Refugios hacinados y la falta de sistemas de agua, saneamiento, atención médica y cobertura de vacunación crean las condiciones para que las enfermedades se propaguen, indicó.

Cerpa dijo que las autoridades han identificado 18 enfermedades prioritarias y problemas de salud pública que requieren notificación inmediata, entre ellos enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias, dengue, malaria y sarampión. La cobertura de vacunación de Venezuela ya había caído por debajo de los niveles recomendados antes de los terremotos, lo que aumenta la preocupación por las condiciones de hacinamiento.

Funcionarios de salud señalaron que la detección de enfermedades en refugios temporales se ha convertido en una prioridad inmediata. La OPS indicó que equipos de salud están apoyando campañas de vacunación y mejorando las condiciones de agua y saneamiento.

Cerpa advirtió que miles de personas con enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión podrían enfrentar riesgos crecientes si los servicios de salud siguen interrumpidos.

Voluntarios desarrollan enfermedades respiratorias

Miles de voluntarios y trabajadores humanitarios se han sumado a las labores de ayuda en medio de críticas por la velocidad y la coordinación de la respuesta oficial.

  • De Jesús dijo que algunos han desarrollado enfermedades respiratorias tras semanas de respirar polvo de sílice y cemento liberado mientras se retiran los edificios colapsados. Otros han sufrido deshidratación y enfermedades diarreicas durante largas jornadas bajo el calor.
  • Cerpa dijo que uno de los principales desafíos es cómo recuperar toda la atención esencial y que los hospitales deben reanudar el tratamiento de personas con enfermedades crónicas mientras atienden la creciente demanda de vigilancia de enfermedades, servicios de salud mental y atención materna.

Alycia Clark, vicepresidenta y directora farmacéutica de Direct Relief, dijo que los terremotos agravaron la escasez de larga data de medicamentos, personal sanitario e infraestructura médica, dejando a muchos pacientes en riesgo de perder su atención rutinaria.

Expertos en salud pública y medio ambiente indicaron que la siguiente fase de la recuperación se centrará en restablecer agua y saneamiento seguros, reconstruir servicios de salud esenciales y gestionar los peligros ambientales antes de que creen nuevas emergencias.

Clark afirmó que la respuesta inmediata al trauma daría paso a un desafío de salud pública mucho más prolongado, diciendo que las necesidades solo van a aumentar a partir de ahora.

Infancia en emergencia

La emergencia humanitaria provocada por los dos terremotos que golpearon el norte de Venezuela ha abierto una segunda crisis, menos visible que la destrucción de edificios y la búsqueda de sobrevivientes, pero preocupante:

  • La situación de miles de niños y adolescentes que han quedado expuestos a múltiples riesgos tras perder sus hogares, quedar separados de sus familias o verse obligados a vivir en refugios improvisados.
  • Mientras continúan las labores de asistencia, organismos internacionales y organizaciones humanitarias alertan que la protección de la infancia debe convertirse en una prioridad inmediata para evitar que el desastre natural derive también en una crisis de violencia, explotación y deterioro sanitario que podría prolongarse durante meses.
  • Según las estimaciones de UNICEF, alrededor de 680.000 niños y niñas forman parte de los 1,8 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria tras el doble terremoto, los peores registrados en Venezuela en décadas.

En cualquier terremoto de gran magnitud, los menores constituyen uno de los grupos más vulnerables.

  • Además de las lesiones físicas sufridas por el colapso de edificios, muchos niños quedan separados de sus padres durante la evacuación, pierden a familiares en los derrumbes o son desplazados a lugares distintos sin posibilidad inmediata de reunificación.
  • UNICEF advierte que miles de niños venezolanos enfrentan actualmente situaciones de separación familiar, desplazamiento, angustia emocional y pérdida de los sistemas de protección que normalmente ofrecen el hogar, la escuela y la comunidad.

La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, señaló que las imágenes procedentes de Venezuela muestran una realidad especialmente dura para la infancia.

Violencia sexual: un riesgo que aumenta tras las catástrofes

Una de las principales preocupaciones expresadas por la ONG Plan International está relacionada con las condiciones existentes en los refugios temporales donde miles de familias desplazadas conviven desde el desastre.

  • La organización explica que en numerosos albergues hombres, mujeres, niñas y niños comparten espacios comunes sin una adecuada separación y, en muchos casos, no existen baños diferenciados por sexo, una situación que incrementa considerablemente los riesgos de abuso y violencia sexual.
  • La consultora de Plan International en Venezuela, Geraldine Gómez, describió un escenario que refleja el temor cotidiano de muchas madres. Relató el caso de dos mujeres de una misma familia que deben turnarse para dormir porque sienten miedo de dejar desprotegidas a las niñas durante la noche.

Una de ellas, explicó Gómez, confesó que incluso teme quedarse dormida por miedo a que alguien pueda llevarse a su hija y aseguró que tampoco puede permitir que la menor acuda sola al baño.

Crisis sanitaria que golpea especialmente a los menores

A la vulnerabilidad frente a la violencia se suma un escenario sanitario extremadamente complejo.

  • Los terremotos dañaron hospitales, centros de salud, redes de agua potable y sistemas de saneamiento en varias de las regiones más afectadas, incluyendo Caracas, La Guaira, Carabobo, Aragua y Falcón.

UNICEF informa que algunos hospitales operan muy por encima de su capacidad y que los daños sufridos dificultan especialmente la atención de niños y mujeres embarazadas.

  • El representante de UNICEF en Venezuela, Manuel Rodríguez Pumarol, explicó que la dimensión de las necesidades comienza a hacerse evidente conforme avanzan las evaluaciones.
  • Según el organismo, miles de niños carecen de acceso a agua potable, una circunstancia que incrementa el riesgo de enfermedades diarreicas, infecciones gastrointestinales y otros problemas de salud pública habituales tras grandes desastres naturales.

La interrupción de los sistemas de saneamiento también aumenta las posibilidades de propagación de enfermedades infecciosas, mientras que la falta de condiciones adecuadas de higiene complica la atención médica de menores lesionados./PUNTOporPUNTO

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