FENÓMENO CLIMÁTICO del ‘NIÑO’ podría MULTIPLICAR BROTES INFECCIOSOS en América LATINA

El cambio climático podría elevar hasta 15 % la mortalidad en México tras fenómenos extremos como ciclones, inundaciones, lluvias intensas y temperaturas extremas

El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental. Forma parte del ciclo llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y altera de forma drástica los patrones meteorológicos.

Características principales:

  • Frecuencia: Ocurre de manera cíclica cada 2 a 7 años.
  • Duración: Suele extenderse entre 9 y 18 meses.
  • Origen del nombre: Pescadores de Perú lo nombraron así porque notaban aguas cálidas cerca de la Navidad, en referencia al Niño Jesús.

Efectos generales:

  • Lluvias intensas e inundaciones: Afectan principalmente a las costas de Sudamérica y otras zonas tropicales.
  • Sequías severas y calor extremo: Se registran en regiones de Oceanía, el sudeste asiático y partes de América.
  • Cambios en ciclones: Modifica la formación de huracanes, incrementando la actividad en el océano Pacífico y reduciéndola en el Atlántico

Antesala a una nueva Crisis Sanitaria y Pandemia

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que el fenómeno de El Niño en las Américas durante 2026 y 2027 puede generar crisis sanitarias en cadena, desde brotes de enfermedades infecciosas hasta interrupciones en la atención médica.

  • Según la OPS, un nuevo Análisis de la Situación de Salud Pública ante el evento climático El Niño (2026-2027) identifica como áreas prioritarias a subregiones y países de las Américas que sufrirían los efectos proyectados de este evento meteorológico de gran escala.
  • El documento insta a los países a reconfigurar sus planes de contingencia para colocar la mitigación del impacto sanitario en el centro de la respuesta institucional. Uno de los datos más concretos del informe es la exposición de 756 hospitales de emergencia a inundaciones costeras vinculadas al aumento del nivel del mar.

La entidad alerta sobre el riesgo de interrupción en las cadenas de suministro médico, un problema que afecta de manera directa a pacientes con enfermedades crónicas que dependen de tratamientos continuos.

El estudio examina cómo los eventos climáticos extremos dañan de forma directa el bienestar físico y mental. En ese grupo incluye sequías, inundaciones y olas de calor, y describe su efecto sobre la población en toda la región.

Enfermedades infecciosas y estrés térmico

La publicación de la OPS ubica entre los riesgos “muy altos” a varias enfermedades transmisibles. Menciona el cólera y la leptospirosis, junto con infecciones transmitidas por vectores como la malaria, el dengue, el Zika y el chikungunya.

  • En las enfermedades no transmisibles, el documento pone el foco en el estrés térmico, al que define como la causa principal de las muertes relacionadas con el clima. Y advierte un aumento de afecciones respiratorias asociado al humo de los incendios forestales.
  • En salud mental, el informe prevé más casos de ansiedad, duelo y trastorno de estrés postraumático. Relaciona ese deterioro con la pérdida de medios de vida y con el desplazamiento de personas por los desastres.
  • La OPS dedica un apartado específico a los determinantes de la salud en grupos vulnerables. Para la salud materna y neonatal, ve riesgos para mujeres embarazadas y recién nacidos cuando faltan agua segura y servicios obstétricos de emergencia.

También vincula la desnutrición con la inseguridad alimentaria provocada por la pérdida de cultivos. Indica que la principal afectación recaerá sobre los niños menores de cinco años.

  • Otro de los riesgos de salud pública que destaca el documento es el aumento de la violencia de género en contextos de hacinamiento en refugios y de estrés derivado de los desastres.

Esa amenaza aparece incorporada dentro de la evaluación de impacto sobre poblaciones específicas.

La respuesta propuesta incluye vigilancia reforzada

El documento recomienda fortalecer la vigilancia para priorizar la detección temprana de enfermedades sensibles al clima. También pide reforzar la vigilancia nutricional en niños menores de cinco años y en mujeres embarazadas.

Entre las medidas sugeridas figura la integración de modelos meteorológicos con bases de datos de salud pública. El objetivo es identificar con anticipación brotes de enfermedades transmitidas por vectores.

  • La respuesta directa que plantea la OPS es que los sistemas de salud deben prepararse antes de que los eventos extremos interrumpan servicios, propaguen enfermedades y profundicen daños sobre grupos vulnerables.
  • Para eso, propone garantizar acceso a agua segura, sobre todo en zonas inundables o afectadas por sequía extrema, para prevenir brotes de cólera y leptospirosis.
  • Para mantener la continuidad de la atención, se sugieren mecanismos alternativos como telesalud y farmacias móviles. La meta es evitar que las personas con enfermedades crónicas suspendan sus tratamientos durante la emergencia climática.

En materia de protección, insta a establecer protocolos y espacios seguros para prevenir la violencia de género. En infraestructura, aconseja revisar los componentes no estructurales de los establecimientos de salud para que sigan operativos durante la emergencia.

  • El análisis también subraya la necesidad de desplegar campañas de Comunicación de Riesgos y Participación Comunitaria en lenguas originarias. Esas acciones deben enfocarse en el manejo intradomiciliario de agua segura y en la detección temprana de signos clínicos de alarma.

Las directrices regionales citadas en el documento resumen el criterio de respuesta con una definición central:

  • “La magnitud del impacto de El Niño no depende solo de la intensidad del fenómeno, sino de nuestra capacidad de preparación y respuesta coordinada”. El texto añade que las medidas de preparación deben comunicarse con claridad a las comunidades para fomentar comportamientos adaptativos.

Se elevará hasta 15% la mortalidad en México

El cambio climático podría elevar hasta 15 % la mortalidad en México tras fenómenos extremos como ciclones, inundaciones, lluvias intensas y temperaturas extremas, alertó un análisis de la Universidad Iberoamericana, que advirtió de efectos sanitarios prolongados hasta dos meses después de los desastres.

  • El estudio Cambio climático y salud en México, elaborado por José Alberto Lara Pulido, del Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad (Centrus), sostiene que los eventos asociados al clima no solo generan daños inmediatos, sino que aumentan el riesgo de muerte por diversas causas durante semanas posteriores.
  • Según el informe, la mortalidad por accidentes puede aumentar hasta 70 % tras ciclones, mientras que las enfermedades respiratorias pueden duplicarse, los padecimientos mentales crecer hasta 50 % y las enfermedades virales más que duplicarse.
  • El análisis advierte que el impacto no es homogéneo, ya que depende del tipo de evento climático y de las condiciones sociales de la población afectada. En este contexto, niñas y niños, personas mayores y quienes viven con enfermedades previas figuran entre los grupos más expuestos.

La universidad también señaló que México podría registrar incrementos de entre 1.4 y 2.5 grados centígrados hacia 2060, lo que intensificaría la frecuencia y severidad de eventos extremos.

El calor, añadió, favorece la proliferación de patógenos en alimentos y agua, incrementa alérgenos y agrava enfermedades respiratorias.

  • El aviso ocurre en un país altamente vulnerable a desastres. Datos del Centro Nacional de Prevención de Desastres muestran que, en 2024, los fenómenos hidrometeorológicos concentraron el 83.6 % de las pérdidas económicas por desastres.
  • En tanto, las pérdidas aseguradas por catástrofes naturales ascendieron a 145,000 millones de dólares en 2025. En América Latina, en 2024 se registraron 26 desastres naturales con pérdidas estimadas en 11,600 millones de dólares.
  • Ante este escenario, la Ibero planteó fortalecer políticas de prevención y adaptación, invertir en infraestructura resiliente, integrar la salud pública en la agenda climática y priorizar a las poblaciones vulnerables.

“En un país altamente vulnerable como México, el desafío ya no es solo entender el fenómeno, sino actuar a tiempo para evitar que el aumento de temperatura se traduzca en más muertes”, apuntó.

Además, la institución sostuvo que el cambio climático “dejó de ser un problema ambiental para convertirse en una crisis de salud pública”, y advirtió que “cada evento extremo no solo destruye infraestructura o ecosistemas, sino que incrementa el riesgo de enfermar y morir”.

Aumentan enfermedades respiratorias en México; escasean medicinas

El aumento de enfermedades respiratorias en México, colocan al sistema de salud en un escenario complicado y lleno de presión, afectando directamente al bolsillo de las y los pacientes.

Algunos hospitales privados reportan un aumento del 29% en consultas por este tipo de padecimientos. El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) también registra una mayor afluencia.

  • En enero de 2026, México contabilizaba alrededor de mil 887 casos de influenza estacional en la temporada invernal, la cual abarcó de octubre de 2025 hasta mayo del 2026. Y el problema sigue siendo el mismo, la escasez de medicamentos.
  • En algunos hospitales públicos, como el Hospital Infantil de México, Federico Gómez, los medicamentos para tratar las enfermedades respiratorias siguen escaseando. Entre las medicinas y elementos que faltan están los tanques de oxigenos y spray en aerosol para los pulmones.
  • Actualmente, los ciudadanos temen que el aumento de las enfermedades respiratorias en México durante la temporada de invierno, afecten gravemente, la escasez de medicamentos.

Y es que los tanques de oxígeno y los spray en aerosol para los pulmones, son una pequeña parte de todos los otros medicamentos que escasean en el sistema de salud pública del país./PUNTOporPUNTO

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