El fenómeno meteorológico de El Niño podría provocar 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor en todo el mundo hasta febrero, al provocar un aumento de las temperaturas globales, según nuevo informe del Climate Impact Lab, publicado el miércoles 23 de septiembre.
El Niño, declarado en junio y cuyo pico se espera para finales de 2026, se encamina a convertirse en el más intenso jamás registrado, amplificando los efectos del cambio climático de origen humano.
¿De qué se trata el fenómeno de El Niño, que podría ser el de mayor intensidad en años?
Al calentar las aguas superficiales en los mares del planeta, El Niño modifica los patrones meteorológicos y los vientos sobre el Pacífico, con repercusiones en cadena sobre las precipitaciones y las temperaturas a escala mundial.
Según estimaciones del Climate Impact Lab, de la Universidad de Chicago, los países en desarrollo podrían ser los más afectados por la mortalidad asociada al calor generado por el fenómeno entre junio y febrero.
- De acuerdo con sus cálculos, que aún no han sido revisados por otros expertos pero que serán publicados próximamente en una revista científica, la región del Sahel, en África, podría registrar 66.800 muertes adicionales por calor respecto a un año normal, de las cuales casi la mitad se producirían en Nigeria.
- Indonesia podría sufrir 19.300 muertes adicionales, mientras que el balance ascendería a 19.400 en conjunto en Filipinas, Vietnam, Tailandia y Camboya, 15.800 en India y 13.300 en Brasil.
Para llegar a estas cifras, el Climate Impact Lab se basó en investigaciones sobre la relación entre temperatura y exceso de mortalidad en 24.378 regiones, teniendo en cuenta el clima local y la vulnerabilidad de cada zona.
Posteriormente, cruzó esos resultados con previsiones de temperatura a largo plazo para estimar el número de muertes adicionales atribuibles a El Niño en comparación con la media del período 1996-2025.
ONU alerta sobre potencia que tendrá fenómeno de El Niño en el mundo
El 22 de septiembre, las Naciones Unidas ya habían alertado sobre la «importante amenaza» que representan las múltiples repercusiones potenciales de El Niño para la salud.
Además del calor, que puede agravar determinadas enfermedades, el fenómeno puede deteriorar la calidad del aire debido a los incendios y favorecer la malnutrición y el cólera por las sequías y las inundaciones.
Calor extremo: la nueva normalidad del planeta
Las alarmas que llegan desde Europa, Asia y África debido a las olas de calor, que han alcanzado e incluso rebasado en algunos lugares los máximos históricos con una mortandad de miles de personas, han hecho que el verano de 2026 sea inusual en el hemisferio norte del mundo con temperaturas que han llegado a los 50 °C en ciertas regiones.
- El panorama es inédito con incendios forestales de gran magnitud en España, Francia y Portugal y otras zonas de Europa, mientras que Alemania, Suiza y el Reino Unido enfrentan olas de calor y sequías cada vez más severas. En Gales, por ejemplo, las autoridades declararon el estado de sequía tras registrar el mes de julio más seco en casi 200 años. Y al otro lado del mundo, Japón vive temperaturas récord, al igual que Corea del Sur con calores nocturnos muy elevados.
De acuerdo con un reporte de El País, la sequía y altas temperaturas que experimenta el continente europeo actualmente reducirán el Producto Interno Bruto (PIB) de todos sus países en 50 mil millones de euros (el equivalente al 0.5 % del PIB). Asimismo, más de 600 mil hectáreas de terreno han ardido en la Unión Europea, mientras que el 35 % de la superficie total de los 38 países miembros está en sequía (en Inglaterra, el número crece al 71 % de su territorio). Conforme a datos preliminares del Sistema Europeo de Vigilancia de la Mortalidad (EuroMOMO), se estima que la reciente ola de calor le ha costado la vida a más de 30 mil personas.
Es un hecho inusitado, como subraya el periódico español, que generó que a finales de junio EuroMOMO alertara que para esa fecha había más de 10 mil muertes por encima de lo esperado en el continente. Y no sólo eso, más de 9 mil de esos fallecimientos se produjeron entre personas de 65 años o más, y sólo Francia registró al menos 5 mil 764 decesos adicionales. La Agencia Nacional de Salud Pública francesa señaló que las muertes suponen un 36 % más de lo previsto y la tasa de mortalidad más alta registrada desde la ola de calor de 2003, relata la agencia Reuters.
- Además, el norte de África también ha tenido una seria afectación en esta ola de calor del verano 2026 con termómetros que alcanzaron los 48 °C en zonas de Marruecos, Argelia y Túnez. En esta última nación el calor favoreció decenas de incendios y generó cortes programados de electricidad debido al incremento histórico en la demanda de energía para refrigeración.
- Arturo Quintanar Isaías, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, explicó que las temperaturas extremas del hemisferio norte no representan fenómenos aislados, sino que forman parte de una transformación climática de largo plazo, ocasionada principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.
El científico destacó que el calentamiento global ha desplazado lo que durante décadas se consideró “normal”: “Se ha observado que las distribuciones de temperatura se han estado recorriendo a lo largo de estas décadas… ya las nuevas normales son otras”. Por ejemplo, en Francia, de 1947 a 2010 se detectaron 26 ondas de calor, en tanto que de 2011 a 2025 se registró un número similar. Es decir, en los últimos 15 años tenemos la misma cantidad de ondas de calor que en los 60 años previos.
Enfatizó que el calentamiento global es uno de los factores que han impulsado estas altas temperaturas, aunque reconoce que hay interrogantes sobre los mecanismos atmosféricos que originan estos eventos.
“Observamos que son patrones de circulación tipo anticiclónico, es decir, circulaciones en las que el aire está descendiendo y esto causa que haya un aumento de temperatura. Este tipo de fenómenos está ligado al calentamiento global del planeta. Lo que todavía investigamos es cómo ese cambio climático modifica la circulación atmosférica para favorecer este tipo de fenómenos”, precisó el universitario.
Sostuvo que las altas temperaturas registradas recientemente en Europa, Asia y Norteamérica pueden atribuirse en gran medida al calentamiento antrópico y no directamente al desarrollo de un evento de super-El Niño. Sin embargo, la fase caliente de El Niño modifica la posición y la forma de la corriente en chorro (un río atmosférico planetario que ocurre en latitudes subtropicales, entre 25 y 40 °N), cuyos meandros o deformaciones dan lugar a regiones donde la precipitación se suprime y aumenta la temperatura en superficie.
“La combinación de suelos secos y una atmósfera cada vez más cálida genera condiciones ideales para incendios forestales de gran intensidad, como los que hoy afectan a España y Francia. Además, el fenómeno de El Niño amplifica los efectos del calentamiento global en el verano del hemisferio norte, favoreciendo eventos extremos que incrementan la mortalidad y ponen a prueba incluso la infraestructura de los países desarrollados”.
- El investigador advirtió que los registros instrumentales muestran una tendencia consistente hacia temperaturas más altas y que no hay señales de un regreso a las condiciones del pasado por una razón muy sencilla: “Los datos observados nos indican eso… no esperamos que estas temperaturas regresen a valores previos, simplemente porque no estamos dejando de emitir gases de efecto invernadero”.
Ante ese hecho, dijo, no debe dejarse de luchar por la disminución de emisiones. “Tenemos que pensar en prevenir de todas las maneras posibles los daños que implicará un cambio de ese estilo e innovar la forma como trabajamos y producimos; toda la economía tiene que ser modificada absolutamente”.
¿Y México?
Arturo Quintanar se refirió a que México también enfrenta un escenario más cálido, aunque la dinámica atmosférica es distinta a la europea debido a la influencia del fenómeno ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) y a circulaciones atmosféricas y oceánicas típicas de los trópicos. No obstante, nuestro país también experimenta una intensificación de las olas de calor por calentamiento global.
Investigaciones en curso efectuadas en el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático por Zuleica Ojeda, investigadora posdoctorante de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, muestran que ha habido un incremento sostenido de estos eventos extremos en todo el territorio nacional, pero con diferentes tasas en distintas regiones.
Ante este panorama, el especialista consideró que la “adaptación” debe convertirse en una prioridad nacional./PUNTOporPUNTO
Documento íntegro a continuación:
https://impactlab.org/wp-content/uploads/2026/09/CIL_El-Nino-Report.pdf






















