MÉXICO será la cuarta ECONOMÍA con peor crecimiento de AMÉRICA LATINA

La economía mexicana tendrá este año un crecimiento mediocre, el cuarto peor de América Latina, según el informe de 2026 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Esto se debe no solo a factores externos, como los elevados precios del combustible y los bloqueos de rutas logísticas, sino también a factores internos, como el elevado y persistente empleo informal, anclado en el 54.3 %, que lastra el crecimiento de la segunda economía de la región.

  • El organismo de Naciones Unidas, con sede en Santiago, elevó tres décimas la previsión de crecimiento de la economía mexicana respecto a su último informe, publicado en agosto, al pasar del 1.3 % al 1.6 %. Este porcentaje sitúa a México en la mitad de la tabla, por debajo de las otras grandes economías regionales: Brasil (2.1 %), Argentina (1.9 %) y Colombia (2.4 %), y solo por delante de Uruguay (1 %), Bolivia (0,2 %) y Chile (0,2 %). Los únicos países que registrarán crecimientos negativos están en el Caribe: Haití (- 1,5 %) y Cuba (- 10,3 %), que se encuentra al borde del colapso por el embargo petrolero impuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump.
  • Este crecimiento de 1.6 % de México proyectado por la Cepal contrasta con el pronóstico más optimista del Gobierno de Claudia Sheinbaum. Según declaró en una entrevista con Milenio el titular de la Unidad de Fomento y Crecimiento Económico de la Secretaría de Economía, Sergio Silvia Castañeda, el Producto Interno Bruto (PIB) nacional puede crecer más del 2 % al cierre de 2026, impulsado por la recuperación de la industria manufacturera, si el cuarto trimestre mantiene el fuerte impulso del tercero, que creció 3.7 %, frente al -0.2 % del primer trimestre y el 1.4 % del segundo.

La engañosa cifra de desempleo

Coincidiendo con el informe de la CEPAL el INEGI publico los datos sobre la tasa de desempleo, que se situó en septiembre en un envidiable 2.8 %, por debajo del 3 % registrado en agosto. Se trata de una cifra celebrada por el Gobierno, que la atribuye al dinamismo del mercado laboral y a programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, considerados puentes efectivos para la incorporación laboral y la contención de la desocupación.

En concreto, de una población activa estimada en 61.8 millones de personas, la población desocupada en México fue de 1.8 millones en septiembre, mientras que los restantes 60 millones estaban trabajando.

  • Este 2.8 % sitúa a México entre las economías de la OCDE con menor desempleo, junto a Japón y Corea del Sur, con tasas del 2.5 % y el 2.7 %, respectivamente. Sin embargo, el dato puede resultar engañoso si se compara con el nivel de empleo informal —aquel que no está registrado formalmente o no cotiza a la seguridad social— de los dos países asiáticos. El nivel de informalidad actual en México es de 54.8 %, mientras que el de Japón es menor de 8 % y el de Corea del 22 %.

Entre enero y julio de 2026, México sumó aproximadamente 1.39 millones de personas a la ocupación informal, según cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, pero de ellos sólo 243,078 empleos fueron formales, mientras que el grueso, 1,154,000, fueron informales.

Además, esta elevada informalidad limita el alcance del aumento del salario mínimo en México, ya que para una parte importante de las personas trabajadoras no está garantizado su cumplimiento ni, desde luego, el acceso pleno a los derechos laborales y a la seguridad social.

En su informe de agosto, la CEPAL recordó que la baja productividad agregada del sector informal en México provoca que, aunque este concentre a más de la mitad de los trabajadores del país, aporte aproximadamente solo una cuarta parte de la riqueza generada, medida a través del PIB.

Como advirtió recientemente en Crónica Nicolás Domínguez García, especialista en contabilidad gubernamental, “si se debilita la generación de empleos formales, tarde o temprano la recaudación lo refleja”. Y si cae la recaudación, señala, “se reduce el margen para infraestructura, inversión pública y otras políticas capaces de elevar la capacidad productiva del país”.

  • Por tanto, afirma el dirigente del Colegio de la Contaduría Pública de México, el país “necesita combatir la evasión, ampliar la formalidad, revisar la calidad del gasto y fortalecer la responsabilidad presupuestaria. Pero, sobre todo, necesita volver a crecer”.
  • Aunque la propia presidenta Claudia Sheinbaum calificó este jueves de “muy muy bueno” el crecimiento anual del 3.7 % de la actividad económica, admitió que “lo que nos importa no solo es el crecimiento, sino que se distribuya la riqueza, buen empleo y bien remunerado”.
  • La meta oficial del Gobierno de México es reducir la tasa de informalidad laboral al 48.9 % para 2030, de acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030. Sin embargo, según advirtió Axel González durante la presentación del informe Informalidad laboral en México: ¿cómo vamos en 2026?, la meta se antoja demasiado “ambiciosa”, porque gran parte del empleo que se genera sigue siendo de baja calidad.

Según destacó el investigador, en los 21 años recientes se observó una reducción de 4.5 puntos porcentuales en la tasa de informalidad en México, al pasar del 59.3 % en 2005 al 54.3 % en 2026. Por tanto, en menos de seis años tendría que producirse una disminución de unos 5 puntos porcentuales para alcanzar el objetivo del Plan Nacional de Desarrollo de llegar al 48.9 % en 2030. “Es muy ambicioso”, apuntó… pero no por ello el Gobierno debe renuciar a usar todas las herramientas posibles para lograrlo.

Las medidas que propone la CEPAL

Reformar las políticas laborales, mediante la ampliación de la capacitación y de los programas de inserción laboral, la reducción de las brechas de género, el fortalecimiento de los servicios de cuidado y el aprovechamiento de las herramientas digitales para facilitar el acceso y la permanencia en empleos formales.

Involucrar e incentivar a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) para favorecer su integración efectiva en las cadenas formales de suministro.

Facilitar la formalización fiscal, mediante la simplificación de los trámites, la digitalización de los procedimientos administrativos y la creación de vías progresivas y flexibles para que trabajadores y empresas puedan formalizarse sin afrontar obstáculos desproporcionados.

  • Ampliar el acceso al financiamiento, mediante el fortalecimiento de la banca de desarrollo y de los sistemas de garantías, para que las pequeñas empresas puedan obtener crédito, invertir y expandirse.
  • Elevar la productividad de las empresas, ofreciendo asistencia técnica, facilitando la incorporación de tecnología y ayudando a los negocios a integrarse en cadenas de producción de mayor valor agregado. La meta es que formalizarse también les permita producir más y generar mejores empleos.

Por último, establecer incentivos a la contratación formal para facilitar la regularización de pequeños emprendimientos y garantizar, al mismo tiempo, los derechos de los trabajadores.

En conclusión: la meta de reducir la informalidad laboral a 48.9% para 2030 pone a prueba la política económica y laboral del gobierno de Sheinbaum. Si el crecimiento no se acompaña de una mayor creación de empleos formales, el país seguiría encadenado a la paradoja de bajo desempleo, pero de pobre calidad./Agencias-PUNTOporPUNTO

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