El panorama climático en México se prepara para una transición significativa mientras las lluvias se presentan en el país. El monitoreo del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) señala que el sistema global conocido como «El Niño» u Oscilación del Sur (ENOS) presenta cambios importantes que impactarán las condiciones meteorológicas en los próximos meses.
Este continúa su desarrollo a la fase «muy fuerte», misma que se espera alcanzarla para el otoño-invierno de este año, pero con consecuencias que se sentirán en esta temporada de huracanes, así como en sequías para el 2027.
¿Qué es el fenómeno del ENOS o «El Niño?
Según el SMN de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el ENOS es una fluctuación interanual del sistema Océano-Atmósfera en el océano Pacífico Ecuatorial.
Este fenómeno se caracteriza por cambios significativos en la temperatura de la superficie del mar y en la circulación atmosférica a gran escala.
El Niño resulta del calentamiento o enfriamiento del océano | Conagua
Comprende tres fases principales:
- El Niño (fase cálida): calentamiento del océano Pacífico oriental que suele durar de 9 a 18 meses. Provoca una mayor actividad ciclónica en esta región.
- La Niña (fase fría): enfriamiento que puede propiciar mayor actividad ciclónica en el océano Atlántico y puede durar hasta 3 años.
- Fase neutral: condiciones en las que el océano se comporta de manera normal.
¿»El Niño» afectará México?
Tras un periodo donde predominaron las anomalías negativas de temperatura (reflejo de La Niña), especialmente intensas entre agosto de 2025 y febrero de 2026, CONAGUA y su monitoreo comparten el cambio.
A partir de marzo de 2026, se observó un incremento en las temperaturas de la región tropical ecuatorial del Pacífico. Por ello, las autoridades han emitido un estatus de Advertencia de La Niña y vigilancia de El Niño.
«Se espera una transición de La Niña a ENSO-neutral en el próximo mes, manteniéndose dicha condición hasta el trimestre mayo-junio-julio de 2026, con una probabilidad del 55 %», indica Conagua.
¿Qué estados y regiones se verán afectados?
Aunque el fenómeno se origina en el Pacífico Ecuatorial, por lo que no afecta directamente a México, sus efectos alteran los patrones de viento y lluvia en todo el país. Según el reporte del SMN:
- La transición a una fase neutral y la vigilancia de «El Niño» sugieren un monitoreo constante ante el posible aumento de la temperatura superficial del mar, lo que podría altera la intensidad de las lluvias en estados del sur como Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
Por último cabe mencionar que el fenómeno ENOS es irregular que ocurre en periodos de 2 a 7 años, por lo que su seguimiento es importante para la prevención de desastres naturales, por ejemplo, y el seguimiento de las lluvias o los cambios de temperatura.
«Es bien conocido que la presencia de un evento «El Niño» puede afectar de manera considerable los patrones de precipitación y temperatura en México. Sin embargo, los patrones de precipitación pueden variar a lo largo del país de acuerdo a la intensidad del fenómeno», explica en SMN.
Los expertos del SMN informaron desde hace meses que, luego de vivir un tiempo en el que las variaciones de temperatura estuvieron en calma, el calor en del océano volvería a aumentar.
¿Qué está pasando en el océano?
Nos encontrábamos en una fase Neutral, es decir ni frío ni caliente en exceso. Sin embargo, las mediciones bajo la superficie del mar mostraron que una masa de agua cálida se estaba desplazando.
De acuerdo con el pronóstico de probabilidad compartido por el SMN:
- Marzo-mayo: condiciones neutrales con un 93% de certeza
- Junio-agosto: probabilidad de que apareciera «El Niño» sube al 62%
- Octubre-diciembre: probabilidad del 83% de que esté presente (actualmente tienen 90% en agosto)
¿Cómo nos afectará en México?
El fenómeno de «El Niño» no es solo un dato científico, pues como te explicamos, tiene efectos reales en nuestra vida diaria. El Servicio señala que entre los principales efectos que trae consigo están:
- Mas huracanes en el Pacífico
- Menos huracanes en el Atlántico
La última vez que este fenómeno ocurrió (entre 2023 y 2024), fue moderado y duro poco tiempo. Según señala el SMN, en los años recientes, “La Niña” ha tenido más presencia en su fase débil y moderada.
“El último evento de El Niño que se ha observado, ocurrió entre 2023-2024, alcanzó la categoría de El Niño moderado y fue de corta duración. En los últimos años hemos estado la mayor parte de los meses en condiciones de La Niña entre débil y moderado”, apunta.
El reporte también destaca que el 2024 fue el año más cálido registrado, situándose en 2.14°C por encima del promedio histórico. De hecho, 8 de los 10 años más calurosos que ha vivido el país han ocurrido en la última década.
Los experto continúan con la vigilancia de este evento y las características en el océano este 2026.
«El Niño» impactará en la temporada de huracanes
Durante la Reunión Nacional de Protección Civil, Fabián Vázquez Romaña, Coordinador General del SMN, informó que la evolución del El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), tendrá un impacto directo en la temporada de ciclones tropicales 2026.
«Cuándo es Niño, si el océano Pacífico está más cálido, tendríamos más energía para que se formen más huracanes en el océano Pacífico, pero eso genera que los vientos en el mar Caribe sean más intensos, y esos hace casi no se formen ciclones en el mar Cribe. Pero, falta todo el Atlántico y el golfo de México «, explicó el experto.
«El Niño» se fortalece y tendrá impactos en el cima: calor extremo en 2027
En agosto de 2026, el monitoreo del SMN compartió que existe un 90 % de probabilidad de que alcance una intensidad «muy fuerte» entre el otoño e invierno de 2026-2027 en el Hemisferio Norte.
- Presenta anomalías en la temperatura del mar de hasta +3.5 °C en el Pacífico, lo que aumenta la nubosidad y lluvias en el centro de dicho océano, mientras que genera sequías en zonas como Indonesia.
- Ante esto, investigadores de la UNAM y el SMN advirtieron que para finales de 2026 se prevé una disminución de lluvias de agosto a octubre y un incremento en la frecuencia de ciclones y huracanes en el Pacífico.
El fenómeno alcanzará su punto máximo entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
No obstante, su impacto llegará hasta 2027. Debido a la combinación del cambio climático con este evento histórico de «El Niño», entre abril y junio de 2027 podrían registrarse temperaturas extremas que podrían rebasar la tolerancia de la salud humana, convirtiendo a 2027 en el año más caluroso de la historia.
El Niño gana fuerza en América Latina
El Niño sigue ganando fuerza en el Pacífico y podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados, aumentando durante los próximos meses el riesgo de sequías, inundaciones, escasez de agua, pérdida de cultivos y enfermedades en distintas partes del mundo.
Más de 347 millones de niños y niñas en casi 100 países y territorios vivirán entre octubre y diciembre en zonas donde se prevén condiciones inusualmente secas o húmedas asociadas al fenómeno, según un nuevo análisis publicado este martes por UNICEF.
De ellos, unos 41 millones se encuentran en América Latina y el Caribe, una de las regiones con mayor número de niños expuestos, después de Asia y el Pacífico y al mismo nivel que África Oriental y Meridional.
“Para los niños y niñas, El Niño es mucho más que un fenómeno meteorológico. Puede suponer un aumento de los desplazamientos, la malnutrición, la escasez de agua y los brotes de enfermedades”, advirtió la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell.
El Niño se produce cuando las aguas del Pacífico tropical central y oriental se calientan por encima de lo habitual y alteran la circulación atmosférica, modificando los patrones de lluvias y temperaturas a miles de kilómetros de distancia.
- Las últimas previsiones disponibles indican que el episodio seguirá fortaleciéndose hacia finales de año. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos estima una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad “muy fuerte” durante el otoño y el invierno boreales de 2026-2027. Existe además un 75% de probabilidad de que, entre octubre y diciembre, alcance una magnitud que supere la de episodios anteriores observados desde 1950.
Eso no significa que todos los países vayan a experimentar los mismos efectos ni que cada sequía, inundación o incendio pueda atribuirse directamente a El Niño. La intensidad y el tipo de impacto dependen de la región, la época del año y las condiciones locales.
En América Latina y el Caribe, precisamente, el panorama es de extremos opuestos.
Las perspectivas regionales apuntan a menos lluvias y temperaturas más altas en Centroamérica, el Caribe y buena parte del norte de Sudamérica, mientras que sectores de la costa pacífica de Sudamérica podrían registrar lluvias por encima de lo normal y un mayor riesgo de inundaciones y deslizamientos.
El Corredor Seco ya siente los efectos
En Centroamérica, la preocupación más inmediata está en el Corredor Seco, donde la falta de lluvias ya dañó la primera cosecha del año.
- Una evaluación realizada en 354 comunidades de Guatemala, Honduras y El Salvador encontró que casi ocho de cada diez hogares productores de maíz habían perdido entre el 75% y el 100% de su cosecha, mientras que cerca de dos tercios disponían de reservas de maíz para apenas tres semanas o menos.
- Más de 91.000 hogares rurales afrontan de manera simultánea pérdidas agrícolas, reducción de ingresos y escasez de agua.
La situación podría agravarse si también falla la segunda cosecha, conocida como postrera, prolongando la temporada de escasez y aumentando las necesidades alimentarias y nutricionales durante 2027.
El resumen regional más reciente de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) señala que 3 millones de personas en Guatemala y 1,8 millones en Honduras se encuentran ya en situación de crisis alimentaria o peor.
Menos agua en el Caribe y el norte de Sudamérica
El Caribe enfrenta otra combinación de riesgos: sequía, temperaturas elevadas y episodios localizados de lluvias intensas.
En Cuba, alrededor de 2,6 millones de personas sufren interrupciones en el suministro de agua, mientras que en Haití la sequía vinculada a El Niño ha contribuido a pérdidas de cultivos y escasez de agua en varios departamentos, en un país donde la inseguridad alimentaria ya se encuentra en niveles graves.
En el norte de Sudamérica, Colombia y Venezuela afrontan riesgos de sequía, calor, incendios forestales y presión sobre el suministro de agua. UNICEF señala además a Colombia entre los países donde las condiciones más secas vinculadas a El Niño podrían provocar sequía agrícola y escasez de agua, aumentar los desplazamientos y agravar la malnutrición aguda. Un análisis territorial estima que alrededor de 4,3 millones de personas en el país son susceptibles a interrupciones del suministro de agua.
En cambio, partes de Ecuador y Perú podrían experimentar condiciones más húmedas hacia finales de año, con mayor riesgo de inundaciones y deslizamientos.
Un riesgo para la salud
La Organización Panamericana de la Salud ha advertido que la alteración de las lluvias y las temperaturas puede traducirse en una cascada de consecuencias sanitarias.
- La sequía y la escasez de agua pueden deteriorar las condiciones de higiene y seguridad alimentaria, mientras que las lluvias intensas pueden contaminar fuentes de agua y favorecer enfermedades. El calor y los cambios en las precipitaciones también pueden modificar las condiciones para la transmisión de enfermedades como el dengue, y los incendios forestales aumentar los problemas respiratorios.
Hasta mediados de septiembre, ocho países o territorios de las Américas habían declarado emergencias o alertas oficiales por amenazas relacionadas con El Niño./PUNTOporPUNTO
























