Crecen estadunidenses ilegales en México por Trump

Hace casi 16 años, los presidentes George W. Bush y Vicente Fox se reunieron en el rancho de éste ultimo en Guanajuato para discutir asuntos de estado y terminaron trazando los grandes contornos de un acuerdo potencial sobre migración. En aquel entonces los recién estrenados mandatarios estaban preocupados por el gran número de mexicanos que cruzaban la frontera sin documentos, y querían unir esfuerzos para reducir y regularizar este flujo.
Hoy en día, la realidad no podría ser más diferente. El número de mexicanos que cruzan la frontera ilegalmente ha caído a un mínimo en 40 años, y seguramente hay más migrantes mexicanos que salen de Estados Unidos que los que han llegado. La mayoría son ahora centroamericanos y los gobiernos de Estados Unidos y México trabajan estrechamente para encontrar formas de limitar este flujo y evitar que la gente emprenda el peligroso viaje al norte.
Pero lo más sorprendente, según un estudio del Centro Wodrow Wilson en Washington, es cómo ha crecido el número de estadounidenses en México, casi un grupo tan grande como todos los países de la Unión Europea combinados. Así, para el Departamento de Estado de los Estados Unidos hay un millón de estadounidenses en México, y autoridades mexicanas pone el número en 739 mil 168.
Los estadounidenses representan aproximadamente las tres cuartas partes de todos los migrantes en México y están geográficamente distribuidos en todo el país. Irónicamente, sólo algunos han solicitado la residencia legal, por lo que técnicamente la mayoría son migrantes no autorizados.
Según estimaciones, el 55 por ciento de estos inmigrantes son hijos y cónyuges de mexicanos que han regresado a su país de origen. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la mayoría de los repatriados han regresado por propia voluntad, aunque un número considerable ha sido deportado con familiares que los siguen.
También hay otros dos grupos de estadounidenses que viven en México: los que se trasladaron a nuestro país por las oportunidades de trabajo, y los que se trasladaron para su jubilación.
Estos grupos, que en conjunto cuentan con varios cientos de miles de personas, están más concentrados geográficamente en las principales ciudades y en algunas regiones que se han convertido en imanes para los jubilados y los estadounidenses autónomos, incluyendo la región del Lago Chapala en Jalisco, San Miguel de Allende en Guanajuato, Puerto Vallarta en Nayarit y varias ciudades fronterizas, incluyendo la costa de Baja California.
Con las recias políticas migratorias del tirano Donald Trump, y la consecuente migración de estadunidenses a México, habrá una necesidad cada vez mayor de servicios consulares para atender las necesidades básicas de estos ciudadanos, y una creciente flexibilidad de las autoridades mexicanas para adaptar sus prácticas a esta creciente población.
México raramente se ha considerado un país de destino para migrantes —con la excepción parcial de los flujos temporales de refugiados de América Central en los años ochenta y de pequeños flujos de refugiados de España y Sudamérica en épocas anteriores–, pero cada vez recibe más y más a un gran número de extranjeros y urge ajustar políticas, especialmente en educación y atención de la salud, para abordar estas nuevas poblaciones.
PARA EL REGISTRO Republicanos en los Estados Unidos están preocupados por la amenaza que parece representar el bravucón de Donald Trump al orden constitucional de su país. Tanto así, que comienzan a considerar al vicepresidente Mike Pence como un posible sustituto, según hizo declaraciones el demócrata Richard Bordsky en una columna que publicó la víspera el diario The Huffington Post. Ni hablar, se los dijimos, pero no hicieron caso. Seguimos recibiendo sus amables comunicaciones. Gracias y buen fin de semana.
 
 
@betata75

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