EL “PLAN” DEL PRESIDENTE para rescatar los RECURSOS ENERGÉTICOS

Sin un diagnóstico claro, será difícil sacar adelante a la empresa productiva del Estado

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En febrero de este año, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, aseguró que durante el sexenio serán desarrollados 20 nuevos campos de exploración y producción de hidrocarburos mediante contratos de servicios múltiples (el modelo previo a la Reforma Energética de 2013) y no de asociaciones público-privadas o “farmouts”.

• De acuerdo con Arturo Carranza, los contratos de servicios “permiten que Pemex decida en dónde, cómo y qué yacimientos explotar. Le permite tener el control de lo que se va a explotar y realizar actividades en tiempo más breve”. Sin embargo, añadió, “con estos contratos Pemex tiene que asumir todo el costo financiero y Pemex, en un contexto general, lo que menos tiene es dinero”.

• En cambio con los farmouts, Pemex y sus socios compartirían riesgos y ganancias. Es decir, dividirían la inversión y las utilidades, lo que significa que Pemex no se vería tan beneficiado o fortalecido, pese a que tendría la opción de capitalizar proyectos que por sí sola no puede.

• En la actualidad, las compañías extranjeras BHP Group (Australia), Cheiron Holdings (Egipto) y Dea Deutsche Erdoel (Alemania) tienen contratos de asociación con Pemex y generan 77 mil barriles diarios de petróleo. Foto: Shell.com.

• Al respecto, Carranza señaló que lo ideal sería que Pemex utilizara los dos mecanismos. Por ejemplo, “contratar servicios en aguas someras –frente a Campeche y Tabasco– y generar asociaciones en aguas profundas con grandes empresas” (Exxon, Shell, entre otras).

• Grunstein refirió, en cambio, que no existe una estrategia adecuada por parte de la nueva administración y que, sin un diagnóstico claro, será difícil sacar adelante a la empresa productiva del Estado.

• La socia fundadora de Brilliant Energy señaló que el problema es que la iniciativa privada no ha dado los resultados esperados –ya que nunca estuvo “sometida a una planeación de largo plazo realizada por el Estado”– y que, por otro lado, regresar a los contratos de servicios será insuficiente porque Pemex es un operador “inidóneo”.

• Para mejorar las condiciones, urgió la necesidad de profesionalizar y hacer más eficiente al personal de Pemex, establecer un mayor rigor en el cumplimiento de los programas de exploración y producción, además de generar una verdadera fiscalización y rendición de cuentas que impulse, en parte, las propuestas de modernización de la compañía.

• También dijo que sería importante dotarla de contrapesos al interior, para evitar el manejo de Pemex desde lo político y empezar a tratarla desde una visión técnica y empresarial que incentive a privados a invertir con ella.

Al respecto, entre las propuestas del Proyecto Nación de AMLO, están pendientes la eliminación de “asimetrías regulatorias en la cadena de valor” de Pemex, la abrogación de impedimentos “que le prohiben la libre competencia” (en México y el mundo), darle autonomía presupuestal y de gestión, así como “integrarla como una sola empresa y modificar su gobierno corporativo”.

A corto plazo y en un contexto de caídas del precio del petróleo desde 2014, malas gestiones –con perfiles más políticos que técnicos– y elevados cobros de impuestos que han impactado las finanzas de Pemex, Cano mencionó que lo más importante sería “eficientar” el uso de los energéticos.

• “Si desde el lado de la oferta no puede hacerse mucho y tampoco pueden lograrse resultados en el corto plazo, lo que el Gobierno tiene que hacer es emprender medidas […] para cortar la demanda”, comentó. Esto implica, por ejemplo, impulsar sistemas de transporte en todo el territorio nacional y evitar el crecimiento “exacerbado” del mercado de motores fósiles. “Sólo en la Ciudad de México, cada año, ingresan alrededor de 200 mil nuevos autos”, recalcó.

La propuesta de Cano, no obstante, figura entre las “Diez líneas de Acción de la Propuesta del Programa del Petróleo” de López Obrador.

Según el proyecto, la “reducción de la demanda” partiría de “mejorar la manera como se manejan los recursos energéticos del país”, a partir del ahorro y uso eficiente de la energía y mejores procesos de transformación; de elevar las normas de eficiencia en el uso de petrolíferos en el sector transporte; del impulso a la cogeneración en todas las industrias y de la creación de “ciudades inteligentes de bajo consumo”, con cultura de ahorro de energía.

Entre otras propuestas que podríamos ver a corto plazo, también está la “fiscalización de combustibles” para reducir costos ambientales y “desactivar el uso de los automóviles particulares”.

Con los impuestos coligados, el nuevo Gobierno financiaría el transporte público, la transición energética y la preservación del medio ambiente./”.SIN EMBARGO-PUNTOporPUNTO

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