En MÉXICO y CENTROAMÉRICA, una de cada tres personas MIGRANTES es MENOR de edad

Chiapas se ha convertido en la entidad con mayor presencia de niñas, niños y adolescentes en contexto de movilidad humana a nivel nacional, de acuerdo con cifras recientes de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad.

En México y Centroamérica, una de cada tres personas migrantes es niña, niño o adolescente (NNA) y más de 60 por ciento de las infancias migrantes han estado expuestas a algún tipo de violencia, a la vez que existe alto riesgo de trata y violencia sexual, sobre todo para las niñas y adolescentes.

  • Ello lo plantearon participantes en la presentación del Informe comparativo sobre los Sistemas Nacionales de Protección para NNA en contextos de movilidad humana en México, Guatemala, Honduras y El Salvador.
  • En el encuentro, representantes de entidades gubernamentales y de agrupaciones civiles de los cuatro países, entre ellos la Red por los Derechos de la Infancia en México, la Coordinadora de Instituciones de Promoción por los Derechos de la Niñez y Adolescencia de Guatemala y la Red para la Infancia y la Adolescencia de El Salvador, sostuvieron que es necesario establecer un mecanismo de protección trasnacional en la zona para las infancias en movilidad.

Genaro Ahumada, director de vinculación y promoción del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) secundó la propuesta del mecanismo trasnacional, y acotó que éste implicaría fortalecer la cooperación con otros países y mejorar los canales de intercambio de información, así como consolidar rutas seguras y dignas para la niñez migrante.

  • Informó que el Sipinna está en proceso de construcción de la estrategia nacional para la protección integral de NNA en contextos de movilidad, la cual buscará “fortalecer la coordinación interinstitucional, asegurando que todas las autoridades involucradas, desde los sistemas DIF, las procuradurías de protección, autoridades migratorias y de seguridad, hasta instancias de protección integral, contemos con las herramientas para atender a este grupo de población.”

La niña Karen, integrante del Grupo de Participación Regional de NNA, expuso que en 2024, más de 113 mil niños, niñas y adolescentes fueron presentados ante autoridades migratorias en México, y casi 4 mil 500 cruzaron sin compañía la Selva del Darién, que está entre Colombia y Panamá, y es una ruta muy peligrosa.

Ahumada dijo que pensar en un mecanismo de coordinación entre países con enfoques homologados y rutas claras de actuación es fundamental para garantizar el interés superior de los NNA.

Chiapas concentra más de la mitad de menores migrantes en México

Chiapas se ha convertido en la entidad con mayor presencia de niñas, niños y adolescentes en contexto de movilidad humana a nivel nacional, de acuerdo con cifras recientes de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad.

Durante el primer trimestre del año, un total de mil 255 menores de distintas nacionalidades han ingresado a México en condiciones de movilidad, reflejando la magnitud del fenómeno migratorio infantil en el país.

  • De ese total, Chiapas concentra 649 niñas, niños y adolescentes, lo que representa más de la mitad de los casos registrados en territorio nacional, posicionando a la entidad como el principal punto de recepción para esta población.
  • En términos porcentuales, esta cifra equivale aproximadamente al 51.7 por ciento del total nacional, lo que confirma la alta concentración de menores migrantes en esta entidad fronteriza con Guatemala.

Un dato relevante es que 410 menores tienen entre 0 y 11 años de edad, lo que evidencia la vulnerabilidad de quienes emprenden o forman parte de estos desplazamientos, muchos de ellos en etapas tempranas de desarrollo.

De acuerdo con la Unidad de Política Migratoria, la mayoría de estos menores viajan acompañados de sus padres o familiares, lo que indica que se trata principalmente de núcleos familiares migrantes que buscan mejores condiciones de vida.

Chiapas también ocupa el primer lugar en menores retornados desde Estados Unidos durante el primer trimestre del año, con más de 100 niñas y niños, de acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Gobernación.

El ICE ha encarcelado a 4 mil niños migrantes en poco más de un año

Casi 4 mil niños han sido encarcelados en centros de detención por las autoridades migratorias de Estados Unidos bajo las órdenes del presidente Donald Trump, varios de los cuales fueron secuestrados de sus hogares, escuelas o en calles; algunos, incluso, estuvieron desaparecidos por días.

“¿Qué delito cometí para ser prisionera?, me preguntaba mi hija y no sabía qué decirle”, comenta la madre ecuatoriana de una niña de siete años encarceladas en un centro de detención en Texas, reportó la agencia Ap. “No estoy feliz, por favor sáquenme de aquí”, escribió una pequeña colombiana de nueve años recluida en ese mismo lugar, mientras Mathias de siete escribió: “quiero salir y volver a mi escuela, aquí no nos tratan bien, hay muchos pequeños. Estamos secuestrados. Ayuda”, reportó ProPublica.

  • Por lo menos 3 mil 800 menores de 18 años, incluidos 20 bebés, han sido arrestados y encarcelados en centros de detención desde que Trump asumió la presidencia en enero de 2025, informó The Mar-shall Proyect –centro independiente de periodismo de investigación enfocado al sistema de justicia criminal– a finales de diciembre. Más de mil 300 niños han pasado más de 20 días de detención en violación a un acuerdo judicial, hay casos de algunos que permanecieron bajo arresto por más de cinco meses.
  • En cualquier día, se reporta un promedio de 170 niños en centros de detención, un incremento de seis veces más que antes del gobierno de Trump, reporta el Marshall Project con base en cifras oficiales. Hay algunas jornadas en que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) mantiene encarcelados a más de 400 menores. Esa cifra no incluye la ola de arrestos más recientes en Minesota ni a los menores de edad no acompañados bajo custodia de otras agencias.

La mayoría de los menores fueron arrestados junto con parientes y llevados al Centro de Procesamiento de Inmigración Dilley, cerca de San Antonio, Texas, el principal centro de detención para familias sin documentos, donde encierran a unas mil 100 personas, incluidos niños tan jóvenes como un bebé de 2 meses. “Literalmente son tratados como prisioneros. Ésta es una máquina monstruosa”, comentó el diputado Joaquín Castro, quien visitó la instalación a fines de enero.

Las condiciones dentro de ese centro de detención, como otros alrededor del país, como el famoso Alcatraz de los Caimanes, en Florida, son espantosas según denuncias de gente liberada y legisladores que los han visitado, con alimento insuficiente e insalubre, poca agua y nula o mínima atención médica, a veces con cientos de personas durmiendo sobre el piso. Madres han reportado que no pueden conseguir agua pura embotellada para la fórmula de bebés y reciben comida contaminada con gusanos, entre otras anomalías.

También han reportado que sus hijos padecen trastornos por ansiedad y tristeza, a veces con tanto estrés que golpean sus cabezas contra las paredes y algunos casos de intento de suicidio.

  • En una serie de investigaciones sobre los menores de edad en Dilley, ProPublica entrevistó a decenas de niños –de los aproximadamente 300 que estaban ahí en febrero– y sus padres en ese centro por videollamadas; además, recibió cartas de menores, quienes describieron sus vidas, la angustia de la detención y las condiciones que padecen dentro de ese sitio. “Desde que llegué a este centro, lo único que se siente es tristeza y, sobre todo, depresión”, escribió Ariana, de 14 años, de Honduras, quien llevaba ahí 45 días.

El gobierno no oculta su intención de convencer a los reos de solicitar la autodeportación, sobre todo, por “el bien” de sus hijos, como también para generar el clima de temor para que familias decidan abandonar el país.

Liam Ramos, un niño de cinco años de edad, de repente se volvió la cara de la crueldad de las medidas antimigrantes, cuando agentes de ICE lo detuvieron al llegar a su casa en un suburbio de Mineápolis al regresar de la escuela. Vestido con una gorra decorada con orejitas de conejo y una mochila del hombre araña, los agentes armados y enmascarados lo rodearon y detuvieron junto con su padre. Los oficiales lo obligaron a tocar a la puerta de la casa y pedir entrar para que salieran sus familiares, es decir, lo usaron como señuelo.

  • El niño y su padre fueron trasladados al Centro Dilley, en Texas. Días después, el hombre comentó al diputado Castro que en ese centro Liam dormía mucho y no quería comer, que estaba sin ganas de nada. Bajo intensa presión de la comunidad y a escala nacional, ya que las imágenes se hicieron virales en redes sociales, un juez ordenó la liberación de Liam y su padre, quienes regresaron a casa en Minesota, sólo para encontrarse con la noticia de que el gobierno de Trump estaba procediendo para lograr su deportación.

“Todos somos Liam”, comentó Christian Hinojosa, inmigrante mexicana detenida en Dilley –un centro administrado por una empresa privada– con su hijo de 13 años durante cuatro meses. La diputada Ayanna Presley recientemente declaró ante la Cámara de Representantes que Juan Nicolás (de dos meses), Daphne, Susej, Ailany y Ashley son sólo algunos de los nombres de “niños traumatizados por la campaña de Trump y ICE de abuso, negligencia y terror contra infantes”.

Pero después de la atención que provocó el caso de Liam, ProPublica refirió que se han aplicado medidas aún más severas, desde negarles acceso a Internet hasta confiscar dibujos, cartas y materiales de artes.

Hay caso tras caso de agentes armados y enmascarados secuestrando a menores de edad y sus familiares, sacándolos de autos o ingresando ilegalmente a sus hogares, o en su camino a la escuela. Maestras han expresado que no sólo han tenido que capacitarse en sus escuelas para saber cómo responder a la presencia de agentes federales, sino cómo proteger a sus alumnos y sus familias, además de atender los traumas y temor provocados por redadas contra las personas e incluso sobre la ausencia repentina de amigos y colegas entre estudiantes, informaron maestras entrevistadas por La Jornada en Nueva York y según informes de otras partes del país.

“Pondré mi cuerpo entre cualquier miembro del gobierno federal y mis estudiantes. Tal vez es ira femenina, pero eso lo tengo profundo dentro de mí”, comentó Manduy Jung, maestra de séptimo grado en St. Paul, en Minesota, a 19th News. Los dos sindicatos nacionales de profesores se han declarado en contra de las medidas antimigrantes.

Hay campañas crecientes para demandar la liberación de los niños y sus padres de estos centros impulsados por defensores de derechos humanos, maestros, promotores de libertades civiles y pediatras, entre otros, pero hasta ahora el gobierno de Trump ha rehusado responder más allá de asegurar –junto con los contratistas privados de CivicCore– que todo está bien.

“Todos los niños en detención deben ser liberados de inmediato y esas instalaciones permanentemente clausuradas. Niños, sin importar su estado migratorio, pertenecen a sus comunidades, escuelas y con sus familias”, escribió el presidente de la Academia Estadunidense de Pediatría, Andrew Racine, y otros dos reconocidos especialistas en un artículo en USA Today.

La academia argumenta que las investigaciones médicas concluyen que cualquier tiempo que los niños estén detenidos “representa una amenaza a su salud”, tanto física como mental, “particularmente a aquellos que ya han experimentado trauma en sus países de origen o durante sus viajes a Estados Unidos”./Agencias-PUNTOporPUNTO

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