En las entrañas de la Ciudad de México se libra una guerra silenciosa que todos conocen. Es una batalla por el control del narcomenudeo, la extorsión, el cobro de piso, la trata de personas y el contrabando; una disputa que ha teñido de sangre calles, vecindades, mercados, tianguis y colonias enteras de la capital del país. Ello, aunque el gobierno capitalino presume una reducción histórica en los delitos de alto impacto.
- Informes del Centro Nacional de Inteligencia del gobierno de México señalan que detrás de cada ejecución, de cada cuerpo abandonado en una banqueta, de cada comerciante amenazado y de cada ataque armado registrado en las alcaldías más conflictivas, aparecen las mismas siglas y los mismos nombres: La Unión Tepito, la Anti Unión Tepito, remanentes del Cártel de Tláhuac, células asociadas al CJNG, operadores ligados al Cártel de Sinaloa y decenas de bandas locales que buscan apoderarse de una de las plazas criminales más rentables de México.
El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) señala que las autoridades capitalinas reconocen que durante la administración de Clara Brugada han sido desarticuladas al menos 39 células criminales y detenido a más de nueve mil presuntos delincuentes vinculados a delitos de alto impacto.
Sin embargo, los homicidios, las extorsiones y los ajustes de cuentas continúan formando parte de la vida cotidiana en diversos puntos de la ciudad.
La unión tepito: el imperio criminal del centro
La organización criminal con mayor influencia en la capital sigue siendo La Unión Tepito. Su presencia se mantiene en alcaldías como Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Miguel Hidalgo, Azcapotzalco e Iztapalapa.
Las investigaciones de la Fiscalía capitalina y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) han vinculado a esta estructura con actividades relacionadas con narcomenudeo, extorsión, cobro de piso, secuestro, homicidios y trata de personas.
- A pesar de las detenciones de sus principales operadores, la organización continúa funcionando mediante células independientes. Entre los personajes identificados públicamente por las autoridades en distintos momentos figuran Óscar Andrés Flores Ramírez, alias “El Lunares”; Sergio Iván “N”, alias “El M24” o “El Monstruo”; Gregory Joel Pichardo, alias “El J”; y Dylan Sebastián Marroquín, alias “El Dylan” o “El Cojo”.
La Anti Unión: la sombra que desafía a Tepito
La Anti Unión Tepito surgió como una organización rival decidida a arrebatarle el control criminal del Centro Histórico y de las colonias Morelos, Guerrero, Peralvillo, Doctores y Buenos Aires.
La disputa entre ambos grupos ha dejado durante años una cadena interminable de asesinatos, levantones, desapariciones y ataques armados.
La lucha por los puntos de venta de droga y las redes de extorsión ha provocado enfrentamientos constantes que continúan generando violencia en el corazón de la capital.
Fuentes de inteligencia señalan que buena parte de los homicidios registrados en la zona centro tienen como origen los ajustes de cuentas entre integrantes o exintegrantes de ambas organizaciones.
Tláhuac: el legado de “El Ojos”
Aunque la muerte de Felipe de Jesús Pérez Luna, alias “El Ojos”, representó uno de los golpes más importantes contra el crimen organizado en la capital, remanentes del Cártel de Tláhuac siguen operando en Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta.
Las investigaciones apuntan a que estas células mantienen presencia en la distribución de drogas y enfrentamientos con grupos rivales que buscan controlar corredores estratégicos hacia el Estado de México y Morelos.
El CJNG y el Cártel de Sinaloa en CDMX
Los informes de inteligencia federal también han documentado la presencia de operadores vinculados al CJNG y al Cártel de Sinaloa en la Ciudad de México.
Su participación suele estar relacionada con logística, almacenamiento, distribución de droga, lavado de dinero y alianzas con bandas locales, lo que les permite mantener influencia sin exhibir estructuras visibles como las de La Unión Tepito.
Azcapotzalco, el nuevo foco rojo
La violencia reciente en Azcapotzalco encendió las alertas de las autoridades. La masacre registrada en Santa María Maninalco evidenció la guerra entre grupos locales conocidos como “Los Mal Portados” y la célula encabezada por un sujeto apodado “El Virus”, recientemente detenido por policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.
La ruptura entre antiguos aliados detonó una escalada de violencia que dejó múltiples muertos y heridos, confirmando que la fragmentación criminal ha generado nuevos focos de riesgo en la capital.
¿Qué dice la jefa de gobierno Clara Brugada?
El Gobierno de la Ciudad de México sostiene que la incidencia delictiva mantiene una tendencia descendente.
De acuerdo con los informes oficiales, marzo de 2026 registró el menor índice de homicidios dolosos para un mes de marzo desde 2022.
- Asimismo, los delitos de alto impacto reportaron una reducción de 66 por ciento respecto de 2019 y de 6 por ciento respecto de 2025. Las autoridades reportan además una disminución sostenida en robo de vehículos y otros delitos de alto impacto.
No obstante, especialistas en seguridad advierten que la reducción estadística no necesariamente refleja el debilitamiento de las organizaciones criminales, sino una reconfiguración de sus estructuras y métodos de operación.
El miedo gobierna las calles
En mercados, corredores comerciales, bares, chelerías y tianguis de diversas alcaldías, comerciantes continúan denunciando amenazas y cobros ilegales.
Las extorsiones siguen siendo uno de los delitos que más afectan a pequeños empresarios, quienes muchas veces prefieren guardar silencio por temor a represalias. Casos recientes documentados en Iztapalapa muestran cómo presuntos integrantes de grupos criminales continúan exigiendo cuotas a comerciantes bajo amenazas veladas.
- La Ciudad de México presume cifras históricas de reducción del delito. Sin embargo, detrás de los informes oficiales permanece una realidad incómoda: la capital sigue siendo una de las plazas criminales más codiciadas del país.
Y mientras las autoridades celebran los números, las organizaciones criminales continúan peleando calle por calle, colonia por colonia y alcaldía por alcaldía una guerra que sigue dejando muertos, desaparecidos, extorsionados y familias atrapadas entre el miedo y la impunidad.
La influencia del CJNG en grupos criminales de la CDMX
La Ciudad de México ha sido durante décadas un lugar estratégico para las organizaciones delictivas, por lo que marcar presencia se convirtió en un objetivo relevante para un cártel como el que encabezó El Mencho. Para lograrlo, parte de la estrategia se centró en grupos criminales locales ya asentados cuya alianza con el CJNG terminó por impactar en el hampa capitalino.
En 2018 comerciantes del centro de la Ciudad de México sumaron esfuerzos para denunciar una oleada de extorsiones vinculadas a un grupo que se autodenominó como Cártel Nueva Generación Tepito (CNGT). Aquel nombre sugirió una alianza entre la organización criminal de El Mencho y la Unión Tepito, el grupo delictivo más notorio de la capital.
Aunque en su momento el entonces titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) negó que se contaran con indicios o denuncias sobre la actividad extorsiva, diversos episodios violentos comenzaron a revelar el surgimiento de una escisión del también llamado Cártel Chilango que, bajo el liderazgo de Hugo «N» -alias El Güero Carmenta-, habría conformado una unión estratégica con el cártel de las cuatro letras.
- De acuerdo con información de inteligencia consultados y citados por el periodista David Fuentes, en miras de consolidar su liderazgo, Hugo «N» habría proporcionado información clave para el arresto de los principales líderes de la Unión Tepito como, por ejemplo, David García Ramírez, alias El Pistache, y Roberto Mollado Esparza, El Betito.
- Con el arresto de ambos cabecillas, El Güero Carmenta pretendía controlar las múltiples economías criminales en el centro de la capital mexicana en contubernio con sus aliados jaliscienses, no obstante, su plan quedó inconcluso con el ascenso de nuevos liderazgos en la estructura de la Unión Tepito.
Aunque los planes de Hugo «N» no prosperaron, el Cártel Jalisco Nueva Generación no desistió de su intención de adentrarse a la capital mexicana por lo que vio en los aguerridos rivales de la Unión Tepito una oportunidad.
- En 2019 autoridades capitalinas anunciaron con bombo y platillo el arresto de uno de los principales generadores de violencia de la entidad: Jorge Flores Concha, alias El Tortas. El detenido fue identificado como el líder de La Anti Unión, un grupo delictivo que durante años ha disputado a la Unión Tepito el control de territorios y economías criminales.
Además de la posible reconfiguración del hampa capitalino, la caída de El Tortas dejó al descubierto la intención del Cártel Jalisco Nueva Generación por adentrarse a la Ciudad de México. De acuerdo con información obtenida por el periodista Rubén Mosso para MILENIO, las investigaciones de funcionarios del gobierno federal confirmaron la existencia de una alianza entre la Anti Unión y la organización delictiva fundada por El Mencho.
A cambio de expandir sus operaciones en la Ciudad de México, el CJNG habría proporcionado a El Tortas y su grupo criminal apoyo logístico, recursos económicos, armas, drogas, vehículos, sicarios y adiestramiento. Los funcionarios federales precisaron que el líder de la Anti Unión buscaba ampliar su zona de operación a municipios mexiquenses como Toluca, Ecatepec de Morelos, Tlalnepantla, Naucalpan, Atizapán de Zaragoza y Cuautitlán Izcalli.
En la capital, la alianza con el cártel de las cuatro letras tenía como objetivo tomar el control de grupos antagónicos, incluyendo a miembros de la Unión Tepito.
- La independencia con la que fueron dotadas las decenas de células que conforman al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) les ha permitido establecer alianzas con grupos criminales locales a lo largo y ancho del territorio mexicano, incluyendo en la capital.
- El claro ejemplo se ubica en en los Malcriados AD3 cuyo líder, Lenin Canchola, se consolidó como uno de los objetivos prioritarios para autoridades capitalinas. En julio de 2025 la Policía de Investigación de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CdMx) detectó que dicho grupo criminal había logrado establecer una alianza con el cártel jalisciense para operar en el poniente de la Ciudad de México.
Tal y como lo reportó el periodista Carlos Vega para MILENIO, la célula del CJNG que se alió con Lenin Canchola se asentó principalmente en la alcaldía Álvaro Obregón, cuyas colonias y calles han estado durante años bajo el asedio de los Malcriados AD3.
La unión entre ambas organizaciones delictivas quedó al descubierto luego de la captura de dos integrantes de una célula del CJNG reportada en la colonia Minas de Cristo. Fernando «N» y Deyanira «N», como fueron identificados, eran los encargados de operar un punto de venta de droga al menudeo en un inmueble en donde además de marihuana, cocaína y metanfetaminas también fueron aseguradas tres armas largas, 96 cajas de cartuchos, un chaleco balístico y seis cajas vacías de armas cortas.
La cantidad de narcóticos y armas asegurados revelaron a agentes federales la alianza entre una banda local como lo son los Malcriados AD3 con una organización criminal de gran alcance como se ha consolidado el CJNG.
Poco a poco, ya sea a través de la unión con grupos delictivos locales o de células criminales, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se infiltró en la capital mexicana, aquella ciudad en donde a las autoridades ya no les fue sostenible negar la presencia y operaciones de grandes cárteles como lo hicieron en el pasado.
‘Los Tanzanios’, el grupo criminal que ya se infiltró en la política de CDMX
“Los Tanzanios” dejaron de ser un grupo de control callejero en Iztapalapa para convertirse en una de las estructuras criminales más fuertes de la Ciudad de México, con narcomenudeo, trata de personas, cobro de cuotas, operación en el transporte informal, así como con presuntas conexiones con proyectos políticos y servidores públicos.
La investigación del periodista Antonio Nieto evidencia un problema mayor en la capital del país, donde al menos diez organizaciones delictivas disputan territorios, buscan legalizar actividades, se acercan a políticos y abren un riesgo hacia los próximos años: que el crimen ya no solo compre protección, sino que intente colocar a sus propias piezas en alcaldías, congresos o cargos de mayor poder.
- Antonio Nieto explicó que “los Tanzanios” llevan décadas operando en Iztapalapa. Primero controlaron rutas de microbuses, transporte público y taxis tolerados. Después diversificaron sus actividades hacia el narcomenudeo, la trata de personas, la operación de hoteles y el cobro de dinero en transacciones comerciales e informales dentro de la alcaldía.
- De acuerdo con el periodista, la Fiscalía capitalina tiene organigramas de inteligencia sobre esta organización. En ellos aparece “El Nico” como principal operador, además de otros liderazgos como “El Chuki” y los hermanos “Liebre”, señalados como enlaces con otros grupos delictivos, entre ellos «La Unión Tepito».
- “Recientemente publiqué unas fotografías donde aparecen algunos de los miembros de ‘Los Tanzanios’ identificados en estos organigramas, y aparecen en un evento de Aleida Nuñez, la alcaldesa de Iztapalapa. Claro que la fotografía, sin el contexto que tenemos de ‘Los Tanzanios’, no implica nada, porque son sujetos que fueron fotografiados por agentes de inteligencia y que acudían frecuentemente a los eventos de Aleida Nuñez”, reveló.
Sostuvo que la fuerza de “Los Tanzanios” no solo está en su control territorial, sino en su capacidad para mezclarse con la vida cotidiana de Iztapalapa.
Afirmó que sus integrantes han organizado bailes, se han acercado a artistas, han realizado obras de beneficencia y han buscado presencia en espacios políticos y comunitarios.
Dice que personas identificadas como objetivos de las autoridades habrían aparecido en eventos públicos y en un proyecto relacionado con la regularización de mototaxis en Iztapalapa. Entre ellas mencionó a “El Oso” y a Jacqueline N., señalados con antecedentes de extorsión y narcomenudeo, además de audios donde presuntamente exigen cuotas a mototaxistas.
“Sí en los últimos años su nombre aparece en eventos cada vez más importantes, en eventos violentos, y sobre todo en que se han infiltrado en la política mexicana, de tal manera que es difícil ahora distinguir si sus integrantes incluso puedan llegar a tener un puesto político, o si son delincuentes”, apuntó.
Las organizaciones en la Ciudad de México
El caso de “Los Tanzanios” no aparece aislado, pues afirmó que en la Ciudad de México operan por lo menos diez organizaciones delictivas de relevancia, con presencia sostenida en la última década y capacidad para afectar directamente a la población mediante violencia, extorsión, control territorial y cobro de cuotas.
- Entre los grupos mencionó a “La Unión Tepito”, “La Antiunión”, “Los Catalinos”, células ligadas a Tlalpan, estructuras derivadas de viejas disputas criminales y organizaciones vinculadas a zonas como Iztacalco, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza y Cuauhtémoc.
- También explicó que Tlalpan mantiene una disputa histórica por su conexión con Morelos, el Estado de México, zonas boscosas, caminos de terracería y rutas usadas para el traslado de armas y droga.
“Hay grupos que ya no pueden por el nombre que tienen, como ‘La Unión’. ‘La Unión’, en lugar de eso, ha aprovechado ese nombre para rentarlo a grupos pequeños que puedan extorsionar en nombre de ‘La Unión’ y ellos cobran un dinero. Ellos ya tienen su outsourcing”, precisó.
Nieto agregó que varias organizaciones han buscado bajar el perfil y presentarse como sindicatos o grupos de apoyo a transportistas, gaseros, piperos, taxistas o trabajadores de la construcción.
En ese terreno ubicó a estructuras como ‘Los Julios’, ‘Los 300′ y ‘La Choquiza’, que presuntamente se acercan a políticos porque les ofrecen fuerza de calle, golpeadores, operadores de movilización, apoyo en redes y capacidad para presionar en conflictos urbanos.
La narcopolítica y el riesgo de colocar piezas en altos puestos
Para el periodista ya no solo hay organizaciones en la capital que delinquen, sino estructuras criminales que buscan hacer política, legalizar actividades, influir en proyectos públicos y acercarse a funcionarios, legisladores o liderazgos territoriales.
Advirtió que asesinatos de alto impacto, como el del jefe Milton Morales y el de colaboradores cercanos a Clara Brugada, muestran que la política también está siendo presionada o amenazada por el crimen organizado. En ambos casos cuestionó que no exista una respuesta clara sobre los móviles, los autores intelectuales y las fallas o irregularidades alrededor de las investigaciones.
“Hasta el momento el fenómeno Pablo Escobar no ha llegado, pero estamos cerca. No ha llegado un criminal 100% verificado por así decirlo que aspire a un cargo político más alto de lo que es una alcaldía. Más alto me refiero a la jefatura de gobierno o un senador o un diputado. Pero estamos viendo todo esto que está ocurriendo no me sorprendería que en los próximos años llegáramos al punto más álgido de la narcopolítica mexicana”, concluyó./Agencias-PUNTOporPUNTO






















