El crimen organizado ha dejado de limitarse al tráfico de drogas para consolidar un monopolio del terror sobre lo más sagrado para los mexicanos, su alimento.
A lo largo y ancho del país, las Centrales de Abasto y las cadenas de suministro agrícola han sido infiltradas por los cárteles más sanguinarios.
Mediante extorsión, secuestro, lavado de dinero y cobro de piso, los grupos criminales asfixian a bodegueros, transportistas y consumidores en al menos 10 estados de la República.
Ciudad de México, el principal centro de disputa
La Central de Abasto (CEDA) de la Ciudad de México es el mercado de alimentos más grande de América Latina, con 327 hectáreas y transacciones anuales de 9 mil millones de dólares. Hoy, este gigante es un campo de batalla.
- Ahí existe una cruenta disputa territorial donde convergen el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), La Unión Tepito, la Fuerza Anti-Unión y La Familia Michoacana. Además, actúan grupos locales e independientes como “Los Volteados”, “Los Oaxacos”, “Los Tanzanios” y la banda de colombianos “Los Colchos”.
- Se ha detectado operación con terror psicológico y extorsión. La facción conocida como “Los Volteados” (ex-comerciantes de la CEDA ahora armados y ligados al CJNG) exige cuotas de entre 5 mil y 150 mil pesos. Su táctica incluye enviar fotografías de los hijos de los locatarios, detallando sus horarios y ropa, bajo la amenaza de “hacerlos cachitos” si no pagan.
En la modalidad de deuda bajo amenaza de muerte, los reportes de inteligencia ubican que La Unión Tepito ha llegado a extorsionar a transportistas a quienes les roban la mercancía en el camino (por ejemplo, tres toneladas de abarrotes), exigiéndoles el pago de hasta 6 millones de pesos a los propios choferes bajo amenaza de secuestro.
Narcotráfico e infraestructura criminal: Las autoridades han descubierto narcotúneles que conectan bodegas comerciales para la distribución interna de drogas. A nivel logístico, esconden grandes cargamentos de droga en cajas de madera de frutas y verduras transportadas en tráileres para burlar los retenes y llevar estupefacientes hasta barrios como Tepito.
Además se revelan rifas forzadas y mafias extranjeras; pues aquí el grupo de “Los Colchos” operaba obligando a los bodegueros a comprar boletos de rifas de hasta 500 pesos, amenazando con enviar asaltantes si se negaban.
El Imperio de “La Familia Michoacana” en Edomex y Puebla
La Familia Michoacana ha ejecutado una expansión agresiva para tomar el control total del comercio básico en el centro del país, desplazando a sus rivales y estrangulando las economías locales.
- En la Central de Abasto de Toluca La Familia Michoacana, logró instaurar un centro de operaciones, acaparando de manera forzosa la venta de huevo. Además de monopolizar alimentos, utilizaban los inmuebles comerciales como bodegas para el empaquetado y la distribución de metanfetaminas.
- En la Central de Abasto y mercados municipales de Puebla, ese miso grupo tomó el control absoluto, desplazando a las facciones vinculadas al CJNG (como el grupo de “La Barredora”). Operan a través de una red criminal de al menos 30 personas identificada como “Los 18’s”.
Han convertido los mercados de abasto, como el Mercado Morelos y La Victoria, en refugios criminales. En la Central de Abasto presionan a los transportistas con cuotas para “evitar” el robo de sus tractocamiones y mercancías. A los locatarios les imponen cuotas semanales que van desde los 10 mil hasta los 50 mil pesos, utilizando bodegas abandonadas para el narcomenudeo.
Guerrero genera crisis en el Pacífico
En el estado de Guerrero, las bandas criminales no solo asedian las centrales, sino que controlan directamente qué se come y a qué precio se vende. Las redes operan principalmente bajo el yugo de grupos como Los Ardillos y Los Granados.
En la Central de Abasto de Acapulco, el cobro de piso es sistemático; recientemente se han logrado detenciones clave (como la de Eduardo “N”) por el delito de extorsión agravada a comerciantes. El crimen ha llegado a imponer la suspensión en la distribución del pollo mediante asesinatos de distribuidores, y obliga a las tortillerías a modificar sus precios para poder cubrir el “derecho de piso”, disparando el costo para el consumidor. Crean redes paralelas de comercios, obligando a que se compre en los establecimientos que ellos dictan.
Un Secuestro económico a nivel Nacional
Más allá de las grandes metrópolis, el narco funciona como una mafia de intermediación (el “nuevo coyotaje”) en al menos 10 estados de México, incluyendo Michoacán, Tamaulipas, Veracruz, Durango, Oaxaca, Guanajuato, Morelos y Tabasco.
El más predominante es CJNG y sus brazos armados o aliados como Los Viagras y Los Blancos de Troya.
- Dictan las reglas de la producción desde el origen hasta el plato. En Michoacán, fijan cuotas millonarias e impuestos para dejar sembrar, empacar y distribuir alimentos básicos como el limón, el aguacate, la papaya, el jitomate y el mango. Si el productor se niega, queman los camiones con la mercancía.
Para los locatarios de abarrotes, carne y bebidas en estados como Tamaulipas y Michoacán, el cártel monopoliza los productos y los obliga a abastecerse en “bodegas autorizadas”; de negarse, se enfrentan a la quiebra o la muerte.
Esta infiltración en las redes de abasto alimenticio demuestra que el crimen organizado ha encontrado en la extorsión de la comida diaria y en las Centrales de Abasto uno de los negocios más redituables y aterrorizantes para la población mexicana.
Grupos delictivos se han apoderado de los espacios
Los tráileres que, supuestamente, llevan y traen frutas y legumbres son usados para el trasiego de droga de manera disfrazada, pues se aprovecha que este tipo de transporte no pasa por revisiones minuciosas en las carreteras o al ingresar al centro.
- De acuerdo con el informe “Detenciones y Aseguramientos en la CDMX de Integrantes de Grupos Delictivos de los Estados de Sonora, Sinaloa y Guadalajara”, que realizó la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana a nivel federal en julio del 2024, donde se detalla que grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la facción de Los Mayitos del Cártel de Sinaloa y el Cártel de Juárez que opera en la frontera de Chihuahua, Sonora y Durango, son los encargados del trasiego de droga entre melones, sandías, pistaches, nueces y todo lo que llega del norte del país al centro de la Ciudad.
“El problema no son los rateros que abundan en los pasillos, los que roban a los clientes o los que atracan a los empleados cuando los mandamos a depositar el dinero dentro de la misma Ceda: esos no nos preocupan tanto porque hay policías, a cada rato los detienen, y que así como los agarran los sueltan (pero) no es el tema. El verdadero problema es cuando te hablan de La Familia, del Cártel de Jalisco o de Sinaloa o el de Juárez y te dicen primero que hay que pagar para que no te hagan nada.
“O que si no quieres que tus hijos mueran, en tus camiones y en tus bodegas van a meter drogas, armas o lo que ellos quieran: ahí es donde está el verdadero problema, porque en ese caso no hay a quién pedirle ayuda y eso lo sabe Mónica Pacheco, (coordinadora general de la Central de Abasto). Ellos controlan todo y no hay quién te pueda dar ayuda; ellos rentan algunas bodegas de nosotros y de eso nadie habla.
“No quieren saber las autoridades y nosotros no queremos meternos en problemas; trabajamos, los dejamos trabajar y que todo siga igual”, comentó a este diario un empresario agricultor dueño de bodegas en la Ceda, quien pidió el anonimato por temor a represalias de las autoridades que administrar este megamercado.
- En los dos años que lleva al frente la actual titular de la Central de Abasto de la Ciudad de México, Mónica Pacheco Skidmore, dicen bodegueros que la incidencia de delitos como extorsión y robo se ha incrementado, han solicitado la intermediación de la funcionaria para implementar operativos de vigilancia sin obtener respuesta.
“Sus tratos son despóticos e inútiles pues no soluciona nada, por lo que la relación con ella es casi nula no nos recibe a pesar de las peticiones directas que hacemos en su oficina”, dijo un productor de jitomate que ha sido víctima del robo de mercancía en al menos tres ocasiones durante el último año,
En julio del año pasado, la administración de la Central de Abasto de la Ciudad de México reportó 260 denuncias diarias por robo, extorsión a comerciantes y transeúntes y asaltos a bodegas. Aunado a ello, existe una cifra negra que no es consignada ante las autoridades, pues las víctimas, principalmente bodegueros y empresarios, temen represalias.
- La Central de Abasto de la CDMX, mayor mercado de América Latina, en promedio diario ingresan hasta 120 tráileres, según cifras del Gobierno Capitalino, no solo traen verduras, frutas, abarrotes, verduras o legumbres en cantidades industriales.
- Otro productor originario de Chihuahua que se dedica al comercio de melón, sandía, durazno, manzana, nuez y otras semillas que trae a la capital desde la zona norte del país, explica que la actual administración ha quedado superada porque tampoco pueden hacer mucho contra la delincuencia organizada.
“Pero del verdadero problema desconoce (la directora) o no quiere saber; es un poco lo que pasa en Michoacán con el aguacate o el limón, o la reciente denuncia de la Concamin (Confederación de Cámaras Industriales), que levantó la voz por tanto robo de tráileres: ese es el verdadero negocio del narco”, advierte el entrevistado.
También señalan como “problema interno” a los diversos niveles de corrupción que en ocasiones son solapados por la actual administración del Fideicomiso para la Construcción y Operación de la Central de Abasto de la Ciudad de México, “de repente se empezó a llenar de taxis piratas, no tiene permisos para operar aquí dentro, ya hablamos con ellos y dicen que ya pactaron con la actual administración y aunque nos quejamos tampoco han logrado moverlos porque de seguro deben estar coludidos.
“El problema con ellos es que nos quitan nuestros lugares a los clientes les cobran lo que quieren porque nadie los regula. Ya sabemos que la administración recibe moche de parte de ellos y así, varios negocios pequeños que no se reportan al fideicomiso, se lo queda la nueva administración”, expuso otro bodeguero.
Solo capturan peces pequeños
La actual administración de la Ceda asegura que se combaten los delitos cometidos en los pasillos del lugar, y que se han detenido y desarticulado a seis bandas delincuenciales, incluyendo el caso de un colombiano que manejaba los préstamos exprés conocidos como “gota a gota”; un grupo que se dedicaba a la “rapidita”, una especie de rifa de dinero y favores sexuales; otro llamado boqueteros, que robaba los sótanos de las bodegas; uno más que asaltaba a comerciantes en el Mercado de Flores y Hortalizas; al igual que se han contenido los robos a comerciantes y cuentahabientes en la zona de bancos. Pero de golpes a grandes estructuras criminales no se habla.
Análisis e informes realizados por la Secretaría de Seguidad Ciudadana de la Ciudad de México y la Fiscalía General de Justicia de la capital detallaron que 2017, que en inmediaciones de la Ceda, hubo registros de la operación de al menos menos 23 bandas delincuenciales.
El último informe realizado el año pasado revela que actualmente esa cifra se redujo a tres grupos criminales en activo, los cuales están asociados directamente con la extorsión a locatarios así como a la distribución de drogas en los pasillos de ese inmenso mercado.
Los números oficiales
Cifras de la Fiscalía capitalina detallan que hasta principios de agosto de 2024 se habían detenido a 80 personas por la comisión de delitos de alto impacto, extorsiones, asaltos y 10 más por delitos contra la salud; es decir, narcotráfico.
- Informes de los expedientes FIZP/IZP-6/T3/2554/15-2020, FIZP/IZP-6/T32/3762/15-12, FED/CDMX/IZTP/3224/10-2020, así como el documento “Combate a delitos en la Central de Abasto” (actualizado apenas en el 2024), muestran que en este centro neurálgico del comercio operaban Los Oaxacos y rivalizaban contra Los Limoneros.
- Igualmente, los estudios identificaron al grupo de Los Tanzanios como los encargados actualmente de extorsionar a los bodegueros de ese lugar, de suministrar droga a los empleados, desde estibadores hasta a los choferes de los trailers que llegan e incluso, según el mismo informe son los encargados de la trata de personas en la misma Ceda.
En el mismo lugar la Fiscalía Capitalina detectó e identificó la presencia de un grupo de colombianos conocido como Los Colchos, quienes hacían rifas con boletos de entre 100 y 500 pesos que los locatarios compraban bajo amenazas. Los colombianos han operado en la zona de flores y hortalizas, correspondiente a la sección 1./PUNTOporPUNTO






















