A partir de este martes entró en vigor la restricción del uso de teléfonos celulares y dispositivos electrónicos en escuelas de educación básica, en medio de dudas sobre las sanciones y los protocolos para resguardar los equipos.
- En planteles como la Escuela Secundaria Diurna No. 67 «John F. Kennedy» y la primaria «Mi Patria es Primero», en Azcapotzalco, ya se exhiben avisos oficiales sobre la prohibición. En otras zonas, como Naucalpan, Estado de México, la medida aún no se ha hecho visible.
Karla Jazmín Herrera Flores, madre de un alumno de la secundaria «John F. Kennedy», contó que las familias se enteraron de la disposición mediante mensajes en grupos de WhatsApp. Sin embargo, señaló que las autoridades no les han explicado con claridad cuáles serán las sanciones ni el procedimiento en caso de incumplimiento.
De acuerdo con una circular entregada este martes a los estudiantes, en ese plantel está prohibido acudir con celular. Además, la escuela se deslindó de cualquier responsabilidad por incidentes relacionados con estos dispositivos.
Directivos explicaron que la restricción busca prevenir el bullying y la toma de fotografías sin consentimiento. No obstante, reportes internos del plantel indican que alrededor de 85 por ciento de los casos relacionados con estas conductas ocurren fuera de las aulas.
Tres estudiantes de segundo grado consideraron que la medida tendrá poco efecto si en casa no existe supervisión adulta sobre el uso de los dispositivos.
Personal de la escuela precisó que los celulares retirados por uso indebido serán devueltos al finalizar la jornada. Si las faltas se repiten, se solicitará la presencia de los padres de familia.
¿Qué cambia con la restricción de celulares de la SEP?
A partir de este martes, las escuelas deberán aplicar las condiciones establecidas en el acuerdo nacional, que distingue tres tipos educativos.
- Educación básica: los teléfonos celulares y otros dispositivos personales deberán permanecer guardados durante las clases y los recreos, salvo excepciones autorizadas.
- Educación media superior: cada preparatoria o bachillerato determinará las limitaciones mediante acuerdos con estudiantes, docentes y familias.
- Educación superior: las instituciones promoverán el uso responsable de los dispositivos, respetando su autonomía y sus disposiciones internas.
La regulación comprende escuelas públicas y privadas del Sistema Educativo Nacional.
No significa que los estudiantes de todos los niveles tengan prohibido llevar un teléfono a sus escuelas. La principal diferencia está en las condiciones para utilizarlo y en quién determina las reglas.
SEP impone medida sin infraestructura
El profesor investigador del Tec de Monterrey, Marco Fernández, analizó la entrada en vigor de los nuevos lineamientos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para restringir el uso de teléfonos celulares durante toda la jornada escolar en educación básica.
- El especialista advirtió que la regulación carece de protocolos para el resguardo de los dispositivos, no otorga facultades ni autoridad clara a docentes y directivos para decomisarlos, y traslada la ejecución al criterio de cada plantel.
- Asimismo, destacó que solo el 35% de las escuelas públicas en el país cuenta con alguna computadora con acceso a internet, lo que obliga a muchos maestros a pedir el uso del celular para escanear los códigos QR integrados en los propios libros de texto gratuitos.
Por otra parte, Marco Fernández cuestionó que la autoridad no fijó una línea de base ni indicadores concretos para medir si la restricción generará algún impacto positivo en la salud socioemocional o en el rendimiento académico.
El investigador concluyó que esta normativa fomenta la «simulación» y el uso a escondidas por parte de los alumnos, al tiempo que funciona como una estrategia de la autoridad para desviar la atención pública de los problemas sustantivos del sistema educativo —como la falta de presupuesto para equipamiento digital y los alarmantes resultados en comprensión lectora, matemáticas y ciencias revelados por la prueba PISA—.
¿Los alumnos tendrán que dejar su celular en casa o podrán llevarlo a la escuela?
La disposición de la SEP no establece que los estudiantes tengan prohibido ingresar con un teléfono celular a la escuela; sin embargo, para educación básica, preescolar, primaria y secundaria, restringe su utilización durante toda la jornada escolar, incluido el recreo.
El decálogo que acompaña al acuerdo plantea que los alumnos pueden dejar el dispositivo en casa o mantenerlo guardado durante el horario escolar.
Su uso únicamente estará permitido cuando exista una actividad educativa previamente programada, con un propósito pedagógico y bajo la orientación de un docente.
Aunque reducir las distracciones puede ser un objetivo válido, la medida abre una discusión necesaria: ¿es adecuado aplicar las mismas restricciones a estudiantes de distintas edades y con necesidades diferentes? No es lo mismo un niño de primaria que un adolescente de secundaria, quien puede tener mayores responsabilidades y requerir otras formas de comunicación.
- La organización México Evalúa advirtió que el uso del celular presenta diferencias importantes entre ambos niveles: mientras 24.8% de los estudiantes de primaria utiliza estos dispositivos, en secundaria la proporción alcanza 84.1%.
Por ello, considera necesario tomar en cuenta las distintas necesidades y realidades de cada comunidad educativa. Una regla general puede simplificar la aplicación de la medida, pero no necesariamente responde a las circunstancias particulares de cada estudiante.
¿Cómo podrán comunicarse los padres con sus hijos durante el horario escolar?
Esta es una de las principales inquietudes de las familias, pues, para muchos padres y madres, el celular representa una vía directa para saber que sus hijos llegaron a la escuela, conocer si necesitan algo o atender cualquier situación inesperada.
Con la nueva disposición, la comunicación durante la jornada deberá realizarse mediante los canales establecidos entre las familias y el plantel.
- El acuerdo señala que, si un estudiante necesita ayuda, deberá acudir con sus maestros para que se comuniquen con sus familiares; en caso de emergencia, la escuela y los padres deberán utilizar los medios de contacto definidos para localizarlo y atender la situación.
- Sin embargo, el documento no establece un protocolo único de comunicación para todas las escuelas; esto deja una responsabilidad importante en cada comunidad educativa: informar a las familias qué números telefónicos estarán disponibles, quién atenderá las llamadas y cómo se actuará cuando sea necesario localizar a un estudiante.
La pregunta es qué tan preparados están los planteles para asumir esta responsabilidad; no basta con pedirles a los alumnos que guarden sus teléfonos: las escuelas también deben garantizar que exista una vía de comunicación accesible, rápida y efectiva cuando una familia necesite localizar a sus hijos.
Para madres y padres, conocer estos mecanismos antes de que ocurra una emergencia será fundamental. La seguridad de los menores no puede depender únicamente de que un estudiante tenga o no acceso a su celular.
¿Qué pasa si un estudiante necesita el celular por motivos de salud o discapacidad?
La restricción contempla excepciones; de acuerdo con el artículo 2 del Acuerdo 09/09/26, los dispositivos podrán utilizarse cuando existan necesidades relacionadas con:
- Emergencias personales: situaciones extraordinarias en las que el estudiante necesite comunicarse o recibir ayuda.
- Salud: cuando el dispositivo sea necesario para atender una condición o necesidad médica.
- Discapacidad y accesibilidad: si el teléfono funciona como una herramienta de apoyo para el estudiante.
- Inclusión educativa: cuando su utilización sea indispensable para garantizar la participación del alumno.
- Actividades pedagógicas: cuando el docente programe previamente su uso con una finalidad educativa.
Estas excepciones son importantes porque no todos los estudiantes utilizan el celular de la misma manera ni tienen las mismas necesidades. Para algunos, el dispositivo puede ser una herramienta indispensable para comunicarse, atender una necesidad médica o participar en las actividades escolares.
Sin embargo, también queda una pregunta práctica: ¿cómo se garantizará que estas excepciones se respeten en todos los planteles? Las escuelas deberán explicar cómo podrán solicitarse las autorizaciones y qué procedimientos se seguirán, especialmente en situaciones de salud o discapacidad.
Una restricción general no debería convertirse en un obstáculo para quienes necesitan estos dispositivos como herramientas de apoyo; las familias deben tener certeza de que las necesidades particulares de sus hijos serán atendidas y no quedarán sujetas a interpretaciones distintas en cada escuela.
¿La restricción de celulares también aplica en preparatorias y universidades?
No, la SEP estableció condiciones diferentes según el nivel educativo, por lo que los estudiantes de bachillerato y universidad no estarán sujetos a la misma restricción que quienes cursan educación básica.
En educación media superior, que comprende preparatorias y bachilleratos, cada plantel deberá definir sus propias reglas mediante un proceso de diálogo y acuerdos con su comunidad educativa.
- Las instituciones podrán establecer horarios y espacios permitidos, limitar el uso durante las clases o incluso determinar que los dispositivos permanezcan guardados durante toda la jornada.
- En educación superior, como universidades, se promoverá el uso responsable y seguro de los teléfonos celulares y otros dispositivos digitales, respetando la autonomía administrativa y académica de cada institución; por lo tanto, el acuerdo no establece una prohibición general para los universitarios.
Esta diferencia también deja una pregunta sobre el enfoque de la medida: si para los estudiantes mayores se considera importante fomentar el uso responsable de la tecnología, ¿por qué no impulsar una estrategia de educación digital desde los primeros niveles escolares?
Enseñar a niñas, niños y adolescentes a utilizar los dispositivos con criterio, reconocer riesgos en internet y aprovecharlos para aprender requiere acompañamiento, no solamente restricciones.
Antes de restringir una herramienta que para muchos representa su único acceso al mundo digital, también es necesario garantizar alternativas; de lo contrario, los alumnos con menos recursos podrían enfrentar mayores obstáculos para realizar sus actividades escolares.
Guardar los teléfonos no resuelve por sí solo los problemas de aprendizaje ni las desigualdades digitales; el verdadero reto para las autoridades será demostrar que esta medida mejora la educación sin limitar herramientas que algunos estudiantes necesitan para comunicarse, aprender y mantenerse seguros./PUNTOporPUNTO





















