TEXTO ÍNTEGRO: CIUDADES más CONTAMINADAS recrudecen Pobreza Regional y la Marginación

La contaminación del aire supone un coste medio de más de 1.200 euros al año por habitante en las ciudades europeas, debido a gastos sanitarios, pérdida de productividad y otros efectos asociados.

La calidad del aire a nivel global se deterioró durante 2025 y únicamente el 14 por ciento de las ciudades del mundo cumplió con las directrices sanitarias internacionales sobre contaminación atmosférica, de acuerdo con el más reciente informe anual de la empresa IQAir.

  • El Octavo Informe Mundial Anual de 2025 analizó datos de estaciones de monitoreo en 9 mil 446 ciudades de 143 países, regiones y territorios (12 más que el año anterior) y reveló una tendencia preocupante: menos urbes lograron mantenerse dentro de los niveles recomendados frente al 17 por ciento registrado en 2024.

El estudio advierte sobre riesgos persistentes para la salud asociados a la contaminación del aire, así como nuevas tendencias regionales y vacíos en la cobertura de monitoreo a nivel mundial.

Pocas ciudades cumplen con el estándar

El informe señala que solo el 14 por ciento de las ciudades respetó la directriz anual de partículas finas PM2.5 de 5 microgramos por metro cúbico. En contraste, el 91 por ciento de los países y territorios superó este valor de referencia.

  • Apenas 13 países y territorios lograron cumplir con la pauta internacional, entre ellos Australia, Islandia, Panamá y Estonia.
  • En el extremo opuesto, los países con mayores niveles de contaminación fueron Pakistán, Bangladés, Tayikistán, Chad y la República Democrática del Congo.
  • A nivel urbano, Loni, en India, se posicionó como la ciudad más contaminada del mundo con una concentración media anual de PM2.5 de 112.5 µg/m³, mientras que Nieuwoudtville, en Sudáfrica, registró el aire más limpio con apenas 1.0 µg/m³.

Además, las 25 ciudades más contaminadas se concentraron en India, Pakistán y China.

Tendencias regionales desiguales

En Europa, la situación fue mixta: 23 países reportaron incrementos en las concentraciones de PM2.5, mientras que 18 registraron descensos. Factores como la quema de leña en invierno, el humo de incendios forestales en Canadá y el polvo del Sahara influyeron en el deterioro estacional.

En contraste, América Latina y el Caribe mostraron avances, con 208 ciudades que redujeron sus niveles de contaminación, frente a 95 que reportaron aumentos.

Oceanía se mantuvo como una de las regiones más limpias del planeta, ya que el 61 por ciento de sus ciudades cumplió con las directrices sanitarias.

Sin embargo, en Asia Oriental persiste un rezago crítico: por segundo año consecutivo, ninguna ciudad logró ajustarse a los estándares de la Organización Mundial de la Salud.

Incendios forestales, factor clave

El informe identifica a los incendios forestales, agravados por el cambio climático, como uno de los principales factores detrás del deterioro de la calidad del aire en 2025.

  • Las emisiones récord de biomasa en Europa y Canadá generaron aproximadamente mil 380 megatoneladas de carbono, lo que impactó negativamente la calidad del aire en diversas regiones.

Canadá se posicionó como el país más contaminado de América del Norte por segunda vez en ocho años, debido a su segunda peor temporada de incendios registrada, cuyos efectos también se extendieron a Estados Unidos y partes de Europa.

En territorio estadounidense, los niveles promedio de PM2.5 aumentaron, impulsados principalmente por el humo de incendios forestales. Ciudades como El Paso, Texas, registraron los mayores niveles de contaminación, mientras que Seattle, Washington, se mantuvo como la más limpia.

La contaminación del aire agrava la desigualdad en las ciudades

La contaminación del aire no afecta a todas las personas por igual. En muchas ciudades, quienes tienen menos recursos están más expuestos a los contaminantes, son más vulnerables a sus efectos y acaban sufriendo peores consecuencias para su salud. Esta es una de las principales conclusiones del informe Ciudades frente al cambio climático. Reducir emisiones para ganar salud, que publicamos hoy desde Salud por Derecho.

  • La contaminación del aire y el cambio climático están estrechamente vinculados. Gran parte de las emisiones que deterioran la calidad del aire proceden de la quema de combustibles fósiles en el transporte, la generación de energía (que consumen en gran parte los hogares) o la industria, las mismas actividades que también contribuyen al calentamiento global.
  • En el documento revela cómo esta desigualdad ambiental se traduce en lo que denominamos una “triple vulnerabilidad”. En muchas ciudades, los barrios con menor renta suelen estar situados cerca de grandes vías de tráfico o zonas con mayor carga contaminante. En estos entornos, las concentraciones de contaminantes pueden llegar a ser hasta un tercio más altas.

Pero la exposición es solo una parte del problema. A esta realidad se suman otros factores sociales que amplifican los riesgos para la salud: las condiciones de vivienda, el tipo de empleo o el acceso a servicios sanitarios influyen directamente en la capacidad de las personas para protegerse de la contaminación o reducir su exposición.

  • La contaminación no es solo un problema ambiental, sino también una cuestión de salud pública y de justicia social. Si las políticas urbanas tienen en cuenta a las personas que están más expuestas, las ciudades pueden reducir emisiones y mejorar el bienestar de toda la población.

La mala calidad del aire es uno de los principales riesgos ambientales para la salud en Europa. Cada año provoca más de 253.000 muertes prematuras en la Unión Europea y puede reducir la esperanza de vida hasta en dos años. Además, el 97% de la población urbana respira aire con niveles de partículas finas superiores a los recomendados para proteger la salud.

El impacto también tiene una dimensión económica. La contaminación del aire supone un coste medio de más de 1.200 euros al año por habitante en las ciudades europeas, debido a gastos sanitarios, pérdida de productividad y otros efectos asociados.

La evidencia científica es clara, la exposición prolongada a contaminantes como las partículas finas o el dióxido de nitrógeno se relaciona con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y metabólicas, así como con problemas en el desarrollo infantil, mayor riesgo de prematuridad y efectos sobre la salud mental.

Repensar las ciudades para mejorar la salud

En las ciudades, el tráfico motorizado es la principal fuente de emisiones contaminantes. Aunque los vehículos de mercancías y transporte de personas representan solo alrededor del 13% de la flota, son responsables del 51% de las emisiones de óxidos de nitrógeno en la Unión Europea.

En nuestro informe analizamos distintas intervenciones urbanas que ya están demostrando su capacidad para reducir emisiones y mejorar la salud. Entre ellas destacan las zonas de bajas emisiones, las calles escolares sin tráfico o el rediseño de barrios para favorecer la movilidad activa. La evidencia muestra que estas políticas pueden tener impactos relevantes. Las calles escolares han logrado reducciones de entre el 23% y el 33% en los niveles de dióxido de nitrógeno en los entornos cercanos a centros educativos.

Otro ejemplo es el modelo de supermanzanas en Barcelona. Según estimaciones del Instituto de Salud Global de Barcelona, su implantación completa podría evitar hasta 667 muertes prematuras al año gracias a la reducción de contaminación, ruido y calor urbano.

Más allá del coche eléctrico

El informe también advierte de que centrar la solución únicamente en sustituir coches de combustión por eléctricos es insuficiente. Aunque los vehículos eléctricos eliminan las emisiones del tubo de escape, no resuelven otros problemas asociados al actual modelo de movilidad urbana. Un atasco de coches eléctricos sigue siendo un atasco: ocupa espacio, genera partículas por el desgaste de frenos y neumáticos y mantiene la congestión en las ciudades.

  • Por ello, defendemos que la prioridad debe ser reducir la dependencia del coche privado y recuperar espacio urbano para las personas. Para lograrlo, es fundamental reforzar el transporte público, facilitar los desplazamientos a pie o en bicicleta y renaturalizar el espacio público. Estas alternativas no solo reducen emisiones, sino que tienen beneficios directos para la salud, ya que fomentan la actividad física y ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares y otras patologías crónicas.

Reducir la contaminación sin ampliar la desigualdad

Las políticas climáticas y urbanas también pueden generar efectos no deseados si no se diseñan teniendo en cuenta la equidad social. Algunas intervenciones destinadas a mejorar el entorno urbano pueden provocar procesos de encarecimiento de la vivienda y desplazamiento de residentes vulnerables.

Por eso defendemos que las políticas de movilidad y urbanismo deben incorporar alternativas de transporte asequibles y accesibles para toda la población, y garantizar que los beneficios de las mejoras ambientales se distribuyan de forma equitativa. Diseñar las ciudades poniendo la salud y la equidad en el centro permite que las políticas destinadas a reducir emisiones se conviertan también en herramientas para mejorar la calidad de vida y reducir las brechas sociales.

También es una cuestión de derechos

Este enfoque se conecta con la tramitación en España del nuevo real decreto de calidad del aire. Desde Salud por Derecho hemos enviado alegaciones para que la norma refuerce la protección de la salud desde un enfoque de derechos y reconozca de forma explícita el derecho a vivir en un entorno limpio, saludable y sostenible.

  • La información sobre la calidad del aire sea más clara y útil para la ciudadanía y que las decisiones se tomen de forma más abierta. No basta con informar sobre el cumplimiento de los límites legales. Es necesario explicar cómo esos niveles se comparan con lo que la ciencia considera seguro, comunicar el impacto real de la contaminación en la salud y garantizar una gobernanza más participativa, con la presencia activa de la sociedad civil, las sociedades médicas y las organizaciones ambientales y de salud.

Las ciudades con mayor polución en AL

Cuando se habla de contaminación del aire en Latinoamérica, muchos piensan en grandes metrópolis como Ciudad de México o Guatemala. Sin embargo, una de las zonas con los niveles de polución más altos se encuentra en Perú, específicamente en el distrito de Santa María, en Ate, Lima.

  • Según el informe World Air Quality Report 2024, publicado por la firma suiza IQAir, Santa María no solo es la zona más contaminada de Perú, sino que también ostenta el lamentable título de ser la zona con la peor calidad del aire en toda América Latina y el Caribe.

En 2024, el nivel de material particulado PM2.5 en Santa María alcanzó los 53.4 µg/m³, un dato alarmante que sobrepasa con creces los estándares internacionales. Para poner esto en contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un límite de 5 µg/m³ de PM2.5, lo que significa que los niveles de contaminación en Santa María son más de 10 veces superiores a lo recomendado. Otros distritos de Lima como San Juan de Lurigancho y Puente Piedra también reportaron niveles alarmantes de contaminación, posicionándose entre los más altos en la región.

  • El material particulado PM2.5, compuesto por pequeñas partículas suspendidas en el aire, es extremadamente peligroso para la salud humana. Las partículas de PM2.5 tienen un diámetro de solo 2.5 micrómetros.
  • Lo que les permite penetrar profundamente en los pulmones y el sistema cardiovascular. La exposición prolongada a estos niveles de contaminación está asociada con enfermedades respiratorias, cardiovasculares e incluso cáncer.

Perú y Lima en el mapa de la contaminación

El informe de IQAir 2024 también revela que Perú ocupa el puesto 58 en el ranking global de calidad del aire, con una concentración de 17.1 µg/m³ de PM2.5. Aunque esto representa una ligera mejora respecto a 2023, cuando el nivel era de 18.8 µg/m³, la cifra sigue siendo más de tres veces superior al límite recomendado por la OMS, lo que representa un riesgo para la salud pública. Según Alberto Morisaki, gerente de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), la contaminación del aire está directamente vinculada a enfermedades que causan más de 10.000 muertes al año en el país.

  • En términos regionales, Perú se sitúa como el quinto país con peor calidad del aire en América Latina y el Caribe, después de Guatemala, Guyana, México y El Salvador. La situación es aún más grave en la capital, Lima, donde la concentración de PM2.5 alcanza los 18.2 µg/m³, colocando a la ciudad entre las tres más contaminadas de la región, solo por debajo de Ciudad de México (19.5 µg/m³) y Ciudad de Guatemala (18.9 µg/m³).

Costo humano y económico

La exposición al PM2.5 en el aire tiene efectos devastadores sobre la salud de las personas, especialmente en los grupos más vulnerables.

  • Según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), este tipo de material particulado está relacionado con un aumento de 20% a 30% en las consultas médicas por enfermedades respiratorias en Lima, afectando principalmente a niños y ancianos.

La Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) ha señalado que la contaminación en la capital es responsable de alrededor de 5,000 casos de bronquitis aguda en niños cada año.

  • Además de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, la exposición a estos niveles de contaminación puede afectar el desarrollo cognitivo de los niños, según informes de IQAir. Se ha demostrado que la polución también tiene efectos en la salud mental, contribuyendo a problemas como la depresión y la ansiedad.

Estos efectos son particularmente graves en zonas urbanas de alta densidad como Lima, donde el riesgo de exposición es mayor debido a la congestión vehicular y la falta de control sobre las emisiones contaminantes.

  • Sobre esto, Alberto Morisaki acotó: “La exposición a material particulado PM2.5 está asociada con un aumento del 20% al 30% en consultas médicas por enfermedades respiratorias en Lima, especialmente en distritos como el centro histórico y las zonas industriales”.

El costo económico de esta crisis también es significativo. La exposición al PM2.5 genera un costo anual de 12.800 millones de dólares, debido a los gastos asociados con la atención médica y la pérdida de productividad.

Este impacto económico afecta tanto a las familias como al sistema de salud público, que debe hacer frente a una creciente demanda de atención por enfermedades relacionadas con la contaminación.

Resultados internacionales

El informe de IQAir sobre la calidad del aire en 2024 revela preocupantes resultados globales, destacando que solo el 17% de las ciudades evaluadas cumplen con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

  • La mayoría de los países, un 91,3%, exceden los límites recomendados de contaminación por partículas PM2,5. Entre los países con peor calidad de aire se encuentran Chad, Bangladesh, Pakistán, la República Democrática del Congo e India, que alberga seis de las diez ciudades más contaminadas del mundo.

A pesar de los esfuerzos por mejorar el monitoreo de la calidad del aire, el informe también subraya la falta de vigilancia en regiones como África, donde solo hay una estación de monitoreo por cada 3,7 millones de habitantes.

  • Las fuentes principales de contaminación incluyen el uso ineficiente de energía, la industria, el transporte y las centrales eléctricas de carbón.

Además, la relación entre la contaminación del aire y la crisis climática es cada vez más evidente, ya que las mismas regiones más afectadas por la mala calidad del aire son también responsables de altas emisiones de gases de efecto invernadero.

México y El Salvador, entre los países con el mayor nivel de contaminación

México y El Salvador se encuentran entre los países con el mayor nivel de contaminación del aire de América Latina, se aprecia en el World Air Quality Report 2023, publicado recientemente por IQAir, empresa suiza de tecnología de calidad del aire.

  • Ambas naciones mencionadas arriba ocupan los puestos 46 y 48 del ranking global, respectivamente.
  • La concentración de partículas ligeras, uno de los indicadores más usados para medir la polución del aire, alcanza un promedio de 20.1 microgramos por metro cúbico (μg/m3) en México, y 19.5 en El Salvador.
  • De las diez ciudades más contaminadas de Sudamérica incluidos en este estudio, siete se encuentran en Chile y tres en Perú.

Si consideramos únicamente las capitales de Latinoamérica, la Ciudad de México supera ligeramente a Santiago de Chile en contaminación atmosférica, con 22.3 microgramos de partículas ligeras por metro cúbico de aire frente a los 21.3 microgramos de la capital chilena. Lima se coloca en tercer lugar, seguida por la Ciudad de Guatemala, Tegucigalpa y Bogotá.

Ciudades más contaminadas del mundo: en qué lugar está la CDMX

La Ciudad de México (CDMX) figura entre las 50 capitales con más contaminación del mundo, pese a que ha mejorado sus niveles de aire en las últimas décadas. Guarda similitudes con Nueva Delhi, una de las más contaminadas del mundo.

Hasta este 17 de febrero, la capital mexicana figuraba en la posición 37 de las ciudades con peor calidad del aire, de acuerdo con el ranking en vivo del World Air Quality Report.

Y es que, CDMX registró un Índice de Calidad del Aire (AQI+US) de 79 puntos, por lo que quedó en semáforo amarillo de contaminación.

Sin embargo, eso refleja un estado “moderado”, ya que hay riesgos a la salud a partir de los 101 AQI+US, según IQ Air.

Además, en la capital mexicana hay material contaminante PM 2.5, como se le conoce a la mezcla de partículas sólidas y gotas líquidas suspendidas en el aire, compuestas de polvo, hollín, metales y sustancias químicas, con un diámetro igual o superior a 2.5 micras.

Ciudades con peor calidad del aire

  • Dakar, Senegal
  • Daca, Bangladesh
  • Lahore, Pakistán
  • Kabul, Afganistán
  • Hanói, Vietnam
  • Katmandú, Nepal
  • KJoltara, India
  • Chongqing, China
  • Teherán, Irán
  • Delhi, India

Ciudades más limpias del mundo

  • Auckland, Nueva Zelanda
  • Sídney, Australia
  • Singapur, Singapur
  • Seattle, Estados Unidos
  • Canberra, Australia
  • Kioto, Japón
  • Praga, República Checa
  • Berna, Suiza
  • Múnich, Alemania
  • Helsinki, Finlandia

CDMX, una de las ciudades con más contaminación en 1990

Durante la década de 1990, CDMX fue considerada como una de las ciudades con más contaminación del mundo, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Desde entonces, el país adoptó medidas para combatir la contaminación del aire. Entre ellas, la instalación de una refinería, limitaciones al contenido de azufre del combustible industrial; el Hoy No Circula, la ampliación del transporte público e inspecciones sobre emisiones contaminantes.

Que CDMX haya bajado en el ranking de capitales más contaminadas “refleja que, si bien el desafío persiste, se ha logrado un progreso significativo”, dijo la ONU.

Similitudes entre CDMX y Nueva Delhi

Existen similitudes entre CDMX y Nueva Delhi que influyen en que ambas ciudades tengan altos índices de contaminación. Actualmente, la capital de India enfrenta problemas críticos por una mala calidad del aire que supera los 450 puntos del AQI, según el Consejo Central de Control de la Contaminación

Ambas urbes padecen del “efecto cazuela”, el cual, provoca un incremento de la contaminación por encontrarse en cuencas cerradas.

  • Nueva Delhi está rodeada de los Himalayas, los cuales, fungen como una barrera que frena los vientos fríos del norte e impide que la contaminación se disperse hacia Asia Central. Por su parte, CDMX está rodeada por el Ajusco y la Sierra Nevada.
  • Su condición de cuentas cerradas provoca que sufran un efecto conocido como “inversión térmica”, el cual, impide la dispersión de contaminantes.
  • La Revista UNAM describe que este fenómeno nace cuando el calor del pavimento y del concreto queda atrapado en el cielo durante las noches, antes de las capas superiores de la atmósfera El suelo y las capas cercanas a la tierra se enfrían, provocando la inversión térmica.

El aire caliente queda atrapado en el área de la inversión térmica, provocando que se acumulen los contaminantes del aire, mismos que no alcanzan a dispersarse a una mayor altura.

Lo usual, es que las corrientes ascendentes de aire eleven los contaminantes hacia “arriba”. Posteriormente, estos suelen dispararse por la circulación general de la atmósfera./PUNTOporPUNTO

Documento íntegro a continuación:

https://saludporderecho.org/wp-content/uploads/2026/03/Informe_ciudades_frente_CC.pdf

Recibe nuestro boletín informativo, suscríbete usando el formulario