TEXTO ÍNTEGRO: La EDUCACIÓN en LATINOAMÉRICA tropieza con DESIGUALDADES muy PROFUNDAS

“El 25% de los jóvenes de 18 a 24 años en América Latina y el Caribe no ha culminado la educación secundaria y no se encuentra asistiendo a un centro educativo. Estas cifras son aún más altas en zonas rurales, donde el valor asciende a casi el 40%”.

El informe titulado “El estado de la educación en América Latina y el Caribe 2026: la perspectiva geoespacial” de las especialistas Elena Arias Ortiz, Cecilia Giambruno, y Sofía Karsaclian publicado en enero de 2026 por la división de Educación del Banco Interamericano de de Desarrollo (BID) se destaca por mencionar la paradoja educativa que enfrenta la región.

Un sistema educativo que “avanza, pero que tropieza con desigualdades profundas” que impactan en el presente y futuro.

  • Uno de los puntos principales del informe es la importancia del nivel educativo regional en el que se indica que “La mitad de los adultos de entre 25 y 64 años (50%) no ha completado la educación secundaria alta, un nivel considerado mínimo en las economías contemporáneas”.

En un presente donde el mundo laboral marca ciertas urgencias educativas, el informe destaca que la región invierte en promedio “el 4,3% del PIB en educación, ligeramente inferior al promedio de la OCDE (4,8%), pero con una heterogeneidad amplia:

  • Mientras Bolivia, Costa Rica y Jamaica se sitúan dentro o por encima de las recomendaciones internacionales, países como Haití, Surinam y Trinidad y Tobago se mantienen muy por debajo de los niveles necesarios para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible”

Geografías que marcan la diferencia

De acuerdo al relevamiento realizado, se indica que en zonas rurales “el 26,9% de la población adulta no completó siquiera la educación primaria, mientras que en zonas urbanas esta cifra es menos de la mitad (9,9%). Solo uno de cada cuatro adultos rurales alcanzó a completar la secundaria, frente a más de la mitad en áreas urbanas”.

  • Las brechas territoriales son notorias, por ejemplo países como Ecuador, Guatemala y Perú enfrentan diversas dificultades de acceso a la primaria con respecto a los niños y niñas que habitan en zonas rurales.
  • En los tres países mencionados “el 10% de los estudiantes rurales está en sobreedad, frente al 7,5% en zonas urbanas. Países como Guatemala, Colombia y Brasil presentan brechas de más de 8 puntos porcentuales entre áreas urbanas y rurales.”.
  • A nivel regional, Guatemala es el país que enfrenta la brecha urbano- rural más importante con una diferencia de 11,4 % en lo que respecta al acceso a la educación primaria en zonas urbanas y rurales.

La secundaria: un escalón con atrasos

Así como se evidencian dificultades en el acceso equitativo al nivel primario, cuando se escala al nivel secundario se observa que a nivel regional “la asistencia neta de los adolescentes rurales es menor que la de sus pares urbanos, en algunos casos por más de 20 puntos porcentuales”. Por ejemplo, al analizar las estadísticas de Honduras y Guatemala se destaca que menos del 55 % asiste a este nivel; mientras que en Paraguay y Bolivia, los niveles son del 61% y 69% , respectivamente.

  • A nivel regional “En todas las áreas evaluadas por PISA 2022, más de la mitad de los estudiantes no alcanza niveles mínimos de competencia: en lectura 55%, en matemática 75% y en ciencias 57%; porcentajes que se duplican o triplican en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

El informe destaca que el 75% de los estudiantes de zonas rurales en la región no alcanza los niveles mínimos de competencia en lectura y ciencias, y casi el 90% no lo hace en matemáticas. Esta brecha geoespacial entre lo urbano-rural regional (23 puntos porcentuales en lectura, 15 en matemáticas y 21 en ciencias) marca una diferencia sustancial en cuanto a países desarrollados cuya diferencia suele ser de entre 8 y 10 puntos porcentuales.

Realidad y perspectivas

  • Al contemplar las cifras a nivel regional, el informe del BID destaca que “el 25% de los jóvenes de 18 a 24 años en América Latina y el Caribe no ha culminado la educación secundaria y no se encuentra asistiendo a un centro educativo. Estas cifras son aún más altas en zonas rurales, donde el valor asciende a casi el 40%”.
  • Y en el momento en el que se contempla la educación terciaria se destaca que a nivel regional, en promedio, poco más de tres de cada 10 jóvenes de 18 a 24 años accede a educación terciaria; siendo notorio el caso de Bolivia, donde la diferencia urbano- rural supera los 30 puntos porcentuales. Mientras que en Honduras, Surinam y Guatemala, menos del 10% de los jóvenes logra completar estudios terciarios.

El territorio como radiografía que condiciona

  • A partir del uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG) como herramienta metodológica, el informe del BID permite entender el territorio no solo en términos de expresión y contexto sino también como factor determinante en los impactos educativos de los países contemplados.
  • “Los datos presentados a lo largo de esta publicación muestran con claridad que los mayores desafíos educativos de América Latina y el Caribe no se ubican solamente en alcanzar la cobertura, sino en garantizar trayectorias completas y equitativas de aprendizaje”.

Si bien la región ha logrado avances significativos en acceso, especialmente en primaria, las brechas se profundizan al avanzar hacia la secundaria y la educación superior, donde la sobreedad, el abandono y los bajos resultados de aprendizaje se concentran de manera sistemática en territorios rurales y contextos históricamente marginados, destaca el documento en sus conclusiones.

  • Y agrega que se trata de diferencias regionales que “reflejan condiciones estructurales que limitan el derecho a aprender y que se acumulan a lo largo de toda la trayectoria educativa.”
  • Y destaca la importancia del análisis que “vinculen la educación con agendas clave como pobreza, infraestructura, movilidad, cambio climático y brecha digital. Reconocer que el territorio no es solo el lugar donde ocurre la educación, sino un factor que la condiciona”.

Los preocupantes datos sobre el estado de la educación en América Latina

  • «Los resultados del aprendizaje se han estancado o han seguido empeorando en muchos países», se lee en el reporte elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismo que agrupa a las 38 economías más desarrolladas del mundo.

De este declive no ha escapado América Latina. De los 13 países de la región que se sometieron a la evaluación, en la que participaron 760.000 estudiantes de todo el mundo, ninguno alcanzó el promedio de la OCDE.

  • Asimismo, en comparación con 2022, tres países mejoraron sus resultados en ciencias, tres empeoraron y seis se mantuvieron estables. Sin embargo, en lectura ningún país registró mejoras y seis obtuvieron peores resultados.

En matemáticas ninguno incrementó sus puntajes y cinco registraron descensos; en algunos casos, incluso, obtuvieron los peores resultados de las últimas dos décadas.

A continuación, te presentamos algunos de los hallazgos del estudio:

1. Retrocesos históricos en matemáticas y lectura

Argentina protagonizó uno de los retrocesos más fuertes de la región en la evaluación relacionada con los conocimientos en matemáticas. El país obtuvo 367 puntos, 11 menos que en 2022, lo que representa su peor registro desde que comenzó a participar en la prueba PISA.

  • Apenas el 24% de sus estudiantes alcanzó el nivel mínimo de competencia, frente al 65% registrado como promedio en los países de la OCDE. Pero el caso de Argentina no fue único. Chile también obtuvo su peor calificación desde 2006, cuando comenzó a participar en este examen al conseguir 403 puntos, nueve menos que en la anterior evaluación de 2022.

En cuanto a la lectura, Guatemala, Paraguay, Perú, Chile y Uruguay registraron caídas significativas respecto a la evaluación anterior.

2. Se amplían las brechas

En México, cuya actual presidenta, Claudia Sheinbaum, es científica de formación, la tradicional brecha de género en el ámbito de las ciencias se ha ampliado. El país figura, junto a Kenia, entre aquellos en los que la proporción de niñas que no alcanzaron el nivel de competencia 2 supera a la proporción de niños por un margen que oscila entre 6 y 10 puntos porcentuales.

  • En matemáticas, los varones también obtuvieron mejores puntajes que las niñas (16). Sin embargo, en lectura, ellas se impusieron por 12 puntos (414 frente a 402).

Un panorama similar se registró en otros países de la región, como Colombia, donde las niñas volvieron a superar a los niños en lectura por 16 puntos. No obstante, los niños obtuvieron mejores calificaciones en ciencias y, sobre todo, en matemáticas, donde la diferencia a su favor fue de 14 puntos.

¿Por qué ocurre esto? «Sin duda alguna hay una cuestión de roles», aseguró Rodrigo Castañeda Valle, analista de Políticas Públicas de la OCDE. «Son modelos que se transmiten socialmente y efectivamente, los niños generalmente son empujados hacia las carreras más científicas e ingenierías, mientras que las niñas lo son hacia las artes», agregó.

  • Pero no solo el género afecta el desempeño académico, sino también el origen socioeconómico. En Colombia, por ejemplo, los estudiantes provenientes de familias con mayores recursos superaron a los más desfavorecidos por 93 puntos en la prueba de ciencias, una brecha equivalente a la observada entre los países con mejores y peores resultados en esa misma área.
  • Asimismo, en ciencias y lectura, solo el 1% de los estudiantes colombianos se ubicó en los niveles 5 o 6 (los más elevados), comparado con el 7 % y el 6 %, respectivamente, en el promedio de la organización. En matemáticas, la proporción fue prácticamente nula, mientras que en la OCDE llegó al 8%.

«En Colombia existe una especie de apartheid educativo», le dijo a BBC Mundo Alejandro Gaviria Uribe, quien fue ministro de Educación durante los primeros meses del gobierno de Gustavo Petro (2022-2026).

3. Cada vez hay más estudiantes

Pero el informe PISA no solo contiene resultados negativos sobre la región. También destaca como un aspecto positivo que, durante los últimos años, países como Colombia, Costa Rica, El Salvador, Perú y México hayan continuado ampliando la cobertura de la educación secundaria sin que ello haya provocado caídas drásticas en el rendimiento académico.

«La proporción de estudiantes que tienen un desempeño académico bajo se ha mantenido, a pesar de que son sistemas en expansión, es decir, que hay más y más jóvenes que antes no estaban en el sistema educativo y que generalmente tienen enormes lagunas educativas», afirmó Castañeda.

  • No obstante, otros expertos consultados creen que la masificación educativa no ha venido acompañada de calidad.

«Colombia, particularmente, ha mejorado el acceso en educación en todos los niveles. Es muy raro en alguno de los 1.100 municipios que tiene el país no haya posibilidad de cupo escolar, pero se nos ha olvidado la calidad educativa», dijo la educadora Edna Bonilla.

En similares términos se pronunció el exministro Gaviria, quien explicó qué significa que la región esté 93 puntos por debajo del promedio en matemáticas, 83 en ciencias y 72 en lectura.

  • Frente a esta realidad, desde la OCDE admitieron que hay redoblar los esfuerzos por elevar las competencias adquiridas en las aulas.

4. La escuela, bien valorada

Aunque la región sigue estando por debajo del promedio de los países de la OCDE en matemáticas, ciencias y lectura, y aquellos países que venían mostrando avances, como Perú y Chile, han retrocedido, el informe arroja algo de esperanza.

  • De acuerdo con los resultados del estudio, el número de estudiantes de Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, Guatemala, México y Perú que afirmó sentir curiosidad por aprender cosas nuevas estaba por encima del promedio de la OCDE (73%), al igual que el de quienes aseguraron perseverar en el momento de cumplir una asignación o resolver un problema.

Y, como lo si lo anterior no fuera suficiente, en la casi la totalidad de los países de la región evaluados el número de quienes consideran que es «una perdida de tiempo» estar en un salón de clases está por debajo del 24%, que es el promedio de la OCDE.

5. Sin respuesta frente a la IA

Las pruebas PISA también abordaron el tema de las nuevas tecnologías, en particular el uso de teléfonos celulares, tabletas y otros dispositivos, así como el empleo de herramientas de inteligencia artificial (IA) por parte de los estudiantes.

Si bien los resultados revelan que las nuevas tecnologías pueden ayudar en el proceso de aprendizaje, también apuntan a que lo pueden perjudicar, en especial en el caso de aquellos estudiantes que «usan IA para tareas escolares específicas, como resumir textos, redactar o investigar», los cuales «obtienen puntuaciones más bajas en ciencias que los que no la usan».

  • En Colombia, Perú, Uruguay y Argentina, por ejemplo, más de la mitad de los estudiantes usa la IAl para hacer sus tareas.. Además, entre el 36% y el 57% de los alumnos reconoce que los celulares y otros dispositivos les distraen en clase, se lee en el reporte.

¿Cómo conseguir que la tecnología solamente impulse el aprendizaje? «Esa es una de las preguntas más pertinentes hoy y los datos de PISA nos hablan de este desafío, pero no nos dan la respuesta todavía», agregó Castañeda./PUNTOporPUNTO

Documento Íntegro a Continuación:

https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/El-estado-de-la-educacion-en-America-Latina-y-el-Caribe-2026-la-perspectiva-geoespacial.pdf

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