Los migrantes que regresan a México enfrentan precariedad laboral y discriminación, en particular las mujeres, lo que dificulta el acceso a empleos formales, revela un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
- El informe “Trayectorias de la migración de retorno en México, 2015-2025”, muestra que el empleo es un elemento crucial para la reintegración social y económica de los migrantes de retorno en México, pues contar con un trabajo permite no sólo garantizar el bienestar propio y familiar, sino también aprovechar la experiencia y habilidades adquiridas en el extranjero.
- De acuerdo con el Censo 2020 y la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) 2023, los retornados muestran una elevada participación económica, con tasas que oscilan entre 69.5 y 85 por ciento, datos superiores a los de la población no migrante. No obstante, la calidad de los empleos a los que acceden es baja, con menor cobertura de seguridad social, servicios médicos, aguinaldo y vacaciones pagadas.
El documento refiere que la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh) 2024 indica que los migrantes de retorno enfrentan un patrón bimodal de jornadas laborales; es decir, menor participación en empleos de tiempo completo (35.6 frente a 42.7 de los no migrantes) y mayor incidencia de sobreocupación, 37.8 frente a 31.3 por ciento. Las mujeres son particularmente más vulnerables, con una tasa de subocupación de 36.9 por ciento, 12.4 puntos porcentuales más que los hombres.
La precariedad se profundiza en los hogares encabezados o integrados por migrantes de retorno. Según la Enadid 2023, el trabajo es la principal fuente de ingreso, pero con diferencias de género: 86.2 por ciento de los hombres dependen de su salario, frente a 64.5 de las mujeres. Ellas compensan su menor inserción laboral mediante transferencias monetarias que representan una fuente principal de ingreso para cerca de una de cada cinco mujeres retornadas.
Hay una concentración en los primeros deciles de ingreso: 12 por ciento se ubica en el decil más bajo, lo que refleja la persistente vulnerabilidad económica. Diversos factores estructurales explican esta situación, como la falta de reconocimiento de la experiencia laboral adquirida en el extranjero, la discriminación en el mercado interno y la concentración en sectores informales.
Retorno de migrantes, detrás de la desaceleración de remesas a México
Pese al menor dinamismo que mostraron las remesas hacia México en el 2025, se mantiene como principal receptor de estas transferencias en América Latina, de acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla).
La causa detrás de este freno en el flujo de los llamados migradólares es el posible regreso de trabajadores migrantes desde Estados Unidos, señalaron.
Al interior de la nota de remesas número 12 titulada “El ingreso anual por remesas de los seis principales países receptores latinoamericanos superó los 137,000 millones de dólares” explicaron que México ha sido el país con menor dinamismo en su ingreso por remesas desde el 2024.
Las cifras del mercado laboral de Estados Unidos muestran que en el 2025 y los primeros meses del 2026 se redujo la población mexicana inmigrante en edad de trabajar, su población económicamente activa, la inactiva, los ocupados y aún los desempleados en este grupo migratorio.
“Ello sugiere que ha habido un retorno significativo voluntario e involuntario de migrantes mexicanos que ha propiciado una disminución de los envíos de remesas a México”, subrayaron.
- En el análisis mostraron que al mes de abril de este año, el ingreso acumulado anual de remesas a México ascendió a 62,968 millones de dólares, cifra que es inferior al pico alcanzado en noviembre del 2024, de 65,255 millones de dólares.
- De acuerdo con los investigadores del Cemla esta caída en el flujo de migrantes mexicanos generó cambios en la estructura de edades de la población mexicana inmigrante hacia una menos propicia al envío de remesas. El rango de edad en que los migrantes envían remesas a sus familias en México va de los 36 a los 45 años, y disminuye de forma significativa después de los 55 años.
En el análisis destacaron que el número de transferencias recibidas en el periodo, refleja también el número de mexicanos que las envían
- En abril, su acumulado anual fue de 157.3 millones de operaciones, inferior al observado en abril del 2025, que fue de 166.8 millones de transferencias. Esto significa que se presentó una caída de casi 26,000 remesas diarias.
Guanajuato ocupa el segundo lugar nacional en retorno de migrantes
Guanajuato se colocó en el segundo lugar nacional en la recepción de personas migrantes retornadas desde Estados Unidos durante el primer semestre de 2026, al registrar un incremento del 37.1%, lo que representa 2 mil 034 llegadas más en comparación con el año anterior.
Las estadísticas de la Secretaría de los Derechos Humanos del Estado confirman un total de 7 mil 510 retornos de guanajuatenses. De ellos, 7 mil 102 fueron hombres, 408 mujeres y se contabilizaron 222 casos de niñas, niños y adolescentes, quienes recibieron atención mediante el programa estatal “Migrante Quiero”.
Municipios con mayor incidencia
La titular de la dependencia, Liz Esparza, explicó que este fenómeno se concentra en los municipios con mayor densidad demográfica y arraigada tradición migratoria.
Los 5 principales municipios de origen de las personas retornadas son:
- León: 893 casos
- Dolores Hidalgo: 622 casos
- Celaya: 603 casos
- Guanajuato: 469 casos
- San Miguel de Allende: 402 casos
En el caso específico de los menores de edad, las principales localidades de procedencia fueron León con 36 registros, seguido por Irapuato con 23, Guanajuato con 22, Celaya con 21 y Dolores Hidalgo con 19.
Fenómeno nacional
A nivel nacional, la recepción de migrantes repatriados experimentó un aumento general del 30%, equivalente a un aumento de 21 mil 067 retornos. En toda la república, el estado de Chiapas encabezó la lista con 8 mil 893 retornos y un incremento superior al 50%, seguido por Guanajuato, Veracruz, Guerrero y Oaxaca como las entidades con mayor volumen de personas devueltas.
10.4 millones necesitan empleo en México
La necesidad de empleo en un país va más allá de la tasa de desocupación que se reporta periódicamente. Tiene varias dimensiones e impacta a muchas más personas de lo que refleja esa cifra en particular.
En palabras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “el desempleo por sí solo no refleja toda la magnitud de los desafíos del mercado laboral”.
El organismo presentó el informe “Hacer que los mercados laborales funcionen: mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe”, en el que advierte sobre la necesidad de ir más allá de los datos de desocupación para comenzar a hablar del déficit más amplio de empleo de una economía, lo que se conoce como brecha laboral.
Antes de entrar en detalle, esto implicaría para México, por ejemplo, hablar no de 1.8 millones de personas desempleadas, sino de 10.4 millones de personas con necesidad de empleo. Es decir, una cifra al menos cinco veces mayor que la de la desocupación.
La brecha laboral es un indicador reconocido por varios organismos internacionales y propuesto hace un poco más de una década por los economistas David Blanchflower y Andrew Levin. Éste considera, además de las personas desempleadas, a quienes trabajan menos horas de las que necesitan y a quienes dejaron de buscar empleo porque están desalentados.
- De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en México la tasa de desempleo es de 2.9 por ciento. Esto implica que 1.8 millones de personas están activamente en la búsqueda de un trabajo y no lo han encontrado.
- Adicionalmente, la tasa de subocupación en la actualidad es de 6.5%, lo que representa a 3.9 millones de personas que tienen un trabajo, pero con un horario reducido y con la necesidad y disponibilidad de laborar más horas de las que el mercado les ofrece.
Por último, entre la población económicamente inactiva hay 4.7 millones de personas disponibles para trabajar, pero desalentadas en la búsqueda de empleo.
Con la suma de estas tres mediciones, la brecha laboral en México es de 15.7% de la fuerza de trabajo potencial del país. En números reales, esto implica que 10.4 millones de hombres y mujeres tienen necesidad de empleo.
El BID considera que esto no solamente refleja el déficit de empleo, sino también la “subutilización de la fuerza laboral” en una economía. En otras palabras, que un país no está aprovechando todo el talento, tiempo y ganas de trabajar de su gente.
La realidad es que mientras más alto sea el porcentaje de subutilización de la fuerza laboral, mayor es la capacidad de producir riqueza que una sociedad está desaprovechando. Es como tener un motor potente funcionando a la mitad de su capacidad; el país genera menos ingresos y la gente tiene menos oportunidades para la movilidad social./PUNTOporPUNTO
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