NIÑOS de la CDMX COMO MONEDA de CAMBIO

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Cuando pierdes a un hijo es como arrancarte la piel”. Expresa con un dejo de dolor Marco Antonio Ramírez, quien no olvida aquella noche de 2015, cuando al regresar del trabajo encontró su casa, ubicada en la alcaldía de Gustavo A. Madero en la Ciudad de México, vacía.

Su pareja y su pequeña hija Isabella de dos años nueve meses habían desaparecido junto con todos los muebles. Inmediatamente salió a buscarlas y la tranquilidad llegó cuando las encontró con su suegra en el Estado de México; sin embargo, a partir de esa fecha sólo pudo ver una vez más a la niña antes de que ambas volvieran a esfumarse.

Ya han pasado cuatro años, pero en su mente aún retumba la voz del Ministerio Público cuando le dijo que no era delito porque quien se había llevado a la menor era su madre./EL UNIVERSAL

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