POLÍTICA de AUSTERIDAD llega al INAH

21 especialistas que integran el Proyecto Templo Mayor viven en una incertidumbre laboral

El equipo de 21 especialistas que integran el Proyecto Templo Mayor (PTM), del Instituto Nacional de Antropología e Historia, dirigido por Leonardo López Luján, cuenta que viven en una incertidumbre laboral inédita porque, ante la austeridad que impuso la administración pública federal, existe la posibilidad de que llegue el día en que no sean recontratados o que se les plantee un recorte en sus gastos operativos

  • “Siempre hemos trabajado con las uñas, en el lo de la navaja. Si despiden a alguien o si nos bajan más el poco recurso que tenemos, el Proyecto ya ni siquiera es viable; bajo la cortina. Ya resolvimos lo urgente que vivimos durante el primer trimestre cuando no teníamos ningún recurso, pero ahora estamos en un momento sin buenas perspectivas por una austeridad que, creo, está mal entendida porque se está sacrificando a la ciencia.

En todo el mundo se entiende la importancia de la ciencia, en México no sé quién asesora al señor presidente de la República. Estamos en una situación inédita; en mis 55 años de edad no había visto nada parecido”, dice en entrevista López Luján, responsable del PTM desde hace 28 años (aunque trabaja en éste desde 1981).

El arqueólogo, considerado uno de los más importantes especialistas en la política, la religión y el arte de las sociedades prehispánicas del centro de México, ofrece un recorrido por la zona de trabajo de su equipo, localizada en el cruce de República de Guatemala y República de Argentina, en el Centro Histórico, al pie del Templo Mayor de México-Tenochtitlán.

Está orgulloso de cada uno de los integrantes del PTM y está preocupado. En diciembre pasado, la administración del INAH le envió la lista con los nombres de su equipo y le pidieron que señalara quién no era indispensable. “La devolví y les dije que no la podía llenar porque no sólo todos son vitales para seguir trabajando; necesitamos otros 20 o más para hacer nuestro trabajo de manera óptima. ¿A quién querían que despidiera?, ¿a la fotógrafa cuyo trabajo es importante por el registro científico?, ¿a una de las antropológas físicas que recibe mil 500 pesos al mes como apoyo porque tuvimos que dividir un salario para pagarle a tres?, ¿corro a la arquitecta que hace los mapas?”, cuestiona.

El 2019 empezó con una crisis financiera porque durante enero, febrero y marzo no recibieron recursos ni para cubrir los gastos operativos ni para pagar la nómina. La situación fue tan grave que en febrero los trabajadores se manifestaron afuera del Palacio Nacional para exigir presupuesto y certeza laboral porque de los 21 empleados que forman parte del Proyecto del Templo Mayor, sólo López Luján cuenta con una plaza, los demás están por honorarios, algunos de ellos firman contrato cada tres meses, otros cada seis y otros anualmente.

Algunos de ellos, como uno de los arqueólogos, deben trabajar en otros ocios como el comercio para poder cubrir sus gastos. Los salarios del equipo van de mil 500 a los 16 mil 500; ninguno de ellos cuenta con antigüedad, jubilación, vacaciones, aguinaldo y otras prestaciones.

De los 20 trabajadores, 13 son profesionistas como arquitectos, arqueólogos, restauradores, pero son contratados como personal administrativo y apenas desde el año pasado accedieron al ISSSTE; siete más están en el esquema de la partida 3391 que corresponde a servicios profesionales, científicos y técnicos integrales; ninguno tiene seguro social.

En ese primer trimestre, López Luján y otro compañero, solicitaron préstamos a familiares y amigos para poder pagar todos los gastos. Hoy, dice el arqueólogo, las deudas están cubiertas y los pagos van al corriente pero persiste la incertidumbre laboral.

  • “Esta situación ya la habíamos vivido en otros años, pero ahora todavía es más complicado. Nuestro gasto operativo es bajísimo: 150 mil pesos anuales, lo usamos para comprar cosas como madera, cal, materiales como cucharillas, instrumentos de excavación, químicos para la restauración, cajas para depositar objetos. Es un presupuesto que hemos tenido desde hace años, con la inación cada vez nos alcanza para menos cosas”.
  • Y añade: “No soy experto en políticas públicas, pero sí puedo percibir que estamos más lejos de las prioridades nacionales y es dramático. Mis autoridades han sido muy receptivas, nos han tratado bien, pero me dijeron que teníamos que sumarnos a la austeridad republicana; les respondí que desde que yo llegué a trabajar estamos en austeridad, lo que nos están pidiendo no es nuevo, la austeridad es nuestro estado normal”.
  • Tan normal que llevan años trabajando con sus propios equipos de cómputo, con microscopios prestados, con mesas hechas con tubo y mamparas o con vidrios de vitrinas de exposiciones que ya no se usaban y fueron acondicionadas como escritorios, con refrigeradores que les fueron donados.
  • “Esta es la ciencia en México, estos son los lujos y los privilegios que dicen que tenemos. Del INAH sólo tenemos un archivero y otro mueble, lo demás lo hemos construido o lo hemos conseguido y comprado”, dice López Luján./EL UNIVERSAL-PUNTOporPUNTO

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