Ser el aspirante más conocido no garantizó obtener la mejor calificación en las encuestas con las que Morena definió a sus coordinaciones estatales rumbo a las elecciones de 2027. Un análisis de los resultados publicados por el partido muestra que, en cinco de las 16 entidades donde la definición se realizó mediante encuesta, el perfil con mayor nivel de conocimiento no consiguió la puntuación integral más alta.
- El fenómeno ocurrió en Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Sonora y Tlaxcala, es decir, en 31.25 por ciento de los ejercicios analizados. En esos estados, aspirantes con menor reconocimiento lograron remontar mediante los ocho atributos que Morena sí considera para construir la calificación final.
- La explicación está en la metodología. Aunque las encuestas preguntan qué tanto conoce la población a cada uno de los participantes, ese indicador no entrega puntos directamente. La calificación final, sobre una escala de 10, se construye con ocho variables y cada una tiene un peso distinto.
La preferencia para encabezar una eventual candidatura de Morena, PT y PVEM vale tres puntos; la opinión positiva, dos; la disposición a votar por el aspirante, otros dos; honestidad, 1.25; percepción como buen candidato, uno; mientras cercanía, conocimiento del estado y cumplimiento de la palabra representan 0.25 puntos cada uno.
Pero los puntos tampoco se distribuyen proporcionalmente según el porcentaje obtenido. El aspirante que ocupa el primer lugar en cada atributo recibe completo el valor asignado a esa variable, sin importar qué tan amplia o estrecha sea la diferencia respecto del segundo sitio.
- Chihuahua permite observar con claridad el funcionamiento del sistema. De acuerdo con los resultados publicados por Morena, Cruz Pérez Cuéllar obtuvo 29.65 por ciento de opinión positiva, mientras Andrea Chávez alcanzó 29.48 por ciento. La diferencia entre ambos fue de apenas 0.17 puntos porcentuales. Sin embargo, al quedar en primer lugar, Pérez Cuéllar recibió los dos puntos completos asignados a esa variable y Chávez ninguno.
- La misma regla se aplicó en las demás categorías y el resultado integral terminó en 8.50 puntos para Pérez Cuéllar y 1.50 para Chávez, aunque la senadora superó al alcalde con licencia en los rubros de honestidad y cercanía.
Amilkar Guevara, especialista en estadística y demoscopia, explicó que el esquema no distribuye los puntos en proporción al porcentaje obtenido por cada participante, sino que convierte cada atributo en una competencia: quien encabeza el indicador recibe todo su valor.
Esto significa que el puntaje integral no equivale al porcentaje de intención de voto ni puede leerse como tal.
La también especialista en demoscopia, Ana María Cossío, señaló que bajo este diseño un participante puede mantenerse competitivo en distintas preguntas y, aun así, terminar considerablemente abajo en la puntuación final si queda en segundo lugar por márgenes reducidos.
En Chihuahua, por ejemplo, Chávez obtuvo 27.08 por ciento en disposición de voto, frente a 30.77 por ciento de Pérez Cuéllar. En preferencia como eventual candidata de Morena, PT o PVEM alcanzó 30.61 por ciento, contra 31.53 por ciento del alcalde con licencia.
- La diferencia entre conocimiento y puntuación integral se observa con mayor claridad en los cinco estados identificados. En Baja California, Ismael Burgueño encabezó el nivel de conocimiento, pero Julieta Ramírez terminó con una calificación integral de 9.75 puntos y fue seleccionada para encabezar la coordinación estatal.
- En Baja California Sur, Christian Agúndez fue el aspirante más conocido, con 67.02 por ciento, seguido de Milena Quiroga, con 65.40, y Manuel Cota, con 60.86 por ciento.
- Pese a ocupar el tercer sitio en reconocimiento, Cota dominó variables de mayor peso, entre ellas las de opinión positiva, honestidad, percepción como buen candidato, disposición de voto y preferencia, y concluyó la medición con 9.25 puntos, frente a 0.50 de Quiroga y 0.25 de Agúndez.
En Nayarit, Geraldine Ponce registró un nivel de conocimiento de 66.23 por ciento, por encima de Héctor Santana, con 62.92. Santana; sin embargo, encabezó los ocho atributos que integraban la puntuación y obtuvo 10 de 10 puntos. Sin embargo, la coordinación terminó asignada a Jasmine Bugarín, senadora con licencia del PVEM, bajo el criterio de género aplicado por el partido.
El patrón se repitió en Sonora, donde Célida López fue la participante más conocida por la población, pero Lorenia Valles obtuvo una evaluación integral de 7.75 puntos; y en Tlaxcala, donde Alfonso Sánchez encabezó el reconocimiento, mientras Ana Lilia Rivera alcanzó 9.5 puntos en la calificación.
- Baja California Sur ofrece otro ejemplo del efecto que puede producir la ponderación. Manuel Cota obtuvo 24.61 por ciento en preferencia como candidato, frente a 23.50 de Milena Quiroga y 18.8 de Christian Agúndez. Al encabezar el indicador, Cota recibió los tres puntos completos asignados a esa variable.
- Algo similar ocurrió en Nuevo León. Clara Luz Flores terminó con 8.625 puntos, frente a 1.125 de Felipe de Jesús Cantú y 0.25 de Waldo Fernández.
- En preferencia para encabezar la candidatura, sin embargo, Flores obtuvo 14.49 por ciento, Cantú 13.56 y Fernández 13.51; Tatiana Clouthier alcanzó 10.39 por ciento en esa pregunta, aunque no sumó puntos por ese indicador.
- Para Cossío, el elemento que debe observarse es el efecto de transformar diferencias estadísticas pequeñas en valores absolutos dentro de la puntuación.
Una metodología proporcional conservaría las distancias entre los porcentajes obtenidos por los participantes. El esquema utilizado por Morena, en cambio, entrega el mismo número de puntos a quien gana un atributo por unas décimas que a quien lo hace por una diferencia considerable.
De ahí que, para los especialistas consultados, el debate no se centre necesariamente en si el partido puede establecer su propia ponderación, sino en cómo una estimación obtenida mediante encuesta termina convertida en una decisión política, particularmente cuando las diferencias entre dos participantes son estrechas.
La dirigencia nacional de Morena ha sostenido que la metodología no busca medir exclusivamente intención de voto, sino integrar diferentes características para identificar al perfil que considera más adecuado para encabezar las tareas políticas y organizativas del movimiento.
Durante la presentación de los resultados, representantes de las encuestadoras explicaron que ninguna pregunta determina por sí sola al ganador, pues la calificación deriva de la combinación de las ocho variables./CONGRESO-PUNTOporPUNTO























