Meta de INGRESOS PRESUPUESTARIOS para 2027 que impuso el Gobierno parte de una BASE DÉBIL

La meta de ingresos presupuestarios para 2027 que impuso el Gobierno federal parte de una base débil y corre el riesgo de incumplirse si la economía no crece como se espera, consideró Gustavo Zavaleta, economista, experto en finanzas públicas y académico de la Facultad de Economía de la UNAM.

Advirtió que un menor dinamismo económico limitaría la recaudación, mientras que las presiones fiscales podrían incentivar el traslado de empresas a la informalidad.

«Muchos analistas, yo incluido, pensamos que no va a alcanzar para 2027, porque la economía no va a crecer como tal. Entonces, los que pagan impuestos no van a pagar tanto. Muchos más se van a ir a la economía informal», sostuvo.

A su juicio, el reto no consiste únicamente en recaudar más, sino en elevar la capacidad productiva de la economía y la eficiencia del gasto público.

  • Para el siguiente año, el Gobierno federal proyecta ingresos presupuestarios por 9 billones 156 mil 500 millones de pesos, equivalentes a 23.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y un aumento de 3.9 por ciento real frente al cierre estimado de 2026.
  • Sin embargo, cumplir con el dato sería complicado cuando en el año se espera que los ingresos cierren 190 mil millones de pesos por debajo de lo aprobado en la Ley de Ingresos, y cuando la recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) cayó a julio 6 por ciento real, según los Criterios Generales de Política Económica.

No obstante, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) ha compensado parte del faltante, con un alza de 9.9 por ciento real en el mismo periodo.

Según las estimaciones oficiales, para 2027 los ingresos tributarios subirían 5.9 por ciento real y llegarían a 15.9 por ciento del PIB, 0.5 puntos porcentuales más que en 2026. Sin embargo, este año el avance fue de 0.2 puntos.

La propia Secretaría de Hacienda es sensible cuando indica que cada medio punto de crecimiento adicional suma 30 mil 200 millones de pesos a la recaudación tributaria.

  • Con un crecimiento de 2 por ciento, la actividad explicaría cerca de 118 mil millones del aumento previsto, pero el resto, unos 230 mil millones según cálculos con base en los cuadros oficiales de Hacienda, tendría que venir de medidas tributarias y de fiscalización.
  • El ISR es el rubro más exigente, con un alza proyectada de 7.2 por ciento real. La iniciativa limita las deducciones de las empresas a 96.67 por ciento de sus ingresos, reduce de 30 a 20 por ciento el tope a la deducción de intereses, restringe el uso de pérdidas fiscales y elimina el régimen de grupos de sociedades.
  • Ni los Criterios ni la iniciativa de Ley de Ingresos desglosan cuánto aportaría cada medida.

También pesan los ingresos no tributarios, que crecerían 24.6 por ciento real.

La propia trayectoria oficial los reduce de 1.3 a 1.1 por ciento del PIB en 2028, lo que sugiere que parte de ese ingreso es temporal.

Si bien Hacienda cuenta con amortiguadores, como los fondos de estabilización que suman 172 mil millones de pesos, que el IVA se proyecte con un crecimiento conservador de 2.6 por ciento real y, que el petróleo se mantenga por encima de los 61.8 dólares por barril del presupuesto, los ingresos petroleros darían un respiro.

  • Si la economía creciera 1.5 por ciento y las medidas del ISR y los ingresos no tributarios rindieran la mitad de lo previsto, el faltante sería de unos 157 mil millones de pesos, cerca de 0.4 puntos del PIB. Eso anularía la reducción del déficit de 3.6 a 3.4 por ciento del PIB. El ejercicio es aritmético y no un pronóstico.
  • Zavaleta señaló que el endeudamiento también puede presionar las finanzas públicas cuando no contribuye a ampliar la capacidad de generar ingresos.

Sostuvo que, si el pago de intereses absorbe recursos que podrían destinarse a la operación gubernamental, servicios como educación, salud y seguridad quedarían expuestos a un deterioro.

  • La inversión es la partida más expuesta. La inversión física crece 3.5 por ciento real en 2027 y llega a 2.6 por ciento del PIB, pero la trayectoria oficial la baja a 1.8 por ciento en 2029. La inversión total cae 12.3 por ciento real, sobre todo por el menor apoyo financiero a Pemex.

Para el académico, el problema también radica en la capacidad del Gobierno para transformar el presupuesto en servicios de calidad. Advirtió que un mayor gasto no garantiza mejores resultados si persisten la ineficiencia y las pérdidas por corrupción.

Consideró que, ante una recaudación menor a la esperada y mayores compromisos financieros, los gastos operativos podrían enfrentar presiones adicionales./Agencias-PUNTOporPUNTO

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