Ante la posibilidad de recurrir a la fracturación hidráulica (fracking) para extraer gas en el noreste de México, el uso de agua salobre de acuíferos profundos aparece como una de las alternativas para reducir la presión sobre las fuentes de agua dulce de la región. Sin embargo, esta opción todavía requiere estudios para determinar si existe suficiente líquido, cuál es su composición y si puede utilizarse en las operaciones de fracking sin tratamientos adicionales.
Agua salobre: una condición aún incierta
Luca Ferrari, investigador del Centro de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e integrante del comité presidencial de la Comisión de Gas No Convencional, explica en entrevista que la propuesta parte de una condición central: evitar el uso del agua dulce de los acuíferos someros (depósito de agua subterránea que se encuentra a poca profundidad bajo la superficie del suelo) que abastecen a las comunidades, la agricultura y la ganadería. Pero la propuesta de condicionar el eventual desarrollo del fracking al uso de agua salada implicaría enfrentar nuevos desafíos técnicos, económicos y ambientales.
- Como explicamos en este texto, la mandataria Claudia Sheinbaum condicionó el uso de fracking en el país a la perforación de pozos para confirmar la existencia de agua salada en cuerpos de agua profundos y que no se encuentren conectados de ninguna forma con acuíferos someros.
- «Primero que nada hay que ver si hay agua salada en el subsuelo, antes que cualquier cosa y ver la factibilidad de que, en efecto, hay gas; mientras eso no ocurra, no podemos decir si seguimos avanzando», dijo Sheinbaum durante su conferencia del 6 de agosto, acompañada por su gabinete energético y representantes de la comisión de expertos.
Para ese fin, Alejandra Jiménez, integrante de la Alianza Mexicana Contra el Fracking, señala que existen dos posibilidades: usar agua de mar o extraer agua salobre (contiene generalmente entre 0.5 y 30 gramos de sal por litro) localizada a grandes profundidades. La distinción depende de la ubicación geográfica de los yacimientos. En el segundo caso, sería necesario retirar determinados componentes antes de incorporarla al proceso de fracturación hidráulica como metales, compuestos orgánicos e incluso materiales radioactivos, lo que elevaría los costos de una técnica que ya requiere inversiones importantes.
«Antes de decidir si se hará de manera masiva la fracturación en el noreste —en Sabinas-Burro-Picachos y en la cuenca de Burgos— se requiere saber si existe otra fuente; se infieren algunos acuíferos más profundos a casi mil 500 metros de profundidad (…) [El agua salobre] contiene isótopos naturales, principalmente el uranio, torio y el potasio, y puede haber otro radioisótopo de decaimiento, como el radón. Hay muchos lugares de México donde existe radioactividad natural en el agua, en Guanajuato, Durango y la zona de la Sierra Madre Occidental porque hay una serie de rocas ricas en sílice», añade Ferrari.
Los retos del agua y el capital extranjero
En un documento de 2013, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) identificó como parámetros críticos para la reutilización de agua en la fracturación hidráulica el pH, el boro, el bario, el hierro, el calcio, el magnesio, la sílice y el estroncio. Estos componentes pueden influir en la química del agua y favorecer la formación de incrustaciones. El artículo también contempla entre los parámetros de calidad del agua los sulfatos, los sólidos disueltos totales y los radionúclidos.
- Las incrustaciones son depósitos de minerales que pueden acumularse en tuberías, equipos o dentro de la formación geológica. El fenómeno es similar al sarro que se acumula en una regadera, aunque en las operaciones de fracturación puede involucrar otros minerales y producirse bajo condiciones de alta presión. Por ejemplo, el bario y los sulfatos pueden formar sulfato de bario, un compuesto poco soluble que puede depositarse y reducir el paso de los fluidos.
Estos depósitos pueden afectar la operación del pozo al reducir el flujo de los fluidos. Sin embargo, hasta ahora, no es posible afirmar qué componentes tendrían que ser removidos o controlados antes de utilizar su agua para fracking, sin antes conocer la composición química de los acuíferos profundos.
«En estas condiciones, esto da mayor complejidad al desarrollo del fracking. Es por eso que en Estados Unidos y en otros países siguen usando agua dulce, al ser la forma más sencilla y económicamente redituable para las empresas (…) Al final, el fracking, además de ser una técnica altamente costosa, es financiada en gran medida por los gobiernos donde se realiza. Entonces, nuevamente vemos cómo en lugar de ser una estrategia para la seguridad y la soberanía energética, pues terminan siendo estrategias que benefician principalmente a los capitales privados», apunta Jiménez a esta unida de verificación de Animal Político.
Ferrari coincide con esta postura. Cuestiona que el desarrollo de hidrocarburos no convencionales pueda presentarse únicamente como un asunto de soberanía energética, cuando en realidad las operaciones podrían quedar en manos de empresas privadas, probablemente extranjeras.
«Es un negocio que no va a ser rentable en México, a menos que el Estado le proporcione ganancias. En Estados Unidos y Argentina existen distintos tipos de incentivos fiscales y subsidios, tanto directos como indirectos, otorgados por los gobiernos nacionales o subnacionales», agrega.
A su juicio, este es uno de los principales puntos críticos, pues el desarrollo del fracking podría implicar que el Estado destine recursos públicos para respaldar proyectos de empresas privadas.
—¿Existen intereses y acercamientos de países extranjeros para extraer gas natural no convencional en cuencas como Burgos y Sabinas-Burro-Picachos? —preguntamos a Luca Ferrari.
—No conozco directamente ninguna empresa. [Pero] podrían ser empresas trasnacionales de servicios como Schlumberger y Halliburton, que ya habían trabajado en Chicontepec, Veracruz, por ejemplo, entre 2005-2015, subcontratadas por Pemex. Si no, están las propias empresas tejanas, que están del otro lado del Río Bravo, que tienen toda la experiencia de 20 años; tienen tecnología, capitales y la infraestructura. Definitivamente no hay empresas nacionales que lo puedan hacer.
Al revisar notas y documentos, El Sabueso encontró que empresas extranjeras de servicios petroleros participaron en operaciones mediante contratos con Pemex desde comienzos de la década de los 2000.
- De acuerdo con un texto del medio especializado en la industria global de hidrocarburos Oil & Gas Journal (OGJ), en 2003 Pemex adjudicó a Schlumberger Oilfield Services (con raíces en Francia) e ICA Fluor Daniel (Estados Unidos) un contrato de 500 millones de dólares para realizar estudios, perforación, terminación e intervención de pozos y desarrollar infraestructura en el campo en Chicontepec, ubicado en la cuenca Tampico-Misantla.
«El consorcio completará y fracturará 250 pozos, y establecerá un régimen de producción y una estrategia de inyección», informó entonces OGJ.
- Años después, Halliburton (Estados Unidos) también participó en el desarrollo del yacimiento, según el sitio oficial de la empresa. En 2013, Pemex le adjudicó el área Humapa, también en la provincia de Tampico-Misantla, mediante un Contrato Integral de Exploración y Producción, a tenor de un comunicado de Petróleos Mexicanos.
- Otras empresas con una vasta experiencia en el desarrollo de proyectos de fractura hidráulica son Chevron y Baker Hughes —ambas estadounidenses—. Sobre su participación en el país, en 2017 la Secretaría de Energía anunció que Pemex, Chevron e Inpex ganaron conjuntamente el Área Contractual 3 de la Ronda 1.4, en el Cinturón Plegado Perdido, en aguas profundas del Golfo de México.
En ese entonces, la Secretaría de Energía confirmó que fue el primer contrato obtenido por Pemex en asociación con empresas privadas derivado de la Reforma Energética. Posteriormente, compartió en 2018 la firma del contrato de exploración y extracción de hidrocarburos con Chevron e Inpex para aguas profundas.
- En tanto, en 2022 Pemex publicó un comunicado en el que presentó el historial de sus contratos de bienes y servicios. La petrolera estatal señaló que Baker Hughes se encontraba entre las 25 empresas que más facturaban a Petróleos Mexicanos y explicó que sus contratos estaban vinculados con las actividades de exploración y producción.
- La reinyección del agua y sismicidad; el volumen total de agua producida por Pemex aumentó un 95% en dos décadas
Sumado a ello, para Ferrari, el problema más relevante es dónde reinyectar el agua utilizada, ya que incluso reciclándola varias veces siempre queda un remanente con compuestos potencialmente tóxicos que debe depositarse en los llamados «pozos letrina»: yacimientos ya explotados y considerados impermeables, donde se almacena el agua para evitar que contamine en superficie.
En palabras más simples, se utilizan para la gestión de desechos generados durante la extracción y procesamiento de hidrocarburos. Estos pozos están diseñados para recibir y almacenar desechos líquidos y sólidos, incluyendo lodos de perforación, agua producida y otros fluidos residuales.
Cuando no existe capacidad suficiente para tratar o disponer de estos líquidos, pueden surgir impactos sobre el suelo y otros riesgos ambientales. La sismicidad tampoco desaparecería con el cambio de agua dulce a agua salada, según los especialistas.
Lo anterior, porque la reinyección de este volumen masivo de agua a presiones extremadamente altas en pozos de desecho es la causa principal de los sismos inducidos (microsismos) atribuidos a la actividad del fracking.
«Debido a que la industria no puede tratar los grandes volúmenes de aguas residuales generados por el fracking, es común que utilice pozos letrina para deshacerse del agua contaminada. Estas aguas pueden desestabilizar fallas geológicas y provocar sismos. En Arkansas, Ohio, Oklahoma, Colorado y Texas, regiones sin actividad sísmica histórica, se han multiplicado en años recientes el número de sismos superiores a los 3 grados», se lee en un artículo de la Alianza Mexicana Contra el Fracking.
- De acuerdo con datos de CartoCrítica, el volumen total de agua producida por Pemex aumentó un 95% entre 2000 y 2023, alcanzando 23.21 millones de metros cúbicos (MMm³) en 2023. De este volumen, 77.7% fue reinyectado al subsuelo, siendo el método de disposición dominante en el país.
- Según la asociación civil, las concentraciones de contaminantes en estas aguas son extremas; por ejemplo, el benceno en el agua de retorno excede los límites para agua potable hasta en mil 440 veces.
- «Además, los pozos no son infalibles: fallas en su integridad o aumento de presión pueden permitir la migración de contaminantes hacia acuíferos e inducir sismicidad», refiere el estudio de CartoCrítica Pozos letrina: residuos petroleros inyectados en las profundidades, publicado en 2026.
La asociación critica una opacidad institucional para conocer estas operaciones. Autoridades como Pemex, la CNDH y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) «negaron sistemáticamente el acceso a información crítica como coordenadas geográficas y composición química, alegando seguridad nacional o secreto industrial». Lo que sí identificaron es que, muchas veces, el cemento utilizado en el revestimiento de pozos se deteriora por descalcificación progresiva, lo que debilitaría su estructura y sería susceptible a sufrir microfracturas, liberando tanto fluidos como gases ahí contenidos.
En el país, el marco legal que regula los pozos de disposición —también señalados en los instrumentos indistintamente como pozos letrina— está compuesto por un conjunto de instrumentos jurídicos de distinto nivel jerárquico y con competencias distribuidas entre diversas instituciones, principalmente la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), ASEA y la Secretaría de Energía (SENER). Aunque existen disposiciones específicas para este tipo de infraestructura, la mayor parte de la regulación se articula de forma indirecta a través del marco general sobre manejo de residuos y actividades del sector hidrocarburos./Agencias-PUNTOporPUNTO
























