Sólo 16% de los CAMPOS PETROLEROS de PEMEX concentran casi 85% del valor de la EMPRESA

Sólo 16 por ciento de los campos petroleros de Pemex concentran casi 85 por ciento del valor de la empresa, mientras que una parte importante de los activos restantes tiene baja rentabilidad o registra pérdidas, de acuerdo con un análisis de Welligence Energy Analytics.

  • La consultora analizó 229 campos y encontró que 36, equivalentes a 16 por ciento del total, concentran casi 85 por ciento del valor de Pemex. De éstos, 25 aportan 71 por ciento de la producción y 79 por ciento del valor.
  • El precio de equilibrio de los 36 campos clave es de 24 dólares por barril de aceite y requieren una inversión de siete dólares por barril de reserva remanente.
  • Otros 98 campos aún tienen valor positivo, con un precio de equilibrio de 34 dólares por barril, pero los 95 campos de aceite de baja rentabilidad enfrentan un precio de equilibrio de 92 dólares, por encima de los 68 dólares del Brent, además de requerir 33 dólares de inversión por barril de reserva remanente.

Pablo Medina, director de Nuevos Negocios de Welligence, señala que el costo de operación de un campo clave mediano es de seis dólares por barril de petróleo crudo equivalente (bpce), frente a 19 dólares en los de baja rentabilidad.

El costo de producción integral reportado por Pemex fue de 13.5 dólares por bpce en 2025, pero incluye gastos corporativos y el fondo laboral.

Ante este escenario, la consultora plantea dividir Pemex en dos empresas: una sería una filial enfocada en exploración y producción, con los 36 campos clave y los 98 que aún podrían ser rentables mediante asociaciones.

  • En conjunto, estos activos representan 96 por ciento de la producción actual y prácticamente la totalidad del valor de la empresa.
  • La segunda entidad conservaría los campos de baja rentabilidad, las refinerías, el negocio de fertilizantes y los pasivos heredados. Welligence plantea asociar o vender los activos que sea posible y liquidar el resto de manera ordenada.

La propuesta contempla migrar los bonos a la nueva empresa mediante ofertas de intercambio a plazos más largos, aunque el cambio de emisor requeriría el consentimiento de los tenedores.

La consultora advierte que la separación no eliminaría los pasivos ni la carga para el Estado, pero permitiría que los activos más rentables se financien con su propio crédito y dejen de subsidiar al resto de los negocios./Agencias-PUNTOporPUNTO

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