Las máquinas utilizadas para armar las pick-ups Nissan NP300 y Nissan Frontier fueron las últimas en irse de Morelos. Sobre la carretera de Cuautla a Cuernavaca, que fue la entrada de la planta de Nissan en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC), un joven espera la autorización para ingresar al complejo donde se produjeron más de 6.5 millones de vehículos durante 60 años.
El joven trabaja en una de las tres compañías contratadas por la armadora japonesa para realizar los trabajos de remoción de maquinaria de la fábrica que movía la economía de Morelos.
La meta era que para la última semana de octubre de 2026, las naves industriales de lo que fue la primera planta de Nissan lejos de Japón quedaran completamente vacías. ¿Y después? No sabe qué pasará.
- La maquinaria fue trasladada a Aguascalientes, otro de los centros de producción de la armadora japonesa. Dos de sus tíos que viven en Jojutla trabajaron en la fábrica de autos de Nissan en CIVAC. Ellos fueron liquidados sin saber qué harán mañana.
- El traslado de la maquinaria a Aguascalientes es el último capítulo de 60 años de operaciones de CIVAC Morelos. La planta de Nissan, que estaba en la Eterna Primavera, dejó de operar oficialmente en marzo de 2026 y con ella se perdieron entre 2 mil 500 y 3 mil 500 empleos directos.
El nacimiento de un ecosistema
“Antes aquí era un páramo; no había nada, eran terrenos sin dueño, comunales y reservas ecológicas. Entonces alrededor de Nissan surgió todo lo que es CIVAC”, comenta Georgina Vargas, de 56 años, vecina y comerciante de la zona.
El relato coincide con Gerardo Herrera, académico del departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana: “CIVAC, como polo industrial, nace con la planta de Nissan, lo mismo que la planta Volkswagen en Puebla”. Las plantas automotrices requieren un ecosistema industrial y proveedores muy amplios.
La industria produce el 28 por ciento del producto interno bruto de Morelos. Es decir, aportan 3 de cada 10 pesos generados. Es ahí la relevancia de la industria automotriz.
“La actividad secundaria [o industria] impacta las actividades terciarias: porque está la planta, hay otros servicios, comercio, transportes y proveedores”, señala el académico.
- Uno de los negocios de la zona despegó vendiendo tacos a los obreros de la planta de Nissan. Hoy con tristeza, la encargada recuerda cómo era su rutina de vida, que estaba en manos de la armadora japonesa.
“Cuando ellos estaban, el primer turno empezaba a las seis de la mañana; entraban y ya iban desayunados o se llevaban taquitos para comer dentro [de CIVAC]”. La salida de los armadores de autos, que llegaban a Estados Unidos y Europa, era a las cuatro de la tarde y también buscaban irse bien comidos.
“Ahora está todo solo y no hay necesidad de llegar en ese horario. Tampoco hay necesidad de quedarme más tarde porque ya no están”. Los trabajadores de Nissan solo son un grato recuerdo.
Las ventas de la comerciante morelense se desplomaron 50 por ciento. Ahora vive un momento de zozobra. “A mi edad yo ya no encuentro trabajo en ningún otro lado”, reconoce la administradora del local, que está en números rojos y no genera dinero. Su futuro es buscar un trabajo para subsistir en otro lado. “Aquí [en CIVAC] ya no es lo mismo”.
Nissan inició un plan de reestructuración global, el cual contempla mudar las líneas de producción de CIVAC y de Córdoba, Argentina, a Aguascalientes.
El costo humano
Es difícil conseguir el testimonio de un extrabajador de la planta de CIVAC. Como es público, recibieron una jugosa liquidación por sus años de servicio, por lo que temen ser víctimas de algún delito como la extorsión. Morelos, tiene el primer lugar nacional de extorsión en su modalidad presencial.
Lo mismo sucede con quienes brindan servicios en la zona de CIVAC, ya que prefieren pasar desapercibidos ante el clima de inseguridad registrado en Morelos.
- Georgina comparte la historia de su amigo Héctor, quien se quedó sin trabajo por el cierre de la planta de Nissan. Él es de Tetecalita, Morelos, y entregó su vida a esta empresa, ya que entró a trabajar desde los 19 años, actualmente tiene más de 60 y enfrenta problemas de salud que atribuye a los procesos de la armadora.
- “Sí, sí me pagan bien, pero uno se acaba mucho”, le confió su amigo. El desgaste físico es muy fuerte. Hoy enfrenta deudas de crédito, casa y automóvil, así como está preocupado por conservar la atención médica que le brindaba el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por ser un trabajador de Nissan.
- “El ejemplo que puse de mi amigo es el de más trabajadores; se llevaron a Aguascalientes a los más jóvenes, a los más fuertes y dejaron aquí a los señores adultos que, como mi amigo, dieron su vida entera para una empresa que les dio una patada”.
El cierre se resolvió como se pudo, dice Georgina. “Subió el desempleo. Mis vecinos, que trabajaban en Nissan, ahora son choferes de Uber con los coches que quedaron a deber a la empresa, que les facilitaba adquirir”.
“Sus esposas e hijos se hicieron emprendedores con lo que les aportó su liquidación. Las esposas son amas de casa y están vendiendo cositas, pero creo que no da para eso”.
La planta de Nissan tenía una plantilla de 3 mil empleados, pero según estimaciones la planta generaba más de 64 mil fuentes de trabajo indirectas, una cifra que es difícil cuantificar dice el académico de la Universidad Iberoamericana.
- La cifra de empleos directos que se perdieron con la salida de Nissan es apenas el punto de partida. “No es sólo la planta [la compañía japonesa], sino que es una línea de producción y un ecosistema de proveedores, las compañías que le venden algo, pequeñas compañías que daban servicios a Nissan”, explica Gerardo Herrera.
Los servicios y el comercio generan el 61 por ciento del PIB de Morelos, por lo que la planta de Nissan alimentaba a esas actividades económicas.
“Ahí tienes servicios de transporte, servicios de almacenamiento y todas esas 3 mil personas [que empleaba Nissan] requerían desde lugares donde comer hasta traslados en el camino. Aquí hay un efecto de derrama económica”.
En una parada de transporte público está la checadora, que cuenta cómo antes tenía que gestionar las filas de trabajadores que salían de la planta rumbo a sus hogares. Los choferes de la ruta hacen menos viajes porque ya no hay demanda de transporte.
Ella también vendía aguas y dulces. Ahora sólo le queda el ingreso como checadora, a diferencia de sus amigas que dependían completamente de las ventas de sus puestos improvisados sobre las rejas de la Nissan, cuyos puestos ya desaparecieron.
“Ha impactado en la sociedad morelense a muchas empresas del ramo gastronómico, que eran una demanda de muchas familias de trabajadores a quienes se les vendía de comer afuera; muchos de los puestos se están quebrando”.
El golpe económico de Nissan
En el primer semestre de 2026, las exportaciones de equipo de transporte de Morelos tuvieron una caída de 64.45 por ciento, según el INEGI.
Morelos exportó 420 millones de dólares de componentes y partes de transporte entre enero y junio de 2026 en comparación con los mil 182 millones de dólares del mismo período de 2025.
El sector de fabricación de equipo de transporte movía y tenía el mayor peso en la economía morelense, por lo que las exportaciones cayeron 42.37 por ciento en el primer semestre de 2026.
La actividad económica de Morelos cayó 5.8 por ciento en el segundo trimestre de 2026, así como había tenido un retroceso de 3.1 por ciento entre enero y marzo de este año.
“La salida de Nissan se sitúa en cómo la industria se está reorganizando ante la disminución de las exportaciones de Estados Unidos por el 25 por ciento de aranceles a la industria”, explica Gerardo Herrera.
“La caída en el caso de Morelos es consecuencia del cierre de la planta, pero sobre todo consecuencia de la política arancelaria norteamericana”.
Búsqueda de inquilino
Ante la pregunta de si la Secretaría de Desarrollo Económico y del Trabajo, el gobierno o el municipio se han acercado a dialogar, la dueña del negocio de comida responde que no. “Los únicos que vienen a preguntar son ustedes, los de las noticias”.
El equipo de 24 HORAS acudió a las instalaciones del ayuntamiento de Jiutepec sin que ninguna autoridad aceptara dar su postura sobre la situación, ya que no se encontraba en el sitio. “Todo el trabajo se hace en campo”. Tampoco hubo respuesta del gobierno de Morelos.
«Ahorita preocupa y hay que monitorear si no hay algo que sustituya la presencia de la planta de Nissan en Jiutepec, porque el dinamismo industrial de la zona y municipio se va a perder», advierte el académico.
“Hay una empresa que parece estar interesada, Foton Motors, que es una empresa china, y que está interesada en ocupar los terrenos de Civac”, apunta Víctor Sánchez Trujillo, secretario de Desarrollo Económico y del Trabajo de Morelos.
Las pláticas buscan que la firma china se establezca y recupere parte de 3 mil empleos, que se perdieron con la salida de Nissan.
De concretarse la negociación, el efecto compensatorio aún no puede medirse: “Necesitamos saber qué es lo que van a hacer, qué tanta operación van a poner ahí. Pero sí podría compensar», agrega.
También existe la posibilidad de la llegada de empresas farmacéuticas a Civac: “No es despedirse, [de la industria automotriz] y no es sustituir, sino diversificar”.
Hoy la industria farmacéutica no está sujeta a aranceles, «ni hay amenaza de aranceles del gobierno de Estados Unidos», puntualiza Víctor Sánchez Trujillo./Agencias-PUNTOporPUNTO
























