La actual escalada del precio del crudo, derivada de la guerra en el golfo Pérsico y el cierre del estrecho de Ormuz (por donde pasa el 25% del petróleo y el 20% del gas que consume el mundo), ha forzado a los gobiernos a mirar con un ojo el estado de sus reservas de petróleo y con el otro el precio del litro de gasolina.
- México no iba a ser menos. El martes, el gobierno federal y los empresarios gasolineros renovaron el acuerdo para mantener el precio de la gasolina regular (Magna) en un máximo de 24.00 pesos por litro durante los próximos seis meses.
- Según explicó la presidenta Claudia Sheinbaum, esto es posible gracias a un mecanismo que creó Andrés Manuel López Obrador en su sexenio, precisamente ante el creciente temor a que la no resuelta cuestión nuclear iraní acabase llevando a Estados Unidos e Israel a declarar la guerra al régimen de los ayatolás, como ocurrió el pasado 28 de febrero.
“Si aumenta el precio de la gasolina, hay un mecanismo a través de la disminución del IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) para que no aumente en nuestro país”, declaró y recordó que este impuesto fue activado en 2022, cuando se disparó el precio del barril debido a la guerra de Ucrania.
Ahora, once días después del estallido de la actual guerra, México activó su escudo particular para mantener a raya el precio de la gasolina.
“Mientras en el mundo sube el precio de la gasolina, en México protegemos la economía de las familias, a través de la renovación del acuerdo voluntario con el 96% de las estaciones de servicio para que la gasolina regular se mantenga en menos de 24 pesos por litro”, declaró Sheinbaum.
Pero, ¿de dónde sale el dinero para mantener subsidiada la gasolina en México?
Barril caro, ganancia (momentánea) de Pemex
Arnulfo Rodríguez, economista principal del BBVA México, estimó que, en un escenario de seis semanas de conflicto en Medio Oriente, el país tendría un efecto fiscal neto favorable por el encarecimiento de la mezcla mexicana de exportación.
- Rodríguez explicó que un incremento semanal del 14% en los precios de las gasolinas podría traducirse en una pérdida recaudatoria cercana a 38,000 millones de pesos (unos 2,111 millones de dólares) por concepto de IEPS sobre gasolinas y diésel). No obstante, añadió que ese efecto podría ser más que compensado por el mayor precio del crudo mexicano.
Según su cálculo, si la mezcla mexicana hubiera permanecido en un promedio de 55 dólares por barril y, por efecto de la guerra, se ubicara en torno a 75 dólares, la ganancia por exportación de petróleo ascendería a unos 53,000 millones de pesos (unos 2,944 millones de dólares).
- Con ello, dijo, el país obtendría una ganancia neta aproximada de 15,000 millones de pesos (unos 833 millones de dólares) en ese escenario de seis semanas, el tiempo acordado por el gobierno y los empresarios gasolineros para mantener activo este mecanismo de freno de la escalada de la gasolina.
De hecho, la ganancia será mucho mayor, ya que el barril mexicano cerró ayer a 92 dólares.
Parte de esta ganancia serviría también para rebajar la deuda de Pemex y sanear sus cuentas. Para 2026, se aprobó un presupuesto para Pemex de 517 mil millones de pesos, que incluye una partida de 263 mil millones destinada específicamente al pago de su deuda y a cubrir sus necesidades financieras.
Además, el analista también consideró que el impacto inflacionario sería limitado porque el Gobierno ha seguido una estrategia de suavizar los precios de las gasolinas mediante una menor recaudación del IEPS e incluso subsidios, en lugar de trasladar totalmente el encarecimiento a los consumidores.
Pero, ¿qué pasaría si la guerra se alarga mucho más de seis semanas?
Inflación fuera de control
El precio del petróleo no dejará de escalar mientras siga cerrado el estrecho de Ormuz, por mucho que los países liberen sus reservas estratégicas, como anunció el martes la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Los 32 países miembros acordaron poner en el mercado 400 millones de barriles.
- Adicionalmente, el presidente Donald Trump anunció la liberación de otros 172 millones de barriles de las reservas estratégicas de EU; en su caso, por puro interés electoral: en noviembre hay elecciones de medio término y debe frenar en seco la subida de la gasolina, si no quiere que los consumidores castiguen a los republicanos en las urnas.
- Pero la dureza del discurso del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, que advirtió que no se rendirán y que el estrecho seguirá cerrado, genera tanto nerviosismo que no consigue calmar los mercados, ya que no ven tan cerca el final de la guerra (como lo ve Trump), lo que se traduce en los precios a futuro del petróleo disparados.
Con el barril queriendo reventar la barrera de los 100 dólares, no hay gasolina que resista una subida de precio y, en consecuencia, una subida generalizada de cualquier bien que necesite combustible para ser transportado con el peligro añadido de que se rompa la cadena de distribución mundial. La inflación no dejaría de aumentar y con ella el fantasma de la recesión global.
Además, México cuenta con un problema a medio plazo que hace más urgente un cambio estructural: el petróleo se está agotando.
¿Hacia qué modelo debe dirigirse México?
México fue admitido por unanimidad en 2018 como miembro de pleno derecho de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) básicamente por dos razones: su “ambiciosa y exitosa” reforma energética y por su compromiso con las energías renovables.
Es, junto con Canadá y Noruega, el único estado miembro que no tiene la obligación de tener reservas estratégicas de petróleo almacenado en depósitos artificiales para aguantar al menos 90 días, gracias a que los tres países tienen bolsas naturales de petróleo en su subsuelo, que serían equivalentes a los depósitos artificiales, como los cuatro gigantes construidos en Estados Unidos en domos de sal: dos en Texas y dos en Luisiana.
- Actualmente, las reservas probadas de México están en franca decadencia y rondan apenas 6,120 millones de barriles, lo que equivale a poco menos de 10 años de producción, al ritmo actual de extracción. En cualquier caso, México está muy atrás de los 300 mil millones de barriles de reservas de Venezuela, que se agotarían en un siglo, o los 260 mil millones de Arabia Saudí (en 70 años).
- En cuanto a EU, tiene reservas probadas de 55 mil millones de barriles, pero con su nivel de consumo se agotarían en solo 11 años; por eso la decisión estratégica de tener una capacidad de almacenaje, en depósitos de sal y tanques, de aproximadamente 2,200 millones de barriles, con el compromiso de que estén siempre por arriba del 60 por ciento de su capacidad.
Apostar solo a la extracción de petróleo, sin contar con una red de depósitos estratégicos artificiales, hace que México sea muy vulnerable ante una crisis prolongada.
Por tanto, convendría que entrase en la ecuación sobre seguridad nacional energética la viabilidad de almacenar petróleo, o dirigir la inversión en métodos más efectivos de exploración y extracción, o en acelerar la transición hacia energías renovables, como los casos de China o España. O todo al mismo tiempo.
En otras palabras: “¿Debería México invertir en gigantescas cuevas de sal como las de Texas, o apostarlo todo a los paneles solares?”/Agencias-PUNTOporPUNTO
























