Editorial PUNTOporPUNTO
Hoy Claudia Sheinbaum, con la ejecución sumida de Rogelio Ramírez de la O, en Hacienda, planea replicar un desgastado modelo que ya sumió a México en el caos: Mayor Deuda.
- Disfrazado de “humanismo mexicano”, la ruta es claramente estúpida; llevar al país a un colapso similar a la Crisis Económica de 1994, que detonó en el ominoso Fobaproa.
- La diferencia es que hoy la narrativa del Gobierno es no hablar de crisis financiera sino de “milagro de la izquierda”, a través de la llamada consolidación fiscal.
Pero en los hechos, el discurso oficial no aguanta la “prueba del ácido”, esto debido a que la deuda pública se ha duplicado desde el final del sexenio de Enrique Peña Nieto.
Realidad sobrepasa la ficción
En el reciente documento de Hacienda a Legisladores, llamado: «Pre-Criterios Económicos 2027», Sheinbaum no propone construir estabilidad económica, está hipotecando el presente y el futuro de los mexicanos bajo una falsa narrativa de «disciplina económica».
- Al cierre de 2018, final del sexenio priísta, la deuda neta del sector público ascendía a $10.5 billones de pesos.
- Para finales de 2024, finales del gobierno del morenista López Obrador, el saldo creció hasta los $17.4 billones de pesos.
- Mientras que a inicios de 2026, ya en la adminitración de Sheinbaum la cifra alcanzó un nuevo máximo histórico de $18.57 billones de pesos, pero aún aumentará.
Así, dicho esbozo presupuestal para la segunda mitad de la Presidencia Imperial morenista planea más de lo que ya hemos vivido, irresponsabilidad. En esencia, es un instrumento político para contratar más deuda, a fin de mayor arraigo clientelar y control social.
Menos crecimiento real
Los Pre-Criterios 2027 plantean un Requerimiento Financiero del Sector Público, llamado Saldo Histórico de 2.5% del PIB; en papel parece prudente y alentador, pero en la realidad, implicaría mayores retos:
- Déficits sostenidos
- Mayor deuda acumulada
- Creciente costo financiero
En los años previos a 1994, México también operaba con desequilibrios “manejables” bajo una narrativa de estabilidad.
- Pero hoy, la deuda pública ronda niveles cercanos al 50% del PIB, cuando en los años previos al “error de diciembre” se encontraba muy por debajo de ese umbral.
El problema no es solo el nivel, es la velocidad con la que han hipotecado el país, la deficiente calidad del gasto público y la escasa credibilidad del gobierno.
- En los tres frentes, México se ha deteriorado tanto que los inversionistas extranjeros huyen a otras regiones, basta ver la salida de la industria automotriz y la minería.
Desconfianza, factor detonante
El obradorato derrochó a manos llenas en ocurrencias y disparates, pero Sheinbaum se acentuó con la disolución del Estado Mexicano, al disolver el poder Legislativo y Judicial.
Para rematar, el modelo económico que propone Claudia Sheinbaum a partir de 2027, envía señales mayormente negativas a inversiones privados y los mercados internacionales:
- Hostilidad regulatoria hacia la inversión privada
- Prioridad del gasto político sobre la productividad
- Ausencia de reformas estructurales
Esto erosionara la escasa certidumbre que hay en el país y cuando la confianza institucional se pierde, el capital reacciona de forma estruendosa:
- Fuga de inversiones
- Depreciación cambiaria
- Incremento en tasas de interés
Exactamente la secuencia que detonó la crisis de 1994.
Mas deuda, no para crecimiento sino gasto palaciego
A diferencia de economías que utilizan la deuda interna y externa para inversión productiva, creación de empleos sostenidos y desarrollo regional, el modelo actual prioriza:
- Transferencias directas
- Programas sociales sin evaluación de impacto
- Proyectos con rentabilidad cuestionable
Trampa fiscal para subdesarrollados
Las consecuencias son mucho mayores para México y los mexicanos, ya que vendrá: Caída del empleo, cierre de empresas y mayor inseguridad en toda la República.
Cuando el modelo económico falla, las consecuencias no son abstractas, ya lo hemos vivido en México y pareciera que estamos condenados a repetir la cruel historia.
Visibles:
- Cierre de empresas por falta de crédito y certidumbre
- Caída del empleo formal
- Expansión de la informalidad
Y detrás de todo eso:
- La crispación social que alimenta la criminalidad. México ya vive una escalada de violencia que no puede desvincularse de la falta de crecimiento económico sostenido.
- Un país sin oportunidades económicas es un país más vulnerable al crimen, a la premisa de su futuro y a sucumbir a manos de dictaduras unipersonales.
Paralelismo incómodo: de 1994 a 2027
En 1994, el gobierno también minimizó riesgos
El resultado fue:
- Colapso cambiario
- Crisis bancaria
- Rescate con recursos públicos (Fobaproa)
- Pérdida masiva de patrimonio de los mexicanos
Hoy, los ingredientes vuelven a acumularse:
- Déficit persistente
- Deuda creciente
- Dependencia de capital externo
- Desconfianza empresarial
La diferencia es que ahora el discurso palaciego niega incluso la posibilidad del problema económico – social, pues esta envilecido de su propia narrativa .
Inevitable una crisis futura
En resumen el “proyecto económico” de Sheinbaum no existe ni jamás lo habrá, es la vieja escuela de vivir un espejismo: “porque lo mando yo”; es decir, su “Presidencia Imperial”.
Vale revisar cómo está construyendo las condiciones para el colapso:
- Crisis de confianza
- Fuga de capitales
- Ajuste económico severo
- Empobrecimiento generalizado
Y, potencialmente, existe un escenario más complejo que el de 1994, porque hoy México enfrenta grandes deformaciones estructurales, con:
- Mayor dependencia del gasto público
- Menor margen fiscal
- Mayor presión social por dadivas
No es alarmismo, se trata de reconocer patrones históricos. México ya pagó el costo de ignorarlos una vez y pareciera repetirse la misma historia.
De ahí que repetir estos mismos erroes no sería un error técnico. Sería una irresponsabilidad histórica de proporciones apocalípticas.
MÉXICO, YA DESPIERTA!!























