Hablar de reclutamiento por parte de la delincuencia organizada suele remontar a casos como el del Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco o a las múltiples historias sobre los llamados ‘niños sicarios’ que con frecuencia generan revuelo e indignación en redes sociales. Sin embargo, dentro de las múltiples aristas del fenómeno, poco suele hablarse sobre la relevancia que tiene el sistema educativo del país como factor de protección, pero también de riesgo.
De acuerdo con el informe Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos en México (2021) realizado por la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), la cooptación de infancias y menores de edad por parte de organizaciones criminales no es nueva, no obstante, sí ha adquirido otros rasgos y magnitudes en función de las formas de violencia que permean en el tejido social.
Si bien son múltiples las causas por las cuales niños, niñas y adolescentes pueden terminar en las filas del crimen organizado, organizaciones civiles como las que componen Redim o incluso Reinserta, coinciden en la deserción escolar como uno de los principales factores de riesgo.
La educación como prevención
«Las principales causas (del reclutamiento) pues considero que se deben a la violencia estructural y simbólica que hay en el país, es decir, pues a la diferencia de condiciones sociales, laborales, económicas y también a la deserción escolar por parte de las personas menores de edad, o las niñas, niños y adolescentes […] tampoco se ha dado un debido seguimiento pues, primero, a la tipificación de reclutamiento como delito y en segunda pues a todas las políticas públicas que deberían de proteger a grupos vulnerables como las infancias pero también a los adultos porque esta población tampoco se exime de ser reclutada -a veces de manera engañosa y otras más explícita- pero que una de las causas que ahora se incorpora al contexto delictivo y violento en el que ya están y otra pues la falta de oportunidad que aunque es una frase recurrente, sigue siendo una realidad», explicó la investigadora del Seminario sobre Violencia y Paz del Colegio de México, Alejandra Arias.
- Esa misma premisa la retomaron Redim y el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) en su informe al señalar que el reclutamiento y utilización de las niñas, niños y adolescentes se deriva de condiciones heterogéneas que pueden ser desde el entorno familiar, la pobreza, el abandono, la falta de oportunidades, la victimización por violencia familiar y hasta el contexto social o la cercanía a zonas con presencia de grupos delictivos, lo que lo vuelve un fenómeno complejo de prevenir.
En ese sentido, también figura el factor escolar como uno de riesgo y vulnerabilidad toda vez que en ese entorno se reportan casos de deserción o fracaso, conducta antisocial, acoso, agresiones, amenazas, intimidación, suspensiones y retenciones, la falta de motivación de logros y el mismo rendimiento.
Pese a dichas circunstancias, la organización civil Reinserta también ubica al sistema educativo como un factor protector, es decir, aquel que debe contar con las condiciones que puedan proteger a una persona del riesgo.
«Las escuelas tienen una influencia significativa en niñas, niños y adolescentes pues son un espacio de aprendizaje que les permite el acceso, siempre que la educación sea de calidad, a diferentes oportunidades, como la interacción social, en dónde pueden encontrar un lugar de pertenencia que pueda alejarlos de los grupos de delincuencia organizada», abunda Reinserta en su informe Niñas, Niños y Adolescentes reclutados por la delincuencia organizada (2021).
Es así como la ausencia de un servicio educativo de calidad disminuye el acceso a oportunidades para entrar al mundo laboral al tiempo que reproduce escenarios de exclusión y violencia al vulnerar el derecho a recibir educación.
Más allá de proveer a las infancias y adolescentes las herramientas académicas para desempeñar un trabajo en su adultez, las escuelas son también espacios en donde se pueden identificar otros riesgos como, por ejemplo, la detección de violencia, explotación o negligencia por parte de las familias encargadas del cuidado de niñas, niños y adolescentes.
El panorama en México
En 2019, se graduaron 2.9 millones de estudiantes de educación media superior. | Cuartoscuro
- Informes de Redim refieren que, hasta septiembre de 2025, no existen datos oficiales sobre el reclutamiento por agrupaciones delictivas de niñas, niños y adolescentes en México. Sin embargo, si existen registros sobre la cantidad de infancias y adolescentes que, por distintas circunstancias, han abandonado la escuela.
- De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la tasa de abandono escolar en el país aumentó del ciclo escolar 2019-2020 al de 2023-2024 tanto para mujeres como para hombres en la educación secundaria y media superior.
Entre 2023 y 2024 fue la educación media superior la que mayor tasa de abandono registró a nivel nacional (11.3%), siendo la Ciudad de México (14.8%), Morelos (13.7%), Guanajuato (13.3%), Nuevo León (13%) y Veracruz (12.9%), las entidades con las tasas más altas.
Del mismo modo, un análisis de Redim apunta que, al analizar el acceso al derecho a la educación, se observó que existe un mayor nivel de rezago educativo en primera infancia y en población indígena.
Sobre la alta tasa de deserción escolar en la población que debería asistir a nivel medio superior trascendió que, para inhibir que la situación empeore, son necesarios mecanismos que cubran el costo de oportunidad de iniciar en la vida laboral, difundir información sobre el embarazo adolescente e incentivar durante los años de educación secundaria los probables beneficios de continuar en la trayectoria educativa.
Por su parte, Reinserta sostiene que en el ámbito educativo es fundamental crear programas de prevención del delito en todos los niveles dirigidos tanto al alumnado como a padres y madres de familia, tutores, profesorado, personal administrativo y directivo de las instituciones escolares.
Adicionalmente apuestan por la elaboración de programas de identificación de factores de riesgo en todos los niveles de educación básica dirigidos a profesorado, personal administrativo y directivo para ubicar posibles focos de alerta en el alumnado y su entorno familiar para, de este modo, realizar intervención y canalización adecuada y oportuna. Con dichas herramientas se busca prevenir posibles casos de contacto y reclutamiento en entornos a los que la delincuencia organizada ha llegado.
Los datos e investigaciones de organizaciones civiles apuestan por fortalecer el sistema educativo en México en miras no sólo de formar a quienes integrarán la futura fuerza de trabajo del país en el futuro, sino también aquellos ciudadanos y ciudadanas a través de los cuales se pueden cambiar historias que reconstruyan el tejido social.
Cárteles e incluso autodefensas aprovechan deserción escolar
En Michoacán, una entidad con promedio de escolaridad hasta la secundaria, el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes se realiza tanto por cárteles del narcotráfico como por grupos de autodefensa mediante enganches de supuestos rápidos ingresos económicos, poder y fama, principalmente por parte de familiares o personas conocidas, lo que complica la denuncia, de acuerdo con una investigación de organizaciones civiles que abarca de 2018 a inicios de 2025.
- En el caso particular de Michoacán, plantea el investigador Juan Carlos Quirarte, el reclutamiento de niños y adolescentes se da por parte del crimen organizado y también por grupos de autodefensa que surgieron hace más de diez años contra la extorsión de limoneros o aguacateros y que, antes de su muerte, lideraron Hipólito Mora o el Dr. Mireles.
«No hay una cuestión voluntaria, sino forzada y esto de forzado va en la línea de que no hay paridad en el consentimiento entre una persona adolescente y los adultos que están ‘invitándolos’, llamémosle así, a ser parte. Y si bien las autodefensas también surgen como casi un ejercicio de supervivencia, de tratar de liberarse de ciertas opresiones, sí vimos lo controversial y lo complejo de ese tipo de reclutamiento y, obviamente también allí, con más razón y fundamento, se encontraba la proximidad de quienes invitaban a ser parte de defenderse. Y la justificación era también por cuestiones de la familia, por cuestiones de la comunidad, de apoyo y de solidaridad, a diferencia, por ejemplo, de quien reclutaba para fines delictivos», aseguró el investigador colaborador de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM).
Sin embargo, agregó, «sabemos que esto tiene grandes secuelas en un niño, en una persona adolescente. Su cuestión psicológica, emocional, es muy distinta a la de una persona adulta y todas las secuelas que este tipo de acciones deja».
La población en riesgo de ser reclutada o utilizada por grupos delincuenciales para actividades ilícitas podría ser de hasta 250 mil niñas, niños y adolescentes en el país, y Michoacán –con aumento de homicidios dolosos y extorsión en los últimos diez años– es uno de los estados con mayor riesgo y vulnerabilidad, plantea la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM).
El investigador Juan Carlos Quirarte realizó un estudio de 2018 a febrero de 2025 sobre trata y reclutamiento en municipios de Michoacán en coordinación con REDIM y el Centro de Estudios Sociales Antonio Montesinos (CAM). En entrevista, resaltó que en la etapa de la adolescencia se está expuesto a ser influenciados de maneras no positivas por la búsqueda de «sentirse alguien» y empieza un ciclo de anhelar dinero rápido, poder y fama.
- El fin principal del reclutamiento de las niñas y adolescentes es la explotación sexual mediante coerción emocional, y a los niños y adolescentes se les suele reclutar para actividades criminales con uso de armas, lo que puede culminar en maternidades forzadas y muertes tempranas, detectó en la investigación documental y con testimonios directos en Morelia, Uruapan y Zamora, municipios hasta donde la seguridad les permitió.
«Uno puede imaginarse que en los reclutamientos, sobre todo para fines de explotación sexual, vienen de lugares distantes, lejanos y resulta que es la gente más próxima; desde familiares, amigos, vecinos. Un 70 por ciento de la captación de niñas, niños adolescentes eran personas muy próximas. Entonces, es algo que que se vincula con relaciones afectivas, manipulación y una dependencia emocional», expuso Quirarte.
Pero, añadió, al ser reclutamiento de contacto directo con personas conocidas se crean secretismos y hay temor de compartirlo y denunciar. «No solamente es el padecimiento de estar siendo explotado, de estar siendo utilizado o sus familiares siendo los que están haciéndolos víctimas de esto, sino también de pronto (se sienten) asfixiados porque cualquier solicitud de ayuda –que puede decirse fácil desde fuera– para quien lo está viviendo es complicado porque es gente con quien tiene ciertos vínculos», planteó Quirarte.
Sobre los niños y adolescentes reclutados comentó: «La forma de engancharlos a ellos son sobretodo de una atracción económica, de un sentido de pertenencia, de que reciban mucha presión de sus pares. A muchos adolescentes la función que les exigen es reclutar a otros pares suyos y esto se da más sobre todo en los varones. Ya en su narrativa cotidiana inclusive es hasta más atractiva el que se sientan que son poderosos, que son parte de alguien, que por eso hay que tenerles miedo».
Respecto al adolescente de 17 años originario de Paracho, que la Fiscalía de Michoacán señala como presunto asesino del Alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y que fue asesinado por escoltas, la organización REDIM enfatiza:
«Las y los adolescentes que cometen delitos son, ante todo, víctimas de la violencia estructural que los utiliza como una herramienta desechable. Si cometen delitos deben enfrentar las consecuencias, pero siempre bajo esta premisa». Al exponer su identidad, como lo hizo la Fiscalía de Michoacán incluso publicando la foto de su cadáver, se revictimizó, agregó la Red.
Becas y espacios recreativos
Uno de los factores que permiten el reclutamiento con coerción y violencia en Michoacán es el rezago educativo, la deserción escolar y las pocas alternativas laborales en un estado con comunidades indígenas aisladas de tradición agrícola y ganadera como los P’urhépecha, Nahua, Mazahua, Otomí, entre otros. De hecho, comentó el investigador Juan Carlos Quirarte, el reclutamiento también puede darse en las mismas actividades de extractivismo de monocultivos de limón, berries, aguacate, si se les obliga a participar solo en esa actividad sin asistir a la escuela ni a actividades de recreación.
«Hay una presencia muy extensa de territorios semiurbanos, lugares rurales y también dentro de los contextos de ciudad hay una deserción educativa alta. Cuando encontramos este tipo de factores ya nos está diciendo varios detalles, ¿no? Por ejemplo, cómo hay una falta del sistema de protección, de velar para que ellos puedan estar en sus ámbitos que les corresponde, en este caso, en la escuela como un proceso al cual tienen derecho, pero por distintas cuestiones económicas, coerción, violencia, han abandonado, inclusive muchos de ellos quizás para dedicarse ya a temas laborales cuando todavía son menores de edad. Sí, justamente usted plantea algunos factores que pues digamos facilitan el reclutamiento».
Como parte del Plan de Paz y Justicia de Michoacán, el Gobierno federal extenderá programas destinados a disminuir los factores de riesgo que hacen que los jóvenes se unan a grupos criminales: 6 mil 300 millones de pesos en 2026 para más de 800 mil becas a estudiantes y 130 mil mdp a más de 1 millón 070 mil beneficiados de programas de bienestar, entre ellos, 114 mil niños y niñas, así como polos de desarrollo en Morelia, Uruapan y puerto Lázaro Cárdenas, y el desarme voluntario.
Para construir el Plan de Paz y Justicia de Michoacán se tuvieron encuentros con 923 jóvenes de los municipios de Morelia, Maravatío, Cuitzeo, Pátzcuaro, Ciudad Hidalgo y algunos de Uruapan; estudiantes, pescadores, y trabajadores de diversas áreas en un diálogo circular para escuchar sus propuestas en torno a cómo imaginan un «Mejor Michoacán». Se abrirán tequios, murales, rodadas, clubes de lectura y cine popular para mitigar el acercamiento de los jóvenes a las drogas.
«Es muy valioso el reconocer que no solamente sean (acciones) en temas de seguridad, sino en todos aquellos que fomenten el desarrollo, el crecimiento. Al menos como se ha presentado, creo que trae esa intención de incrementar, de fortalecer aquello», dijo.
Pero el gran reto es la sostenibilidad en el tiempo como el acceso a escuela, a espacios de salud, a ámbitos culturales, a desarrollos armónicos, sobre todo en estas edades.
Factores que facilitan el reclutamiento: rezago educativo y trabajos precarios
Michoacán enfrenta un promedio educativo equivalente a segundo o tercero de secundaria, lo que deja a miles de menores fuera de la escuela y vulnerables a ser captados.
Otros factores que agravan el riesgo:
- Deserción escolar en zonas rurales y semiurbanas
- Falta de alternativas recreativas
- Trabajo infantil ligado a monocultivos de limón, berries y aguacate
- Comunidades aisladas de pueblos originarios como los P’urhépecha, Mazahua, Nahua y Otomí
En algunos casos, los jóvenes son obligados a trabajar en estas actividades sin permiso para ingresar a la escuela, lo que limita su desarrollo y aumenta su exposición a grupos criminales./Agencias-PUNTOporPUNTO





















