Aunque México logre tener un crecimiento económico de al menos 1.5 por ciento este año, como sostiene la Secretaría de Hacienda (SHCP), dicha tasa será insuficiente para cerrar la brecha que el País mantiene frente a otras economías emergentes y para mejorar el panorama de las finanzas públicas, señalaron especialistas del sector privado.
- En los últimos 10 años, la economía mexicana ha crecido alrededor de 12 por ciento de manera acumulada, muy por debajo de otras economías emergentes; en ese mismo periodo, países como China e India acumulan crecimientos superiores a 70 por ciento, mientras que la mediana de los mercados emergentes ronda 25 por ciento.
- Es por ello que el verdadero reto para México sigue siendo el crecimiento de largo plazo, que ha sido una de las grandes asignaturas pendientes durante las últimas décadas, indicó en una consulta sobre el tema Ramsé Gutiérrez, codirector de Inversiones en Franklin Templeton México.
«Más allá de si este año el crecimiento termina siendo de 1.0 o de 1.5 por ciento, el desafío es construir condiciones para sostener tasas de crecimiento más elevadas durante varios años, sólo así será posible aumentar el ingreso de las familias, atraer más inversión, generar mejores empleos y elevar el potencial de crecimiento de la economía mexicana.
«El dato del segundo trimestre es una buena noticia y da motivos para ser más optimistas que hace unos meses, pero todavía necesitamos ver si ese impulso logra sostenerse durante la segunda mitad del año antes de concluir que la economía cambió de tendencia», indicó Gutiérrez.
La semana pasada, Rodrigo Mariscal, titular de la Unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda, dijo que la economía ya tiene una base de crecimiento de 1.5 por ciento en 2026, incluso si ya no hubiera crecimiento en el tercer y cuarto trimestres del año.
«Es una mejora respecto a lo que tuvimos el año pasado, pero también es cierto que seguimos quedando cortos del promedio histórico de crecimiento que tenemos en México, lo que implica que se necesita una recuperación más sostenida sobre todo de la inversión para seguir creciendo hacia el potencial; un crecimiento débil también te puede afectar el panorama de las finanzas públicas», comentó Julio Ruiz, economista en jefe para Citi México.
- Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos de Banamex, indicó que un crecimiento de 1.0 por ciento o menor sí confirmaría que la economía mexicana atraviesa una etapa de bajo dinamismo.
Entre las principales implicaciones de esto destacaría una menor creación de empleo formal, un crecimiento más lento del ingreso de los hogares y del consumo, una mayor cautela por parte de las empresas para invertir y contratar personal, así como afectaciones para las finanzas públicas.
«Un menor crecimiento económico normalmente se traduce en una recaudación tributaria inferior a la prevista y reduce el margen para cumplir simultáneamente con los objetivos de gasto y consolidación fiscal. Además, dificultaría la estabilización de la deuda como proporción del PIB, tanto por los menores ingresos públicos como porque el propio PIB crecería menos.
«Con un crecimiento de 1.0 por ciento o inferior, el aumento del PIB por habitante sería prácticamente nulo o incluso negativo. Por ello, aunque la diferencia entre crecer 1.0 por ciento, 1.3 por ciento o 1.5 por ciento puede parecer pequeña en términos numéricos, tiene implicaciones relevantes para el empleo, los ingresos de los hogares y el espacio fiscal», finalizó el analista de Banamex./AGENCIAS-PUNTOporPUNTO























