Pemex cerró el primer semestre del año con pasivos totales por más de cuatro billones de pesos, casi el doble del valor de sus activos totales, un desequilibrio que se observa desde 2012. Para el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), esta situación constituye una “quiebra técnica”.
- Para Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Imco, si bien la relación entre activos y pasivos de la empresa ha mejorado un poco, Pemex sigue igual en los últimos seis años.
- Datos de la petrolera muestran que desde 2012, los pasivos totales de la petrolera son mayores que los activos totales con los que cuenta.
- No obstante, es desde 2019 cuando la relación de pasivos y activos de la empresa se ha mantenido dos a uno.
En la primera mitad de este año, los pasivos totales de la empresa superaron los cuatro billones de pesos, frente a 2.1 billones de pesos de sus activos.
Si bien la deuda financiera de Pemex, que es la que se contrae con intermediarios como bancos o mercados de valores, ha disminuido, al pasar de más de 100 mil millones de dólares al cierre de 2023, a 77 mil 500 millones de dólares dos años y medio después, la empresa se ha visto presionada por otros compromisos.
Ocampo refirió que el aumento en los pasivos de Pemex se debe principalmente a las pensiones laborales y la deuda que la compañía tiene con proveedores.
Solo la deuda que Pemex tiene con proveedores aumentó en 14 mil 574 millones de pesos en el mismo lapso de tiempo, es decir, del cierre de 2023 al primer semestre de este año.
- Para el holding financiero Skandia, el tema más delicado para el gobierno actual se encuentra en Pemex, ya que la empresa continúa siendo la petrolera más endeudada del mundo, pese a los apoyos otorgados.
- Aunque la empresa genera ingresos multimillonarios mediante la venta de petróleo, gasolinas y petroquímicos, sus costos operativos, gastos financieros y pagos de intereses son extremadamente elevados- Análisis Skandia
- Añadió que la mayor empresa del país también se ha visto afectada por el elevado costo de algunos proyectos de refinación e infraestructura, como la refinería de Dos Bocas que, apuntó, ha requerido inversiones multimillonarias y todavía no genera los beneficios económicos esperados.
Los adeudos, la baja liquidez y la necesidad constante de inversión en exploración y producción petrolera, añadió Skandia, han llevado a las calificadoras internacionales a considerar que la estructura financiera de la empresa sigue siendo muy vulnerable.
En mayo, S&P Global Ratings mantuvo la calificación crediticia de Pemex en ‘BBB’ en escala internacional, pero modificó su perspectiva a negativa, mientras que Moody’s Ratings ratificó la nota de la petrolera en B1 con perspectiva estable.
A lo anterior se suma el hecho de que, en el segundo trimestre del año, Pemex reportó ganancias por 18 mil millones de pesos, lo que significó una caída de 70 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2025.
- Para Óscar Ocampo, “está complicado” que la mayor empresa del país pueda salir de esta situación de “quiebra técnica”, debido en parte a la baja en sus ganancias, pero también porque, recordó, el programa de apoyos federales se acaba el próximo año, según lo programado por la Secretaría de Hacienda.
- “A reserva de que Hacienda cambie de parecer, que lo veremos en el paquete económico de septiembre, ya se acaban los apoyos al cierre de este año, lo que reduce las facilidades de Pemex para bajar su deuda de forma importante, como hemos vimos hasta ahora”, apuntó.
El experto añadió que los adeudos o compromisos laborales, que tienen que ver con pensiones principalmente, seguirán afectando a la compañía.
“No veo en el mediano plazo algún cambio relevante; lo más probable es que, en los siguientes años, sigamos viendo esta relación de más o menos dos a uno entre los pasivos y los activos de la empresa. No hay razón para pensar que eso vaya a cambiar, por lo menos en lo inmediato”, concluyó./Agencias-PUNTOporPUNTO























